La Batalla de La Trinidad

November 11, 2012 at 3:22 pm (Uncategorized)

La Batalla de La Trinidad

 

Anarella Vélez Osejo

La legendaria Batalla de La Trinidad tuvo lugar un 11 de noviembre 1827  y fue liderada por Francisco Morazán. A partir de entonces y hasta su muerte, Morazán dominó la escena política de Centroamérica. Sin embargo, las luchas democráticas  del criollo Francisco  Morazán se inician desde los tiempos en que se debatía la necesidad de la independencia de nuestro territorio del imperio Colonial.

Debido a la carencia de escuelas y universidades en Honduras, Francisco Morazán  forjó su pensamiento libertario en la biblioteca de su tío político, Don Dionisio de Herrera, en la que pudo adquirir sólida instrucción, enterándose del movimiento filosófico de los enciclopedistas (Díaz Chávez, 1981: 139). Mientras que  en el despacho del escribano don León Vásquez culminaba sus lecturas de Tocqueville y otros autores (Zúniga Huete, 1947: 26), y ahí  se encontraba cuando los acontecimientos le obligaron a asumir una posición: a favor o en contra de la independencia.  Morazán formó parte de un grupo de criollos tegucigalpenses que se pronunciaron tempranamente a favor de la emancipación: Dionisio y Justo Herrera, León Rosa, José Antonio Márquez, entre otros muchos que sostuvieron esa gesta (Martínez López:1966, 25).[1]

Los acontecimientos obligaron a Morazán a asumir cargos en las compañas organizadas para defender el proyecto independentista, pues desde Comayagua se defendía la unión a México. La primera compaña hizo su nombramiento en él, que ya había demostrado su decisión de defender las ideas con la vida misma.

Antonio R. Vallejo recrea con bastante detalle las vicisitudes que pasó Morazán por mantener su compromiso con el proyecto independentista (Vallejo, 1882, 33 ). Hacia 1827, siendo presidente de la Federación Centroamericana el General salvadoreño  Manuel José de Arce y Fagoaga, ordena al Coronel José Justo Milla Pineda, ex vice Jefe de Estado de Honduras para que derroque al gobierno de Honduras, entonces presidido por el licenciado Dionisio de Herrera.  Comenzando ese año, el 19 de enero para ser más precisa, Justo Milla traspasa las fronteras de Honduras al mando del Segundo Batallón Federal. Invade la Villa de Los Llanos de Santa Rosa de Copán, toma posesión de la Factoría de Tabaco, rubro importante de la economía en la zona. Para preparar la  toma la Comayagua instala su cuartel en San Esteban, y comienza desde ahí el sitio de la ciudad el 4 de abril. El General Francisco Morazán organizó la recuperación de la ciudad situada. Milla ordena el avance sin tregua y culmina la contienda con la victoria de éste y ordena el incendio de Comayagua y apresa al Jefe de Estado Dionisio de Herrera, quien  capitula el 10 de mayo de ese año y es envido a Guatemala. Milla no pudo impedir la salida de Morazán  junto con sus oficiales Coronel Remigio Díaz y coronel José Antonio Márquez. Cuando llega a Tegucigalpa aumenta sus fuerzas con 300 hombres. De camino hacia Comayagua, en la Villa de San Antonio, es atacado por la tropa de avanzada al mando del Coronel Hernández y el Capitán Rosa Median. Morazán toma posición defensiva en la hacienda La Maradiaga, entrando en combate nuevamente el 29 de abril, El Coronel Hernández y sus fuerzas invasoras son vencidas. Morazán retorna a Tegucigalpa, a reponer fuerzas y a engrosar sus filas.

 

Morazán logra obtener un salvoconducto para llegar a Choluteca. Se reúne con su familia; con Josefa Lastiri, en Ojojona en donde es hecho prisionero por el Comandante de Armas de Tegucigalpa,  saliendo bajo fianza tras 23 días de encarcelamiento y es obligado a retirarse a El Salvador el 28 de julio de 1827. De ahí se traslada a León, Nicaragua el 15 de septiembre de 1827, en donde el General José Anacleto Ordóñez, conocido como Cleto Ordóñez, le proporciona 135 hombres. También se agrega a su ejército el Coronel José Zepeda con más hombres a su mando. En Choluteca se reúne con el Coronel José Antonio Márquez que había reunido una división de hombres que se unían a la causa libertadora. Llegan a Texiguat en donde también se le unen más fuerzas.

Martínez López, en el capítulo VIII (Martínez López:1966, 39), describe la batalla de La Trinidad rescatando la entrevista de Morazán con Vidaurre:

“En mi tránsito, (relata)[2] continúa Morazán, por el puerto de La Unión, hablé por la primera vez con Don Mariano Vidaurre, que, como comisionado del Gobierno del Estado de El Salvador, pasaba al de Nicaragua con el objeto de procurar un avenimiento entre el Jefe y el Vice Jefe de aquel Estado, que mutuamente se hacían la guerra. Vidaurre se interesó mucho para que se me auxiliase por éste último.

