Las jugadas de la mentira
Anarella Vélez
Tales son las grandezas aparentes
de la vana ilusión de los tiranos,
fantásticas escorias eminentes.
¿Veslos arder en púrpura, y sus manos
en diamantes y piedras diferentes?
Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
Quevedo[1]
Hay quienes no distinguen entre la mentira y la verdad. Esa es la viscosa trama del discurso de Roberto Micheletti y su equipo. Del aparato en el poder, tan falso como interino, que desconoce -en pleno siglo XXI- a la Política como una actividad que se refiere y respeta la vida colectiva de los grupos de hombres y mujeres organizados por la civilización. En su obstinada tozudez han pretendido encubrir que la orientación y la administración de los derechos y demás actividades humanas, tales como las artes, las ciencias, la enseñanza, la defensa nacional y la aplicación de la justicia, deben ser ejercidas con sabio apego a principios y valores indeclinables.
Este grupo, usurpador del gobierno, se ha distanciado a tal grado de nuestro pueblo -y particularmente de la mujer- que olvida que éste ya no es el mismo de antes. Nuestra gente ha evolucionado y reclama que el político/a no mienta más sobre las aspiraciones y necesidades públicas de la ciudadanía. En estos tiempos demandamos fórmulas ideológicas, jurídicas, planes socio-económicos y tecnológicos así como urbanísticos que alivien nuestros males mediante una administración pública eficiente y eficaz. Esperamos que la gestión de leyes, normas y partidas presupuestarias determinen la realización y consecución de los cambios necesarios en el ordenamiento social, de tal manera que se beneficie a las mayorías sin detrimento del derecho justo de las minorías.
Esos que desataron la peor crisis social que ha vivido Honduras en las tres últimas décadas –como bien se dijo: “peor que el Mich”- con el golpe de Estado del 28-J serán señalados para siempre como los artífices de una forma de ejercer la política que de aquí en adelante también será cuestionada y rechazada por las generaciones venideras. Porque sabemos –a pesar de la campaña mediática- que mintieron cuando decían que la consulta ciudadana para integrar una cuarta urna en los comicios del 29 de noviembre -en la que las y los hondureños deberíamos pronunciarnos si deseábamos o no una Constituyente- tenía como finalidad el continuismo.
Para evitar la consulta -porque sabían/sabemos que la mayoría de los hondureños acudiría al llamado del Presidente Zelaya- lo capturaron con brutalidad policial y lo arrojaron al exilio, no sin antes sacarse de sus chisteras un documento de renuncia, con todo y firma torpemente falsificada.
A partir de entonces han sostenido el embuste de que aquí hubo una “sucesión presidencial” y por más que lo han repetido a gritos –recurso de los que no tienen nada que decir- nadie les ha le creído. Ni tierra adentro ni – mucho menos- a nivel internacional. Por eso el régimen dictatorial se ha visto aislado. Al grado que, nuestro pueblo, con ironía, se pregunta ¿para qué un Ministro de Relaciones Exteriores si no tenemos relaciones con ningún país ni con ningún organismo internacional?
La trampa ha continuado con el proceso de diálogo, al día tras día los golpistas han dado largas al desenlace del mismo. A pesar de su ya inveterada habilidad para encubrir la verdad, nuestro pueblo ha dejado bien sentado que ha tomado conciencia de sus expectativas: ya es hora –y cada vez se acaban el tiempo y la paciencia- que, de una vez por todas, los políticos/as trabajen por alcanzar la solución de nuestros problemas sociales, y no al contrario como está ocurriendo ahora mismo.
Nuestro pueblo ya tiene la suficiente madurez y formación para entrever y poner en evidencia las chapucerías de los políticos de viejo cuño. Micheletti y compañía, que tanta tristeza y vergüenza nos han provocado, deben entender que el pueblo ya ha aprendido a hacer un sencillo e insobornable ejercicio intelectual: poner las cosas en su lugar y llamarlas por su propio nombre.
Han hecho del histrionismo un estilo, una práctica, una costumbre o una moda en sus arengas y en su ejercicio político. Pero ahora lo avistamos o lo intuimos de lejos, y hasta nos causan risa o llanto. Ya ni siquiera los consideramos demagogos –la demagogia exige inteligencia, urde el engaño-. En estos tiempos a la mentira la llamamos por su nombre y cuando es burda la llamamos falsedad, artificio, patraña, falsificación, dolo. En fin, los cálculos permanentes de lo que les reportará un paso y otro a los políticos tradicionales nos tienen cansados/as. Señores/as es hora de que abran sus ojos. Hoy día –y sobre todo después del Golpe del 28-J- se cumple mejor el antiguo adagio que reza: “cada lágrima enseña a los mortales una verdad”.
17 de octubre de 2009
[1] http://books.google.hn/books?id=4y82bZ3N6VcC&pg=PA141&lpg=PA141&dq=poema+de+Quevedo+sobre+la+mentira&source=bl&ots=ycz0hKRVsX&sig=gtOPLnjvWsuAsPCYoqlYFkIdirQ&hl=es&ei=OfLZSvNKzs7xBobcgbcF&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=8&ved=0CCEQ6AEwBw#v=onepage&q=&f=false
* 12 de octubre: Día de la vergüenza hispana
¿Por qué la memoria de los luchadores antifascistas sigue vetada?
¿Por qué los homenajes a quienes dieron su vida por la libertad continúan prohibidos?
Carlos Tena
Me he preguntado en ocasiones, no sin esbozar una sonrisa comprensiva, por qué algunos de mis compañer@s de universidad, de trabajo, de mi entorno, me acusan hoy de “no haber sabido evolucionar lo mismo que ell@s”, en alusión directa a lo que definen como postura radical en mis planteamientos políticos.
Miro hacia atrás y resulta que es cierto: todo aquello que me impulsó a la militancia en clandestinidad (en primer término, por la dictadura), sigue casi exactamente como en 1975, exceptuando un formidable decorado, a lo Samuel Bronston, en el que millones de actores se han creído su papel de extras. Desde aquel entonces, no me he movido ni un milímetro, mientras que todos ellos han sabido practicar el aggiornamento, eso sí, en una inequívoca dirección: la derecha.
La película de la transición, obra urdida con habilidad y cobardía políticas (hay quien lo llama realismo), sigue impeliéndome a la disidencia en sesión continua, porque sencillamente, mis sueños de democracia no se han cumplido.
Miran hacia la Luna, para ignorar que España se haya convertido en un país artificial, llevado por la fuerza bruta al capitalismo más salvaje, con un ejército en el que la tropa se compone de mercenarios, que no de patriotas, decidido a velar por la supervivencia del franquismo, siguiendo fielmente los ideales de su comandante en jefe, heredero de todos los crímenes que dejó aquel general, no juzgado jamás por genocidio, siquiera por la historia, que no por los tribunales.
En esta democracia, quienes batallan aún por una Ley de la Memoria Histórica, carecen de plataformas, de medios de comunicación con los que expresar sus opiniones, conculcando ese derecho contemplado en la Carta Magna, como sarcasmo hiriente contra un pueblo hipnotizado por el consumo. En el colmo del cinismo, mientras el estado sonríe ante el drama de más de 30.000 niños, robados en la asonada franquista a sus padres legítimos, se rasgan las vestiduras por unas fotografías de presos vascos.
Tras aquel empresario italiano, miles de aves de rapiña, miles de ávidos comerciantes, miles de iluminados como George W, Bush, Javier Solana, José María Aznar o Tony Blair, miles de terroristas de toda ralea, embarcaron cruzando el océano para dedicarse al saqueo, la violación, la tortura, el crimen y el esclavismo más salvaje contra todos los habitantes de eso que hoy se llama América.
Y qué decir de esas buenas gentes de hábito y misal, con el crucifijo en la mano, enseñando a golpe de madera o metal cuál era el verdadero Dios. Su mensaje, sin embargo, ha sido escuchado, y de ahí que las iglesias católicas de Venezuela, Honduras, Colombia, Chile, Argentina, Estados Unidos, Italia o el propio Vaticano, conmemoren la gesta sin avergonzarse al bendecir a los poderosos y humillar a los débiles. ¿O era todo lo contrario, lo que dicen que aconsejaba aquel rabí llamado Jesús? La religión, como la letra, entra con sangre.
¿Por qué la memoria de los luchadores antifascistas sigue vetada?
¿Por qué los homenajes a quienes dieron su vida por la libertad continúan prohibidos?
¿Por qué se niegan los permisos para manifestaciones en las que se pide que no haya impunidad para los nuevos franquistas?
¿Por qué las fuerzas del orden masacran a quienes no comulgan con esta democracia?
¿Por qué se siguen tolerando los mensajes anticonstitucionales, si vienen de la extrema derecha o la iglesia?
¿Por qué existe una intolerable tolerancia con el neofascismo?
¿Por qué los golpes de estado de la derecha más violenta se apadrinan y consienten, sin obligar a los golpistas a devolver la legalidad al pueblo?
¿Por qué los gobiernos constitucionales de izquierda, surgidos de las urnas, son constantemente agredidos con mentiras y manipulaciones?
O… ¿Por qué viajó a Honduras un diputado como Carlos Iturgaiz, en nombre del Parlamento Europeo, como miembro de una delegación que defendía el diálogo, cuando es notorio que está políticamente en el mismo barco de Micheletti, que no del presidente constitucional?
Y finalmente: ¿Por qué se sigue celebrando el 12 de Octubre? ¿Por qué continúa esa parada de la vergüenza, el oprobio y la ruindad?
Si gustan de cabalgatas y procesiones, hagan un desfile encabezado por el Rey, el Papa y una enorme pancarta donde se lea:PERDÓN, AMÉRICA. Y luego, hablamos de democracia.
La cultura Maya
La civilización maya se extendió por el sur de Yucatán, parte de Guatemala y Honduras. entre los siglos III y XV.
Los mayas no constituían un estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre si que controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua.
Las construcciones mayas se hicieron de madera y piedra básicamente. Entre las maderas se prefirieron la coba y el zapote, por ser muy resistentes a los ataques de las termitas. Entre las piedras se usaron caliza, arenisca, mármol, etc.
Realizaron todo tipo de construcciones: palacios rectangulares y alargados, templos, juegos de pelota, calzadas (sacbeob) que unían las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor (temazcal).
Se conservan importantes pirámides escalonadas en piedra.

Escriba de Copán, ubicado originalmente en la zona residencial de las Sepulturas
Los mayas desarrollaron el sistema de escritura más completo de todos los pueblos indígenas americanos. Con él escribieron todo tipo de textos: de medicina, de botánica, de historia, de matemáticas, de astronomía…
Se conservan, además de las inscripciones, algunos códices:
- El Códice de Dresde: escrito en el siglo XIII.Contiene un tratado de adivinación y de astronomía.
- El Códice de París: posiblemente del siglo XIII. Contiene profecías y adivinaciones.
- El Códice de Madrid: Contiene horóscopos y almanaques.
- El Códice Grolier: Muy mal conservado. Contiene un calendario completo.

Números mayas
Desarrollaron un calendario muy preciso, con un año de 365 días. El año solar (haab) tenía 18 meses de 20 días cada uno y otro más de sólo cinco días. Los nombres de los meses eran: Pop, Uo, Zip, Zotz, Tzec, Xul, Yaxkin, Mol, Chen, Yax, Zac, Ceh, Mac, Kankin, Moan, Pax, Kayab, Cumbu y Uayeb.
Utilizaban un sistema de numeración vigesimal posicional. También tenían un signo para representar el cero, y así poder realizar operaciones matemáticas complejas.
El punto tiene un valor numérico de 1 y la raya de 5. Así podían contar hasta 19. Para hacer números mayores (igual que nosotros para hacer números mayores de 9) tenían que colocar esos signos en determinadas posiciones. Al ser un sistema vigesimal, o sea, que considera el 20 como unidad básica para la cuenta, cada espacio que se avanza en el número representa 20 veces más que el espacio anterior. Esto se entiende mejor si lo comparamos con el sistema que usamos nosotros.
El nuestro es un sistema decimal, o sea, que nuestra únidad básica de cuenta es el 10. Tenemos, por tanto, signos numéricos para contar del hasta 9. Si queremos contar más allá necesitamos jugar con las posiciones y colocar al menos dos signos numéricos, uno en primera posición y otro en segunda. La primera posición son las unidades y la segunda, como es un sistema decimal, representa 10 veces más que la primera, esto es las decenas. Así veinticinco nosotros lo escribimos 25 5 de unidades más 2 de unidades por 10 (2×10=20).

Altar Q. Representa la sucesión de gobernantes
La elite social la constituían los sacerdotes y los nobles, que residían en la ciudad (que era también el centro religioso). Los campesinos vivían en las zonas rurales cercanas a la ciudad.La base de la economía era la agricultura y frecuentemente se desbrozaban trozos de selva para realizar nuevos cultivos. Los principales fueron el maíz, el algodón y el cacao.Este último tuvo tanta importancia que llegó a ser utilizado como moneda.
Existía la esclavitud. Se supone que esos esclavos serían la mano de obra para la construcción de las pirámides colosales, pero ayudados por los campesinos. También debieron existir grupos de artesanos especializados.

El Templo Rosalila, reproducción
El principal espectáculo de los mayas era un juego de pelota, parecido al fúlbol. Según algunos investigadores, los jugadores eran los prisioneros de guerra y se decapitaba a los que perdían. Pero en realidad era más que un simple juego. Era un ceremonial religioso que representaba el paso de los astros y el sol (representado por la pelota), que es fuente de vida.
Los mayas creían que antes de existir nuestro mundo habían existido otros, pero que estos habían sido destruidos por diferentes catástrofes.El universo tenía tres partes: el cielo, la tierra y el inframundo. El cielo tenía 13 capas (la última de ellas en contacto con la tierra) y cada una gobernada por uno de los Oxalahuntikú. El dios Itzamná, a quien se representaba con forma de reptil o iguana, regía el Cielo en su conjunto. El inframundo estaba debajo de la tierra, y estaba dividido en 9 capas. Cada una de estas capas era gobernada por uno de los Bolontiku o Señores de la Noche. 1
Fuente: http://clio.rediris.es/clionet/fichas/otras_mayas.htm#Mayas
El golpe de estado en Honduras y los aparatos clericales
Por Helio Gallardo Martínez *
Con independencia de que el presidente José Manuel Zelaya haya incurrido en acciones inconstitucionales, asunto polémico, acciones por los cuales se le debió seguir un proceso de acuerdo a la las leyes hondureñas, contra él se activó un golpe de Estado. Este golpe de Estado recibió el rechazo, aunque por razones diversas, de una parte significativa de la población de Honduras, y también el inevitable repudio de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que, además, exigió la inmediata restitución del presidente Zelaya en su cargo. Esta instancia, para quienes desean hoy desconocerla, es una organización internacional panamericana de la cual forman parte todos los Estados americanos (excepto Honduras, suspendido en julio del 2009) y a la que solo no pertenecen los territorios que todavía son colonias (Guayana Francesa o, más polémicamente, Puerto Rico, por ejemplo). Cuba fue recientemente readmitida en la OEA pero no participa en ella. La suspensión de Honduras fue votada por 33 Estados de 34 (Honduras se abstuvo). La decisión de la OEA se basó en su carta constitutiva (1948) y en la reciente Carta Democrática Interamericana (2001). Está, pues, apegada a derecho panamericano e internacional.
Por supuesto, este derecho podría cambiar, si así lo estimasen los Estados que concurren en la OEA. Lo que no tiene valor para los Estados y sus personeros en el seno de la OEA, excepto por razones diferentes al golpe de Estado perpetrado por empresarios, militares y funcionarios políticos hondureños, es acusar a la OEA de injerencismo, desautorizar a su Secretario General que sigue instrucciones de la Asamblea General, e, incluso, gestionar ’mediaciones’ que no tengan como eje el rechazo frontal al golpe de Estado y la exigencia de inmediata restitución del presidente Zelaya en su cargo. Que Estados Unidos haya sugerido inicialmente una negociación que no contenía estas reclamaciones y la encargue a Costa Rica (y este Estado la acepte) solo indica que ambos Estados votaron por algo en lo que no creían ya sea porque favorezcan el golpe (que parece ser la posición de Estados Unidos) o por conveniente confusión mental (que podría ser el caso de Costa Rica) en un marco de desprecio por la OEA y más específicamente por la realidad de las “repúblicas bananeras”. Se debe asimismo reconocer que, en tanto organismo internacional, la OEA no posee un prestigio incontestable y que su posicionamiento actual busca ganar solidez interna y darse un protagonismo del que históricamente ha carecido. En estos esfuerzos tropieza, sin duda, con la permanente voluntad hegemónica de Estados Unidos en el subcontinente, con las diferencias internas entre los países latinoamericanos y sus propias limitaciones institucionales.
Este artículo, que se inicia el 18 de julio, no se ocupa, sin embargo, del desenlace del golpe de Estado ni de sus alcances para la organización de los Estados Americanos, sino de algo que constituye ya un dato: el apoyo de los aparatos clericales hondureños (católicos y un buen número de iglesias y pastores protestantes) plasmado en pronunciamientos y jornadas de oración y, también, de las oposiciones a ese apoyo concretado asimismo en al menos un documento de una de las diócesis hondureñas y en las movilizaciones a favor de Zelaya en las que participan, sin duda, creyentes religiosos cristianos protestantes y católicos.
Debe observarse que tanto las jornadas de oración, llamadas principalmente por el pastor Evelio Reyes, como la declaración de la Conferencia Episcopal hondureña fueron ampliamente difundidas por la prensa empresarial y las agencias periodísticas favorables al golpe, difusión de la que carecieron los pronunciamientos de inspiración religiosa o clerical en contra de él. Por lo tanto el análisis no prejuzga acerca de las opciones ’cristianas’ o de otros creyentes religiosos en el conflicto, sino que se interesa exclusivamente en posicionamientos que pueden atribuirse a reducidos círculos ’sacerdotales’ ’cristianos’.
El interés de la discusión no se centra tanto en la realidad hondureña específica de hoy, sino en la consideración conceptual de lo que subyace y sostiene en América Latina a los posicionamientos y toma de partido clericales en favor de una dominación oligárquica y neoligárquica, señorial, que históricamente se puede comprobar tiene efectos antievangélicos y antihumanos por ser excluyente y bloquear sistémicamente el principio de agencia (sostiene la institucionalidad democrática y el reconocimiento de derechos humanos) tanto en su versión liberal (individual) como social.
Por supuesto, el análisis es solo introductorio, en el sentido de comienzo de una discusión.
Por ello mismo, conviene fijar algunas determinaciones básicas. Aquí ni se asocia ni se identifica ’clericalidad’ o ’aparatos clericales’ con “sentimientos religiosos” o “religiosidad”. En el caso católico, ’clericalidad’ remite a su autoridad jerárquica incontestable por tratarse de una institución con lógica vertical o autoritaria de inspiración divina y absoluto control de minorías aplicada a una comunidad de fieles. En las iglesias protestantes, se trata de la figura del ’pastor’ en quien los fieles confían o delegan responsabilidades de predicación y apoderamiento de la oración personal, funciones que pueden ser entendidas como tareas ministeriales profesionales, pero no como sacerdocio derivado de Dios. En términos básicos podríamos hablar de ’aparatos sacerdotales’ para el caso católico y de ’aparatos ministeriales profesionales’ para la situación protestante (que admite diferenciaciones internas). Estos aparatos son enteramente producción sociohistórica y en ellos pueden alcanzar responsabilidades funcionarios sin fe religiosa o con ella pasando por todos los matices y posicionamientos intermedios. ‘Iglesia’ no es por tanto aquí sinónimo de religión, religiosidad o fe religiosa, y los posicionamientos, pronunciamientos o acciones clericales se refieren siempre a sus ’autoridades’ sacerdotales y ministeriales.
De esta manera, el análisis no puede ser entendido como un ataque a la fe religiosa (procedimiento usual en América Latina para descalificar ad portas cualquier discusión sobre acciones clericales) excepto mediante una simplificación corriente aunque interesada acerca del fenómeno religioso. Aunque pueden existir articulaciones positivas entre fe religiosa, religiosidad cultural y social, y aparatos clericales, ellas no son necesarias ni obligatorias y están siempre abiertas al análisis social.
Esta discusión sí se centra en las determinaciones que las ’jerarquías’ clericales, en especial la católica, proponen a sus fieles respecto de cómo debe experimentarse personal y socialmente la fe religiosa. Estas determinaciones tienen alcance político en un sentido básico aunque los aparatos clericales las propongan como éticas y salvíficas y sin opción partidaria o sectaria en su sentido estrecho de inclinación por un partido político específico. Solo para una comprensión reductivamente politicista (que es un sesgo común del análisis político ’oficial’) las opciones políticas son entendidas como decisiones exclusivas sobre partidos (Nacional o Liberal en el caso hondureño), personalidades (o Zelaya o Micheletti) o estancamente focalizadas en el eje de acción jurídico-estatal. Lo sepan o no los ciudadanos, los diversos sectores sociales y las personas están, en las formaciones sociales modernas, constantemente decidiendo, por ejemplo, sobre el sistema social, las lógicas institucionales o el carácter del poder o poderes sociales. Las opciones partidarias no están desvinculadas de estas elecciones que las subyacen y las sustentan, aunque entre estos factores y procesos pueda existir una significativa diferenciación.
Interesa a este trabajo introducir a los caracteres de este substrato que lleva a los aparatos clericales públicos asentados en América Latina con mayor capacidad de incidencia en la población a apoyar la constitución y continuidad de un sistema de dominación económico/social y político/cultural oligárquico y neoligárquico centrado en intereses y privilegios particulares y excluyentes y que resuelve sus situaciones de crisis con violencia armada como expresión particular y brutal de la violencia institucional y sistémica (estructural) omnipresente en las formaciones sociales latinoamericanas.
Si se prefiere, en términos directos, esta discusión se ocupa de por qué los golpes militares/empresariales y geopolíticos resultan apoyados por los aparatos clericales ’cristianos’ de masas y la violencia del sistema oligárquico, que no es solo militar o policial, es acompañada con escasa o ninguna crítica (ni siquiera profética, sino mínimamente ética) por estos aparatos clericales. La experiencia hondureña de junio/julio del 2009, facilita elementos distintivos para esta discusión.
