María Josefa Lastiri Lozano

octubre 3, 2018 at 3:52 am (Uncategorized)


     Morazán y Lastiri por Rigoberto Andrés Paredes Vélez, 2016

 

María Josefa Lastiri Lozano

 Anarella Vélez

Apenas ha habido una sola guerra que no haya contado con participación femenina

STIEG LARSSON

Al estudiar la vida de Josefa Lastiri nos encontramos con   el típico  ocultamiento político e historiográfico del papel de la mujer. Sin embargo,  la problemática  femenina  exige que se  la visibilice y hoy en día encontramos un cambio en el discurso historiográfico.

Sin duda Josefa forma parte de un grupo de mujeres que fueron indispensables para el éxito de las gestas emancipadoras pero fueron invisibilizadas, minimizadas,  olvidadas, a pesar de que sacudieron los cimientos del sistema colonial.

Ellas participaron en todo el proceso de independencia, de integración regional, en las guerras, agregadas a los ejércitos, en la retaguardia, en la logística (las soldaderas) y hasta como combatientes, sin embargo han sido olvidadas.

Debo remarcar que las historiadoras feministas creemos  que al considerar  la dinámica histórica  se debe reconocer la importancia de todos los actores sociales en el acontecer histórico. Entendemos que es urgente revalorizar historiográficamente el papel femenino en el escenario de la vida cotidiana y  tener presente la cotidianeidad está en el centro del acontecer histórico. Es necesario señalar que el conocimiento del proceso de emancipación y de integración latinoamericana no debe partir exclusivamente del análisis de los casos excepcionales, de las heroínas.

Josefa Lastiri Lozano, esta desconocida mujer hondureña, nació en la Villa San Miguel de Tegucigalpa de Heredia, hoy capital de la República de Honduras, el 20 de octubre de 1792. Fue hija de Juan Miguel Lastiri, comerciante español y Margarita Lozano y Borjas, natural de la entonces Intendencia de Comayagua.

Fue bautizada con el nombre de María Josefa Ursula Francisca de la Santísima Trinidad, en la iglesia parroquial de San Miguel de Tegucigalpa, el 22 del mismo mes, por el Cura Vicario Juez Eclesiástico de ese beneficio, Juan Francisco Márquez[1].

Su nombre nos recuerda a las magnas mujeres españolas de ese tiempo: Doña Josefa Amar y Borbón, pedagoga y escritora de la ilustración española, a Doña Josefa Zúniga y Castro, fundadora de la Academia del Buen Gusto durante el reinado de Fernando VI. También a Santa Ursula, hija mártir de un rey de Bretaña insular, enviada al continente para casar con un príncipe pagano.

Para entonces, la villa de Tegucigalpa  era el lugar más poblado y floreciente de la provincia de Comayagua. La ciudad de origen minero se convirtió en una populosa urbe con ayuntamiento, parroquia, dos conventos, dos ermitas y era la cabecera del partido de su nombre. Competía abiertamente con la ciudad de Nueva Valladolid de Comayagua,  capital de la provincia y residencia del Intendente y sede episcopal.

A Josefa le tocó crecer   en esos años en los que en la región centroamericana arraigaba la noción de la emancipación, cuyos antecedentes inmediatos los encontramos en el levantamiento de 1811  en la ciudad de San Salvador. El 13 de diciembre de 1811 el pueblo de León, Nicaragua,  encabezado por el fraile guatemalteco  Benito Miguelena se levantó contra las autoridades españolas.  El 22 de diciembre, en Granada se reunieron en Cabildo Abierto, y se levantaron contra el orden colonial.

El primero de enero de 1812, cuando Josefa  contaba con  20 años de edad,  los pobladores de Tegucigalpa se opusieron a la decisión de los residentes españoles  y autoridades de Tegucigalpa dispusieron que las alcaldías sólo fueran desempeñadas por peninsulares. Los sublevados consiguieron que en el Ayuntamiento  quedara conformado exclusivamente  por criollos.

Otro hecho histórico que signaría la vida de los pobladores de la Tegucigalpa  fue la jura de la nueva Constitución el 24 de septiembre de 1812. En ella  se establecía la equidad entre criollos y peninsulares. También el nuevo texto constitucional proclamaba la representación nacional en forma colectiva.  Creaba los municipios, electos en comicios populares; implantaba la Diputación Provincial para inspección de la Administración económica; disponía la apertura de escuelas en todas las poblaciones y en ellas debía darse a conocer la nueva  Constitución.

El nuevo texto constitucional consagraba la libertad de pensamiento. Para entonces José Bonaparte reinaba en España, nombrado por Napoleón Bonaparte. Durante todo el año de 1813 en la Villa se vivieron acontecimientos que conmovieron los valores establecidos por el imperio colonial, particularmente la ruptura entre el ayuntamiento con las autoridades civiles y eclesiásticas.

Los separatistas de Tegucigalpa decidieron seguir  el modelo de la sublevación  salvadoreña, es decir,  derrocar a las autoridades constituidas, apoderarse de las armas y dinero guardado en la Plaza de Armas y en la Caja Real. Alcanzados estos objetivos pasar a liberar a los prisioneros, proclamar la independencia y devolver a España a los altos administradores peninsulares. Un nuevo levantamiento ocurrió en San Salvador, el 24 de enero de 1814, el cual estuvo encabezado por el Sacerdote Dr. Matías Delgado.  Esta experiencia caló las conciencias de las/os jóvenes y preparó la independencia de 1821.

La información sobre estos hechos circulaba gracias a La Gaceta de Guatemala, periódico que divulgaba los problemas nacionales y entre líneas se leía que el bálsamo para curar males generados por el sistema colonial era la emancipación de la región.

La vida cotidiana durante el período  colonial era de tal naturaleza que un espíritu sensible como el de Josefa  no podría dejar de cuestionarlo.

Su nacimiento  en el seno de una familia de considerables recursos económicos, los Lastiri-Lozano, explica la esmerada educación recibida por Josefita y sus hermanas: Petrona, Lucía y Dolores. De ellas se dice que heredaron la belleza criolla de Doña Margarita. Ellas también contrajeron matrimonio con figuras célebres de la historia centroamericana. Petrona se casó con el coronel Don Remigio Díaz, héroe de la batalla de la Trinidad; Lucía con Don José Santos del Valle, quien ejerció interinamente la Jefatura del Estado de Honduras; y Dolores con Don Diego Vigil y Cocaña, último Vicepresidente de la República Federal.