Entre tanto,  el Coronel Ordóñez, que llegó preso a León, pudo formar una revolución contra el Vice Jefe Arguello, que tuvo por resultado la deposición de este funcionario, y el auxilio que se me dio de los militares que le eran más adictos. Ciento treinta y cinco, entre jefes y oficiales, componían mi pequeña fuerza. Su fidelidad al Gobierno a que habían pertenecido me inspiraba la mayor seguridad, y la fundada esperanza de reunir los descontentos hondureños que produjeron las persecuciones de Milla y sus agentes, ponía de nuestra parte todas las posibilidades del triunfo.

En la villa de Choluteca, (continúa relatando Morazán) con un auxilio que mandó el Gobierno de El Salvador, pude organizar una considerable división,  y en el campo de La Trinidad acreditar a los hondureños que era llegada la hora de romper sus cadenas. Milla fue allí completamente batido dejando en nuestro poder los elementos de guerra que había acumulado y toda su correspondencia oficial.

La vanguardia sola consiguió este triunfo, en el que se distinguieron lo Coroneles Pacheco, Valladares y Díaz. A los de igual clase, Márquez, que había quedado malo en Pespire, y Gutiérrez, que en unión de Osejo y el Capitán Ferrera conducían la retaguardia, no les fue posible encontrarse en la acción.” (fin de la cita)

La batalla de La Trinidad librada el 11 de noviembre de 1827 fue  dirigida estratégicamente por Morazán. Al siguiente día (el 12) Morazán se dirigió con todas sus fuerzas libertadoras a Tegucigalpa, a donde llegó el mismo día: –el 26 del mismo mes hacía su entrada a Comayagua.

Algunas precisiones acerca de la Batalla de La Trinidad:

El 10 de noviembre de 1827 llega a Sabanagrande Francisco Morazán  con procedencia de Choluteca. José Justo Milla se movió con sus tropas de Comayagua al saber que Morazán organizaba las suyas en el sur de Honduras. Milla estableció su cuartel en Tegucigalpa y desde ahí se desplazó hacia el sur, mientras que Morazán se movía hacia Sabanagrande. Todos los cronistas coinciden en que en las primeras horas de la mañana del 11 de noviembre de 1827 los ejércitos en lucha se avistaron y entraron en un reñido combate (Cáceres Lara, 1978: 13). Las tropas legitimistas o federacionistas que defendían la Constitución, comandadas por Morazán, derrotaron a José Justo Milla tras más de cinco horas de combate. Milla huyó despavorido dejando abandonada hasta su correspondencia y Morazán avanzó sobre Tegucigalpa y Comayagua, ciudades que ocupó en tanto enviaba columnas a efectuar la total recaptura del territorio nacional en manos de los invasores.

Francisco Morazán toma partido por la defensa de la causa liberal. Coherente con la clase burguesa a la que pertenecía, pues incluso en los momentos más difíciles de su vida comercia con añil, grana y cacao, como productos agrícolas industriales; también con el oro y la plata para la exportación; y finalmente vende madera a los exportadores de Belice, negocio capitalista que estará presente en su mismo testamento: “El desorden con que escribo, por no habérseme dado más que tres horas de tiempo para morir, me había hecho olvidar que tengo cuentas con la casa de Mr. M. Bennett de resultas del corte de maderas en la costa norte se le dé una cantidad de diez a doce mil pesos, que pertenecen a mi mujer, en retribución de las pérdidas que ha tenido en sus bienes pertenecientes a la Hacienda de Jupuara”.  Evidentemente, en su entrega a la defensa de la Federación,  Morazán no vacila en comprometer los bienes de su esposa María Josefa Lastiri,  lo que también  puede apreciarse en el documento “Liquidación a favor de José María Gutiérrez”, que termina con un comentario de Morazán en el que pide: “El que suscribe suplica al Ciudadano Vice-Jefe mande pagar mañana o pasado mañana la cantidad que expresa a la anterior liquidación, la que si no es posible, espero se le avise a mi mujer para ella los cubra por haber ofrecido. Francisco Morazán” (Morazán, 1992:302)

Mural obra de Javier Espinal, Casa Museo Morazán

Nos preguntamos, ¿Por qué el Presidente Arce, liberal, apoyado por los conservadores, no desea el sistema federal y trata de suplantarlo por el centralista? (Díaz Chávez, 1981: 145). El análisis de éste autor permite entender que por entonces la movilidad de ideologías y partidos era frecuente y citando a Montúfar, quien aclara que,  tras la sanción de la Constitución en abril  de  1825, los conservadores quieren hacer de Guatemala el centro de gobierno, de la mayor ilustración y del vecindario más distinguido  (Montúfar y Coronado, 1832: 81), planteamiento que refleja un criterio exclusionista y sobre todo representa  la preponderancia de los latifundistas  guatemaltecos sobre sus pares centroamericanos y la búsqueda de la prolongación histórica de la Capitanía General con su consabido predominio político, económico y social sobre el resto de los reductos coloniales. Arce fue el instrumento de esta clase conservadora guatemalteca.