2.- Factores básicos de los imaginarios de los aparatos clericales latinoamericanos
Entre la amplia literatura de posicionamiento básico e inspiración clerical que generó el golpe en Honduras destacan dos documentos emitidos por el aparato clerical católico de ese país. Uno, considerados cronológicamente, es el “Mensaje de la Diócesis de Santa Rosa de Copán”, fechado el 1º de julio y el segundo es el Comunicado de la Conferencia Episcopal deHonduras, titulado “Edificar desde la crisis”, con fecha del 3 de julio. En el primer documento, se rechaza tajantemente lo que se considera el “Golpe de Estado del 28 de junio” (quinto párrafo). El mensaje diocesano es suscrito por el obispo Luis Alfonso Santos. En el comunicado de la Conferencia, en cambio, se sostiene que no ha existido golpe de Estado y se enfatiza que “Š las instituciones del Estado democrático hondureño, están vigencia y que sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho” (segundo párrafo). El régimen, considerado “golpista” por el Mensaje de Santa Rosa, es presentado por este segundo documento como de pleno “vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras”. El gobierno de facto de Micheletti no es solo legal, según la conferencia de obispos, sino ’democrático’.
Conviene reparar en que el comunicado de los obispos es posterior al mensaje de Santa Rosa y que fue firmado por los once obispos hondureños, es decir fue también respaldado por el obispo Luis Alfonso Santos. Esto último puede querer decir que Santos fue persuadido de su “error” y “desinformación”por otros obispos, o que no quiso aparecer como disidente o rebelde de un modo que el cuerpo jerárquico sacerdotal apareciese con fisuras en una situación especial de crisis, o que no captó los alcances políticos de su pronunciamiento del 1º de julio.
En cualquier caso, en el seno de la conferencia episcopal que produjo el mensaje debe haberse dado algún tipo de discusión porque su documento incorpora un párrafo relativamente inconsistente con su afirmación de que ’en todo se había procedido a derecho’. El párrafo reza: “Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado a un Estado extranjero (Art. 102, Constitución de la República). Creemos que todos merecemos una explicación de lo acaecido el 28 de junio”. Lo que acaeció el 28 de junio fue el violento arresto/secuestro del presidente Zelaya por un grupo de militares, y su posterior envío forzado a Costa Rica en un avión no identificado. Esa acción al menos fue, obviamente, ilegal e inconstitucional, y materializa el ’golpe de Estado’ que la declaración no reconoce. Los obispos exigen, una “explicación”. Pero ninguna ’explicación’, por racional o ética que parezca, podrá quitarle a la acción de los militares su carácter de inconstitucional e ilegal. De modo que se trató de un golpe de Estado, aunque la Conferencia proclame que ese golpe nunca existió. Y llevaba razón en este punto el al parecer minoritario obispo Santos.
Lo que interesa centralmente aquí no es, sin embargo, el golpe de Estado, sino el por qué y desde que matriz, no puramente circunstancial, la Conferencia Episcopal, apoya un golpe empresarial/militar que, con su respaldo clerical y el de otros ’pastores’, puede ser valorado asimismo como ’cristiano’. Esta cuestión vale, con las diferencias específicas de cada caso, para el diversificado apoyo que los aparatos clericales inscritos en América Latina dieron en su momento a los regímenes de Seguridad Nacional en el Cono Sur[1], para su opción frontal y conspirativa inicial contra la instauración del régimen revolucionario y popular cubano, para su encabezamiento de la “contrarrevolución” en Nicaragua (década de los ochenta) y para el aislamiento, al interior del aparato clerical, del arzobispo Óscar Arnulfo Romero en El Salvador. El ’pecado’ de éste fue declarar ética, por tanto grata a los ojos de Dios, la lucha armada del Farabundo Martí para la Liberación Nacional y llamar a las tropas “oficiales” del Estado salvadoreño a deponer las armas. El arzobispo fue aislado por el aparato clerical católico salvadoreño y luego asesinado por un escuadrón de la muerte de la oligarquía. El Papa, Juan Pablo II, enterado del crimen, envió un sensible pero abstracto mensaje protocolario lamentando el suceso, pero el Vaticano reaccionó a la exigencia de condenar a la caverna salvadoreña con un frío: ” (Š) no se sabe aún el color de la bala que mató al arzobispo”. Un cuarto de siglo después de su asesinato, y como parte de un demorado proceso que debería llevarlo a su canonización, la burocracia vaticana lo reconoce como “de sus filas” clericales con un tajante: “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres”. Éstas son solo algunas referencias extremas de las polémicas asistencias clericales.
La primera observación, obvia, es que el aparato clerical católico forma parte del sistema de poder y dominación de las formaciones sociales latinoamericanas. En este sentido se asemeja a los aparatos militares (directamente involucrados en los aparatos estatales) o a los medios masivos empresariales privados, pero no es idéntico a ellos. En Chile, los pequeños campesinos del sur, solían decir en broma y en serio: “Cuando veo venir por el camino al patrón (terrateniente) y a su lado el policía y al otro el cura, agarro mi gallina más gorda y corro a esconderme al monte porque de esos tres juntos no se puede esperar nada bueno para los pobres”. En Chile la policía (carabineros) era militarizada. Y hoy el pequeño campesino podría agregar el cuarto jinete del Apocalipsis que faltaba en su relato: los “periodistas” de la Sociedad Interamericana de Prensa o CNN. La mirada del campesino reconocía las personificaciones del sistema de iniquidad y represión, pero diferenciaba a sus componentes. Tenía razón.
Enfaticemos: el aparato clerical católico, aunque sea parte del sistema de dominación, no funciona idéntico a la represión militar. El aparato militar, abierto o encubierto, invade, golpea, reprime, destruye, mata. Por ello, a veces resulta enjuiciado y castigado. El aparato clerical enjuicia y es atendido, habla y es escuchado, convoca para desmovilizar y puede alcanzar éxito, ofrece su mediación como si estuviese por encima de la historia y de sus antagonismos, condena la violencia (toda, cualquiera) y llama a buscar la verdad, la paz y a la reconciliación apelando a un “Bien Común”. Y nunca, o casi nunca, se exige castigo contra él o lo recibe. A su vez la gente no se siente recibiendo ’castigo’ por parte de las iglesias, sino algún tipo de seguridad e incluso experimenta formas de gratitud hacia ellas, aunque a costa de recibir sus reprimendas.
Es oportuno detenerse en un aspecto de la diferencia entre aparatos militares y aparatos clericales: los primeros producen su verdad bajo la forma de la victoria o la derrota. Los segundos buscan y proponen una verdad que estaría en ’las cosas’, como su naturaleza (o esencia). Los aparatos militares (que son directamente aparatos políticos) determinan la ’verdad’ y ’bondad’ (virtud) de su acción mediante el logro de fines. Quien aplasta o destruye al adversario (quiere decir a lo que le da fuerza a ese adversario) es ’verdadero’ y ’bueno’ porque es efectivo. Los aparatos clericales afirman, en cambio, que la verdad y el ’bien’ (virtud) no se siguen del éxito o fracaso en la acción, sino de un ’orden’ o canon previo a la acción, canon cuyo origen y fundamento es ajeno, aunque vincula, a la historia humana. Es un orden sobre-natural, donde ’natural’ posee un doble valor: contiene lo propio o esencia de las cosas (lo que las hace verdaderas y buenas aunque distintas) y también su inserción en un único sistema vinculante, el del orden debido de todo lo que existe, o ley natural. En la tradición ’cristiana’ occidental, esta ley natural es obra de Dios. Es sagrada, por tanto. No debe (y estrictamente no puede) ser violada.
En la historia del pensamiento a este último posicionamiento y a los imaginarios que surgen desde él se le conoce como naturalismo ético que apunta a que lo debido para los seres humanos está o se basa en el orden natural. ’Natural’ en la tradición filosófica es un concepto complejo que comprende tanto la generación de una cosa (“natural” viene de “nacer”, nascere), su carácter específico (presencia y función) y su vínculo con la base desde la que se despliega todo lo que nace, la Naturaleza, el Ser o Dios, en el caso que nos ocupa. Por su ’naturaleza’, en este sentido complejo, el carácter del mundo se sigue de la creación divina y el ser humano solo puede discernirla (por su naturaleza racional) y obedecerla. Es insensatez o aberración no seguir la naturaleza de las cosas, no obedecer el deseo de Dios. También puede ser soberbia (el pecado de Lucifer), es decir quien se levanta contra la voluntad de Dios y atrae su castigo eterno. La naturaleza de cada cosa ’pertenece’ a la Naturaleza desde la que todas nacen (physis, natura) o “son creadas” y encuentran su fundamento. Para este imaginario el ser humano resulta una creatura/criatura. Alguien que por su naturaleza debe obedecer. Eso sí, a la autoridad correcta, legítima, o buena. La que se sigue del ’orden’ natural de las cosas.
El culto mariano (a María, madre de Jesús), es un buen ejemplo de cómo funciona este naturalismo ético que algún autor católico (C. I. Massini) llama iusnaturalismo realista para oponerlo a lo que él valora negativamente como iusnaturalismo individualista o ’moderno’. La expresión “realista” muestra el vínculo del naturalismo ético con el campo más amplio del realismo filosófico: las cosas existen efectivamente fuera y con independencia de la subjetividad (prácticas, entendimiento, percepciones, razón) humana. Y existen, por la naturaleza de su Creador, como obligaciones. No es posible (que quiere decir que está prohibido) para el ser humano ignorar la ’naturaleza’ de las cosas ni transgredir su propia naturaleza.
Se mencionó que la católica suprema veneración por María, cuyo proceso de institucionalización data del siglo V, es un buen ejemplo del alcance y caracteres del naturalismo y realismo éticos. El parágrafo final (#108) de la encíclica Fides et Ratio (1998), de Juan Pablo II, sintetiza bien los caracteres de este culto. El Papa establece en este numeral una correlación entre la vocación de la Virgen y una auténtica filosofía”. La determina así: “Al igual que María, en el consentimiento dado al anuncio de Gabriel, nada perdió de su verdadera humanidad y libertad, así el pensamiento filosófico, cuando acoge el requerimiento que procede de la verdad del Evangelio, nada pierde de su autonomía, sino que siente como su búsqueda es impulsada hacia su más alta realización”.
Para quienes no tienen familiaridad con el texto evangélico que describe el anuncio que el ángel Gabriel hace a María de su embarazo por el Espíritu Santo, éste se encuentra en Lucas, 1, 28-38. Cuando el enviado divino ha informado a María, ella contesta: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. La Biblia latinoamericana, reemplaza “esclava” por “servidora”, pero el cambio no afecta decisivamente el sentido de la respuesta. La ’autonomía’ de María consiste no en decidir por sí misma sino en plegarse a la voluntad (autoridad) de Dios. De este modo la observación del Papa Juan Pablo II acerca de que María “nada perdió de su verdadera humanidad” es cierta si la ’naturaleza’ de María, y de todo ser humano, consiste en obedecer, sin siquiera preguntar por el alcance de lo que (le) sucederá, acontece y acontecerá, la voluntad de Dios. Pero es polémica su afirmación de que ella “no pierda nada de su libertad”, excepto que ’libertad’ se entienda como asunción de lo necesario e inevitable, de lo debido por fuerza o por la ’naturaleza’ de las cosas. Aquí las ’cosas’ son la naturaleza de Dios y la de María y el vínculo estructuralmente asimétrico (Creador-creatura) que las vincula. Así, el anuncio del ángel supone en María una objetividad/creencia previa que la obliga a cualquier cosa querida por Dios, que la somete a Dios. El Papa califica a esta creencia/objetividad como la “más alta realización”. Por eso María no pregunta. Es irrelevante. Las cosas acontecerán según Dios quiera. Lo que Él desea será “su más alta realización” para María. El imaginario del realismo ético le hace violencia a María, pero ella, inserta en ese imaginario, no siente esa violencia. Menos todavía podría resentirla. La experimenta como algo ’bueno’ por debido. Lo que se dice de María es aplicable a todos los seres humanos. Forma parte de la antropología católica. Todos los seres humanos, y cada uno de ellos, están en deuda eterna con Dios.
Esta disposición ’natural’ de María para abandonarse por entero a la voluntad de Dios, como su esclava o sierva, creatura/criatura, se advierte perfectamente en dichos muy generalizados de la cotidianidad latinoamericana. Ante un huracán destructor, el asesinato brutal de los hijos, la tortura militar que transforma a una mujer en vegetal por el resto de sus días…, mucha gente observa: “Dios lo ha querido así”. “Es la voluntad de Dios”, “Los caminos de Dios no son los nuestros”. A la obediencia, la sigue la resignación.
Ahora, este imaginario de sumisión y resignación (y el naturalismo ético y la antropología que lo fundan) pertenece al Mundo Antiguo. No es moderno.
No se discute aquí si es bueno o malo, verdadero o falso, mejor o peor. Solo se constata que es propio del Mundo Antiguo. Puede discutirse si afecta de manera semejante a los imaginarios de los pueblos profundos u originales (indígenas) de este hemisferio. En América Latina logra parecernos ’natural’ porque la constitución de las formaciones sociales latinoamericanas se liga con la gran propiedad señorial, el autoritarismo y el catolicismo. ’Nuestro’ (aunque no lo es) ethos sociocultural (y con él nuestra subjetividad e identificaciones) contiene elementos/factores de un imaginario propio del Mundo Antiguo.
En el imaginario moderno, por referir un ejemplo, la libertad consiste en la capacidad de elegir desde uno mismo (autonomía) y, por ello, hacerse responsable por la elección. María en el relato evangélico obtiene su ’autoestima’ por el hecho de obedecer lo que no puede/debe evitar. En el mundo moderno, las Marías obtienen su autoestima de su integración personal que las apodera para elegir. ’Elegir’ quiere decir que existen opciones efectivas, que ellas son diferentes y conducen a diversos resultados. La María de Lucas está ’hecha’ por naturaleza. Las Marías modernas van haciéndose por medio de sus elecciones, de sus opciones. No tienen ’naturaleza’. Son procesos por ser. Por llegar a ser. ’Son’ su camino. Su autoproducción (desde otros, con otros, para otros).Y ningún camino está hecho. Ninguna autoridad no consentida (y esto implica discernida) tiene legitimidad para determinar implacablemente los caminos. En el imaginario del mundo moderno las mujeres podrían rechazar lo que sería no un vinculante anuncio del ángel, o sea una orden, sino una propuesta entre otras. Una posibilidad con la cual puede uno comprometerse o no.
No se discute aquí, insistamos, si esto es mejor o peor. Según el cronista del período, la María hebrea se sintió a gusto (y hasta quizás “libre”) con la notificación del ángel. Pero la subjetividad de esta María hebrea no es moderna. Y estos son tiempos modernos. Y en estos tiempos “libertad” quiere decir darse la capacidad para crear opciones y para elegir entre ellas y hacerse responsable por la elección. En otro ángulo, modernamente “libertad” puede asociarse con el libre juego de las facultades humanas. Se trata de una antropología no-católica. Ni mejor ni peor. Otra.
Aunque parezca curioso, y el aparato clerical católico y sus allegados no estén de acuerdo, ninguna de estas últimas versiones de la libertad humana resulta por sí misma incompatible con la existencia de un Dios creador, personal, del Amor y de la Vida. Con lo que sí resulta incompatible es con el Dios de la sujeción absoluta, con el Dios omnisciente que crea las condiciones para el “pecado” y luego castiga a los pecadores, con el Dios todopoderoso que contempla ’amorosamente’ a sus creaturas en “un valle de lágrimas”, de exclusión, de guerra, de empobrecimiento biológico, social y espiritual, de golpes de Estado, de tortura, etc., que los seres humanos no podrían cambiar porque es ’natural’ y buscar transformarlo (o crear otro para al menos poder elegir) es una acción inspirada por Satán. Este último Dios, y no por casualidad, parece hecho a la medida por y para sociedades con principios de imperio, sujeción, explotación, exclusión y violencia que se desean, es decir los grupos dominantes, como la oligarquía hondureña, desean, sociohistóricamente eternos.
En este mundo sociohistóricamente perverso tiene cabal lugar la adoración de un Dios que ofrece la ’seguridad de otra vida’, pero más allá de la historia. Y la ofrece a las ’almas’ a las que corresponde transfigurar (moderar, ’sanar’ a los cuerpos de sus desviaciones) las apetencias antinaturales (excesivas) de ’la carne’.
Es en relación con estos campos temáticos donde aparece la funcionalidad de los aparatos clericales latinoamericanos, específicamente el católico, en la constitución y reproducción del ’orden’ político oligárquico, señorial y clientelar (y su ethos sociocultural) que caracteriza mayoritariamente a las formaciones sociales latinoamericanas.
Pero antes de mirar con un poco más de detalle esta funcionalidad estructural, retornemos, brevemente, a las diferencias entre el imaginario clerical católico, centrado en el Mundo Antiguo y su naturalismo/realismo éticos y el imaginario del Mundo Moderno cuyo eje es la autoproducción humana de la que se sigue su agencia (capacidad y responsabilidad de sujeto). El asunto tiene interés decisivo porque los aparatos clericales acusan a esta última sensibilidad de ignorar o asesinar a Dios (secularismo, inmanentismo). Este juicio, según hemos señalado, es enteramente falso. El Dios afectado por el imaginario moderno es el que hace de María una esclava. Pero en la cultura occidental existen otras maneras de experimentar a Dios sin necesidad de convertirse en sus esclavos.
Para mostrar las diferencias entre el imaginario del aparato clerical católico, propio del Mundo Antiguo, y el moderno utilizaremos la letra de una canción de Michael Jackson, estrella del espectáculo, recientemente fallecido. No es una referencia frívola. Jackson expresa en ella una sensibilidad cultural hoy legítima para muchos pero que no es la de los grupos dominantes ni la más generalizada en América Latina. La canción es “Heal the World” (Cura al mundo). Su letra comienza señalando que el cantante se ubica en el vínculo entre las generaciones: “Š Digo que tenemos que hacer un sitio para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, para que ellos (Š) ellos saben que es un mundo mejor para ellos. Y yo creo que sí es factible hacer que sea un sitio mejor”. Aquí no se trata de que Dios constituya un sitio mejor, sino que los seres humanos tienen la capacidad para hacer ese sitio mejor para sus hijos y los hijos de sus hijos, es decir para la humanidad. En términos básicos: los seres humanos hacen/producen su historia y, en el mismo movimiento, producen su humanidad como un ’sitio’ mejor. No es el Cielo evangélico de los creyentes religiosos, pero lo avisa. Aunque, también, no es el ’Cielo’ católico porque “ése” no existe en tanto de él no puede darse ninguna referencia humana legítima. Lo que sí existe porque está en cada uno es la posibilidad (virtualidad) de hacer de este mundo un ’sitio mejor’. El planteamiento no resulta incompatible con el mensaje evangélico. No lo es porque no discute si Dios puso en los seres humanos esa capacidad, sino que constata esa capacidad a la que considera tienen acceso todos los individuos de la especie.
El sitio que en cada uno hace posible producir ese mundo mejor está en el corazón de cada cual. Jackson lo determina como “amor” (and I know that it is love). El amor es una afección, un movimiento de la voluntad y del deseo, un querer. Está en nosotros, nos constituye y mueve. Para efectos de nuestra acción, no nos viene de ’afuera’. Forma parte de nuestro repertorio. La letra prosigue: Si realmente te esfuerzas en el amor verás que no hay motivo para llorar. En la voluntad humana de amar no hay espacio para el dolor ni la pena (there’s no hurt or sorrow). Y a continuación, la petición: si efectivamente te interesas por quienes viven y por la vida, construye espacio para el amor, aunque sea pequeño, y haz del mundo un mejor sitio (if you care enough for the living make a little space make a better place). Nada de esto es competencia de Dios. Está en cada ser humano y en todos ellos.
No menos importante es la negativa de Jackson a aceptar como necesario un mundo que es “un valle de lágrimas” (Salve Regina). Se le puede cambiar porque nosotros hacemos el mundo y aunque podemos odiar también estamos facultados para amar. No temamos ni despreciemos el mundo. Amémoslo para cambiarlo. Y cambiémoslo para amarlo todavía más. No es necesario solicitar esto a la Virgen María. Podemos hacerlo nosotros mismos desde nosotros mismos y para nosotros mismos. “Para ti y para mí”, reitera la canción. Este planteamiento es moderno. Y no implica despreciar a Dios o matarlo, sino asumir la dignidad y capacidad humana para producir “sitios mejores”, tal vez pequeños (no cósmicos), pero mejores que los que hemos producido hasta ahora.
Más adelante, la letra enfatiza esta idea que desecha el temor y la inseguridad y levanta en cambio la autoestima y confianza humanas en sus propias capacidades: “El amor es fuerte y solo se interesa por dar (gratuitamente) felicidad y alegría. En él no sentiremos recelo ni pavor”. Y un refuerzo antropológico que es, al mismo tiempo, una crítica social: “Con el amor, dejamos de existir y comenzamos a vivir”. Y este ’vivir’ contiene la alegría y la felicidad, que provienen de la integración personal y social en el amor, aquí en la tierra. Esta alegría y felicidad no eliminan ni son incompatibles con su eterna prolongación en algún Cielo. No es solo otra antropología (concepción del ser humano), sino también la posibilidad de un distinto vínculo entre ’Historia’ y ’Cielo’, entre inmanencia (historia) y trascendencia (cielo). Con ello, también de otro vínculo, rotundamente negado por el catolicismo, entre los seres humanos y Dios. Los primeros dejan de ser meras creaturas/criaturas (o, como prefiere el aparato clerical, “ovejas” necesitadas de pastor (y perros que les muerdan las patas y las defiendan). Y Dios puede ser compañero y referente de la experiencia humana pero no su dueño.
El texto de Jackson es enteramente evangélico, aunque moderno. ’No importa lo que entra en ti, sino lo que tú hagas salir de ti’. Si logras, porque te esfuerzas, que salga amor, producirás con otros y para otros un sitio mejor y humanidad. Pero Jackson no da una orden. Describe una realidad carencial (gente que existe mal muriendo, destrucción de la vida en el planeta, guerras, odios, miedos) y apunta la posibilidad/capacidad que tenemos de transformarla. Hay que elegir. Y para optar hay que crear las condiciones que faciliten esa opción. Se trata de un desafío humano/cultural, de dar la talla de lo que somos también capaces.
Y para que no quede duda alguna que este texto moderno de una estrella pop, que se movía en universo comercial, no elimina para nada a Dios ni lo relega a un rincón secundario, la letra dice: “Though it’s plain to see/This world is heavenly/Be God’s glow’ (Es fácil comprobarlo/Este mundo es celestial/Produzcámonos como la alegría (brillo) de Dios).