Cuando señalamos la especificidad de la enseñanza femenina es importante establecer la diferencia entre  lo que entendemos hoy día como lo que debe ser una enseñanza “completa”  o integradora y compararla con aquella concepción propia de finales del siglo XVIII e inicios del  XIX : los distintos planes de instrucción, la sociedad en general y la mayor parte del profesorado, femenino o no, admitían sin mayores problemas que la instrucción dirigida a la mujer debería incidir sobre todo en aquellos aspectos considerados “propios” de ellas, reduciendo éstos a la Religión –compuesta de varias asignaturas- y a las actividades relacionados con el hogar, como costura, labores o semejantes. Se trataba, por tanto, de una enseñanza limitada, distinta a la masculina y con enormes carencias.

La formación recibida en el seno del hogar modeló su carácter y la convirtió en una distinguida joven,  en una mujer de carácter que frecuentaba los salones de la ciudad de Tegucigalpa. En 1818, Josefita  contrajo  matrimonio con un acaudalado joven de su misma edad, Don Esteban Travieso y Rivera, nacido el 2 de septiembre de 1792. Tras la boda, los Travieso Lastiri establecieron su residencia en la ciudad de Comayagua.

De ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Ramona, Tomasa, Paulina y Esteban Travieso y Lastiri. Don Esteban falleció en Tegucigalpa el 27 de febrero de 1825, Josefa contaba con 32 años de edad. Heredó a su familia un considerable patrimonio,  en el que figuraba la hacienda de Jupuara o Rancho Chiquito.

Convertida en una acaudalada hacendada de la jurisdicción de Lamaní, al sureste de Comayagua, la joven viuda, hermosa y rica, no tardó en cautivar a muchos comayagüenses. Un anónimo admirador le dedicó el siguiente acróstico:

A otros días más claros que el presente,

Jamás precedió Febo luminoso

Ostentando mejor su brillo hermoso

Sobre la rubia niebla del Oriente

En el cenit suspenso y reverente,

Fija su carro y queda silencioso,

Admirando en tu rostro candoroso,

Las gracias y virtud más inocente.

Así, yo quedo absorto al contemplarte,

Sin que pueda mi labio confundido

Tanto afecto explicar al saludarte,

I, únicamente (al alma cielo pido),

Repita en ti la dicha con que al crearte,

Infinito brindaba complacido.”[2]

Transcurridos varios meses después de la muerte de Don Esteban Travieso,  Doña María Josefa empezó a relacionarse con Don José Francisco Morazán Quesada, a quien conoció en 1821, cuando éste fue apresado por razones políticas,   encarcelado en Comayagua tras  las diligencias de Esteban Travieso es liberado. Entonces fue invitado por Travieso a su hacienda de Jupuara, en donde conoció a María Josefa.

Francisco fue hijo primogénito de Eusebio Morazán y Alemán  y de Guadalupe Quesada y Borjas, nacido el 3 de octubre de 1792,  cuyas características físicas e intelectuales están bien descritas por Mejía Nieto:

“…era de natural bondadoso, su inteligencia… despejada a; su catadura física en general, de fino porte. Estaba, pues dotado de buenos rasgos por la naturaleza. Ayudaba a sus padres en el cuidado de sus hermanitos menores. El jefe de  la familia se  en dedicaba en general a proporcionar la subsistencia y en particular ideas morales a sus hijos. Esta cualidad industrial fue inherente y orgánica en la familia de los Morazán. Se retiraban a dormir temprano como cuadra a géneros de vida impuestos por los españoles de poca licencia y mucho rigor de costumbres. En esta hosca monotonía colonial, como flor sin sol, despunta la vivacidad de Francisco. Su energía echa raíces hacia adentro y lo que pudo ser ímpetu exteriorizado se convierte en sosiego de madurez interior. Así se explica que en este país (mondo de saberes como hueso sin pelleja) apareciera Francisco, con doctrina y decisión. Poco había aprendido de sus compañeros de juego, menos del mundillo de Morocelí, algo de D León, bastante de los libros y documentos de éste, más de las pocas obras extranjeras caídas en sus manos y mucho de su propio juicio y reflexión. Al propio tiempo había escapado  de la influencia de un mundo ignorante, supersticioso y fanático: producto de una iglesia adinerada y feudal.[3]

El ambiente descrito por Mejía Nieto  fue el mismo en el que creció Josefita, una sociedad en la que imperaba la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso. Las mismas causas por las que en América Central anidó la idea emancipadora.

Hasta Tegucigalpa llegaron las noticias de los movimientos sociales liderados por Francisco de Miranda en Venezuela, Mariano Moreno en Argentina, el cura Hidalgo en México, contextualizados  en la ocupación del territorio español por el ejército  napoleónico, el abandono de la Corona por Carlos IV, la detención del príncipe heredero Fernando VII.

En ese escenario histórico,  hacia 1819,  Morazán  fue escribano de Mallol, Alcalde de Tegucigalpa, en donde leía todo los que caía en sus manos. Más tarde se empeñó en hacer  carrera militar, en la que conoce y   se identifica con las ideas Bonapartistas.