 

 

“Arce era enemigo de la Ley Fundamental, y se proponía destruirla. Los nobles se le unieron y se ligó con ellos. Esta liga produjo grandes temores  en los Estados y especialmente en San Salvador.

15. La liga de Arce con la aristocracia, lo puso en pugna con el Gobierno del Estado de Guatemala y cuyo frente se hallaba don Juan Barrundia. Los nobles se propusieron entonces, apoyados en la autoridad del  Presidente, dar golpes de hecho en todos los Estados que pudieran oponérseles, para tener jefes que pertenecieran a la escuela aristocrática. Redujo a prisión al jefe de Estado Barrundia. Encendió la tea que produjo el asesinato del Vice Jefe Cirilo Flores, y la disolución de la Asamblea del Consejo (de Guatemala) mandó hacer nuevas elecciones, que por la influencia de las bayonetas favorecieron a la Nobleza. Don Mariano de Aycinena fue electo Jefe de Estado de Guatemala. Se dio un decreto premeditado convocando a elecciones para un nuevo congreso nacional (federal) –pues el congreso disuelto por Arce ya no era el mismo que sancionó la Constitución; era adverso a aquél–, y se maquinaron revoluciones (revueltas) en los otros Estados” (Montúfar, 1878:9).[3]

Cada facción, liberales y conservadores, deseaba imponerse una sobre la otra, bajo las banderas de sus respectivas tesis respecto de la organización del gobierno, los liberales con la federal y los conservadores con la centralista. En el fondo lo que prevalecía eran los intereses económico sociales de cada grupo oligárquico. Sin embargo, debemos reconocer el valor de la empresa visionaria de los liberales que se enmarca en su visión de la patria y del progreso democrático capitalista.

 

 

Fuentes y bibliografía consultada

  1. Martínez López, Eduardo (1966) Biografía del General Francisco Morazán. Comayagüela, Honduras.  Publicaciones del Ministerio de Educación Pública. Cuarta Edición.
  2. Vallejo, Antonio R. (1882) Compendio de la Historia Social y Política de Honduras aumentada con los principales acontecimientos de Centro América. Tomo I, Tegucigalpa, Tipografía Nacional.
  3. Díaz Chavez, Filander (1981) La revolución morazanista, Tegucigalpa, Segunda edición corregida y ampliada, Editorial Guaymuras
  4. Zúñiga Huete, Ángel (1947), Morazán, un representativo de la Democracia Americana, México, Editorial Botas
  5. Montúfar y Coronado, Manuel (1832) Memorias para la historia de la revolución de Centro América, Jalapa, México, impreso por Aburto y Blanco. Citado por Díaz Chávez, Filander (1981) La revolución morazanista, Tegucigalpa, Segunda edición corregida y ampliada, Editorial Guaymuras
  6. Montúfar, Lorenzo (1878) Reseña Histórica de Centroamérica, Guatemala, Tipografía el Progreso. Citado por Díaz Chávez, Filander (1981) La revolución morazanista, Tegucigalpa, Segunda edición corregida y ampliada, Editorial Guaymuras.
  7. Cáceres Lara, Víctor (1978) Gobernantes de Honduras en el siglo 19, Tegucigalpa Honduras, Publicación del Banco Central de Honduras.
  8. Morazán, Francisco (1992) Obras. Volúmen I.  La Organización del Estado de Honduras. Tegucigalpa, Secretaría de Cultura, Comisión Española del quinto Centenario.
  9. Memorias para la historia de la revolución de Centroamérica (memorias de Jalapa) visitado en línea el 6 de noviembre de 2012 http://www.afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=439
  10. 10.  La historiografía liberal centroamericana: la obra de Lorenzo Montúfar  visitado en línea el 6 de noviembre de 2012 http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/hisysoc/article/…/21459Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat -

[1] Esta obra fue publicada inicialmente en 1899, el autor tenía por objeto conmemorar el primer centenario del nacimiento de Francisco Morazán.

[2] Las palabras entre paréntesis son de la autora.

[3] La Reseña Histórica de Centro América de Lorenzo Montúfar es posiblemente la obra más extensa que se ha escrito hasta el presente acerca de la Historia republicana de la región centroamericana.

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