Pero el Dios de “Heal the world” no es el Dios del aparato clerical católico. No es Alguien que amarra y somete. Es un Dios que se alegra de la libertad humana para producir un mundo desde y para su amor por la vida. Es un compañero de elecciones, de sueños, de esperanzas. Se acerca al que describe Juan en su Carta/Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer. Yo con él y él conmigo” (Juan, 3, 20). Dios no se presenta como una autoridad inapelable, sino como un nuevo comensal. Alguien que desea ser invitado al proceso de auto producción humana. Ser humano y Dios se asemejan y ambos pueden sentir que esto es bueno.
La referencia a Michael Jackson y al carácter de su arte permite también presentar otro aspecto crítico acerca del imaginario católico, ahora en relación con la separación que éste hace entre cuerpo y alma humanos y en la hostilidad con que los enfrenta al considerar al primero “cárcel” de la segunda y también ocasión de pecado (o sea de Satán). El artista se hizo famoso por sus coreografías dinámicas, su exploración de las posibilidades del baile y la explícita sexualidad (caderas, pubis, pene, cuerpo entero) de sus movimientos. Se trató siempre de una explícita reivindicación del cuerpo (al que en su vida privada intentó incluso reinventar) como expresión de una energía anímica, de un espíritu deseoso de comunicar destreza, creación, fiesta, comunión y alegría. Jackson no asume por tanto las separaciones entre ’alma’ y cuerpo y entre espíritu y entorno (mundo). El espíritu (amor) humano (materializado en su caso como danza) puede producir (crear) el sentido de los entornos. Este último aspecto tiene además un alcance para el aparato ministerial de algunos grupos de protestantes. Nos referiremos a él más adelante.
Centrándonos en el aparato clerical católico, éste sospecha del cuerpo, y en especial de la sexualidad genital (la única que conoce, por lo demás), lo anatematiza y determina a sus deseos y expresividades como idolátricos. En opinión de la jerarquía católica, por medio de la gratificación sexual (valorada como lascivia), las parejas se “creerían Dios” (Deus caritas est, # 4, 5 y siguientes) y por ello esta gratificación debe ser ’disciplinada’: “Šel eros quiere remontarnos « en éxtasis » hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación” (ídem, # 5). El disciplinamiento del cuerpo, su sobrerrepresión por una ética arbitraria, por doctrinal, forma parte del carácter antipopular y reaccionario del aparato clerical católico. Del asunto volveremos a ocuparnos, aunque brevemente, más adelante.
Interesa ahora recuperar el examen de un imaginario que postula una ley natural y un Dios que sujecionan eternamente a los seres humanos a quienes se pide amar/respetar esta sujeción en la tierra (sociohistoria) para obtener del “amor” de Dios un lugar eterno en el Cielo (que tampoco construyen). A este imaginario, el aparato clerical católico añade sus propios “esponsales” con ese Dios. Este “casamiento” indisoluble torna a este aparato la única iglesia revelada y por tanto la única institución capaz de visar un pasaporte para el Cielo. Dios salva, pero los documentos de viaje las almas deben adquirirlos en la Iglesia Católica. Es obvio que un imaginario con estas características (recordemos que llegar al Cielo es el Bien Supremo, Último, Todo el Sentido de la existencia personal y de la Humanidad) proviene de un aparato de poder. Jamás surgiría desde la experiencia social de los derrotados, de los enfermos, de los proscritos y perseguidos. Se trata de un imaginario de un aparato de poder. Y de un grupo dominante (aparato del Imperio Romano, por lo demás) que se da una identificación y una institucionalidad que le permitan seguir dominando. Por ello reclama para sí el monopolio de la revelación de Dios. Este monopolio contiene la autoasignación de su ejercicio y organización institucional como ’sagrados’ (realidad, verdad, belleza, virtud).
Este es el aparato clerical que es factor, desde su gestación (Conquista, Colonia) de la dominación oligárquica y señorial que todavía constituye un ethos sociocultural poderoso en América Latina. Iglesia de señores y para señores y de masas (anónimas, empobrecidas, explotadas, acorraladas, asesinadas) a las que educa/evangeliza en la sumisión, la seguridad falsa de la liturgia y la limosna, los ’buenos modos’ y los ’altos valores’ de la paz y la solidaridad siempre que no se toquen, ni con una oración, intereses de los poderosos o del establishment que resulta de una compleja articulación de oligarquías y clientelas locales con la acumulación global de capital y sus actores, y que se presenta hoy bajo las formas de Estados autónomos, regímenes democráticos de gobierno y espiritualidad ’evangélica’. En opinión de S. Huntington, América Latina no es propiamente “occidental” pero sus grupos dominantes se mueren por serlo (Choque de civilizaciones).
Excursus sobre la producción espiritual de entornos y algún imaginario protestante
Al mencionar las coreografías vigorosamente corporales y eróticas de Michael Jackson se señaló que mostraban una ’espiritualidad’ que se materializaba como danza y que creaba entornos no impúdicos (como podría indicar el circuito clerical) sino festivos, alegres. La alegría de amar con el espíritu/cuerpo y la capacidad para crear/producir humanamente entornos comunitarios de fiesta, de alegre gratificación de los sentidos y del ’alma’.
El punto contiene un alcance para los aparatos ministeriales ’protestantes’ que han sido puestos más de relieve durante el golpe hondureño. La forma en que sus líderes (el más nombrado y polémico es Evelio Reyes, Pastor General de la Iglesia Cristiana Vida Abundante, quien apoya el golpe y ha saludado efusivamente a los militares en tanto ellos han sido el brazo con el que Dios ha atendido a las oraciones, pero también se menciona a Oswaldo Canales, René Peñalba y Misael Argeñal quienes se opusieron a lo que creyeron era la intención del presidente Zelaya por reformar la Constitución, o al mismo Peñalba, Mario Cantor y Carlos Hernández, este último presidente de la Asociación para una Sociedad más Justa quienes, desde diversos ángulos, se han pronunciado contra el golpe) han utilizado los llamamientos a la oración, el ayuno y las manifestaciones pacíficas para apoyar o a Zelaya o a los golpistas, no han podido sino levantar una ardiente polémica en el seno de los protestantes hondureños y latinoamericanos.
La cuestión de fondo es que para muchos protestantes los pastores/líderes no deben inmiscuirse en asuntos políticos y sociales. Su función se liga con la lucha entre Dios y Satanás, que es el ’verdadero’ conflicto, y sus tareas deben centrarse en la predicación de la palabra de Dios, la oración y el ayuno: “(el papel de la iglesia) no es otro que la proclamación del Santo Evangelio para salvación y restauración de las almas y de nuestras naciones. O es que vamos a hacer lo que tantos hemos criticado de la iglesia católica de su hipocresía religiosa y de su complicidad con los más poderosos” (todas las referencias en este excursus son del sitio web http://www.entrecristianos.com/,visitado el 24/07/09).
Para estos protestantes, los entornos (incluyendo las instituciones y sus autoridades), que la letra de la canción de Jackson pide a los seres humanos transformar, los determina Dios y el discernimiento humano se centra en apreciar en ellos la presencia de Satanás o de Dios. Por eso el recurso a las oraciones para que Dios ilumine y acompañe a los pastores/líderes y al pueblo protestante pero no en su apoyo o a Zelaya o a Micheletti, apoyo que puede ser valorado como un extravío, sino en el desempeño que lleva al pueblo de Honduras a encontrarse con la realidad que Dios le tiene destinada. Muchos lemas y frases acompañan este sentimiento protestante: “Mientras que nuestros ojos estén puesto en los hombres, Satanás nos tendrá derrotados”. “oren por nuestros líderes, los pastores, para que sean movidos a llevar al pueblo cristiano a ser una iglesia de oración, el resto lo hace el Espíritu Santo”, “Š el evangelio no tiene nada que ver con política. La justicia que buscamos es la que viene del cielo, no la de los hombres. ¿Hasta cuándo nos mezclaremos con las demás religiones y actuaremos de la misma forma?”, “Nosotros los Cristianos estamos llamados a ser Luz de las Naciones, todo aquel que profesa al señor Jesucristo con su boca no puede alinearse con el mundo”, por ejemplo.
En relación con este sentimiento de prescindir de los entornos sociohistóricos para concentrarse en una ’guerra’ espiritual, un apoyo frontal a un golpe de Estado no puede sino dividir al ’pueblo cristiano’. Primero, se remueve y frustra una ’autoridad’ dispuesta por Dios. Segundo, algunos funcionarios están a favor de una acción de sectores golpistas que no han respetado la autoridad señalada por Dios. No solo han incurrido en un acto político sino que se han puesto al servicio de Satanás. Han pervertido su papel de dirigentes. Se puede sospechar que incluso anteponen intereses personales a la voluntad de Dios. Se ha de orar por ellos para que retornen al ’pueblo cristiano’. Si además los golpistas reprimen y en la represión se producen muertes, entonces la pugna se torna mayor: Dios no puede desear esas muertes derivadas de la remoción de una autoridad legítima.
Por supuesto, cualquier bando puede dar sus argumentos: “Zelaya es quien pervirtió satánicamente a Honduras. El golpe empresarial/militar es una respuesta de Dios a las oraciones de los creyentes religiosos, a sus marchas, a sus ayunos”. “Dios puso a Zelaya, pero también ha puesto a Micheletti”. Etc.
Sin embargo, cualquiera sea la racionalización del posicionamiento el asunto, por su fondo (Bien contra Mal), será resuelto por Dios y, por su forma, deberá seguir la institucionalidad vigente: “Zelaya debería regresar al país y debe haber una investigación completa sobre sus acciones. Si él ha quebrantado la ley, debe ser juzgado y condenado (…) también debemos impulsar una investigación sobre quién es el responsable de este golpe de Estado y también debe ser investigado y juzgado. Sólo así podremos demostrar que ninguna de las partes está por encima de la ley y que ninguna de las partes puede tomar la ley en sus propias manos. Así mostraremos al mundo que la justicia para todos es posible, incluso en Honduras”.
Pero el punto anterior es replicado de inmediato: “(juzgado y condenado) ¿y que pasó con el arrepentimiento y el perdón que enseñaba Jesús de Nazareth en Mateo 6.14; 18.33-35; Lucas 23,34…?”. Es decir, la respuesta institucional debe adoptar el metro cristiano. El arrepentimiento y el perdón, desde el alma, prevalecen sobre las normas puramente humanas. Arrepentimiento y perdón, no alegría y emprendimiento, como propone Jackson. Aparece, en esta discusión otra fuente de discernimiento: el texto bíblico, quizás visto de manera literal. En tanto entorno, la Biblia, palabra de Dios, es lo que menos debería ser alterado/transformado por la acción humana.
Los entornos, entonces, no deberían comprometer la ’identidad cristiana’ de los protestantes. De aquí puede entenderse tanto su desapego como su recelo por las cuestiones sociales y políticas y su deseo de pertenecer a un templo (su mismidad, el aparato clerical o el orden de Dios). Sociedad y política son mundos transitorios de los que se ocupa el Espíritu Santo. El posicionamiento asume una separación entre las firmes subjetividades ’de oración’ (la creencia religiosa/Dios) y la mudable y engañosa realidad de las instituciones que serán o aceptadas en tanto expresan la voluntad de Dios o generarán repugnancia por su perversión (“El político es del mundo, se hace títere del diablo a la larga”). El ’efecto’ social de esta comprensión compartimentada pasa tanto por el conservadurismo y la pasividad ante el establishment como por su rechazo y la vigorosa adopción de un “sitio seguro” en la intimidad de la oración personal o comunitaria en el seno de la familia (una institución ’natural’) o de la iglesia, espacios en los que pueden sobresalir los dones salvíficos de cada cual. No se busca por ello producir un “sitio mejor” aquí en la tierra, como desea Jackson, porque ese sitio mejor ya está en el corazón y en la voluntad/designio de Dios y en los lugares en los que se le alaba. No puede existir nada mejor que esos sitios. Dudar de ello, o vacilar, es abrirle las puertas a Satán, caer en sus trampas.
Este imaginario resulta, como se advierte en la situación hondureña, extremadamente susceptible de manipulación y, también, ampliamente abierto a la irritación, la descalificación y el temor abiertos a lo que las oraciones no parecen poder controlar: la corrupción, la guerra, la represión, el desorden, el pecado.
Todavía un alcance: los actores políticos no protestantes, y en especial los medios masivos, interpretan las marchas, jornadas de oración o ayunos de los creyentes religiosos protestantes como adhesiones o rechazos a los posicionamientos particulares en pugna. La mayor parte de estos creyentes busca con su acción, en cambio, la intervención de Dios tanto en sus corazones como en la marcha de los sucesos. Por supuesto, pastores oportunistas pueden traducir la confianza que en su carisma depositan estos creyentes en caudal político o tarjeta de presentación clientelar y electoral. Y también los empresarios capitalistas pueden confiar en que trabajadores de inspiración protestante se inclinen con mayor docilidad a responder con calidad humana/laboral a los muy injustos requerimientos de su contrato. El punto no aproxima a un eventual sindicato, sino al Espíritu Santo. Él resolverá.
Retornemos al imaginario del aparato clerical católico. El Dios que sujeciona absolutamente (porque no obedecerlo es pecado castigado con la última muerte) se expresa por medio de la única iglesia revelada, la católica. Ésta se sigue de los apóstoles y Dios se ha desposado con ella. Posee así el monopolio de la revelación y del discernimiento de lo que Dios quiere o rechaza (criterios ético/morales). El aparato clerical se reclama comunitario, pero su lógica interna es vertical, monárquica, con un estamento ’superior’, el “ordenado”, y una “masa laica” a la que se desagrega internamente (en los últimos lugares se encuentran las mujeres jóvenes). Al monopolio de ’la’ verdad moral (obedecer en todo a Dios y a sus ’sacerdotes’) se liga el monopolio del discernimiento ético y con ello el monopolio de la configuración de pecados y herejías y también de dispensas, perdones, indulgencias y recompensas. Ya no se trata de un Dios sujecionador, sino de un implacable aparato terrenal que presenta su ’autoridad’ sagrada como inapelable y, al mismo tiempo, la ofrece como “servicio”. Porque se ama al ser humano, siguiendo órdenes de Dios/Padre, se le disciplina, prohíbe, persigue o, encogido, se le acoge. Culturalmente este autoritarismo es señorial: el aparato clerical es Madre y Maestra (e internamente, para sus miembros, Gestapo, Congregación para la Doctrina de la Fe (la única), Inquisición. En las sociedades modernas no puede perseguir y asesinar a los “herejes” porque sería un delito, pero se arroga la capacidad para liquidarlos simbólicamente, culturalmente. El autoritarismo señorial del aparato clerical es también patriarcal y adultocentrado. En América Latina, etnocéntrico (Europa). Todas las discriminaciones, nunca reconocidas como tales, contra laicos, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indígenas, homosexuales, pobres/miserables, ancianos son presentados como “servicios” de caridad. Se les discrimina por su ’naturaleza’ y porque la Iglesia los ama con ’natural’ amor de madre. Quien te quiere (pero ama más a Dios y lo obedece) te aporrea. Discriminar, reprimir, aporrear, condenar culturalmente, asesinar incluso, es válido cuando se trata de apartar del pecado y del demonio.
La lógica autoritaria de este aparato sacerdotal de terror se presenta a los fieles como comunitarias liturgias de servicio. En la misa, los aporreados, que se consideran seguros en el templo, se dan la paz.
Los valores de discriminación contenidos por esta compleja pero siempre autoritaria lógica clerical pueden ser fácilmente asociados con el carácter oligárquico del sistema social, político y cultural de las formaciones sociales latinoamericanas. Este último, centrado en la exclusividad de la gran propiedad (que conlleva riqueza y prestigio excluyentes) requiere asimismo de una alianza con un ’Dios’ clerical que en un mismo movimiento sancione las discriminaciones, las reproduzca, y las consuele.
La dominación oligárquica, en tanto tal, no ofrece consuelo, en particular para los sectores más vulnerables. Para ellos está el castigo, la represión judicial, policial y militar, el desprecio, las diversiones ’de masas’. Si al arbitrio del señor le acomoda, las prácticas de discriminación, despojo, indiferencia, asco y violencia pueden ser desplazadas por una ’simpatía’ azarosa y momentánea, nunca por el reconocimiento de derechos al “vulgo” o “chusma”. Una cosa es la gracia benevolente del señor/señora y otra reconocer derechos a quienes son sirvientes, pueblo, mugre.
El aparato clerical católico, en tanto factor oligárquico, sirve como válvula de escape a la presión social que se genera por la violencia político-cultural y armada de la dominación oligárquica. Dios ama a todos porque todos son sus hijos. Y en su Reino metafìsico no existirá discriminación ninguna porque en él las almas someterán definitivamente a los cuerpos y a sus pulsiones, extravíos y aberraciones. No existirán campesinas tomas de tierras, digamos. Es enteramente otro mundo y en él los humildes serán los primeros. La iglesia no distingue entre opulentos y empobrecidos, sino entre quienes siguen los caminos determinados por Dios y quienes los pierden o desprecian. Estos últimos son los pecadores. Los seres humanos, a los ojos del aparato clerical, se dividen básicamente en justos y pecadores. Todas las otras subdivisiones (arrepentidos, inocentes, impenitentes, aberrados, etc.) se siguen de esta división básica. ’Pecadores’ son todos los que no asumen la sensibilidad y normativa de la “esposa” de Dios. Sospechosos de pecado, o al menos con alguna discapacidad moral que favorece al pecado, quienes no se aparecen por el templo a inclinar la cabeza y comulgar. Quien no da limosnas ni ayuda a las finanzas del aparato clerical. Quien disiente de las opiniones clericales y, peor, quien, siendo ordenado en su seno, las critica y combate. Pero, sobre todo, quien no es humilde para asumir que su suerte es ’natural’ y que solo podrá cambiar por la gracia de Dios (o de su santa corte) que todo lo puede, hasta el milagro. Se puede pedir/rogar, sujecionada oración mediante, mucho a Dios; excepto reverencia/temor/fidelidad absolutos, no se le puede dar nada aunque se le entregue todo. Los opulentos pueden ser caritativos y dar limosnas y traspasar bienes al aparato clerical. Se les descontará de sus faltas, omisiones y pecadillos. Los vulnerables deben aceptar sin rechistar su condición en este valle de lágrimas, servir con lealtad y honradez a sus patrones, señores y empresarios, no atender a ideologías perversas, ser generosos y agradecidos con el Dios que envió a su Hijo a morir por ellos que no se lo merecían y que vuelven a torturarlo con sus pecados. Y, por supuesto, generosos y agradecidos con aparato clerical que representa a este Dios y a su Hijo. Por cierto, el aparato clerical católico traduce la filiación divina, como “ovejas”.
La actitud ante este Dios generoso que todo lo puede desde el misterio de su gracia es idéntica a la que se debe tener ante Su Iglesia. Humildad y honra se deben a sus personeros, instancias, sacramentos y liturgias, hagan lo que hagan. Son sagrados. Indican con seguridad el camino terrenal al Cielo donde todo dolor será resuelto y transformado en dicha. Por tanto, obediencia. Comunidad de obediencia. Si se obedece, se posee la certeza de alcanzar el Cielo. En un mundo radicalmente incierto y precario para los vulnerables, el aparato clerical oferta seguridad: seguridad de la fijeza del rito, seguridad del agua bendita, seguridad de las formas. Seguridad en la ausencia de preguntas. Seguridad en el reconocimiento de la autoridad. Seguridad de llegar bien peinadito al cielo. Nada de darse sudorosa autonomía para crear un mejor sitio aquí en la tierra.
La gente humilde asocia, con plena justificación, esta seguridad ofrecida por el aparato clerical, con las buenas costumbres, con el orden, con los ’modos cosméticos’ con que se simula la paz. En misa regular no se chilla, se canta. La liturgia la conocen todos: sin necesidad de ordenarlo (a lo más se les recuerda), todos de pie. Luego, todos sentados. Al rato, todos parecen rezar la misma oración. Deberían, porque el Dios que los está mirando tiene el terrible poder de escrutar los corazones.
Lo que importa sin embargo, es reparar en algunas señales sociales latinoamericanas: las madres humildes llevan a sus bebés a bautizar para que sean salvos. Y a sus niños preadolescentes al catecismo de la parroquia (un lugar seguro) para que “crezcan en las buenas maneras”. Cuando retornan a sus aposentos (una o dos piezas a veces, encerradas por latas y cartones), tras la puerta las espera la imagen de la Virgen, siempre bella, o del Sagrado Corazón de Jesús. Ambos prolongan la seguridad del templo en los ’hogares’. Con sus ’favores’, anticipan el merecido e imperturbable Cielo, digamos.
La estabilidad de la violencia, el hambre y la exclusión es necesaria para la dominación oligárquica. Como sector social, los vulnerables no deben irritarse, menos organizarse. Pero el convencimiento de que esa estabilidad es necesaria también para ’salvarse’ es tarea o función central del aparato clerical católico. Éste procura la internalización por la gente de esa necesidad. En eso consiste su ’evangelización’. Que la gente asuma con humildad y resignación y temor de Dios las miserias de este mundo. Con confianza en que desde ellas brincará al Cielo. Que no crea en sí misma nunca (es el pecado de soberbia), sino que deposite su esperanza y sueños en ritos, misterios, liturgias y mandas a los personajes santos. Que haga de este traspaso o transferencia de poderes (desde la irritación hasta la sumisión) parte de sus identificaciones sociales, parte nuclear de su existencia cotidiana: “Si mis hijas se prostituyen, es porque el Maligno (o el pecado, comunismo, o Castro o Chávez), han entrado en ellas y ellas lo han permitido. Alabado sea Dios y malditos todos los otros”. Solo la lógica de las mercancías y el mercado capitalista (ganadores y perdedores) puede gestar una sensibilidad y un mundo tan maniqueamente violento como éste y venderlo como felicidad en el consumo en un caso y apacentador servicio religioso en el otro.
En el templo, en efecto, muchos pueden experimentar una soledad apaciguada y deudora. Las catedrales suelen ser amplias, calladas, y sus figuras abren los brazos como para estrechar a quien sufre porque necesita amar y no se lo permiten. O necesita ser amado y no lo consigue. La soledad y el dolor apaciguados pueden traducirse como consuelo. Consuelo del alma porque el cuerpo se queda fuera del templo o debe ocultarse bajo las ropas. El templo también opera el exorcismo de anular al cuerpo, esa fuente de dolor desconfiado, ese núcleo de recelo, de buscar a otros, de gritar y golpear fuerte. O de aullar de ira porque al menos en América Latina ningún vulnerable se merece este ’valle de lágrimas’ cualesquiera sean los cielos que lo compensen.