En  1824,  Morazán Quesada se convierte en  el Secretario General del Despacho y brazo derecho del Jefe de Estado Don Dionisio de Herrera. José Francisco era calificado como  un joven guapo, atractivo, varonil, recibía los halagos de las mejores familias de Comayagua, quienes lo consideraban  el mejor prospecto matrimonial para sus hijas. Pero la amistad con Josefa se había vuelto apasionada. Mejía Nieto la describe así:

“… Morazán había adquirido casi tanta popularidad en la buena sociedad de Comayagua como en la de Tegucigalpa; esto le favorecía, pues en Comayagua cimentaba más arraigadamente la tradición de las severas costumbres sociales de la colonia española. En Tegucigalpa la explotación de las minas había hecho posible el surgimiento de nuevos ricos, sin apellido ni nombre. Por otro lado creyeron los aristócratas de Comayagua sin excluir al clero que atrayéndose a Morazán, lograrían influir y salvaguardar sus intereses y privilegios de la amenaza liberal del Gobierno. Cuando se supo que de la ilusión platónica entre Morazán y la viuda de Travieso se adelantaba en visitas y hasta ausencias de Morazán al deporte favorito que era aventurarse errando  caballo por las tardes, la sociedad armó cuchicheos. Es verdad que se censuró la imprudencia de la viudita y los avances del funcionario, que además del poder político y social tendría el solio que le fraguaba el dinero de su bella esposa. No era un amor platónico, sino que era una corriente de erótica atracción como luego se descubrió y hasta con suma sorpresa y no cierta envidia, porque jovencitas de Comayagua que no eran viudas ni tenían niños, pensaron en atraer a Morazán a sus redes. Esto sin embargo no ocurrió. El casamiento de Josefita Lastiri (como se la llamaba) con Morazán se juzgó como un hecho cierto e inevitable. El propio presidente D. Dionisio de Herrera fue el padrino de bodas.”[4]

El modo en que se desarrolló el vínculo amoroso entre Francisco y Josefita  dejan constancia  de sus ideas liberales, éstas  les permitieron asumir su situación con bastante libertad y naturalidad.  Sin embargo,  tras la presión social propia de una sociedad conservadora como la Comayagua,  celebraron su matrimonio en esa  ciudad el 30 de diciembre de 1825, cuando ambos tenían treinta tres años. Fueron testigos de su boda el Coronel Don Remigio Díaz, esposo de Doña Petrona Lastiri, y Don Coronado Chávez, años después Presidente de Honduras.

Las circunstancias históricas por las que atravesaba  la región centroamericana imposibilitaron que el  hogar de los Morazán Lastiri tuviese una vida sosegada. Las discrepancias ideológicas, reflejo de los diferentes intereses económicos se resolvieron con la guerra.  El Gobierno de Don Dionisio de Herrera, en el que Morazán se desempeñaba como Secretario General y Presidente del Consejo Representativo, se enfrentó con las autoridades federales, quienes enviaron sus tropas a Honduras y en abril de 1827 sitiaron la ciudad de Comayagua, la que fue decididamente defendida por sus pobladores.

El 10 de mayo  de 1827, a las once de la mañana, entraron triunfantes Comayagua las tropas federales, comandadas por el Coronel José Justo Milla. Dionisio de Herrera, el Jefe de Estado legítimo de Honduras, fue capturado por los invasores y enviado para Guatemala.  Lo sustituyó Cleto Bendaña, impuesto por el mismo Milla.

Josefa,  recién casada con Morazán, sufrió la captura de la ciudad. Francisco participó activamente en la defensa de Comayagua, arriesgándose consiguió víveres y atacó a las tropas federales.  Estratégicamente, se retiró a Tegucigalpa donde logró reunir trescientos hombres. Al regresar a Comayagua se enfrentó nuevamente a las tropas de Milla en la hacienda La Maradiaga,  y aunque salió victorioso, sus hombres quedaron sin municiones.  Se vieron obligados  a  retirarse hacia Tegucigalpa.

En Comayagua se quedó Doña Josefita y sus hijos Travieso, la ciudad fue tomada por las fuerzas federales y fue víctima de un terrible saqueo.  Entretanto Morazán  se incorporó a la columna,  al mando de Cleto Ordóñez,  que el gobierno salvadoreño envió tardíamente en auxilio de Herrera. Cuando pasaron por la hacienda El Hato Grande  las gentes de Ordóñez asesinaron a su propietario, Miguel Madueño, sólo para apropiarse de sus bienes. Ante este hecho Morazán, indignado, se separó de la columna y solicitó garantías a José Justo Milla, quien mandó pasaportes para Morazán, Díaz, Márquez y Gutiérrez. Morazán creyó en la palabra del invasor, no así sus compañeros, quienes partieron para Nicaragua. Morazán se trasladó a Ojojona y ahí fue apresado y trasladado a Tegucigalpa, con irrespeto absoluto de la garantía concedida, caía víctima de la traición.

Sin embargo, logró huir hacia El Salvador, de ahí hacia la ciudad de León en donde se reunió Remigio Díaz, José Antonio Márquez y José María Gutiérrez, consiguió ayuda del Gobierno de Nicaragua, formó una pequeña pero aguerrida columna con la que se dirigió hacia Choluteca en donde se unieron otros hondureños que se habían levantado en contra de Milla, anhelantes de batir a los invasores y  de instaurar en el país un gobierno legítimo.

El 11 de noviembre de 1827 derrotó al ejército federal en la famosa batalla de La Trinidad. Al día siguiente entró a Tegucigalpa y el 26 de ese mismo mes llegó victorioso a Comayagua. Josefita pudo presenciar el júbilo popular con que fue recibido  Francisco. Por falta del Jefe de Estado, el Consejo Representativo lo llamó a ejercer la primera magistratura, Diego Vigil fue nombrado Vice-Jefe .

Josefita y Francisco se reunieron tras largos y angustiosos tiempos. No pudieron disfrutar por un largo período de su nueva posición en la sociedad hondureña. Nuevas fuerzas federales volvieron a marchar sobre el Estado, y Francisco hubo de blandir de nuevo el sable. El 30 de junio 1828 se apartó de la Jefatura para dirigir del ejército estatal, a cuyo mando derrotó a los federales el 6 de julio en la batalla de Gualcho. Luego marchó hacia El Salvador, con el objetivo de auxiliar al Gobierno estatal, también enfrentado con las autoridades de la República.

Doña María Josefa  recibía información de los triunfos de su esposo. Vencedor en el Combate de San Antonio, fue eufóricamente recibido en San Salvador  el 23 de octubre. Prontamente partió hacia Guatemala en donde puso sitio a la ciudad para derrocar al Gobierno de la República. El 13 de abril de 1829 entró en la ciudad y  depuso a las autoridades federales,  asumió el mando supremo de la nación centroamericana. Días antes había sido elegido Jefe del Estado de Honduras por sus conciudadanos.

Para esas fechas Josefita había alcanzado la edad de 37 años y se convertía en Primera Dama de Centroamérica por primera vez, estatuto que no ostentó por mucho tiempo pues en junio de 1829 Morazán entregó el poder a un gobierno provisional presidido por Don José Francisco Barrundia. Regresó a Honduras para tomar posesión de la Jefatura Suprema el 4 de diciembre de 1829.

En esta ocasión tampoco sería Primera Dama de Honduras por mucho tiempo pues en junio de 1830 Morazán fue elegido como Presidente de la República Federal para el período 1830-1834. En septiembre (16) del año de 1830 Francisco tomó posesión de ese cargo y Josefita se convirtió de nuevo en la Primera Dama de la gran nación centroamericana.

La convulsiva situación social de la región explota nuevamente en los primeros meses de 1832 y Morazán vuelve a comandar el ejército federal, esta vez contra el Gobierno de El Salvador. Retorna triunfal a Guatemala en abril de 1833 y entonces solicita un permiso al Congreso de la Federación para retornar a Comayagua con Doña Josefita. Sin embargo este merecido descanso duró pocos meses pues debió combatir de nuevo contra las autoridades salvadoreñas, ocasión en la que Morazán, Presidente de la Federación, salió herido. El jefe de Estado salvadoreño, Joaquín de San Martín y Ulloa fue derrotado.

El 16 de septiembre de 1834 finalizó su período de Gobierno en la Presidencia de la Federación, para entonces el candidato ganador de las elecciones, Don José Cecilio del Valle había muerto el 2 de marzo de ese año. Fue necesario efectuar nuevos comicios y el voto popular designó nuevamente a Morazán como Presidente de la Republica.

El 4 de junio de 1835 Francisco tomó posesión de ese cargo en la ciudad de San Salvador, designada desde el año anterior como la nueva sede de la jefatura. Hacia esa ciudad se trasladó Josefita con su familia para apoyar decididamente a Morazán en el desempeño de su nuevo cargo,  al frente del proyecto social de la Federación Centroamericana.

Transcurridos poco más de 10 años después de la emancipación centroamericana y de la constitución de la Federación se creía que Centroamérica había logrado consolidar el proyecto social de los demócratas de la región, sin embargo esta ilusión se desvaneció rápidamente. En el Estado de Guatemala estalló la guerra civil, provocada por el levantamiento del conservador Rafael Carrera y Turcios.

Para estas fechas Josefita se encontraba en estado de embarazo, a pesar de ello, Morazán tuvo que salir de San Salvador para hacer frente a los rebeldes. En 1838, mientras el Presidente de la Federación combatía a los conservadores liderados por Carrera, nació en San Salvador la única hija del matrimonio, bautizada con el nombre de Adela.

Francisco Morazán Quesada procreó   cinco  hijas e hijos fuera del matrimonio:

  1. Con Rita Zelayandía de Ruiz, salvadoreña, tuvo a José Antonio Ruiz, nacido en Tegucigalpa en mayo de 1826 ( probablemente procreado en agosto de 1825, meses antes de su matrimonio con Josefita)
  1. Con la señora Francisca Moncada, hondureña, tuvo a Francisco Morazán Moncada, nacido en octubre de 1827 (probablemente procreado en enero de 1827), casado ya con Josefita
  2. Con una señora Fuentes, en Guatemala tuvo otros dos hijos, Nicolás y Josefa
  3. Con la Señora Teresa Escalante de  Freer, salvadoreña,  tuvo a Dolores Freer, nacida el 2 de junio de 1843 (probablemente concebida días antes del asesinato de Francisco Morazán)

Josefa asumió con generosidad el cuidado de los dos vástagos mayores de Morazán  y crecieron junto a los hijastros Travieso.  En la biografía de Francisco Morazán Quesada escrita por Enrique Guier nos relata:

…toleró a su lado dos hijos naturales del segundo marido, cuyos devaneos amorosos no desmentían sus vigorosas facciones masculinas..[5]

La última de las hijas de Josefita llegó al mundo  en medio de las peores circunstancias vividas por la Federación.  Guatemala, El Salvador y el sexto, nuevo y efímero Estado de los Altos ( país creado durante la República federal en los años 30, cuya capital fue Quetzaltenango y ocupaba lo que actualmente es el oeste de Guatemala y parte de Chiapas, el cual se creó como respuesta a las diferencias políticias entre la Ciudad de Guatemala y Quetzaltenango, que era realista y no se independizó sino hasta el 2 de febrero de 1838, siendo reconocida por la Federación el 5 de junio de ese mismo año) se encontraban en plena guerra civil, mientras Nicaragua, Honduras y Costa Rica se separaban sucesivamente de la República.

En 1839, 1º de Febrero, Morazán finalizó su período presidencial y entregó el poder a su concuñado Don Diego Vijil  y Cocaña, quien fungió como Vicepresidente de la Federación. Vijil, por su parte,  nombró a Francisco como jefe del ejército Federal y en abril de ese año venció a las fuerzas combinadas de Honduras y Nicaragua en el combate del Espíritu Santo, donde sufrió una herida de consideración. Poco después fue elegido como Jefe de Estado de El Salvador, cargo del que tomó posesión el 11 de julio de 1839.

Josefita, en su calidad de  esposa del Jefe de Estado de El Salvador, sufrió el escarnio producto de los animadversiones políticas de los conservadores centroamericanos. En septiembre de 1839, en ausencia de Francisco  detonó una revuelta en San Salvador. Los rebeldes tomaron como rehenes a Josefa y a su familia para exigir al Jefe de Estado que abandonase su cargo.

Francisco respondió así:

Los rehenes que mis enemigos tienen en su poder son para mí sagrados y hablan vehementemente a mi corazón; pero soy el Jefe de Estado y mi deber es atacar; pasaré sobre los cadáveres de mis hijos; haré escarmentar a mis enemigos y no sobreviviré un instante más a tan escandaloso atentado

El Jefe de Estado atacó furiosamente a los amotinados que fueron definitivamente derrotados.  En su huida abandonaron a Josefita y sus hijos sin causarles daño. Penosamente para Josefa y los unionistas centroamericanos los combates continuaron  y Morazán dispuso que su esposa y su familia abandonasen El Salvador y se trasladasen a Costa Rica.