La perversidad del aparato clerical católico puede medirse por la fiereza con que busca anular el cuerpo humano. Es así, porque muchos empobrecidos solo tienen sus cuerpos. Sus ’vidas’ las han entregado al latifundista, a la relación salarial, al desempleo, a los sacerdotes y sus liturgias de ’sanación’. Su cuerpo les dice sin engaño posible que sufren, que son escupidos, que a nadie le importan. Pero también su cuerpo, por contraste, les anuncia la posibilidad de la ternura, de la fiesta, del reconocimiento y acompañamiento humanos. Cuando se encuentran, los empobrecidos se estrechan con fuerza como si hubiesen estado extraviados. Y cuando van a la lucha social sus cuerpos enlazados, en hileras o bloques, son su principal, cuando no única, arma de resistencia y combate. El aparato clerical busca que atribuyan a sus cuerpos el pecado, la lujuria, la soberbia. La oración desvanece los cuerpos, sus ansias, sus deseos. Sin ningún conflicto la Virgen María, ese cuerpo que ignora las relaciones sociales, encabeza los densos disciplinados cuerpos militares de la oligarquía, los bendice, santifica sus armas, los conduce a la Reina de las Victorias. En la televisión, un sacerdote gritará, mientras en calles urbanas y caminos rurales, se asesina y aplasta a los pobres: “No teman a quien mata los cuerpos, sino a quienes buscan matar sus almas”. La lucha social mata el alma. El comunismo. La organización sindical. El gremio de maestros. El frente campesino. El hondureño pastor Evelio Reyes nunca ha estado solo en América Latina.
Cuando se ha exorcizado y desvanecido los cuerpos y sus relacionalidades resulta sencillo flotar o levitar por encima de ellos como “conciencia ética”. El aparato clerical católico, autodeclarado virgen esposa de Jesús, discierne desde arriba (desde el Cielo, exactamente) los conflictos, media, “pacifica”, desarma. Proclama la paz, condena la violencia, venga de donde venga. Los valores populares que sostienen la lucha social claramente reclamable sin duda contendrán violencia. Pues se les condena. Si es del caso, se justificará la represión que los pulverizó porque se había “roto” el orden y por allí amenaza Satán. Es cierto, se ora por los muertos y se consuela a sus familias. Pero previamente ejército y oligarquía y medios se han asegurado que esos muertos no gritarán ni blandirán sus puños ni levantarán cabezas y, si pueden, que no tendrán hijos. Un Jesús que hoy resucitara a dirigentes sindicales, líderes campesinos, indígenas mutilados o que proféticamente reuniera grupos populares para recordarles su autonomía, su capacidad para “sanar este mundo” como manera propia de preparar el próximo, no sería aceptable. A él y a sus seguidores se les declararía, locos, impostores, delincuentes, subversivos. Habría que crucificarlos. El aparato clerical pondría maderos, clavos, martillos, piadosos ojos en blancos y escondidos suspiros de alivio. Desde estos suspiros organizaría un tedeum.
Cuando se disuelve el cuerpo, se abre la puerta a la hipocresía y mojigatería. El aparato clerical es hipócrita y mojigato y lo sabe. Esto también lo diferencia de los aparatos militares y demás cuerpos políticos de la oligarquía. Éstos no son mojigatos. Saben lo que hacen y no experimentan como sector ningún remordimiento cuando explotan, aturden, persiguen y destruyen. Entienden que su violencia ’es santa’ por propia y que redime.
La cuestión de la hipocresía de los poderosos en América Latina, cuya vertiente es clerical, toca otro punto básico del ethos sociocultural. La gente dice que sí al aparato clerical católico y se entrega a él pero no lo entiende ni obedece. La razón es que se entrega por temor a perder incluso la posibilidad de una vida eterna y, más prácticamente, porque el aparato ’sagrado’ puede conceder ’favores’ o extender mantos y quemar incienso para disimular el hedor de las injusticias sociales. Pero la gente tiene su existencia como puede. Y si le dicen que su cuerpo peca o sus deseos pecan o su imaginación peca, pues lo confiesa y ya. Es dudoso que se arrepienta porque continúa utilizando condones, continúa falseando el peso de lo que vende, continúa sus adulterios, continua traduciendo como prójimos solo a quienes, siendo como él o ella, están con él o ella en sus faltas y delitos. En ningún sector social se lleva el catolicismo a la totalidad de la existencia cotidiana. Penetra superficialmente allí por intersticios. Se es católico en el templo. Fuera de él, la vida dirá. Vale para militares y sicarios. Y para políticos y empresarios. Y hasta para muchos ’sacerdotes’. El desafío de la hipocresía se vincula de esta manera con un catolicismo epidérmico y con una muy extendida doble ’moral’. El aparato clerical lo sabe. Pero tiene para su mercadeo la herramienta de una fácil confesión (conversión, arrepentimiento, reparación) sin arrepentimiento ni reparación efectivas. Es el desafío laico o secular y militar de la impunidad. Ahí verá este Dios que hace con ella. Porque el aparato clerical lo utiliza sin asco. Un solo ejemplo: simula reconocer (contadas veces) los “excesos” cristianos de la Conquista de América, pero no se arrepiente por ellos ni mueve un dedo para repararlos. De paso, los atribuye a acciones individuales, no institucionales. Carga esa “herencia de pecado” en este subcontinente sin ningún problema. Fue la voluntad de Dios. A los indios se les hizo un bien matándolos, robándoles, esclavizándolos.
Uno de los medios oblicuos para disipar el cuerpo y sus deseos, consiste en escamotear las relaciones sociales o, si se quiere, la sociohistoria. Fieles y herejes son individuos. No existe pecado social ni institucional. Cada cual es culpable, en tanto individuo, de fallarle a Dios. Una transformación social, una reforma agraria pequeño-campesina, por ejemplo, o la liquidación del imperio patriarcal, que no contenga a la ’verdadera iglesia’ en los corazones de los individuos (o sea al Dios de los grandes propietarios y al machismo señorial) es una extravagancia y un fracaso. La gente requiere de esas autoridades señoriales (o cualquier otra, siempre que sea implacable y se apoye en el aparato clerical) para no extraviarse. La gente sin tutela o contención extravía sus almas en la concupiscencia de la idolatría. Es sencillo entender por qué el aparato clerical en América Latina respalda los golpes de Estado y pone los ojos blancos y se da con una piedra en el pecho ante el terror de Estado, pero no toma ninguna acción efectiva para detenerlo y castigarlo. Su reino es de este mundo, pero el aparato clerical afirma que no. Y en América Latina, ’este reino’ es muy frágil tanto social como jurídicamente. ¿Como un factor del poder oligárquico no estaría con él en las contadas duras y relamiéndose y admirándose en el espejo en las constantes maduras? Le va en ello lo que ha sido su existencia. No quiere aprender a mirarse de otra manera. Apuesta al orden antihumano (idolátrico por ello) de las oligarquías y sus ejércitos porque desconfía, a veces hasta entrar en pánico, del cambio.
Por supuesto, en el amplio radio de acción e incidencia del aparato clerical (en América Latina beatería y fe religiosa viva andan por todos lados), se dan excepciones, programas, documentos personalidades y acciones proféticas, sinceras, reales testimonios en busca de la justicia y la paz, mártires y héroes. Pero se presentan aislados, no responden a la lógica del aparato clerical ni tampoco se han liberado radicalmente de su fardo ideológico, no acumulan y no poseen un peso estadístico que favoreciera su análisis como tendencia hacia una transformación radical de la experiencia católica de la fe religiosa (sin duda antievangélica). Mostrar, desde un referente hondureño y a partir del reciente golpe de Estado, que esta otra manera de experimentar la fe es factible corresponde al último apartado de este trabajo.
3.- Dos documentos católicos ante el golpe empresarial/militar en Honduras
Ya se señaló que en los días inmediatos de julio, tras el golpe, se dieron dos pronunciamientos con distinta interpretación de lo ocurrido en Honduras. Uno, el Mensaje de la Diócesis de Santa Rosa de Copán, suscrito por su obispo Luis Alfonso Santos, y el otro, un Comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras, “Edificar desde la crisis”. Haremos un tipo de lectura ideológica de ambos documentos para mostrar sus posicionamientos diversos y encontrados e indicar, con este procedimiento cómo, entrado el siglo XXI, se dan grietas al interior del imaginario del aparato clerical católico contra su lógica autoritaria y también a causa de ella, principalmente por la distancia que muestra en relación con la realidad socio histórica de los pueblos latinoamericanos. El examen no será exhaustivo, por razones de espacio. Se comenzará con el segundo texto en el tiempo, por tratarse de un documento más tradicional u ortodoxo.
El posicionamiento de la Conferencia Episcopal de Honduras sobre el golpe de Estado de junio del 2009
El Comunicado de la Conferencia Episcopal fue leído a todos los hondureños por el Cardenal Óscar Rodríguez quien hizo además un aporte personal al texto. A su aporte individual nos referiremos más adelante.
El documento es un comunicado de 20 párrafos gramaticales, organizados en tres apartados (No existe ruptura institucional; Aprender de los errores y Llamamientos especiales) cuyos núcleos temáticos son:
En “No existe ruptura institucional”:
a) la afirmación tajante de que en Honduras no existió un golpe de Estado: “Todos y cada uno de los documentos que han llegado a nuestras manos, demuestran que las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y que sus ejecutorias en material jurídico-legal han sido apegadas a derecho (Š) Los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras”.
En este núcleo (y en todo el documento) se evita mencionar por su nombre al Presidente Zelaya. La despersonalización se realiza mediante dos paráfrasis elusivas: “la persona requerida”, “ciudadano Presidente de la República de Honduras”. Tampoco se mencionan los nombres de los dirigentes golpistas. Se los esconde mencionando instituciones: Corte Suprema de Justicia, Tribunal Supremo Electoral, Ministerio Público, etc.
Para los obispos, la inexistencia de un golpe se sigue de que en el momento de su “captura” (en verdad secuestro de su casa de habitación por personal militar o paramilitar) la “persona requerida” ya no fungía como Presidente de Honduras por estar acusada de “contra la forma de Gobierno” (sic), “traición a la Patria”, “abuso de autoridad” y “usurpación de funciones”.
Los obispos declaran que llegaron a la conclusión antes expuesta al buscar información en las “instancias competentes del Estado”, es decir acudieron a fuentes “oficiales” aunque en esos momentos también golpistas.
El subtítulo, “Aprender de los errores para enmendarlos en el futuro”, contiene los núcleos:
b) la Conferencia Episcopal cree merecer una “explicación” por lo “acaecido el 28 de junio”, día del golpe de Estado (secuestro y expulsión de Zelaya). Los obispos vuelven a evitar mencionar tanto a Zelaya como al golpe;
c) Todos lo hondureños son responsables por la injusticia social. Pese a ésta, la Conferencia afirma creer que Honduras ha sido y quiere seguir siendo un pueblo de hermanos “para vivir unidos en la justicia y la paz”; un camino para ayudar aHonduras a superar la injusticia y la inequidad es la globalización de la solidaridad;
c) La justicia y paz internas se conseguirán escuchando las opiniones de los demás y entablando un “verdadero diálogo entre todos los sectores de la sociedad”. La meta es dar con soluciones constructivas;
d) Es fundamental respetar el calendario del Tribunal Supremo Electoral para las elecciones de noviembre próximo (2009);
En los llamados especiales:
e) a los dirigentes políticos que han tenido o tienen en sus manos la conducción del país se les invita a “no dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción”. Se observa que siempre se puede “buscar caminos de entendimiento y reconciliación”;
f) a los grupos sociales, económicos y políticos se les exhorta a superar “reacciones emotivas y a buscar la verdad”. Los medios de comunicación deben “expresar su amor por Honduras” buscando la pacificación y serenidad del pueblo. Deben ’dejar de lado los ataques personales’ buscando el bien común;
g) a la población en general se la invita a continuar en un espacio de participación respetuosa y responsable entendiendo que “todos podemos construir una Honduras más justa y solidaria, con el trabajo honesto;
h) a la OEA se le pide prestar atención (monitorear) a todas las ilegalidades ocurridas antes del 28 de junio y no sólo desde esa fecha. El pueblo hondureño se pregunta por qué la OEA “no ha condenado las amenazas bélicas” contra Honduras. La OEA “se limita a proteger la democracia en las urnas, pero no le da seguimiento a un buen gobierno”. Así, de nada servirá reaccionar tardíamente ante las crisis;
i) a la comunidad internacional se le manifiesta el derecho de Honduras a definir su propio destino sin presiones unilaterales y a buscar “soluciones que promuevan el bien de todos”. Se rechazan “amenazas de fuerza o bloqueos que solamente hacen sufrir a los más pobres”;
j) se agradece a los hermanos y hermanas de muchos países por su solidaridad y cercanía que “nos proporcionan horizontes de esperanza en contraste con actitudes amenazantes de algunos gobiernos”.
Se concluye que la situación actual puede servir “para edificar y emprender un nuevo camino, una nueva Honduras”. No debe servir, en cambio, para agudizar la violencia, sino como punto de partida para el diálogo el consenso y la reconciliación que “nos fortalezcan como familia hondureña” de modo de emprender un camino de desarrollo integral para todos los hondureños y hondureñas.
Se exhorta finalmente “al pueblo fiel a intensificar la oración y el ayuno solidario (sic) para que reine (sic) la justicia y la paz”.
Los interlocutores de este comunicado de los obispos son de dos tipos: hondureños e internacionales. Dentro de los hondureños distinguen a los dirigentes de los dirigidos, al pueblo fiel y a los medios de comunicación. Se los engloba bajo la expresión “familia hondureña”. Los internacionales son favorables y desfavorables. Entre estos últimos están quienes amenazan y agreden y quienes desatienden sus responsabilidades y ’desnaturalizan’ su mandato (OEA). Los favorables son los ’hermanos’ (¿de fe religiosa?) que expresan su solidaridad con los golpistas y les manifiestan su inquietud por Honduras.
Una primera aproximación nos dice que el comunicado de los obispos prácticamente reproduce letra por letra el posicionamiento golpista básico. No es extraño porque sus fuentes de información son las instituciones del Estado en las que se tramó el golpe (creación de la sensibilidad golpista y orquestación del mismo). Los obispos no solo defienden la continuidad del Estado de derecho sino que la vigencia de un régimen democrático de gobierno. Su mismo texto entra en conflicto, sin embargo, con esta versión. Si a Zelaya se le presumían delitos como abuso de autoridad y usurpación de funciones, por qué en lugar de comunicársele la indagatoria (y apresarlo incluso para evitar su fuga eventual) se le secuestró y sacó del país el 28 de junio. Los obispos mismos solicitan una “explicación”. Y si el orden institucional se mantenía incólume ¿por qué hablan de “crisis políticas, económicas y sociales” y llaman a los dirigentes a no “dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción”? Parece al menos que el orden institucional se resquebrajó en Honduras tanto como para pensar que el país se ha dividido en Capuletos y Montescos. ¿Y por qué llamar a los medios a “buscar la pacificación y serenidad de nuestro pueblo” si esta paz y serenidad no ha sufrido mella? Además, en su aporte ’personal’ al comunicado de los obispos, el cardenal Óscar Rodríguez pidió a Zelaya dramáticamente no regresar al país para “evitar un baño de sangre”. ¿Se compadece esta exhortación con la perfecta estabilidad institucional?
Obviamente los obispos están hablando más de sí mismos y de sus intereses que de lo que está ocurriendo en Honduras. En este punto, su comunicado dice: “No nos gustaba el comportamiento de Zelaya. Es bueno y justo para nosotros (y para el país) que lo hayan botado del Gobierno”. Y como consolación: “Nos sirve para empezar de nuevo”. Este último mensaje, “empezar de nuevo” también indica que los obispos reconocen que se ha producido una ruptura. Solo que el responsable de ella es el innombrable, “la persona requerida”, el “ciudadano Presidente”. Que Zelaya haya sido en parte responsable político de la activación del golpe de Estado puede tener elementos de verdad. Pero como lo que se discute es si se dio o no un golpe contra él, pues la constatación de los obispos de que “no ha pasado nada” resulta falsa, aunque conveniente para sus intereses. Es decir, se trata de la declaración cómplice de un sector golpista.
A esa primera aproximación se pueden agregar elementos de análisis menos obvios. Si la declaración de los obispos es la declaración cómplice de un sector golpista, esto los transforma al menos situacionalmente en factor del statu quo oligárquico. Mostrar que no solo son factor situacional de él, sino también estructural, no puede hacerse con los reducidos elementos (fuentes) de este análisis. Pero sí puede mostrarse cómo aparecen en esta situación los factores estructurales que llevan al aparato clerical católico a pronunciarse a favor del dominio oligárquico institucionalizado y a rechazar su alteración.
El ’naturalismo ético’ está claramente presente en el llamamiento de los obispos a “buscar la verdad”. No se trata de producir una verdad sino de ’la’ verdad que reside en las cosas porque Dios la ha puesto allí. O sea, la ha puesto en el establishment. Este se presenta con errores, disfunciones (derivados del pecado humano), pero sin conflicto sistémico porque éste no existe en el plan divino (sería un principio de desorden y caos equivalente a la ’desnaturalización’ de la realidad, a su existencia aberrada, demoníaca, que solo puede llevar a la destrucción y la muerte). Por eso, detrás del establishment, o por encima de él, como se desee, existe un orden natural de paz, bien común y justicia. Por injusta, violenta y sectaria que haya sido la realidad sociohistórica de Honduras, existe una matriz objetiva y divina (la realidad ’verdadera’ del mundo que, además es trascendente y teleológica) que, sin cambiar la naturaleza de las cosas, puede hacer surgir una Honduras justa, pacífica y comunitaria (Bien Común) o al menos equilibradamente societaria. Los fieles católicos pueden contribuir a ello con la oración y el ayuno. Los dirigentes, renunciando al pecado (egoísmo, venganza, corrupción, por citar tres). Los obispos, indicando éticamente el camino. Se trata de una transformación de los corazones que atienden o desean atender al llamado del aparato clerical católico (que aquí se presenta como un aparato de poder): este llamado es tanto a la conversión como a la renuncia a reconocer como real una conflictividad sistémica en la creación divina y en las particularidades sociales con que se pone de manifiesto en Honduras. Obsérvese la diferencia respecto del planteamiento de la canción de Michael Jackson. Para éste, la conflictividad sistémica (de clases sociales, por ejemplo, o derivada del dominio de sexo/género) existe porque la realidad social no la hizo (produjo) Dios sino los seres humanos y puede y debe ser cambiada porque en otro sitio, producido con amor, es decir sin dominación sistémica, no se darán ni penas ni terror. Y será bueno.
En el enfoque del aparato clerical católico, tributario del naturalismo ético, la existencia puede ser empobrecedora y terrorífica (para muchos hondureños lo es, realmente), pero se trata de un efecto del pecado. Se puede cambiar esta realidad, pero siguiendo la voluntad de Dios (que es idéntico al pronunciamiento ético/político de su única Iglesia), es decir como continuidad de las cosas (’naturales’ y sociales), pero si se fracasa (porque siempre habrá pecado), Dios recompensará con la salvación y el Cielo. Y la salvación y el Cielo son en este mundo monopolio del aparato clerical católico. Como se advierte, al igual que en los casinos, la Casa Gana Siempre.
Quienes pierden siempre, en cambio, son quienes buscan cambiar las relaciones autoritarias ’establecidas por Dios’. Socialistas, campesinos, zelayistas, obreros, castristas, mujeres, jóvenes, indígenas, chavistas, etc.
Un botón: por todo lo anterior es que la declaración de los obispos culmina con la enunciación de la “familia hondureña”. Se recurre a ella porque se la imagina y transmite como un espacio ’natural’, continuo, regido por los valores eternos de la castidad, la procreación y el cuido de los hijos. La familia ’natural’ carece de conflictos (excepto las disfunciones derivadas de la desobediencia a los padres o a la separación entre los hijos, todas ellas derivadas del pecado, en especial el egoísmo y la lujuria) y las naciones, Honduras, deben prolongar el modelo familiar porque así es la voluntad divina. En la familia y en el país, por supuesto, constituye una aberración intentar cambiar la autoridad depositada en la correcta jerarquía de las ’cosas’: gobernantes y gobernados, varones y mujeres, padres e hijos, iglesia ’verdadera’ y sectas, etc.
Se trata de un discurso conservador, y para las condiciones de Honduras, reaccionario, puesto que el golpe que los obispos defienden paraliza (y quizás destruye) algunas transformaciones elementales del statu quo oligárquico que favorecían a campesinos y trabajadores y en el mismo movimiento los golpistas hacen entrar en crisis a la débil institucionalidad con que se pretendía avanzar hacia un Estado de derecho y un régimen democrático de Gobierno. Parte de la crisis se produce por el exaltado reingreso de los aparatos militares hondureños como ’guardianes’ del orden. Aparecen así al menos tres factores que expresando la ley natural (Dios) se ubican ’por encima’ de las instituciones sociohistóricas hondureñas: la conciencia ética de los obispos, la acción militar correcta, y la trama económico-social-cultural y geopolítica determinada por el vínculo entre la globalización de la forma mercancía y el dominio oligárquico y neoligárquico en Honduras. Se trata de una ley natural y divina con claros nombres y apellidos sociohistóricos.
Una última mención al naturalismo ético (con claros efectos políticos) que sostiene el comunicado de los obispos. En este discurso, los valores (lo apetecido y bueno, por verdadero y trascendente) no surgen desde la existencia humana sino que ’caen’ desde arriba con poder inapelable sobre esta existencia. Así, los valores, aunque no se practiquen en la vida (el Bien Común, la solidaridad, la paz, etc.) tienen vigencia porque expresan la objetiva voluntad divina. Son la verdad del mundo aunque no se practiquen del todo aquí en la tierra. Se cumplirán para los fieles o los justos allá en el Cielo.
El efecto central de este posicionamiento es la desvalorización de la existencia inmediata (y de las relaciones sociales que involucran a los cuerpos) sobredeterminada por factores metafísicos (más allá y por encima de la existencia sociohistórica) para discernir entre lo apropiado y lo inapropiado, lo justo y lo injusto, lo ’bueno y lo ’malo’. Lo ’bueno’ resulta así impuesto a la existencia en tanto no surge desde ella y aunque no se lo sienta/viva de manera alguna. La solidaridad efectiva, por ejemplo. O la castidad sexual.
Estos factores metafísicos que constituyen la realidad social y política son básicamente Pecado y Cielo (salvación). Se personifican en el Demonio y Dios y su corte. Ahora Dios (el único verdadero) y Pecado son administrativamente monopolio del aparato clerical católico. Bajo este esquema, la noción de ’responsabilidad’ (utilizada en el texto) se convierte en la noción de “culpa”. De esta manera, una fórmula que tiene un alcance positivo “Š dijimos que todos somos en mayor o menor medida responsables de una situación de injusticia social”, se traduce como todos somos culpables de pecado, todos somos pecadores, excepto la institución católica. Sus personeros pueden pecar en tanto individuos de carne y hueso, pero la institución, por sus esponsales con Cristo/Jesús, no. La institución está animada por el Espíritu Santo. La lógica de la institución, su espíritu, no peca nunca. Por el aparato clerical católico, ahora identificado con la institución que salva, no se arrepiente tampoco nunca. En tanto institución está por encima del Bien y del Mal. D esta manera, puede absolver a los pecadores aquí en la tierra. Y extender el perdón (o sea la impunidad) a los militares y políticos golpistas (violadores de derechos humanos, entre otras violencias) sin arrepentimiento ni reparación ningunos. Como se advierte, sí existe una (varias, en realidad) violencia legítima para estos apóstoles de la paz familiar. No estamos hablando de cualquier monstruo. Una tarea del aparato clerical católico es señalar e introyectar en la gente, en especial en sus fieles, la necesidad de la violencia oligárquica y militar para salvar al mundo querido por Dios para América Latina. Esta función se amplía a la invisibilización de la violencia del sistema de las instituciones excluyentes y autoritarias. Esta violencia consentida, necesaria, deseable, es llamada paz y solidaridad. Desde esta violencia permanente, deshumanizadora, es que el aparato clerical católico convoca a reconciliarse.
Todavía una palabra sobre el aporte individual que el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo a la Declaración de la Conferencia Episcopal. En realidad el documento fue leído por él en su totalidad, en cadena de televisión (financiada y producida por los golpistas que tenían bajo control a los medios). Pero él se permitió, además, un aporte de su cosecha cardenalicia al apoyo clerical al golpe militar.
La coreografía de la presentación en televisión del cardenal fue rigurosamente orquestada. El cardenal, adecuadamente maquillado, hablando desde un tipo de púlpito, escoltado por las banderas de Honduras y El Vaticano, ataviado con los signos externos de su “fe”, estricto negro del hábito, el pequeño cuello blanco, y una cruz probablemente de plata, grande, elegante, cayendo desde su cuello en cadena hacia el centro de su pecho. El detalle salvífico, una imagen, enmarcada, de Cristo/Jesús en cuerpo entero y resaltando su corazón misericordioso y leal. Impecable.
Se necesitaba algo así para la perversidad personal de su intervención. A diferencia del documento de los obispos, él designó por su nombre al presidente depuesto. Lo llamó “el amigo José Manuel Zelaya”. Agregó el cardenal que él sabía que este amigo “amaba la vida, respetaba la vida” y le recordó que hasta ese momento no había “muerto ni un solo hondureño”. El retorno de Zelaya (el cardenal daba su alocución el 3 de julio), según Rodríguez, podría desatar “un baño de sangre”. Como Zelaya no era respaldado por ejército ninguno, este baño de sangre solo podía aludir a la represión militar y policial contra la población hondureña que organizada o espontáneamente apoyaba el retorno de Zelaya. El cardenal hacía culpable de esta represión brutal al presidente depuesto. Exoneraba enteramente a militares y policías y a los políticos y empresarios golpistas por una eventual masacre y hacía recaer la violencia asesina en quien retornaba legítimamente a su país a reclamar sus derechos y aceptar las responsabilidades si era ello lo que correspondía. Lo hacía desde su ’pedestal’ ético de Cardenal de Dios.
Obviamente se trataba de un chantaje doble: “Mira “amigo” Zelayita, decía el cardenal, “si te apareces por aquí te vamos a matar a ti y a tu familia y a tus seguidores, campesinos, trabajadores, estudiantes, y vamos a confirmar para siempre el orden que nunca debiste desafiar. Así que piénsalo. Porque además esa matanza tiene el apoyo de la Iglesia y de Dios. No la queremos masiva, pero si tú la exiges, será”.
El aporte ’personal’ (clerical en verdad) de Rodríguez, no se quedó allí. Recordó en su interpelación a Zelaya que cuando asumió la Presidencia juró “No robar, no mentir, no matar”. En el contexto antes reseñado, el cardenal decía a Zelaya, a quien la Conferencia Episcopal calificaba de delincuente, que “ya había robado, ya había mentido y que ahora mataría. Y que sería adecuadamente liquidado por ello”.
Y todo esto lo decía el Cardenal emperifollado en sus vestidos clericales y el símbolo de la cruz y el martirio y teniendo como fondo el corazón generoso de Jesús y las banderas de La Patria y El Vaticano: el Estado y Dios, ambos con poder de muerte.
¿Quién dijo miedo? ¿Alguien musito siquiera o tartamudeó conciencia ética?
Si la descripción del aporte personal del Cardenal parece dura en exceso (¿podrá ser un ’hombre de iglesia’ ruin y canalla?), es bueno recordar que el documento de los obispos, que Rodríguez tenía en las manos, le ofrecía una opción de discurso enteramente distinta, opción que podría hasta haber pasado por evangélica. Rodríguez pudo decir: “Señor Manuel Zelaya: según las leyes hondureñas usted ha cometido delitos graves y debe ser juzgado por ellos. Si desea retornar a nuestro país como un ciudadano, este Cardenal y mis hermanos obispos y los fieles que deseen acompañarnos le aseguramos su integridad personal hasta que llegue usted a manos de la justicia y estaremos atentos en todo momento a que se respeten los derechos que tiene como hondureño. Asimismo, como obispos, nos comprometemos desde ya a resguardar y a proteger a sus familiares más cercanos de cualquier acción que los amenace o viole sus derechos de ciudadanos en un país apegado a derecho”. Pudo haber agregado que él y los obispos asumían este compromiso, pese a resultar innecesario, como expresión de buena fe y caridad y con total confianza en las nuevas autoridades legítimas (los golpistas).
Esta declaración habría resultado inteligente aunque hipócrita, pero no brutal como la que realizó. Habría puesto políticamente a la defensiva a Zelaya, habría proclamado la buena fe y el apego a la institucionalidad del nuevo régimen, y hasta hubiera permitido irradiar en el país la imagen de un cardenal asumiendo su función de conciencia ética y con la sensibilidad del samaritano.
Por el contrario, la ruindad ventajista de las palabras del Cardenal no hizo sino confirmar que al menos él sí sabía que se había producido un golpe de Estado y que políticamente un eventual retorno de Zelaya tornaría más vigorosa la resistencia interna de la población que se oponía a los golpistas. Puesto que tuvo a la mano una mejor y coherente opción para debilitar la posición de Zelaya (a quien probablemente odia por razones personales) su aporte personal, además de ruin, puede considerarse estúpido. Que se haya reparado poco en ello se deriva exclusivamente de que, como cardenal, la gente ve en él y escucha en sus palabras, algo sagrado.
* Teólogo del DEI (Departamento Ecuménico de Investigación). Profesor de la Universidad de Costa Rica
Fuente: www.tercerainformacion.es
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“Un golpe de Estado perpetrado con desprecio a la legalidad, a la institucionalidad y al pueblo hondureño”
Enrique Santiago
Rebelión
El pasado 28 de junio, bajo la argumentación de que el presidente Manuel Zelaya había violado la Constitución, el ejército lo detenía y expulsaba del país. Este informe, elaborado por un experto en derecho internacional, muestra cómo los auténticos violadores de la Constitución hondureña fueron los golpistas que derrocaron al presidente legítimo del país.
El articulo 5 de la Constitución de la República de Honduras establece que el “El gobierno debe sustentarse en el principio de democracia participativa (…)”
Añade el articulo 15 de la Carta Magna hondureña: “Honduras hace suyos los principios y prácticas del Derecho Internacional que propenden a la solidaridad humana, al respeto a la autodeterminación de los pueblos, a la no intervención y al afianzamiento de la paz y la democracia universales (…)”
De igual forma, la constitución hondureña establece en su articulo 16, que los tratados internacionales celebrados por Honduras, una vez que entran en vigor forman parte de su ordenamiento jurídico interno.
Con fecha 23 de Marzo de 2009, el Presidente Manuel Zelaya aprobó el Decreto Ejecutivo PCM-005-2009, de 23 de marzo, por el que se convocaba “(…) una amplia consulta popular en todo el territorio nacional para que la ciudadanía hondureña pueda expresar libremente su acuerdo o no con la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que dicte y apruebe una nueva Constitución Política (…)”. Dicho Decreto Ejecutivo no llegó a ser publicado en el Diario Oficial hondureño, “La Gaceta”. Conforme al articulo 221 de la Constitución Hondureña, las leyes no son obligatorias hasta su publicación en el diario oficial y una vez transcurrida la “vacatio legis” establecida.
El objeto del Decreto Ejecutivo PCM-005-2009, tal y como aparece en el párrafo anterior, ha sido tomado literalmente del “Requerimiento Fiscal para que se libre orden de captura” contra el Presidente Zelaya, de fecha 25 de junio de 2009, emitido por el Fiscal de la Nación de Honduras.
Con fecha 26 de mayo de 2009, el Juzgado de Letras de lo Contencioso Administrativo de Tegucigalpa, dictó Sentencia Interlocutoria en el procedimiento Demanda nº 151-09 incoada a solicitud del Ministerio Publico (Fiscalía de la Nación), sentencia por la que se ordenaba suspender “todos los efectos del acto administrativo tácito de carácter general impugnado que contiene el Decreto Ejecutivo nº PCM-05-2009 de 23 de marzo de 2009, así como cualquier tipo de publicidad sobre lo establecido en el mismo”, con lo que la meritada sentencia igualmente prohibía la publicación en el diario oficial “La Gaceta” de dicho Decreto Ejecutivo, que en dicha fecha aun no había sido publicado por motivos que se desconocen para los redactores de este informe.
La indicada sentencia del Juzgado de Letras de lo Contencioso Administrativo de Tegucigalpa añade: “(…) De igual manera (se acuerda) la suspensión del procedimiento de consulta a los ciudadanos por parte del Poder Ejecutivo a través del Presidente Constitucional de la Republica”.
Con fecha 26 de mayo de 2009, el Presidente Manuel Zelaya emitió el Decreto Ejecutivo nº PCM-019-2009 (La Gaceta nº 31.945 de 25 de junio de 2009), “de efectos y aplicación inmediata” por el que se anulaba el Decreto Ejecutivo nº PCM-005-2009.
Con fecha 26 de Mayo de 2009 mediante Decreto Ejecutivo nº PCM-020-2009 (La Gaceta nº 31.945, de 25 de junio de 2009), y con fundamento en la Ley de Participación Ciudadana de Honduras (Decreto nº 3-2006, del 27 de enero de 2006, publicada el 1 de febrero de 2006) el Presidente Zelaya acordó encargar al Instituto Nacional de Estadística de Honduras la realización de una “Encuesta Nacional de Opinión” a celebrar el día 28 de junio de 2009, en la que se preguntaría a los ciudadanos la siguiente cuestión:
“¿Esta de acuerdo en que en las elecciones generales del 2009 se instale una Cuarta Urna en la cual el pueblo decida la Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente?, SI- NO”
Con fecha 29 de mayo de 2009, el Juzgado de Letras de lo Contencioso Administrativo de Tegucigalpa, a solicitud el Ministerio Publico (Fiscal de la Nación) emitió la siguiente “aclaración” de la sentencia de fecha de 27 de mayo de 2009.
“ACLARA: La sentencia interlocutoria de fecha 27 de mayo de 2009 en el sentido de que los efectos de la suspensión ordenada, del acto tácito de carácter general que contiene el Decreto Ejecutivo nº PCM-05-2009, de fecha 23 de marzo de 2009, incluye a cualquier otro acto administrativo de carácter general o particular, que se haya emitido, o se emita, ya sea expreso o tácito, por su publicación o falta de publicación en el Diario Oficial La Gaceta, que conlleve el mismo fin del acto administrativo tácito de carácter general que ha sido suspendido, así como cualquier cambio de denominación en el procedimiento de consulta o interrogatorio, que implique evadir el cumplimiento de la sentencia interlocutoria que se aclara”.
A simple vista se aprecia el carácter arbitrario y falto de fundamentación de la anterior “aclaración de sentencia”, que no contempla antecedentes ni hechos diferentes a los ya contemplados en la sentencia de fecha 27 de mayo de 2009. Esta última sentencia fue dictada con posterioridad a la aprobación del Decreto Ejecutivo 020-2009 del Poder Ejecutivo (Presidente de la Republica) de fecha 26 de mayo de 2009, por lo que bien podía haber contemplado como antecedentes de hecho el contenido del mencionado Decreto 020-2009. Tampoco consta acto de impugnación expresa de parte alguna contra el mencionado Decreto 020-2009, por lo que para el supuesto de que la mencionada “aclaración de sentencia” se entendiera aplicable para restar o anular efectos al Decreto Ejecutivo 020-2009 de 26 de mayo, nos encontraríamos ante un claro supuesto de “incongruencia judicial extra petita”, proscrito por los Principios General del Derecho Procesal, así como por las normas procesales hondureñas.
El articulo 5 de la Constitución de Honduras, instituye como mecanismo de consulta a los ciudadanos el referéndum –definido este como ratificación o desaprobación por la ciudadanía de una ley ordinaria, norma constitucional o reforma constitucional- y el plebiscito -definido como pronunciamiento sobre aspectos constitucionales, legislativos o administrativos, sobre los cuales los poderes constituidos no han tomado ninguna decisión previa- . Nada obsta por tanto a que con fundamento en la Ley de Participación Ciudadana de Honduras, el Presidente de la Republica encargue al Instituto Nacional de Estadística la realización de una Encuesta o Consulta sin carácter vinculante. Recuérdese que por norma constitucional, el resultado de un Referéndum o de un Plebiscito tendría fuerza imperativa y seria vinculante para los poderes públicos.
Añade el articulo 5 de la Constitución de Honduras, que “corresponde únicamente al Tribunal Supremo Electoral convocar, organizar y dirigir las consultas a los ciudadanos, señaladas en los párrafos anteriores” (referéndum y plebiscitos vinculantes).
Por lo anterior, la conclusión evidente en Derecho es que la convocatoria de una consulta distinta a las reguladas en el articulo 5 de la Constitución hondureña, no invade ni las competencias de los órganos constitucionales con capacidad para convocar el Plebiscito o el referéndum, ni mucho menos puede considerarse en una democracia como un “delito” la mera voluntad de conocer la opinión de la ciudadanía, máxime cuando no existe norma jurídica expresa en el ordenamiento hondureño que impida realizar tales consultas. Al respecto, seria de aplicación el principio de legalidad penal, así como el principio general del derecho de mínima intervención del derecho penal.
Sin embargo, el Fiscal de la Nación, en su solicitud de captura del Presidente de la Republica y de allanamiento de la vivienda de este (Palacio Presidencial) de fecha 25 de junio de 2009 -que aparece en el expediente judicial de la Corte Suprema de Justicia de Honduras referido a los sucesos de los días 28 de junio de 2009 y sucesivos, formula las siguientes acusaciones penales contra el Presidente Zelaya, por el hecho de haber convocado una “Encuesta Nacional de opinión a celebrar el día 28 de junio de 2009” mediante el Decreto Ejecutivo nº PCM-020-2009:
1º.- Delito contra la Forma de Gobierno
2º.- Delito de Traición a la patria
3º.- Delito de abuso de autoridad
4º.- Delito de usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Publica y el Estado de Honduras.
1.- Delito contra la forma de Gobierno, tipificado en el artículo 328.3 del Código Penal hondureño:
“delinquen contra la forma de Gobierno: (…) quienes ejecutaren actos directamente encaminados a conseguir por la fuerza, o fuera de las vías legales, algunos de los fines siguientes: (…) 3.- despojar en todo o en parte al Congreso Nacional, al Poder Ejecutivo o a la Corte Suprema de Justicia, de las prerrogativas y facultades que les atribuye la constitución”.
Obsérvese en este punto, y antes de continuar el razonamiento, que la destitución mediante golpe de estado del Presidente Zelaya, sin duda ha supuesto la perpetración de un delito contra la forma de Gobierno por parte de quienes perpetraron dicha destitución.
A juicio de esta parte, el Decreto Ejecutivo nº PCM-020-2009 no ha despojado ni al Congreso Nacional ni a la Corte Suprema de Justicia de ninguna de sus prerrogativas o facultades. Las prerrogativas supuestamente despojadas, según la acusación presentada por el Fiscal de la Nación de Honduras en fecha 25 de junio 2009 contra el Presidente Zelaya, serian las contempladas en el antes citado articulo 5 de la Constitución: la convocatoria de plebiscito o referéndum. Como ya hemos visto, la Encuesta Nacional de Opinión convocada mediante Decreto Ejecutivo nº PCM-020-2009, ni tenia forma de plebiscito o referéndum, ni los efectos jurídicos de la misma eran equiparables al efecto jurídico de las dos mencionadas formas de consulta reguladas en el articulo 5 de la Constitución.
2.- Delito de Traición a la Patria: Conforme a la citada acusación presentada por el Fiscal de la Nación contra el Presidente Zelaya, el delito de Traición a la Patria aparecería tipificado en el articulo 2 de la Constitución hondureña en relación al art. 4 de la misma norma fundamental. Establece el artículo 2 de la Constitución hondureña:
“La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del estado que se ejercen por representación.
La suplantación de la soberanía popular y la usurpación de poderes constituidos se tipifican como delitos de traición a la patria. La responsabilidad en estos casos es imprescriptible y podrá ser deducida de oficio o a petición de cualquier ciudadano”,
añadiendo el artículo 4 de la norma constitucional:
“La forma de gobierno es republica, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.
La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la Republica es obligatoria. La infracción de esta norma constituye delito de traición a la patria”
A primera vista se observa la deficiente técnica jurídica constitucional, que tipifica una actuación política como delito a través de norma penal en blanco -toda vez que se establece el delito pero no la pena correspondiente al mismo- en un texto -el constitucional- cuya misión es determinar los principios fundamentales del ordenamiento jurídico hondureño y en ningún caso definir tipos penales.
El Código Penal, en su artículo 310-A, sin definir el tipo penal, establece la pena correspondiente al delito de “traición a la patria” tipificado en el artículo 2 de la Constitución hondureña, estableciendo una pena de 15 a 20 años de reclusión.
La acusación presentada por el Fiscal de la Nación contra el Presidente Zelaya, por la hipotética comisión del delito de “Traición a la Patria” se fundamenta en lo establecido en el párrafo 7 del articulo 5 de la Constitución:
“No serán objeto de referéndum o plebiscitos los proyectos orientados a reformar el articulo 374 de la Constitución (…)”,
en relación con los artículos 373, 374 y 375 de la Constitución hondureña.
Sin duda alguna, los contenidos de estos artículos constitucionales configuran el verdadero núcleo del debate político que ha provocado el golpe de estado realizado en Honduras el pasado día 28 de junio de 2009. Se trata de tres artículos constitucionales, que en síntesis, proscriben cualquier reforma constitucional que afecte a la forma de gobierno de la republica, al territorio nacional, al periodo presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la republica a quien haya desempeñado anteriormente dicha magistratura, así como se refiere a quienes no puedan ser Presidente de la republica en el periodo subsiguiente a haber desempeñado determinados cargos institucionales.. Son los artículos denominados “pétreos” por el constitucionalismo hondureño, supuestos de irreformabilidad constitucional no previsto en ningún otro texto constitucional del mundo –salvo quizás y parcialmente la actual constitución italiana, que en su articulo 139 proscribe la revisión constitucional de la “forma republicana” impidiendo así la implantación de un régimen monárquico-, que bien podria definirse como propio del preconstitucionalismo de los albores del Siglo XIX, y que podria llegar a conculcar incluso lo establecido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 (art. 25. a.) en la medida en que de facto significa una usurpación de la soberanía popular, a la que se veta la posibilidad de decidir libre y democráticamente un sistema político diferente al consagrado en dichos artículos “pétreos”. Esta prohibición vulneraría el “contenido esencial” del derecho de sufragio, puesto que sustrae del poder constituyente una decisión como es la de si un presidente puede ser reelegido.
Establece el citado articulo 374 de la Constitución hondureña:
“No podrán reformarse, en ningún caso, el articulo anterior, el presente articulo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al periodo presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la republica, el (sic) ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier titulo y el referente a quienes no pueden ser Presidente de la republica por el periodo subsiguiente”
Como se aprecia, la acusación formulada por el Fiscal de la Nación de Honduras indebidamente equipara la convocatoria de una Encuesta Nacional de Opinión por el Presidente Zelaya, -cuyo objetivo o resultado no era la realización de reforma constitucional alguna sino mas bien conocer la opinión de la ciudadanía sobre la necesidad de abordar dicha reforma-, con la realización de una reforma constitucional contraviniendo lo establecido en los artículos 373 (competencia del Congreso Nacional para operar reformas constitucionales), 374 y 375 (inderogabilidad de la Constitución si no es reformada por las vías establecidas en ella) de la Constitución Nacional. Sobran argumentos -jurídicos y lógicos- para acreditar que en ningún caso la convocatoria -ni tan siquiera la realización, ya que nunca llegó a celebrarse- de la mencionada Encuesta o consulta nacional puede ser equiparable a la realización de una reforma constitucional o a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Una cosa es conocer el estado de opinión de la ciudadanía -por lo demás, sumamente aconsejable en cualquier democracia- y otra cosa es pre-establecer que dicha opinión una vez manifestada equivale a un mandato imperativo, máxime cuando ni tan siquiera se ha podido verificar a través de la Encuesta Nacional de opinión, cual es realmente dicha opinión. Se imputa como delito al Presidente Zelaya la realización de una supuesta reforma constitucional que a fecha de hoy nadie ha indicado o acreditado en que consistiría exactamente, es decir, cuales serian los artículos reformados o a reformar.
Conviene destacar aquí que mediante Decretos 412-2002 de 13 de Noviembre de 2002, ratificado por Decreto 154-2003 del 23 de septiembre de 2003, el Congreso Nacional aprobó la reforma de los articulos 239 y 240 de la constitución hondureña, ambos declarados “pétreos” por el articulo 374 de la Constituicion. En dicha ocasión -en la que si se consumó reforma constitucional llevada a cabo por el Congreso de la Nacion aprobándose la posibilidad de reelección presidencial entre otras reformas – ni la Fiscalia de la Nación ni la Corte Suprema de Justicia iniciaron acción penal alguna contra los responsables de dicha reforma. Con fecha 11 de Noviembre de 2008 la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia anuló dichas reformas por inconstitucionales, sin adoptarse medida punitiva o reproche penal alguno contra ningun ciudadano.