En Costa Rica,   Estado Centroamericano en el que reinaba una aparente  paz debido al terror impuesto por Braulio Carrillo. A principios de 1840 Doña María Josefa partió hacia ese país, embarcada en la goleta Melanie, una vez más se veía obligada por la historia, a separarse de su amado Francisco.

Una vez llegada a Caldera, la Primera Dama de El Salvador escribió al Jefe de Estado Braulio Carrillo[6]:

El temor a la Revolución de los Estados de Honduras y El Salvador, me han obligado a abandonar mi país, y mucha parte de mi desgraciada familia, para buscar en cualquier punto un lugar donde vivir pacíficamente con el resto de mi familia que he podido traer conmigo; y atendiendo a la paz que goza este Estado, a las buenas circunstancias que lo caracterizan y a los consejos de muchos de mis amigos, me he resuelto a venir a pedir un asilo, segura de que su Gobierno protegerá la inocencia y permitirá internarme al punto que parezca más conveniente a mis circunstancias.

 

Carrillo le respondió a Doña María Josefa que ellas y los suyos podían asilarse en Costa Rica si aceptaban instalarse en la ciudad de Esparza, población aislada e insignificante por lo que Josefita rechazó la oferta. Carrillo mantenía el poder a costa de la persecución de la oposición, sin duda tenía sus temores políticos respecto de la presencia de Josefita en San José. Zarpó en la Melanie hacia Nueva Granada y  se estableció en Chiriquí.

Derrotado Morazán en El Salvador, abandonó ese país en compañía de su hijo José Antonio y de un grupo importante de partidarios. Se reúne con Josefita y su familia  en mayo de 1840 en el poblado David, en donde escribió su célebre manifiesto.

Francisco partió hacia Perú en agosto de 1841 acompañado de varios de sus colaboradores, mientras Josefa permanecía en David junto a su numerosa familia.  Morazán buscaba formar una nueva expedición hacia Centroamérica. A inicios de 1842 lograba regresar haciendo escala en Chiriquí para reencontrarse con los suyos. Continuó su viaje hacia El Salvador, pero su gesta no tuvo eco en esa nación y retornó a Costa Rica, desde donde había recibido numerosas y urgentes peticiones de ayuda, llegando a ese país el 7 de abril de 1842.

Tras el pacto del Jocote, acuerdo efectuado el 11 de abril de 1842 a la sombra de un árbol de jocote, en Alajuela, Costa Rica, acordado entre Francisco Morazán y Vicente Villaseñor, a quien el Jefe de Estado Braulio  Carrillo Colina había enviado con 700 hombres a rechazar la invasión. De conformidad con el pacto el ejército de Villaseñor  se unió – sin combatir-  con el de Morazán y éste fue proclamado como nuevo jefe de Estado de Costa Rica. Morazán entro triunfalmente a San José y el 12  de abril[7] asumió la Jefatura de Estado.

Al poco tiempo Josefita, que se encontraba en David, se informó sobre el nuevo estatuto de Morazán como nuevo gobernante de Costa Rica, se convertía así en la nueva Primera Dama de ese país a los 49 años de edad. Un barco fletado para retornarla a Costa Rica hizo posible que la familia Morazán Lastiri se reuniera nuevamente.

La popularidad de Morazán fue socavada eficazmente por los conservadores.  Josefita encaró la nueva relación amorosa entre Francisco  y la salvadoreña Teresa Escalante y Ocampo, casada con el británico William Freer Risk. De esa relación  con quien tuvo una hija, María Ester de los Dolores Freer Escalante.

No habían transcurrido  ni cinco meses cuando, el 11 de septiembre de 1842, se sublevaron los pueblos de San José y Alajuela, dizque para  de evitar la guerra con Nicaragua. En la capital la lucha fue sangrienta. Se calcula que Morazán hizo durante el combate 16,000 tiros  de los cuales cien fueron cañonazos, y que en la plaza que él defendía se dirigieron 200,000 tiros, de los cuales 300 fueron de cañón. Se cree que los muertos excedieron a los cien y los heridos a doscientos.

Josefita y su hija Adela, de cuatro años, se encontraba al lado de su esposo y padre, en el cuartel josefino. Salieron de allí para tratar de refugiarse en la casa de la familia Escalante en medio de una tormenta de proyectiles. Cayeron en poder de los sublevados y fueron conducidas a la casa de Antonio Pinto Soares, uno de los caudillos de la insurrección. Entonces estuvieron a punto de ser fusiladas.

Más tarde, madre e hija fueron depositadas en custodia del Presbítero Don José Julián  Blanco y Zamora, y por último el acaudalado cafetalero y comerciante Rafael Moya Murillo les ofreció hospitalidad.

Morazán, en una acción de extrema audacia, con Cabañas y Villaseñor rompieron la línea de los sitiadores logrando al fin salir de la población. Se dirigieron hacia Cartago, a casa de quien consideraban un amigo: Pedro Mayorga. Lejos  estaban de sospechar que aquel traidor lo entregaría a sus opositores y al día siguiente fue conducido de regreso a la capital, donde fue fusilado a las seis de la tarde entre la expectación popular y el doloroso silencio de sus seguidores[8].

Los sublevados  carrillistas querían asesinar a Josefita y sus hijos. A Morazán solo pudo acompañarle su primogénito Francisco Morazán Moncada.

Fueron heridos y detenidos Cabañas, Barrios, Rascon, Orellana, González Zepeda (Manuel),  García del Río, dos señores Pintos de San Salvador, Francisco Morazán, hijo del ex Presidente, Angulo, doctor Mendez, Vigil, Cruz Lozano, Estéban Travieso y otros muchos. [9]

Josefita se informó del fusilamiento de su esposo[10] una semana después de los hechos, quien al conocer la noticia sufrió dolorosas convulsiones y llanto sin tregua.