3.- Abuso de autoridad: tipificado en el articulo 349.1 del Código Penal:
“será castigado con reclusión (…) el funcionario o empleado publico que: 1. Se niegue a dar debido cumplimiento a ordenes, sentencias, providencias, resoluciones, acuerdos o decretos por las autoridades judiciales o administrativas dentro de los limites de sus respectivas competencias y con las formalidades legales”
El Fiscal de la Nación formula esta acusación de desobediencia judicial al Presidente Zelaya a pesar de que como mas arriba se ha indicado, con fecha 26 de mayo de 2009, el Presidente Manuel Zelaya emitió el Decreto Ejecutivo nº PCM-019-2009 (La Gaceta nº 31.945 de 25 de junio de 2009), “de efectos y aplicación inmediata” por el que se anulaba el Decreto Ejecutivo nº PCM-005-2009, todo ello en cumplimiento de la Sentencia emanada por el Juzgado de Letras de lo Contencioso Administrativo de Tegucigalpa. La mera existencia del Decreto Ejecutivo nº PCM-019-2009 es prueba fehaciente del acatamiento presidencial de la señalada sentencia del Juzgado de lo Contencioso administrativo, a pesar de que dicho conflicto de poderes -entre el Ejecutivo y el Judicial- debiera mas bien haberse resuelto aplicando los mecanismos previstos en la legislación administrativa hondureña para la resolución de conflictos de competencias entre diversos organismos del Estado, y no recurriendo a la judicialización penal de este conflicto, en abierta contradicción con el principio de mínima intervención del derecho penal.
Parece en todo caso exorbitado que el Fiscal de la Nación formule acusación contra el Presidente Zelaya equiparando a este a “funcionario o empleado publico”, sin reconocer las prerrogativas, inmunidades e inviolabilidades que debe ostentar la primera magistratura de Honduras, atendiendo tanto a lo establecido en el Derecho Internacional Penal (Sentencia Corte Internacional de Justicia de la Haya de 14 febrero de 2002. RD Congo vs Bélgica), como a la propia legislación interna hondureña.
En el derecho internacional publico, el principio de inmunidad estatal se hace extensivo a sus agentes en particular al Jefe de Estado, que usualmente -si es electo legítimamente- encarna la soberanía de su nación y ejecuta los principales actos de estado.
La inmunidad del jefe de estado se define de dos formas: la inmunidad “ratio personae” y la inmunidad “ratio materiae”.
Bajo la primera se exime al gobernante en ejercicio por ser quien es, el jefe de estado. Es una cortesía que se concede entre estados para evitar que se utilicen los tribunales para sustanciar asuntos políticos internos o entre estados.
Bajo la segunda se mantiene la inmunidad después de haber cesado en su cargo en cuanto a aquellos actos de estado (actos de gobierno) que realizó el jefe de estado durante su mandato pero no así respecto a actos privados que no son actos de gobierno, incluidos actos con responsabilidad penal internacional, que por definición nunca pueden ser actos de gobierno.
El Código Penal hondureño, en su artículo 316, expresamente contempla la inmunidad de un “Jefe de Estado extranjero”, por lo que parece lógico entender que dicha inmunidad durante el ejercicio del cargo ha de extenderse al Jefe de Estado hondureño. máxime atendiendo a las norma contemplada en el articulo 323 del Código Penal hondureño en vigor:
“Quien ofendiere al Presidente de la Republica en su integridad corporal o en su libertad será penado con ocho a doce años de reclusión”
4.- usurpación de funciones: conforme a lo establecido en el articulo 354 del Código Penal hondureño, “el funcionario o empleado publico que usurpare funciones de otro cargos era sancionado con reclusión (,…)”
Nuevamente el Fiscal de la Nación, equiparando al Presidente Zelaya a un funcionario o empleado publico y obviando su condición de Jefe de Estado, formula acusación por un resultado que nunca se produjo: la supuesta usurpación de funciones del Congreso Nacional por el Presidente de la republica en el supuesto de que este convocara y constituyera una Asamblea Constituyente o bien reformara directamente la constitución hondureña. Olvida el Fiscal de la Nación lo establecido en el articulo 13 del Código Penal hondureño respecto a los hechos que pueden ser considerados delitos:
“El delito será de ser (sic) realizado por acción o por omisión (…)”,
Pas no por “intención”, podríamos añadir a sensu contrario, no pudiendo existir por tanto delito alguno sin que exista previamente la perpetración del acto delictivo.
Como resultado de la solicitud de detención y allanamiento contra el Presidente de la Republica solicitada por el Fiscal de la Nación en fecha 25 de junio de 2009, con supuesta fecha de 26 del mismo mes se emitió “orden de captura, toma de declaración y allanamiento de su vivienda” contra el Presidente Manuel Zelaya, en un hecho inédito en los estados de Derecho occidentales y sin iniciarse previamente procedimiento o discusión política alguna sobre la cesación de las inmunidades propias del Jefe de Estado en ejercicio.
Decimos “supuesta fecha” de la orden de detención, toda vez, que nadie, ni aun los abogados particulares del Presidente Zelaya que el mismo día 28 de junio interpusieron recurso de amparo contra la anterior orden, vieron la misma hasta al menos el 30 de junio de 2009, veinticuatro horas después de haber sido perpetrado el golpe de estado. Como argumento para no serles mostrada dicha orden el día 28 de junio , la Corte Suprema alegó la “secretividad” del procedimiento penal seguido contra el Presidente Zelaya, que recodemos, ya había sido expulsado del país y cesado en su cargo, por lo que difícilmente la mencionada “secretividad” tendría fundamento alguno al ser imposible que el acusado realizara cualquier actuación tendente a ocultar o destruir pruebas incriminatorias..
La mencionada orden de la Corte Suprema de Justicia establece
“(…) líbrese orden de captura por conducto del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras para que se sirva poner a la orden de la autoridad judicial el señor JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES, y una vez habido, tómesele su declaración de imputado. En vista de que los delitos que se denuncian son sancionados con penas muy elevadas y existiendo un peligro de fuga, decrétese el Allanamiento de la vivienda del ciudadano antes mencionado en la Colonia Tres Caminos, cuarta avenida, segunda casa, manos izquierda, sin numero (se refiere al Palacio Presidencial) el que deberá practicarse entre las seis de la mañana y las seis de la tarde del día que se estime pertinente, y para tal efecto nómbrese Juez Ejecutor al ciudadano Rene Antonio HEPBURN RUBIO (…) teniente coronel de las Fuerzas Armadas Hondureñas (…)”.
Con fecha 28 de junio de 2009 a las 5:15 am, efectivos de las fuerzas armadas, tras reducir violentamente a la guardia encargada de su protección, irrumpieron en la Casa Presidencial y secuestraron al Presidente Constitucional de Honduras señor Manuel Zelaya Rosales. La captura del Presidente se produjo sin que se presentara el mandato judicial correspondiente. Inmediatamente después fue trasladado a una base aérea desde donde fue llevado a Costa Rica, según testimonió el mismo Presidente, mediante un avión que despegó a las 6:10 AM de Honduras.
El asalto de la Casa Presidencial se llevó a cabo ejerciendo violencia contra los bienes y ocupantes de la casa. Los hechos descritos fueron denunciados por miembros de la custodia del Presidente Constitucional derrocado, así como por familiares del mismo que se encontraban el día del golpe en la Casa Presidencial.
Posteriormente, el Ejercito Hondureño ha venido presionando a los militares integrantes de la Guardia Presidencial testigos del secuestro del Presidente Zelaya –según alguno de ellos ha declarado personalmente a los integrantes de esta misión de Observación y a terceras personas-, con el fin de que declararan que el allanamiento de la casa presidencial se produjo con posterioridad a las 6 AM del día 28 de junio, que se mostró orden judicial de detención y allanamiento y que no se produjo violencia alguna durante el allanamiento.
La citada orden de detención y allanamiento librada contra el Presidente Zelaya expresamente indica que el allanamiento debería realizarse “entre las seis de la mañana y las seis de la tarde del día que se estime pertinente”, en cumplimiento de lo establecido en el articulo 99 de la Constitución hondureña para la realización de allanamientos. Se observa que las fuerzas militares que perpetraron tal allanamiento no respetaron ni el contenido de la orden de realizar este –Zelaya nunca fue presentado ante la justicia hondureña- ni el citado precepto constitucional, toda vez que el allanamiento se realizó cuarenta y cinco minutos antes de las 6 AM del 28 de junio.
Tanto la orden de allanamiento como la orden de captura deben ser mostradas a sus destinatarios por las autoridades que las ejecuten. así se dispone en el artículo 214 del Código Procesal Penal hondureño respecto a la orden de allanamiento y en el artículo 84 de la Constitución respecto a la orden de captura. En el caso del secuestro del Presidente Zelaya, a este no le fueron mostradas ni la orden de allanamiento ni la orden de captura, ni le fueron expresadas los motivos de esta, tal y como han declarado el propio Presidente así como los testigos presentes en el momento de la irrupción de las Fuerzas Armadas hondureñas en la Casa Presidencial.
Posteriormente y en flagrante violación de la orden de captura y allanamiento emitida por la Corte Suprema de Justicia, que indicaba:
“(…) para que se sirva poner a la orden de la autoridad judicial el señor JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES, y una vez habido, tómesele su declaración de imputado(…)”,
el Presidente Zelaya fue expulsado de facto del país a bordo de un avión que le trasladó a Costa Rica custodiado por militares hondureños. Es decir, ni se puso al Presidente “a la orden de la autoridad judicial”, ni se le tomo declaración judicial, además de ser expulsado del país sin que exista norma legal alguna que habilite para la realización de esta acción. De hecho, el articulo 71 de la Constitución establece que “(…) nadie estará obligado a hacer lo que no estuviere legalmente prescrito (…)”. Igualmente, el articulo 12.4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que “nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho a entrar en su propio país”
Igualmente, el nombramiento por la Corte Suprema de Justicia de “Juez Ejecutor al ciudadano Rene Antonio HEPBURN RUBIO (…) teniente coronel de las Fuerzas Armadas” para la ejecución de la orden de captura y allanamiento dictada contra el Presidente Zelaya, conculca claramente lo establecido en el articulo 274 de la Constitución, al otorgarse por la Corte Suprema de Justicia a las Fuerzas Armadas competencias en materia judicial y de seguridad publica que la Constitución no les otorga. Establece el articulo 274 de la norma constitucional hondureña, que las Fuerzas Armadas “(…) cooperaran con las instituciones de seguridad publica, a petición de la Secretaria de Estado en el Despacho de Seguridad, para combatir el terrorismo, trafico de armas y el crimen organizado (..)” no dándose ninguno de los anteriores supuestos de hecho ni habiendo existido petición alguna a las Fuerzas Armadas por parte de la Secretaria de Estado en el Despacho de Seguridad.
En la mañana del 28 de junio, el Congreso de la República procedió a “improbar la conducta del Presidente José Manuel Zelaya Rosales, por las reiteradas violaciones a la Constitución y a las leyes y la inobservancia de las resoluciones y sentencias de los órganos jurisdiccionales”, cesándolo en su cargo de Presidente a pesar de no existir norma constitucional o legal que posibilitara tal cese, y designando a Roberto Micheletti Baín como “Presidente Constitucional de la República” (Decreto del Congreso Nacional Nro. 141-09. La Gaceta nº 31.950, de 1 de julio de 2009
El anterior Decreto es claramente inconstitucional, por los siguientes motivos:
El articulo 205, numeral 20, de la Constitución hondureña otorga al Congreso Nacional la atribución de “aprobar o improbar la conducta administrativa del Poder Ejecutivo (…)”, improbación que equivale a reproche político y que en absoluto lleva aparejada la potestad de separar del cargo al Presidente de la Republica. Preguntado el Fiscal de la Nación por los miembros de esta misión Internacional sobre la norma o normas legales que habilitan al Congreso Nacional u a otra autoridad para “separara al ciudadano José Manuel Zelaya Rosales del Cargo de Presidente Constitucional” tal y como reza el articulo 1, apartado 2 del mencionado Decreto del Congreso Nacional Nro. 141-09, éste se remitió al Capitulo III del Libro Quinto del Código Procesal Penal hondureño, que regula el “procedimiento para conocer de los procesos incoados a los más altos funcionarios del estado”. Este capitulo, que consta de cuatro artículos (414 al 417) en absoluto contempla el cese cautelar o definitivo de ningún alto funcionario por el hecho de estar sometido a procedimiento penal, como no podría ser de otra manera en aplicación del principio de presunción de inocencia de que disfruta cualquier ser humano hasta que no haya sido condenado por sentencia firme (declaración Universal de los Derechos Humanos, articulo 11.1, y Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, art 14.2).
De esta forma, el mencionado articulo 1, apartado 2 del Decreto del Congreso Nacional Nro. 141-09, al “separar” al Presidente Zelaya del ejercicio del cargo de Presidente de la Republica, consuma el Golpe de Estado que comenzó a ejecutarse en la mañana del día 28 de junio de 2009 al secuestrar el ejercito hondureño al Presidente Zelaya.
De hecho, el nombramiento de Roberto Micheletti Bain como “Presidente Constitucional de la Republica” que consta en el articulo 2 del Decreto del Congreso Nacional Nro. 141-09, pretendió ser fundamentado -de forma grosera y fraudulenta por los golpistas hondureños- en el articulo 242 de la Constitución hondureña, que establece:
“(…) si la falta (del territorio nacional) del Presidente fuera absoluta, el Vicepresidente ejercerá la titularidad del Poder Ejecutivo por el tiempo que la falte para terminar el periodo constitucional. Pero si también faltaren de modo absoluto el Vicepresidente de la republica, el poder Ejecutivo será ejercido por el Presidente del Congreso Nacional” quien en ese momento era Roberto Micheletti.
Tras la perpetración del Golpe de Estado en la mañana del día 28 de junio, el Vicepresidente hondureño, Don Arístides Mejia, fue omitido en el supuesto proceso de sucesión constitucional realizado por el Congreso Nacional de Honduras.
Igualmente, el artículo 242 de la Constitución prevé que para el caso de que el Presidente del Congreso se viere obligado a ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo por ausencia del Presidente y Vicepresidente, dicho desempeño será simultáneo al de la Presidencia del Congreso Nacional y siempre en calidad de tal Presidente del Congreso.
Roberto Michelleti, proclamado ilegalmente presidente de Honduras, nunca ha cesado formalmente como Presidente del Congreso Nacional, lo que no ha obstado a que el régimen golpista, mediante Decreto nº 142-2009 del Poder Legislativo (La Gaceta 1 de julio de 2009) eligiera nuevo Presidente del Congreso Nacional a José Alfredo Saavedra Paz, nuevamente en flagrante violación de la constitución hondureña, que establece el simultaneo desempeño de la Presidencia de la Asamblea Nacional y de la republica para el supuesto de vacancia de la Presidencia y Vicepresidencia de la Republica.
Se observa claramente a lo largo de esta exposición jurídica, como los golpistas hondureños, con la excusa de que el Presidente Zelaya había vulnerado la Constitución Nacional a consecuencia de su intención de celebrar una Encuesta Nacional de Opinión, han venido sistemáticamente vulnerando no solamente las normas constitucionales, sino también muchas otras normas legales vigentes, todo ello con la burda y grosera intencionalidad de procurar disfrazar como supuesta “sucesión constitucional” lo que no ha sido otra cosa que un golpe de estado perpetrado con desprecio a la legalidad, a la institucionalidad y al pueblo hondureño.
Enrique Santiago Romero
Abogado. España
Miembro Mision Internacional de Observacion de la Federacion Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y la RED CIFCA, sobre la situación de los Derechos Humanos en Honduras tras el golpe de estado. Honduras 17 al 25 julio 2009.
La clase de Historia de Honduras Secc. 17-02 escucha al Padre Tamayo

HH 101 Secc. 17-02. Padre Tamayo en la UNAH. Misa de resistencia. 18 de agosto de 2009

- HH 101 Secc. 17-02 con el Padre Tamayo. 18 de agosto de 2009
HONDURAS: GOLPE DE ESTADO Y DEBILIDAD POLITICA DE LA DEMOCRACIA.
Que importante es que participemos en estos acontecimientos políticos, no nos cuesta nada, pero nuestra contribución es grandiosa e histórica para los fines que se persigue es inmensa, derrotar al fascismo con “nuevo” rostro democrático y constitucional.
Autor: PABLO RAUL FERNANDEZ LLERENA.
“Si pudiese volver a la juventud, cometería todos aquellos errores de nuevo, sólo que más temprano”. (T. B.).
“Para que cometer los errores antiguos, habiendo tantos errores nuevos que cometer”.-
1.- BREVE HISTORIA POLITICA.
La democracia reconquistada en América Latina desde el sur del Río Grande hasta la Tierra del Fuego, la década de los 80’ del siglo XX y en especial en Centro América en general incluso el propio proceso de transición política, constituyó una difícil y desafiante responsabilidad social, político en el cual básicamente están comprometidos las fuerzas políticas de izquierda, como protagonistas centrales, a raíz de los largos procesos políticos de movimientos guerrilleros, de una izquierda revolucionaria que peleó por muchos años dentro de un modelo político agotado en América y que permitió durante ese mismo tiempo que la derecha más conservadora logre organizarse, movilizarse y sobre todo se presente como opción política, siempre disponiendo de su brazo militar de carácter político: Las Fuerzas Armadas.
Democracia histórica y políticamente recuperada, no ha tenido el suficiente tiempo político, así como el correspondiente oxigeno político para abordar un conjunto de grandes problemas estructurales generados por la existencia de la Brecha Social Histórica de la desigualdad económico-social – miseria, pobreza, desocupación, sub-ocupación, informalidad, desnutrición, hambre, marginación y sobre todo exclusión cultural violenta producto de la extensa y profunda diversidad cultural existente en nuestra América – problemas de la deuda externa, la violación de los Derechos Humanos, la corrupción institucionalizada, el militarismo como opción política, que siempre estuvo rondando que los cuarteles asaltaran Palacio e interrumpieran la débil Democracia y fundamentalmente la ausencia de Instituciones que garanticen un trabajo principal desde el Estado para implementar políticas públicas en torno a estos históricos problemas.
Sumados a ello los problemas de coyuntura: migración muy acentuada, especialmente de la juventud, prostitución, violencia a partir del surgimiento de pandillas, mafias, grupos armados delincuentes que ponen en serio riesgo la seguridad ciudadana, el avance del narcotráfico y en general de la economía criminal, evasión de impuestos y tener al frente los Paraísos Fiscales, se presentan como “anillo al dedo” para políticos y empresarios corruptos, hoy como opción “política” en el asalto de los Estados fallidos.
Las llamadas “repúblicas bananeras”, históricamente dominadas, manejadas políticamente por empresas multinacionales y corporaciones transnacionales, vigencia absoluta del sistema político informal, debilidad institucional, políticos internos desnacio- nacionalizados, débiles burguesías y oligarquías ultra-conservadoras fieles al servicio político del amo imperial, ausencia ética y responsabilidad política en relación a los grandes desafíos y retos económico sociales internos.
Esta realidad “política” siempre contó con su brazo político armado, fuerzas armadas “educadas”, dirigidas fieles a los intereses del modelo y la huella indeleble, terrorífica del Manual de Operaciones de la CIA y la “Escuela de las Américas”. El militarismo, a pesar, de los “largos” años de transición democrática, no fue derrotado como opción política, desde la democracia, al servicio de los más oscuros intereses de las clases dominantes.
“No está de más recordar que las fuerzas armadas de Honduras fueron completamente reestructuradas y “re-educadas” durante los años 80’ cuando el Embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negro ponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos tan distintos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del súper-organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. Desde Tegucigalpa monitoreó personalmente las operaciones terroristas realizadas contra el gobierno Sandinista y promovió la creación del escuadrón de la muerte mejor conocido como el Batallón 316 que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras mientras en sus informes a Washington negaba que hubiera violaciones de los derechos humanos en ese país “.
2.- LA DEMOCRACIA Y EL GOLPE DE ESTADO.-
En trabajos publicados anteriormente, como el de Gobernabilidad y Gobernanza, sustentamos, que en América latina hoy están en vigencia hasta tres modelos distintos de Democracia:
*- Democracia liberal representativa, fiel al modelo implementado por las transnacionales, a los postulados del Consenso de Washington, al Departamento de Estado y la propia política terrorífica implementada por la casa Blanca a su tiempo. Modelo político liberal representativo que en definitiva no aborda los problemas estructurales e históricos pendientes en América latina y sustenta su aparente éxito en el crecimiento macro-económico, la inversión transnacional en sectores claves de la economía y su “excelente” relación – dependencia – con los organismos supranacionales. Da mayor peso y responsabilidad a las Políticas y Programas Sociales de coyuntura, por encima de las Políticas Públicas de Estado a mediano y largo plazo.
*- Democracias liberales, con fuerte tendencia a “modernizar” el sistema político desde dentro, en la coyuntura, sus gobiernos de turno están asumiendo fuertes compromisos político-institucionales internos, producto de ser ellos resultado de procesos políticos electorales con fuerte presencia de los sectores excluidos y las clases explotadas históricamente. No salen del sistema político, desarrollan una política “independiente” frente a los organismos multilaterales y muchas veces son contestatarios – ahora en la coyuntura – ante las consecuencias dramáticas que vemos de la Triple Crisis sistémica que nos ha exportado el modelo del capitalismo salvaje.
*- Democracia, aún “enclavada” dentro del modelo liberal, con fuerte tendencia a salir del sistema, su mejor herramienta democrática, políticas públicas participativas, dialogantes, solidarias, proceso político que construye una Democracia Participativa, Socialismo del Siglo XXI, con nuevos actores sociales y políticos: Las clases sociales históricas y hoy la extensa diversidad y profunda heterogeneidad de grupos sociales emergentes representa los Nuevos Sujetos Sociales Históricos, pugnan a partir de los “Nuevos Movimientos Sociales” con fuerte sello “anti-globalización” y sus propios mandatarios a la “cabeza”, dirección del proceso político, son ejemplos principales, la – revolución Sandinista, Revolución Bolivariana, Revolución “boliviana” de los Movimiento Sociales o Revolución Ciudadana Ecuatoriana – . El ALBA, Petro-Caribe, el Banco del Sur, TELE-SUR, etc., con políticas de Estado anti-sistema, desafían políticamente desde “dentro” al fracasado sistema político neoliberal.
3.- EL CUARTELAZO: El golpe de Estado.
A las 5 media esta mañana 200 soldados del Ejército hondureño rodearon la casa presidencial. La misión era una; capturar al presidente José Manuel Zelaya Rosales y la mayoría de su gabinete. La guardia presidencial, compuesta por diez policías, hizo resistencia y en el tiroteo entre las dos fuerzas desproporcionadas murió un policía.