Su vida  con Morazán  la coloca a la par de otras grandes mujeres de su tiempo: Juana Azurduy[11], Manuela Sáenz[12], Bartolina Sisa[13], Gertrudis Bocanegra[14], Luisa Cáceres[15], Policarpa Salavarrieta[16],  Micaela Bastidas[17], Dolores Bedoya de Molina, que son claro ejemplo de la participación femenina en el proceso de la independencia de América Latina.

Permaneció un tiempo en Heredia, protegida por el anti carrillista Moya.   Meses más tarde se trasladó a El Salvador en la goleta Coquimbo, el 12 de diciembre desembarcaba en el puerto de La Unión para establecerse en Cojutepeque, en la pobreza. Los bienes heredados de sus padres y de los Travieso se prodigaron en las campañas de  Morazán. Murió en San Salvador en 1846, a los 52 años de edad. [18]

 

 


[1] Castañeda, Elvia La batalla del amor, María Josefa Lastiri, Tegucigalpa, 1992

[2] Las Primeras Damas de Costa Rica

[3] Mejía Nieto, Aturo Morazán Presidente de la desaparecida República Centroamericana, Editorial Nova, Buenos Aires, 1ª ed., 1947

[4] Ibidem, pp 88

[5] Guier, Enrique. El General Francisco Morazán, San José, Editorial Stvdivm, 1ª.  Ed. 1982, pp 13

[6]  Cáliz Suazo, Miguel. La posteridad nos hará justicia. Ediciones Guardabarranco, 2002. Vol IV. En el que recopila documentación acerca de dictador Braulio Carrillo.

[7] http://www.tiquicia.org/pds/pd/13-XIII.htm

[8] Wilson, Baronesa de América de fin de siglo. Ed Soler y Llach, Barcelona 1897

[9] Montúfar, Lorenzo Centro América.

http://www.archive.org/stream/reseahistoric04loreguat#page/n7/mode/2up

[10] Montúfar, Lorenzo Centro América. http://www.archive.org/stream/reseahistoric04loreguat#page/n7/mode/2up

[11] Juana Azurduy de Padilla, Chuquisaca, 1780-Jujuy1860, heroína de la independencia del Alto Perú, actual Bolivia. En 1802 contrajo matrimonio con Manuel Ascencio Padilla, con quien tendría cinco hijos. Tras el estallido de la revolución independentista el 25 de mayo de 1809, Juana y su marido se unieron a los ejércitos populares, creados tras la destitución del virrey y al producirse el nombramiento de Juan Antonio Álvarez como gobernador del territorio. El caso de Juana no fue una excepción; muchas mujeres se incorporaban a la lucha en estos años.

Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonar a sus hijos y entró en combate en numerosas ocasiones, ya que la reacción realista desde Perú no se hizo esperar. La Audiencia de Charcas quedó dividida en dos zonas, una controlada por la guerrilla y otra por los ejércitos leales al rey de España.

[12] Manuela Sáenz y Aizpuru o Sáenz de Thorne, también llamada Manuelita Sáenz; Quito, 1793 – Paita, Perú, 1859. Patriota ecuatoriana. Esposa del doctor J. Thorne (1817), se convirtió en la amante de Bolívar (1822), al que acompañó en todas sus campañas y al que, en una ocasión, salvó la vida (1828), lo que le valió el apelativo de Libertadora del libertador.

[13] Bartolina Sisa, guerrera aymara y ancestral boliviana, nació en 1753 en Sullkawi (hay otra versión que dice que nació en 1750 en Qara Qhatu, cerca de la ciudad de La Paz). Pudo ver los atropellos que se cometían con las poblaciones indígenas. Dedicó su vida a luchar contra la opresión de los colonizadores, buscando la libertad y una vida digna para sus hermanos indígenas. Se casó con Tupak Katari, un joven aymara que compartía la misma convicción ante la contingencia que vivían. Se unen a Túpac Amaru y a su esposa Micaela Bastidas , dos guerreros incansables, en busca del mismo propósito de libertad para sus pueblos y que lideraban el grupo de los quechuas. Estalla la insurgencia aymara-quechua y en 1781 Túpak Amaru es proclamado Virrey del Inca y Bartolina Sisa es elegida Virreina.

[14] Gertrudis Bocanegra Nació el 11 de abril de 1765 en la ciudad de Pátzcuaro Michoacán en la sociedad colonial de la Nueva España. Hija de los españoles Pedro Javier Bocanegra y Felicia Mendoza, se casó con Pedro Advíncula de la Vega, soldado del regimiento provincial. En su matrimonio procreó cuatro hijos. Organizó una red de comunicaciones mientras su hijo y su esposo se incorporaron al ejercito insurgente en las filas de Manuel Muñiz, que a su vez, se incorporó con su tropa al ejército comandado por Miguel Hidalgo a su paso para Guadalajara, tomando parte en la batalla de Puente de Calderón. Su esposo y su hijo, sucumbieron en batalla. Fue enviada a su natal Pátzcuaro para organizar las fuerzas insurgentes y facilitar la entrada a su ciudad. Fue apresada y sufrió interrogatorios para que delatara a sus compañeros. Sujeta a proceso fue sentenciada y fusilada al pie de un fresno de la plaza mayor, hoy Vasco de Quiroga, el 11 de octubre de 1817.

[15] Luisa Cáceres de Arismendi Heroína de la Guerra de Independencia de Venezuela (Caracas, 1779 – 1866). Su padre, Domingo Cáceres, y su hermano Félix fueron asesinados por los realistas en la población de Ocumare en 1814, por lo que tuvo que emigrar con el resto de su familia a Isla Margarita, donde contrajo matrimonio con el general Juan Bautista Arismendi. Al año siguiente, fue detenida por las autoridades españolas con el propósito de presionar a su esposo Arismendi, quien desarrollaba una feroz campaña contra las fuerzas españolas. Sin embargo, el gobernador de Isla Margarita, el español Joaquín Urreiztieta, no consiguió nada ni de ella ni de su marido por lo que Luisa permaneció en la prisión de la fortaleza de Santa Rosa -donde tuvo a una niña que murió en el parto- hasta que fue trasladada a la fortaleza de Pampatar, de allí a La Guaira y finalmente a España (1816), donde también fue víctima de presiones para que renegara de sus ideas republicanas. Sin embargo, nunca abandonó sus ideales independentistas. Una vez en libertad, regresó a Venezuela en 1818 y continuó apoyando las ideas de libertad y soberanía del pueblo americano. Vivió en Caracas hasta su muerte. En reconocimiento a su lucha por la independencia de Venezuela, sus restos fueron sepultados en el Panteón Nacional en 1876.

[16] Policarpa Salavarrieta, ¿Santafé, Guaduas, Mariquita?, ¿1793-1795?-Santafé, 14 de noviembre de 1817 Esta heroína colombiana, patriota, amante de la libertad usó nombres, salvoconductos y pasaportes falsos, se empleó como doméstica para espìar y facilitar emboscadas de la guerrilla, conspiró contra los realistas, ayudó a organizar destacamentos militares de apoyo a Simón Bolívar…

Fue arrestada junto a   Alejo Sabaraín, cuando intentaba fugarse con otros compañeros al Casanare, fue el hecho  que permitió la captura de la Pola, pues éste tenía una lista de nombres de realistas y  de partriotas que la Pola le había entregado. Hasta ese momento, Policarpa había podido  pasar desapercibida y moverse con gran libertad por la ciudad. El sargento Iglesias, principal agente español en la ciudad, fue comisionado para encontrarla y arrestarla. La  Pola fue detenida con su hermano en la casa de Andrea Ricaurte y Lozano. Inmediatamente  fue reducida a calabozo en el Colegio Mayor del Rosario. Un consejo de guerra la condenó  a muerte el 10 de noviembre de 1817, junto con Sabaraín y otros patriotas.

[17] Micaela Bastidas (1745-1781), esposa de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui, 1738-1781) y su compañera en la rebelión que encabezó en Perú. Fueron ejecutados el mismo día, con la menos conocida Tomasa Condemayta, capitana de un batallón de mujeres que ganó batallas a las fuerzas españolas

[18] Otras Fuentes webliográficas consultadas:

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Bibliografía histórica hondureña [1]

julio 20, 2018 at 4:02 pm (Uncategorized)

Nota dirigida a todas las y los historiadores: si consideran que debe incluirse alguna obra, hágamelo  saber, envíe las fichas bibliográficas  y corregimos con el mayor de los gustos cualquier vacío.  

 