El presidente fue llevado como secuestrado a la base del a Fuerza Aérea y posteriormente aterrizó en Costa Rica. A partir de ahí comenzó el pueblo hondureño a levantarse en forma pacífica rodeando la casa presidencial en miles de personas. Al mismo tiempo fue rodeada la casa de la canciller Patricia Rodas con tropas y francotiradores. Llegaron tres embajadores para rescatarla; de Nicaragua, Cuba y Venezuela. El embajador cubano fue tirado del carro por los militares. Y la canciller Rodas esta en este momento desaparecida
.
La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado. El cerco de aislamiento de inmediato comenzó por parte de los Gobiernos del ALBA, reunidos en Managua. La Organización de Estados Americanos OEA, se reunió de emergencia, condenando el Golpe de estado. Reafirma la importancia del respeto irrestricto a los derechos humanos y las libertades fundamentales y el principio de la no intervención en los asuntos internos de otros Estados;
Un presidente violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados, siguiendo al pie de la letra lo indicado por el Manual de Operaciones de la CIA y la Escuela de las Américas para los escuadrones de la muerte; una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN sin antes confirmar la veracidad de la noticia; la reacción del pueblo que consiente de la maniobra sale a la calle a detener los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y a exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de la radio y la televisión y sembrar la confusión y el desánimo.
La OEA dispone de una “llave maestra” de protección y defensa de la Democracia: los principios establecidos en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y la Carta Democrática Interamericana sobre el fortalecimiento y la preservación de la institucionalidad democrática en los Estados Miembros, poniendo en ejecución de inmediato se sanciona a los golpistas . Obviamente es precisa la coyuntura para levantar a un “muerto” político como es la OEA. Ha llegado su gran oportunidad. El día 1 de julio otorgó un plazo de 72 horas para el restablecimiento de la democracia en Honduras.
El mismo día 30 de junio la Asamblea General de las naciones Unidas brindó su apoyo total al Gobierno Constitucional del Presidente Manuel Zelaya. El aislamiento político a los golpistas debe ser más contundente: retiro de Embajadores y no reconocimiento del “gobierno espurio”. Sí pasa políticamente este golpe de estado`, ahora sí la democracia en América Latina estará retrocediendo 30 años y nuevamente con “mil argumentos falsos” tendremos golpistas, cuartelazos de gorilas políticos y dictaduras pintadas de democracias
4.- DEBILIDAD POLÍTICA DEL MODELO DEMOCRATICO.-
Los países que hoy son parte integrante del Bloque Político del ALBA, representan el “terror” político de las clases dominantes y principalmente de los nuevos grupos de poder las oligarquías financiero-especulativas comerciales, sectores muy reducidos pero los grandes beneficiados del “Modelo” del crecimiento sin desarrollo o sin modernidad. En su interior están precisamente más de la “veintena” de los nuevos “mil-millonarios”, y hombres más ricos del planeta. La modalidad de las luchas políticas históricas, en cuanto clases dominantes en el poder, siempre enfrentaron y liquidaron de diferentes formas a la oposición política, que generalmente venía desde las trincheras del pueblo, representado por la izquierda.
En cambio actualmente la oposición y las nuevas formas de lucha de clases más amplias y transparentes se manifiesta, teniendo como oponente central al Estado – el mismo que intentaron liquidarlo en los 90’, por los Gobiernos de turno de entonces -. La derecha políticamente “cavernaria”, retrógrada y profundamente conservadora en los últimos tiempos no moviliza masas, carece de discurso político, es incapaz de construir su propia “plataforma de lucha”, como parte de su “Agenda Interna” de Gobierno, prefiere utilizar un nuevo mecanismo de manipulación pública: el poder de los medios de comunicación.
Desde este “nuevo” ámbito, contexto y trinchera “democrática” ha planificado – si es que alguna vez pensó y reflexionó en profundidad o simplemente impuso medidas llenas de abuso, prepotencia, verticalismo y autoritarismo – los fracasados golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia. Los “Nuevos” movimientos sociales en general, los movimientos sociales anti-globalización, – frentes regionales, frentes de defensa de su cultura, identidad y medio ambiente, movimientos étnicos, campesinos y nativos de comunidades originarias – y los propios movimientos gremiales, sindicales, populares y políticos, en la práctica de la lucha de clases diaria de enfrentamiento a las políticas neoliberales se han constituido en cierta manera en la principal fortaleza política de defensa, protección y sustento social de las democracias que avanzan hacia un “socialismo participativo” Socialismo Siglo XXI, cada uno como creación heroica y propia de sus pueblos.
El problema político central en Honduras, es que el Gobierno Constitucional de Manuel Zelaya, ingresó al bloque político y popular del ALBA, el proceso político interno, la fuerte presencia de la clase obrera de San Pedro Sula, los gremios urbanos y la propia juventud presionan políticamente y el “modelo” iba asumiendo políticas cada vez más radicales, progresistas y al servicio de su pueblo, situación que “encolerizó” a la “ridícula” oligarquía local, poderosa aparente con su fiel servicio al amo imperial, con sus políticas contra el pueblo, pero extremadamente débil en el contexto del ámbito latino-americano. El problema central no es la “simple consulta” en relación a que el pueblo se pronuncie sobre políticas participativas o la Elección de una Asamblea Constituyente, tendientes a forjar nuevas herramientas democráticas que fortalezcan el espíritu de las leyes que se consideran de avanzada o que tienden a mejorar los intereses del pueblo; es simplemente el agua que rebasa el vaso, la “chispa” que “ilumina” el eterno problema de los conservadores, su “arma” más oportuna al viejo estilo del gorilismo latinoamericano.
Asaltar Palacio de Gobierno, expulsar al Presidente Constitucional, deportar e internamente reprimir, encarcelar a la oposición, bloquear cuanto medio de comunicación con el exterior y presentarse como “simples angelitos políticos” salvadores de la Patria, “demócratas” forjados “en mil combates” y para ello cuentan con su aliado incondicional: Militares golpistas que utilizan las Fuerzas Armadas, sectores ultra-conservadores de la iglesia, civiles ávidos de poder, desprestigiado Poder Judicial – serio opositor al cambio social y político – el poder de los medios de comunicación – en los últimos tiempos convertido en la pieza clave del golpismo ultra-derechista o fiel acompañante de las dictaduras en América latina – que sienten temor, desesperación, cuando el pueblo intenta forjar su propio destino político.
Manuel Zelaya, Presidente Constitucional de Honduras aquí nos debe una explicación, si realmente asumió una política nacional responsable juntamente con su pueblo, fortaleciendo sus instituciones que sirvan de garantía, defensa y protección de sus intereses de clase ante una eventual interrupción del Poder Político o simplemente al final fue un intento personal de la vapuleada re-elección política, como “política de salón”, pero no una Política Pública trabajada desde el Estado y con responsabilidad social. Sin embargo, la prensa independiente, y aquella comprometida con el proceso político como son las cadenas de TELESUR, nos informan de la fuerte resistencia a la dictadura fascista que sigue atentando los más elementales derechos políticos del pueblo y la violación de los derechos humanos, la clase obrera, los gremios de transportistas, los sindicatos – aunque muy reducidos en número, pero como siempre verdaderos símbolos de resistencia – y la principal fortaleza de defensa y protección de la democracia, la sociedad civil organizada, el pueblo que desde sus trincheras del anonimato, pero con un fuerte compromiso político, con una fe inmensa en el futuro de su patria, con la fuerte confianza en sus diversas formas de lucha y oposición y la reafirmación ética y moral en sus líderes y conductores, ahí está precisamente la “gran reserva moral” de defensa del sistema político democrático, que a pesar de sus limitaciones, hoy la defienden ante la amenaza de su destrucción política por los viejos conservadores y eternos explotadores.
El peligro permanente de nuestra Democracia en América latina, es el de crecer como sistema político, pero con una muy débil y elemental capacidad de defensa institucional. Generalmente son democracias sin ciudadanía, manteniendo elementales niveles de ciudadanía política, ausencia absoluta de ciudadanía social, precisamente por el carácter conservador y tradicional de las oligarquías locales, permanente opositoras de mejorar algún nivel de los trabajadores y del pueblo en general – trabajo precario, desempleo, sub-empleo, informalidad, salarios deprimentes, condiciones de salud en niveles de espanto en el nuevo milenio, educación pésima y fundada en condiciones de sobre vivencia de alumnos y maestros, deserción escolar masiva, desnutrición histórica de su niñez, ausencia y falta absoluta de alternativa y futuro promisorio para la juventud, violación permanente de los derechos de asistencia social, jubilación, etc.:
Democracia fundada en alianza con las fuerzas armadas, a pesar de los años de democracia transcurridos ha sido incapaz, haciendo uso de herramientas y metodologías democráticas de eliminar las aún corrientes políticas militaristas, democracia que cree encontrar su fortaleza principal en las Elecciones Electorales, en el funcionamiento de los “viejos” partidos políticos, en el crecimiento económico, etc. Viejos argumentos en que otros tiempos políticos blindaban a la Democracia, pero que en nuestros tiempos de “Cambio de Época”, simplemente enfocan o abordan una parcela muy limitada del sistema democrático. Incluso aspectos centrales relacionados con la doctrina de los derechos humanos, hoy refuerzan las columnas centrales de lo que realmente comprende el sistema democrático en tiempos históricos y políticos de un nuevo escenario global.
5.- FORTALECER LA DEMOCRACIA: Desde una “nueva” mirada múltiple, popular y dialéctica.
Hoy la democracia tiene como fortaleza principal el conjunto de nuevas potencialidades y capacidades internas que “modernizan” el sistema, comenzamos caminando por la amplia avenida que se abre a la recuperación del mundo que nos pertenece, camino a la reflexión pública, tener una opinión, una reflexión en el espacio público y ello significa que desarrollamos Ciudadanía, performance que surge y se fortalece desde los ámbitos de una emergente, plural y dinámica Sociedad Civil, fundada principalmente en los nuevos poderes locales, en el reconocimiento y valoración del conjunto de capacidades, potencialidades endógenas, propias, nuestras “dormidas” y olvidadas por décadas, porque siempre se nos impuso modelos y formas de desarrollo desde arriba, totalmente ajenos y extraños a nuestros verdaderos problemas y necesidades fundamentales, performance sustentado en la coyuntura en los “Nuevos Movimientos Sociales” como Protesta Social, Conflicto Social o Movilización Social, es hoy parte principal de la nueva comprensión y lectura de la democracia, visualizando la profunda heterogeneidad social de la población, la amplia y extensa diversidad cultural, así como la difícil e intrincada desigualdad geográfica.
La democracia hoy debe “modernizar” el conjunto de sus herramientas múltiples que le permitan saber leer e interpretar el conjunto de las nuevas realidades – del ciudadano común y corriente, del trabajador, del migrante, del desocupado y sub-ocupado, del profesor, del despedido, de la madre de familia, del campesino, de pequeño y mediano agricultor, del nativo de las comunidades originarias, etc. Tiene que analizar, interpretar, para construir Opinión acerca de las nuevas realidades. Por ello la Información se transforma en Poder, en inmenso poder político de los pueblos que se organizan, movilizan, que construyen políticas de consenso, el diálogo, la negociación y la decisión es su “verdadera” arma democrática de lucha en defensa de sus derechos.
El golpe de estado no pasará en la hermana República de Honduras, hay que aislar efectivamente a los “nuevos” fascistas pintados de demócratas y constitucionalistas. Los pueblos de Latinoamérica están dispuestos en cada uno de sus países – y ahora comprendiendo el nuevo concepto de territorio, como el contexto geográfico que nos pertenece – asumimos la defensa de nuestra propia democracia – muy a pesar de sus inmensa limitaciones – por eso la criticamos pero proponiendo alternativas con la finalidad de proporcionarle “oxigeno político” ante la amenaza fascistoide de los sectores ultra-conservadores, halcones políticos de las transnacionales del imperio, sus aliados y fieles servidores y “peones” internos, que jamás “ se duermen” siempre están al asecho a pesar de no estar en el Gobierno del “amo del mundo”.
Nuestros pueblos hoy, con nuevas formas de lucha democráticas, propia del sistema político, asumen directamente después de décadas de “belleza, justicia, libertad y equidad” neoliberal, su propio destino político recuperar y reconstruir “el mundo que nos pertenece” desde un Estado Moderno, descentralizado, políticas públicas en beneficio de las amplias mayorías nacionales, que recupere la confianza y eleve el compromiso de su pueblo, promotor de políticas efectivas de inversión, trabajo, derechos sociales y derechos humanos, asumir verdadera “guerra” y cruzada nacional contra la corrupción institucionalizada, la violencia, la inseguridad ciudadana, la evasión tributaria, el narcotráfico, el narco-terrorismo, la economía criminal y en general las “nuevas políticas”, comiencen a caminar por el largo y peligroso camino, el camino de la verdadera democracia, la democracia de los ciudadanos, de los trabajadores, de los “electores” de los representados, campesinos de las comunidades históricas, nativos de los pueblos originarios y se abran políticamente, las amplias avenidas del Socialismo democrático, participativo, dialogante, construir un país nuevo, dentro de un mundo nuevo. El mundo que nos pertenece y que nos fue arrebatado por el poder de las transnacionales y sus políticas estratégicas, concentradas en el neoliberalismo. Hoy nuestras propias políticas fundadas y sustentadas en el poder local, con visión global, tienen mayor “peso político”, porque descansan en la fuerza, coraje y fortaleza de un pueblo que lucha por su destino y su futuro en el nuevo milenio,
Arequipa, “Patrimonio cultural de la humanidad”, julio 3 del 2009.
Publicado por Pablo Raul Fernandez
Unidad I: Marco cronológico en que se desarrollan las sociedades pre-colombinas. Gr. 3
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE HONDURAS
Facultad de Ciencias Sociales
MARCO CRONOLOGICO EN QUE SE DESARROLLAN LAS SOCIEDADES PRECOMLOBINAS
HN-101 HISTORIA DE HONDURAS
CATEDRATICA: DRA. ANABELLA VELEZ DE PAREDES
PRESENTADO POR:
Nombre Cuenta
Greyci Sinai Velásquez 20070010472
Gabriela Sarai Banegas 20081006296
Raúl Eduardo Borjas 20021007520
Miguel Baquedano
Segundo Periodo año 2009
Sección 17:01
Ciudad universitaria, 21 de Julio 2009
Introducción
Cuando hablamos de la América prehispánica, precolombina, precolonial o precortesiana nos estamos refiriendo al periodo anterior a la llegada de los españoles a América, cuando en tan vasto continente se desarrollaban tan diversas y complicadas culturas indígenas, todas ellas marcadas por un fuerte contenido religioso que marcará el desarrollo de toda su historia. Como veremos, la religión, primera estructura básica de toda organización social, ha regido la vida de los pueblos prehispánicos, especialmente de las grandes civilizaciones precolombinas.
Sintesis Marco Cronologico Del Desarrollo De Las Sociedades Precolombinas.
Las sociedades precolombinas se desarrollaron a traves de un proceso evolutivo
llamado: ” Etapa De Sociedades Indigenas De Desarrollo Autonomo”, el cual se
desarrolló a traves de etapas sin influencia y intromision de otras sociedades.
A continuacion marco cronoligico explicativo del desarrollo de estas sociedades:
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Etapa de Sociedades Indigenas de Desarrollo Autonomo.
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Etapas
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Pèriodo Comprendido |
Sintesis. |
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1-Cazadores incipientes |
35,000 a 7,0000años a.c |
En esta se refleja la primera etapa
de la vida del hombre la cual era
muy dura, dificil, el hombre era
nomada utilizaban instrumentos
rudimentarios par la realizacion de
sus actividades como ser palos
piedras.
|
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2-Etapa de recolectas y
cazadores con puntas
de proyectil
|
7,000 a 8,0000 años a. c |
Aqui ya comenzaron a fabricar
utencilios mas apropiados como
lanzas flechas que les servian para
la realizacion de sus actividades y
poder subsistir como pesca y caza
de animales.
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|
3- Etapa de cazadores y
agricultores incipientes |
3,000 a 1,000 años a. c |
Aqui los pueblos ademas de
continuar con las actividades de
pesca , caza tambien comenzaron a
dedicarse a la agricultura , maiz y
que tuvo un gran impacto en la vida
de las sociedades y comenzo la
decentralizacion de los pueblos y
formaron aldeas agricolas mejor
roganizadas mas sofisticadaas con
una mentalidad diferente.
La agricultura se convierte en una
fuente de sustento mas estable y
asi siguieron surgiendo otras
actividades diferentes como
fabricacion de ollas, comales,
vasijas, fabricacion de metales y
morteros.
|
|
Luego la evolucion de estas sociedades se volvio mas compleja y vino el desarrollo de la escultura y
arquitectura, construccion de ciudades, posesion de conocimientos importantes en el campo de la
astronomia etc este proceso comenzo por el año 1,000 a. c y a partir de ese momento se desarrollaron
otras etapas.
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A- preclasico |
2,000 a 2,500 años d.c |
Comenzaron a
desarrollarse elementos
culturales propios de la s
sociedades.
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B-clasico |
250-900 d.c |
Ocurrieron emigraciones a otros
lugares en busca de mejores opciones
se utilizaba la arquitectura,
escultura,ciencia,y religion se
mezclaban yodos los ambitos de la
sociedad.
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C-Post clasico |
Las sociedades entraron en crisis
(gueras) con los pueblos vecinos y
debido a esta situacion decae la
produccion agricola , se
produjeron epidemias etc, fue la
situacion mas dificil que enfrentaron
las sociedades
|
|
Las sociedades continuaron en el proceso de desarrollo a traves de etapas hasta obtener un desarrollo satisfactorio.
Honduras, Iran, Pakistan, Afganistán (y el efecto boomerang)
| Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos y Loles Oliván |
Los recientes acontecimientos en Honduras e Irán, que enfrentan a regímenes elegidos democráticamente con actores civiles y militares pro-estadounidenses decididos a derrocarlos, se pueden entender mejor como parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca designada para hacer retroceder* los logros de los gobiernos y movimientos de oposición durante los años Bush.
De una manera que recuerda las políticas de la Nueva Guerra Fría de Ronald Reagan, Obama ha aumentado enormemente el presupuesto militar, el número de tropas de combate, ha marcado nuevas regiones como objetivo de la intervención militar y respaldado golpes militares en regiones tradicionalmente controladas por Estados Unidos. Sin embargo, la estrategia de retroceso de Obama tiene lugar en un contexto interno e internacional muy diferente. A diferencia de Reagan, Obama se enfrenta a una profunda y prolongada recesión/depresión, a déficits fiscales y comerciales generalizados, a un papel cada vez menor en la economía mundial y a una pérdida de dominio político en América Latina, Oriente Próximo, este de Asia y otros lugares. Mientras que Reagan se enfrentó a un decadente régimen comunista soviético, Obama se enfrenta a una creciente oposición a escala mundial desde una variedad de regímenes electorales independientes laicos, clericales, nacionalistas, democrático liberales y socialistas, y de movimientos sociales anclados en luchas locales.
La estrategia de retroceso de Obama es evidente desde sus primeras declaraciones en las que prometía reafirmar el dominio (‘liderazgo’) estadounidense en Oriente Próximo, su proyección de potencia militar generalizada en Afganistán y de expansión militar a Pakistán, y la desestabilización de regímenes a través una profunda intervención por medio de terceros, como en Irán y Honduras.
El hecho de que Obama persiga la estrategia de retroceso opera en una multifacética política de abierta intervención militar, de operaciones encubiertas a través de la ‘sociedad civil’ , de una retórica diplomática aparentemente benigna de sutil persuasión que depende en mucho de la propaganda mediática. Los importantes acontecimientos que se están desarrollando actualmente ilustran las políticas de retroceso puestas en marcha.
En Afganistán Obama ha más que duplicado el número de fuerzas militares estadounidenses que han pasado de 32.000 a 68.000. Durante la primera semana de julio sus comandantes militares emprendieron la mayor ofensiva militar única desde hace décadas en la provincia del sur afgano de Helmand para desplazar a la resistencia y al gobierno indígena.
En Pakistán el régimen Obama-Clinton-Holbrooke ejerció con éxito la máximo presión sobre el recién instalado régimen cliente de Zedari para emprender una ofensiva militar masiva y hacer retroceder a las fuerzas de la resistencia islámica operativas desde hace mucho tiempo en las regiones fronterizas del noroeste, mientras los drones [aviones teledirigidos] y los comandos de las fuerzas especiales estadounidenses bombardean y asaltan rutinariamente los pueblos y a los dirigentes locales pastún sospechosos de apoyar a la resistencia.
En Iraq, el régimen de Obama emprende el ridículo complot de reconfigurar el mapa urbano de Bagdad para incluir bases militares y operaciones estadounidenses, y hacer pasar el resultado por “retirar las tropas a sus barracas”. La multimilmillonaria inversión a largo plazo de Obama, su infraestructura militar a larga escala, incluyendo bases, campos de aviación e instalaciones, habla de una presencia imperial ‘permanente’, no de sus promesas de campaña de una retirada programada. Mientras que ‘la puesta en escena’ de elecciones fijas entre candidatos que son clientes certificados por Estados Unidos es la norma en Iraq y Afganistán, donde la presencia de tropas estadounidenses garantiza una victoria colonial, en Irán y Honduras Washington recurre a operaciones encubiertas para desestabilizar o derrocar a los presidentes en ejercicio que no apoyan las políticas de retroceso de Obama.
La operación encubierta y no tan visible en Irán encontró su expresión en un fracasado desafío electoral seguido de ‘manifestaciones masivas en las calles’ centradas en la afirmación de que la victoria electoral del anti-imperialista presidente en ejercicio Mahmoud Ahmadinejad fue el resultado de un ‘fraude electoral’. Los medios de comunicación de masas occidentales desempeñaron un papel fundamental durante la campaña electoral al proporcionar una cobertura favorable exclusivamente de la oposición y aspectos negativos del régimen en ejercicio. Los medios de comunicación de masas recubrieron las ‘noticias’ con propaganda a favor de los manifestantes al presentar selectivamente la cobertura para deslegitimar las elecciones y a los altos cargos electos, y hacerse eco de las acusaciones de ‘fraude’. El éxito de propaganda de la campaña de desestabilización orquestada por Estados Unidos incluso encontró un eco entre amplias secciones de lo que pasa por la ‘izquierda’ estadounidense la cual ignora la enorme financiación coordinada por Estados Unidos de grupos y políticos iraníes clave involucrados en las protestas en las calles. ‘Periodistas free-lance’ neo-conservadores, liberales e izquierdistas itinerantes, como Reese Erlich, defendieron la campaña de desestabilización desde su propio punto de vistas estratégico particular como ‘un movimiento democrático popular contra el fraude electoral’.
Los animadores de derecha/izquierda de los proyectos de desestabilización estadounidenses no consideraron varios factores explicativos clave:
1. Por ejemplo, ninguno de ellos habló del hecho de que varias semanas antes de las elecciones un riguroso estudio dirigido por dos encuestadores estadounidenses había revelado unos resultados electorales muy cercanos al resultado real de las elecciones, incluidas las provincias étnicas en las que la oposición afirmó que había habido fraude.
2. Ninguno de los críticos habló de los 400 millones de dólares concedidos por la administración Bush para financiar el cambio de régimen, la desestabilización interna y las operaciones terroristas transfronterizas. Muchos de los estudiantes y de las ONG de la ‘sociedad civil’ en las manifestaciones recibieron fondos de fundaciones y ONG extranjeras, financiadas a su vez por el gobierno estadounidense.
3. Las acusaciones de fraude electoral se elaboraron después de que se anunciaran los resultados de las elecciones. Durante todo el periodo previo a las elecciones, especialmente cuando las oposición creían que iba a ganarlas, ni los estudiantes que luego se manifestaron ni los medios de comunicación de masas occidentales ni los periodistas freelance hablaron de un fraude inminente. Durante todo el día de las elecciones, con observadores de la oposición en cada colegio electoral, ni los medios de comunicación ni los observadores internacionales y los izquierdistas que apoyaban a la oposición señalaron que se hubiera intimidado a los votantes o hubiera habido fraude. Los observadores de los partidos de la oposición estuvieron presentes para controlar todo el proceso de recuento de votos y, sin embargo, sólo con raras excepciones, no hubo entonces afirmaciones de pucherazo. De hecho, excepto una dudosa afirmación del periodista free-lance Reese Erlich, ninguno de los medios de comunicación del mundo afirmó que hubiera habido más votos de los censados. E incluso se admitió que las afirmaciones de Erlich se basaban en ‘relatos anecdóticos’ de fuentes anónimas entre sus contactos en la oposición.
4. Durante la primera semana de protestas en Teherán los dirigentes estadounidenses, los de la Unión Europea y los israelíes no cuestionaron la validez del resultado de las elecciones. En cambio condenaron la represión de los manifestantes por parte del régimen. Evidentemente, sus bien informados operativos de inteligencia y embajadas proporcionaron una valoración más acertada y sistemática de las preferencias de los votantes iraníes que la propaganda urdida por los medios de comunicación de masas occidentales y los tontos útiles entre la izquierda anglo-estadounidense.
La oposición electoral y en las calles respaldada por Estados Unidos en Irán fue diseñada para llevar al límite una campaña de desestabilización, con la intención de hacer retroceder la influencia iraní en Oriente Próximo, minar la oposición de Teherán a la intervención militar estadounidense en el Golfo, a su ocupación de Iraq y, sobre todo, el desafío por parte de Irán a la proyección de poder militar de Israel en la región. Durante años la política y la propaganda anti-iraní ha estado fuertemente influenciada a diario por toda la configuración de poder en favor de Israel existente en Estados Unidos. Esto incluye a 51 presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos con más de un millón de miembros y varios miles de funcionarios a tiempo completo, multitud de escritores y comentaristas que dominan las páginas de opinión tanto de los influyentes Washington Post, Wall Street Journal, New York Times como de la prensa amarilla.
La política de Obama de hacer retroceder la influencia iraní se basó en un proceso en dos etapas: apoyar a una coalición de disidentes del clero, liberales pro-occidentales, disidentes demócratas y derechistas vicarios de Estados Unidos. Una vez que llegaran el poder, Washington empujaría a los clérigos disidentes a alianzas con sus aliados estratégicos entre los liberales y derechistas pro-occidentales, que entonces cambiarían la política de acuerdo con los intereses imperialistas estadounidenses y coloniales israelíes cortando el apoyo a Siria, Hizbola, Hamás, Venezuela, la resistencia iraquí y abrazando a los clientes saudí-iraquí-jordanos pro-estadounidenses. En otras palabras, la política de retroceso de Obama está diseñada para volver a situar a Irán en su alineamiento político anterior a 1979.
La [estrategia] por parte de Obama de hacer retroceder a regímenes electos críticos para imponer clientes acomodaticios encuentra otra expresión en el reciente golpe militar en Honduras. El uso del alto mando del ejército de Honduras y de los viejos vínculos de Washington con la oligarquía local, que controla el Congreso y el Tribunal Supremo, facilitó el proceso y obvió la necesidad de una intervención directa estadounidense —como fue el caso en otras recientes campañas golpistas. A diferencia de Haití donde hace sólo una década intervinieron los marines estadounidenses para derrocar al democráticamente elegido Bertrand Aristide y respaldaron abiertamente el fallido golpe contra el presidente Chávez en 2002 y, más recientemente, financiaron el chapucero golpe contra el presidente electo Evo Morales en septiembre de 2008, las circunstancias de la implicación estadounidense en Honduras fueron más discretas para posibilitar un ‘desmentido creíble’.
La ‘presencia estructural’ y los motivos de Estados Unidos en relación al derrocado presidente Zelaya son fácilmente identificables. Históricamente Estados Unidos ha adiestrado y ha tratado con prácticamente todo el cuerpo de oficiales de Honduras y ha mantenido una profunda penetración en todos los altos niveles gracias a consultas diarias y a una planificación estratégica común. A través de su base militar en Honduras los agentes de la inteligencia militar del Pentágono mantienen estrechos contactos tanto para llevar a cabo las políticas como para seguir la pista de todos los movimientos políticos por parte de todos los actores políticos. Como Honduras está tan fuertemente militarizada ha servido de importante base para la intervención militar estadounidense en la región: en 1954 se lanzó desde Honduras el golpe con éxito respaldado por Estados Unidos contra el presidente guatemalteco elegido democráticamente. En 1960 se lanzó desde Honduras la invasión del exilio cubano orquestada por Estados Unidos. Desde 1981 a 1989 Estados Unidos financió y adiestró a más de 20.000 mercenarios de la ‘contra’ en Honduras que integraban el ejército de escuadrones de la muerte para atacar al gobierno sandinista nicaragüense elegido democráticamente. Durante los primeros siete años del gobierno de Chávez los regímenes hondureños se aliaron incondicionalmente a Washington en contra del regimen popular de Caracas.
Obviamente, nunca ha habido o podría haber un golpe militar contra ningún régimen títere de Estados Unidos en Honduras. La clave del cambio de la política estadounidense en relación a Honduras se produjo en 2007-2008 cuando el presidente liberal Zelaya decidió mejorara las relaciones con Venezuela para asegurar el generoso subsidio de petróleo y la ayuda exterior de Caracas. Posteriormente Zelaya entró en ‘Petro-Caribe’, una asociación del Caribe y Centroamérica organizada por Venezuela para suministrar petróleo y gas a largo plazo y bajo coste para satisfacer las necesidades de los países miembro. Más recientemente, Zelaya se unió al ALBA, una organización de integración regional patrocinada por el presidente Chávez para promocionar más intercambios comerciales e inversiones entre sus países miembro en oposición al pacto de libre mercado promovido por Estados Unidos conocido como el ALCA.
Dado que Washington considera a Venezuela una amenaza y una alternativa a su hegemonía en América Latina, el alineamiento de Zelaya con Chávez en cuestiones económicas y su postura crítica respecto a la intervención estadounidense lo convirtieron en un objetivo probable de los planificadores de golpes estadounidenses deseosos de convertir a Zelaya en un ejemplo y preocupados por su acceso a las bases militares hondureñas, tradicional punto de lanzamiento de su intervención en la región.
Washington asumió equivocadamente que un golpe en una pequeña ‘república bananera’ (de hecho, la república bananera original) en Centroamérica no provocaría ninguna protesta importante. Creyeron que el ‘retroceso’ centroamericano serviría de advertencia a otros regímenes con mentalidad independiente en la región del Caribe y Centroamérica de lo que les espera si se alienan con Venezuela.
La mecánica del golpe es bien conocida y pública: el ejército hondureño secuestró al presidente Zelaya y lo “exilió” a Costa Rica, los oligarcas nombraron “presidente” a uno de los suyos en el Congreso, mientras sus colegas del Tribunal Superior de Justicia proporcionaban un falaz argumento legal.
Los gobiernos de América Latina, desde la izquierda a la derecha, condenaron el golpe y reclamaron el restablecimiento del presidente legalmente elegido. El presidente Obama y la secretaria de Estado Clinton, que no estaban dispuestos a renegar de sus clientes, condenaron la violencia sin más especificaciones y pidieron negociaciones entre los poderosos usurpadores y el debilitado presidente en el exilio —un claro reconocimiento del papel legítimo de los generales hondureños como interlocutores.
Una vez que la Asamblea General de Naciones Unidas condenó el golpe y que la Organización de Estados Americanos (OEA) exigió la restitución de Zelaya, Obama y la secretaria Clinton condenaron finalmente el derrocamiento de Zelaya, aunque se negaron a llamarlo “golpe”, lo que de acuerdo con la legislación de EEUU habría dado lugar automáticamente a una suspensión total de su paquete anual de ayuda militar y económica (80 millones de dólares) a Honduras. Mientras que Zelaya se reunió con todos los jefes de Estado latinoamericanos, el presidente Obama y la secretaria Clinton le remitieron a un funcionario de rango menor a fin de no debilitar a sus aliados de la Junta de Honduras. Todos los países de la OEA retiraron a sus embajadores, salvo Estados Unidos, cuya embajada comenzó a negociar con la Junta para ver cómo se podría salvar la situación en la que ambos se encontraban cada vez más aislados —especialmente ante el hecho de la expulsión de Honduras de la OEA.
Que Zelaya regrese finalmente a su puesto o que la Junta respaldada por Estados Unidos continúe en el cargo durante un periodo prolongado de tiempo mientras Obama y Clinton sabotean su regreso inmediato a través de prolongadas negociaciones, la cuestión clave de la estrategia de retroceso promovida por Estados Unidos ha sido extremadamente costosa desde el punto de vista diplomático y político.
El golpe en Honduras respaldado por Estados Unidos demuestra que, a diferencia de la década de 1980, cuando el presidente Ronald Reagan invadió Granada y el presidente George Bush (padre) invadió Panamá, la situación y el perfil político de América Latina (y del resto del mundo) han cambiado drásticamente. Entonces los militares y los regímenes pro-estadounidenses de la región aprobaron en general las intervenciones de Estados Unidos y colaboraron; algunos protestaron ligeramente. Hoy en día, el centro-izquierda, e incluso los regímenes electorales de la derecha, se oponen a los golpes militares en cualquier parte [porque los ven] como una amenaza potencial para su propio futuro.
Es igualmente importante que, habida cuenta de la grave crisis económica y del aumento de la polarización social, lo último que quieren los correspondientes regímenes es un sangrante malestar interno estimulado por crudas intervenciones imperiales de Estados Unidos. Por último, las clases capitalistas de los países latinoamericanos de centro-izquierda quieren estabilidad porque pueden cambiar el equilibrio de poder a través de las elecciones (como en los recientes casos de Panamá y Argentina) y los regímenes militares favorables a Estados Unidos pueden alterar sus crecientes lazos comerciales con China, Oriente Próximo y Venezuela/Bolivia.
La estrategia de retroceso global de Obama incluye la construcción de bases de misiles en Polonia y la República Checa, no muy lejos de la frontera con Rusia. Obama está empujando fuerte para incorporar a Ucrania y a Georgia en la OTAN, lo que aumentará la presión militar de Estados Unidos en el flanco sur de Rusia. Aprovechando la “plasticidad” del presidente ruso Dimitry Medvedev (siguiendo las huellas de Mikail Gorbechov), Washington se ha asegurado el libre paso de tropas y armamento estadounidenses a través de Rusia hasta el frente afgano; la aprobación de Moscú de nuevas sanciones contra Irán, y reconocimiento y apoyo al régimen tutelado de EEUU en Bagdad. Los responsables de Defensa rusos cuestionarán probablemente el obsequioso comportamiento de Medvedev en cuanto Obama avance en su proyecto de estacionar misiles nucleares a cinco minutos de Moscú.
Hacer retroceder: fallos predecibles y efecto boomerang
La estrategia de retroceso de Obama cuenta con un renacimiento de políticas derechistas de masas para legitimar la reafirmación del dominio estadounidense. A lo largo de 2008 en Argentina cientos de miles de manifestantes de clase media y baja salieron a las calles en el interior del país bajo la dirección de las asociaciones de grandes terratenientes pro-estadounidenses para desestabilizar el régimen de centro-izquierda de Fernández. En Bolivia, cientos de miles de estudiantes de clase media, empresarios, propietarios y afiliados a ONG, tomaron Santa Cruz y otras cuatro provincias ricas y, bien financiados por el embajador Goldberg, por la Agencia para el Desarrollo Internacional y la Donación Nacional para la Democracia se lanzaron a las calles, generando el caos y asesinando a 30 indígenas seguidores del presidente Morales en un intento de expulsarle del poder. Similares manifestaciones masivas de derechas han tenido lugar en el pasado en Venezuela y más recientemente en Honduras y en Irán.
La idea de que las manifestaciones masivas de sectores acomodados gritando “democracia” da legitimidad a los intentos deslegitimadores de EEUU contra sus adversarios democráticamente elegidos es una idea promulgada por cínicos propagandistas en los medios de comunicación y repetida como loros por crédulos y “progresistas” periodistas free-lance que nunca han entendido los fundamentos de clase en la política de masas.
El golpe hondureño de Obama y el esfuerzo de desestabilización financiado por Estados Unidos en Irán tienen mucho en común. Ambos tienen lugar en contra de los procesos electorales en los que los críticos de las políticas de Estados Unidos derrotaron a las fuerzas sociales favorables a Washington. Habiendo perdido la “opción electoral”, la estrategia de retroceso de Obama trata de que la política extraparlamentaria de masas legitime los intentos de la elite para hacerse con el poder: en Irán a través de clérigos disidentes, y en Honduras por los generales y oligarcas.
Tanto en Honduras como en Irán, los objetivos de la política exterior de Washington eran los mismos: hacer retroceder a los regímenes cuyos dirigentes rechazaron la tutela de Estados Unidos. En Honduras, el golpe sirve de “lección” para intimidar a otros países centroamericanos y del Caribe que se han salido de la órbita de Estados Unidos y se han unido a los programas de integración económica encabezados por Venezuela. El mensaje de Obama es claro: esos movimientos tendrán como resultado el sabotaje orquestado de Estados Unidos y sus represalias.
A través de su apoyo al golpe militar, Washington recuerda a todos los países de América Latina que Estados Unidos todavía tiene capacidad para aplicar sus políticas a través de las elites militares latinoamericanas, a pesar de que sus propias fuerzas armadas están atadas de pies y manos en guerras y ocupaciones en Asia y Oriente Próximo, y de que su presencia económica esté disminuyendo. Del mismo modo, en Oriente Próximo, la desestabilización del régimen iraní por parte de Obama está destinada a intimidar a Siria y a otros críticos de la política imperial de Estados Unidos, y a tranquilizar a Israel (y a quienes configuran el poder sionista en Estados Unidos) respecto a que Irán sigue ocupando un lugar importante en su agenda de retrocesos.
La política de Obama de hacer retroceder sigue los pasos, en muchos sentidos cruciales, del presidente Ronald Reagan (1981-1989). Al igual que Reagan, la presidencia de Obama tiene lugar en un momento de retirada estadounidense, de disminución de poder y de avance de la política anti-imperialista. Reagan hizo frente a las secuelas de la derrota de Estados Unidos en Indochina, al éxito de la difusión de las revoluciones anti-coloniales en el sur de África (especialmente Angola y Mozambique), al éxito de la rebelión democrática en Afganistán, a una victoriosa revolución social en Nicaragua y a grandes movimientos revolucionarios en El Salvador y Guatemala. Al igual que hoy Obama, Reagan puso en marcha una estrategia militar asesina para hacer retroceder estos cambios a fin de socavar, desestabilizar y destruir a los adversarios del imperio de Estados Unidos.
Obama se enfrenta a un conjunto similar de condiciones adversas en la actual era post-Bush: avances democráticos en toda América Latina con nuevos proyectos de integración regional que excluyen a Estados Unidos; derrotas y estancamientos en Oriente Próximo y en Asia meridional; una proyección de poder ruso reactivado y fortalecido en las repúblicas ex–soviéticas; la disminución de la influencia de Estados Unidos en los compromisos militares de la OTAN; una pérdida de credibilidad política, económica, militar y diplomática como resultado de la depresión económica mundial inducida por Wall Street y la prolongación sin éxito de guerras regionales.
Al contrario que la de Obama, la estrategia de retroceso de Ronald Reagan tuvo lugar bajo circunstancias favorables. En Afganistán, Reagan consiguió el apoyo de todo el mundo musulmán conservador y operó a través de los feudales dirigentes tribales afganos, que resultaron ser clave, contra un régimen reformista, de base urbana y respaldado por los soviéticos en Kabul. Obama está en la posición inversa en Afganistán. La vasta mayoría de los afganos y la inmensa mayoría de la población musulmana en Asia se oponen a su ocupación militar.
La estrategia de retroceso de Reagan en Centroamérica, especialmente su invasión mercenaria de la Contra en Nicaragua, contó con el apoyo de Honduras y de todas las dictaduras militares pro-estadounidenses en Argentina, Chile, Bolivia y Brasil, así como de los gobiernos civiles de derechas de la región. En contraste, el golpe de reversión de Obama en Honduras y en el exterior se enfrenta con regímenes electorales democráticos en toda la región, una alianza de regímenes nacionalistas de izquierda encabezada por Venezuela y organizaciones regionales económicas y diplomáticas firmemente opuestas a cualquier retroceso a la dominación y a la intervención de Estados Unidos. La estrategia de retroceso de Obama se halla ante un absoluto aislamiento político en toda la región.
La política de hacer retroceder de Obama no puede ejercer la “mano dura” económica para obligar a los regímenes en Oriente Próximo y Asia a que apoyen sus políticas. Ahora existen mercados asiáticos alternativos, inversiones extranjeras de China, la profundización de la depresión estadounidense y la desinversión en el exterior de bancos y multinacionales de Estados Unidos. A diferencia de Reagan, Obama no puede combinar la zanahoria económica con el palo militar. Obama tiene que recurrir a la opción militar menos eficaz y menos costosa en un momento en que el resto del mundo no tiene ningún interés ni voluntad de proyectar poder militar en regiones de escasa importancia económica o a cuyos mercados se puede acceder a través de acuerdos económicos.
El lanzamiento de la estrategia global de retroceso de Obama ha tenido un efecto boomerang incluso en su fase inicial. En Afganistán, la gran acumulación de tropas y la ofensiva masiva contra las plazas fuertes de los “talibán” no ha dado lugar a grandes victorias militares, ni siquiera a enfrentamientos. La resistencia se ha retirado, mezclada con la población local, y probablemente recurra a una guerra de desgaste prolongada, descentralizada y a pequeña escala, diseñada para comprometer a varios miles de efectivos militares en un mar hostil de afganos, sangrando la economía de Estados Unidos, aumentando sus bajas sin resolver nada y, eventualmente, probando la paciencia de la opinión pública estadounidense profundamente inmersa en la actualidad en las pérdidas de puestos de trabajo y en la rápida disminución del nivel de vida.
El golpe llevado a cabo por los militares hondureños y respaldado por Estados Unidos ya ha reafirmado el aislamiento político y diplomático estadounidense en el Hemisferio. El régimen de Obama es el único de los países importantes que ha mantenido a su embajador en Honduras, el único país que se niega a considerar el golpe militar como un “golpe”, y el único que mantiene la ayuda económica y militar. Más que establecer un ejemplo del poder de Estados Unidos para intimidar a los países vecinos, el golpe ha reforzado la convicción entre todos los países de Sudamérica y Centroamérica de que Washington está tratando de volver a los “viejos malos tiempos” de regímenes militares pro-estadounidenses, al saqueo económico y a los mercados monopolizados.
Lo que los asesores de política exterior de Obama no han logrado entender es que no pueden poner a sus “Humpty Dumpty”** juntos de nuevo; que no pueden volver a la época de [la estrategia de] retroceso de Reagan, de los bombardeos unilaterales contra Iraq, Yugoslavia y Somalia, de Clinton, ni a su saqueo de América Latina.
Ninguna región, país o alianza de importancia seguirá a Estados Unidos en su ocupación colonial armada en países de la periferia (Afganistán/Pakistán) o incluso centrales (Irán) aunque se unan a Estados Unidos en las sanciones económicas, las guerras y los esfuerzos de desestabilización electoral en contra de Irán.
Ningún país latinoamericano tolerará otro golpe militar de Estados Unidos contra un presidente democráticamente elegido, incluso los regímenes nacionales populistas que divergen de la política económica y diplomática estadounidense. El gran temor y el horror ante el golpe respaldado por Estados Unidos se deriva del recuerdo por parte de toda la clase política latinoamericana de la pesadilla de los años de dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos.
La ofensiva militar de Obama, su estrategia de hacer retroceder para recuperar el poder imperial, está acelerando el declive de la República Estadounidense. El aislamiento de su administración se pone cada vez más de manifiesto por su dependencia de los “Israel primero” que ocupan su administración y el Congreso, así como los influyentes expertos pro-israelíes en los medios de comunicación que identifican el retroceso con la propia confiscación de tierras palestinas por parte de Israel y las amenazas militares a Irán.
El retroceso tiene efecto boomerang. En vez de recuperar la presencia imperial, Obama ha sumergido la República y, con ella, al pueblo estadounidense en una mayor miseria e inestabilidad.
Los libros más recientes de lames Petras son Whats Left in Latin America, del que es co-autor junto con Henry Veltmeyer (Ashgate press 2009) y Global Depression and Regional Wars (Clarity press 2009 –agosto).
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(*) N de las t.: El título en ingles reza: “Obama’s Rollback Strategy: Honduras, Iran, Pakistan, Afghanistan (and the Boomerang Effect)” en el que ‘rollback’ se utiliza con el significado que adquirió durante el periodo de la Guerra Fría y, según el autor, “en el sentido de hacer retroceder, revertir o volver a una situación previa para recuperar espacios políticos perdidos a partir de la derrota de los que previamente ganaron”.
(**) N. de las t.: Humpty Dumpty es una famosa canción infantil en el mundo anglosajón. La cita hace referencia a lo que el autor dice a continuación, que Obama no puede reconstruir el pasado.[1]
[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=88575