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  170. Reina Valenzuela, José. Historia Eclesiástica de Honduras. Tomo 1: 1502-1600, Tipografía Nacional Tegucigalpa, 1983.
  171. Reina Valenzuela, José. Historia Eclesiástica de Honduras. Tomo II, colección Padre Manuel Subirana No. 2, Centro de Publicaciones del Obispado de Choluteca, Honduras, 1991.
  172. Reina Valenzuela, José. José Trinidad Cabañas: Estudio biográfico, Dirección de Relaciones Públicas de las Fuerzas Armadas de Honduras; Tegucigalpa, 1984.
  173. Reina Valenzuela, José. Sinopsis histórica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Editorial Universitaria Tegucigalpa, 1986.
  174. Reina Valenzuela, José. Doctor Esteban Guardiola: ensayo biográfico, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1995.
  175. Rendón Madrid, Arturo. Santa Rosa de Copán: la Sultana de Occidente, Offset-cultura, Tegucigalpa 1985.
  176. Rivera, Juan Ramón. Guanta histórico-legendaria, Graficentro Editores, Tegucigalpa, s.f
  177. Robleda Castro, Agapito. 40 años después: La verdad de la huelga de 1954 y de la formación del SITRATERCO, Ediciones del SEDAL San Pedro Sula, 1994.
  178. Romero Luque, Gonzalo. Memorias de un soldado hondureño, Impresora Hondureña, San Pedro Sula 1980.
  179. Rosa, Marco Antonio. Marco Aurelio Soto: el reformador, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa, 1980.
  180. Rosa, Ramón. Oro de Honduras, Tegucigalpa, 1954.
  181. Rosa, Ramón. Obra escogida, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1980.
  182. Rosa, Ramón. Las batuecas y otros escritos, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  183. Rubén, Raúl. El problema agrario en Honduras, CEDOH, Tegucigalpa, 1991.
  184. Rubio Sánchez. Manuel. Historia del Puerto de Trujillo, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa, sf 3v.
  185. Rivera y Marillo, Humberto. San Pedro Sula, génesis histórica, Central Impresora, San Pedro Sula, 1978.
  186. Reyes Mazzoni Roberto. Notas sobre la cultura en Honduras: La Revista del Archivo y Biblioteca Nacional en su primera época, 1904-1909, Colección Cuadernos Universitarios, No. 56, editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1987.
  187. Reyes Mazzoni, Roberto. La economía como explicación histórica: un precursor, Tucidides el ateneiense. (colección Cuadernos universitarios, No. 71, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.
  188. Rojas Aravena Francisco. ‘Neutralidad versus militarización: Costa Rica y Honduras ante la crisis regional’ Revista Síntesis, Madrid, No. 8, 1989, pp. 385-418.
  189. Ropp, Steve C ‘The Honduran Army in the sociopoli tical development of the Honduran State, The Americas, No. 4, V. (April 1974): 504-528.
  190. Rosemberg, Mark B. y Colburn, Forres D. ‘Le Gouvernmente des Casernes: Les Militarees Au Honduras, 1963-1986 Les Tenspes Modernes, Aug.-Sep., 1989, Nros 517-518 pp 225-250.
  191. Rosemberg, Mark. Et.All. Honduras: pieza clave de la política de Estados Unidos en Centroamérica, CEDOH, Tegucigalpa, 1986.
  192. Ross, Daniel J. The Honduras Revolution of 1924 and American Intervention. MA. Thesis, Universiy of Florida, 1959.
  193. Ross, David. The Economíc Developmeut of Honduras, ph.d diss. Harvard Uniuersiy, 1955.
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  195. Saénz de Santa Maria Carmelo. ‘La Compañía de Comercio Exterior de Honduras, 1714-1717’ Revista de Indias, Madrid No. 159-162, 1980.
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  197. Sagastume Salomón. Carías. El Caudillo de Zambrano  1933-1948, Graficentro Editores, Tegucigalpa. 1988.
  198. Salgado, Ramón. Guanchías: Lucha campesina y cooperativismo agrario, Colección Cuadernos No. 4, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1981
  199. Salomón, Leticia. Militarismo y reformismo en Honduras. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, Honduras 1982.
  200. Salomón, Leticia. Política y militares en Honduras, CEDOH, Tegucigalpa, 1992.
  201. Santos, Benjamín, ‘Trayectoria política del Partido Demócrata Cristiano de Honduras” en Hilda Caldera y Benjamín Santos, La democracia cristiana en Centroamérica, INCEP, Tegucigalpa, sf
  202. Santos M. Benjamín. Diez años de lucha: Partido Demócrata Cristiano de Honduras, Editorial INCEP, Guatemala, 1980.
  203. Santos, Benjamín. Datos para el estudio del movimiento socialcristiano en Honduras, IISE, Tegucigalpa, 1980.
  204. Sarmiento, José Antonio. Breve historia del Derecho de Trabajo en Honduras, Colección Cuadernos Universitarios, No. 42, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  205. Sarmiento, José Antonio. Historia de Olancho, Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1990.
  206. Selser, Gregorio. Honduras, República alquilada. Mexsur Editorial, SA, México, D. F México 1983.
  207. Serrano, Augusto. Razón histórica, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  208. Sierra Fonseca, Rolando. Iglesia e historia en Honduras. Una introducción a la historiografía eclesiástica hondureña, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993
  209. Sierra Fonseca, Rolando. Iglesia y liberalismo en Honduras en el siglo XIX, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993.
  210. Sierra Fonseca, Rolando. La Creación de la Arquidiócesis de Tegucigalpa 1909-1917, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993.
  211. Sierra Fonseca, Rolando. Fuentes y bibliografía para el estudio de la historia de la Iglesia de Honduras, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones del Obispada de Choluteca, Honduras, 1993.
  212. Sierra Fonseca, Rolando. La filosofía de la historia de José Cecilio del Valle, Ediciones Subirana, Choluteca, 1998.
  213. Sierra Fonseca, Rolando. De Vallejo a Argueta. Nueve intérpretes de la historia de Honduras, Hondulibros, El Heraldo 2001.
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  221. Torres Rivas, Edelberto. Interpretación del desarrollo social centroamericano, EDUCA.,San José, Costa Rica. Quinta edición, 1977.
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  223. Torres Riva., Edelberto. Centroamérica: La democracia posible, EDUCA, San José, 1987.
  224. Turcios Rodríguez, Israel. Movimiento militar del 12 de julio de 1959, Imprenta Calderón, Tegucigalpa, 1990.
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  228. Umaña, Helen. Literatura hondureña contemporánea (ensayos), Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1986.
  229. Umaña, Helen. Narradoras hondureñas, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1990.
  230. Umaña, Helen. Ensayos sobre literatura hondureña, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1992.
  231. Varios autores. Honduras: realidad nacional y crisis regional. CEDOH. 1986, Tegucigalpa, Honduras.
  232. Valle, Rafael Heliodoro.  Historia de las ideas contemporáneas en América Central, Fondo de Cultura Económica, México, 1960.
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  234. Valle, Rafael Heliodoro. Cronología de la cultura, actualizada por Ramón Oquelí Colección Cuadernos Universitarios, No. 50, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.
  235. Vallejo, Hilario. Crisis histórica del poder político en Honduras: 168 años de “coquimbos y cachurecos’, ULTRA-GRAP, Tegucigalpa, /988.
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  237. Vega Carballo, José. ‘Partidos, desarrollo político y conflicto social en honduras y Costa Rica: un análisis comparativo ‘ Revista Síntesis, Madrid, No. 8, mayo-ago., l989,pp. 363 -382.
  238. Villars, Rina. Porque quiero seguir viviendo…, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1991.
  239. Villars, Rina. Para la casa más que para el mundo: sufragismo y feminismo en la Historia de Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2001.
  240. West, Robert. Los indios lencas de Honduras, IHAH, Tegucigalpa.
  241. Yankelevich, Pablo. Honduras. Alinaza Editorial, México,
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  242. Zúniga Andrade, Edgardo. Las modalidades de la lluvia en Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1990.
  243. Zúniga Andrade, Edgardo. El clima e historia de ciudades y pueblos de Honduras, Graficentro Editores, Tegucigalpa, 1990.
  244. Zúniga Huete, José Angel. Morazán, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  245. Zúniga Huete, José Angel. Presidentes de Honduras, dos volúmenes, IPGH, México, 1988.

“Tesis Presentadas para Optar al Grado Académico de Bachilleres y Licenciados en Historia”

1). Título: Apuntes sobre la Historia de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras, FEUH.

Autores: Olga Joya, Ramón Fletes,  Héctor Santos.

Año: 1979

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

2).Título: Yuscarán, 1880-1915

Autores: Perla Mossi, Anarella Vellez O, Víctor Cruz, Jorge A. Gálvez y Ricardo Urquía.

Año: 1980

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

3).Título: Evolución Histórica de la Moneda en Honduras.

Autor: Víctor Cruz.

Año: 1981

Grado Académico: Licenciatura.

4).Titulo: Reforma Liberal y el Municipio del Paraíso.

Autores: Sidalia Batres Galeano, José Alfredo Flores, José Oscar Hernandez, María de los Angeles Mendoza, Stefania Natalí de Castro, Joaquín Pagán, Sucelínda Zelaya, Sergio González y José Ivan Herrera.

Año: 1981

Grado Académico: Bachillerato Universitario

 

5).Título: Historia de la Municipalidad de Tegucigalpa, años 1870-1903.

Autores: Anarella Vélez Osejo e Iván Herrera Estrada.

Año: 1982

Grado Académico: Licenciatura

6).Título: Antecedentes Históricos Acerca del Dominio Territorial Urbano de Tegucigalpa (siglo XIX)

Autores: Sidália Bátres Galeáno y Perla Mossi.

Año: 1982.

Grado Académico: Licenciatura

7). Título: Incidencia del Estado en el Desarrollo Económico de Tegucigalpa, 1880-1910.

Autores: Olga Joya y Ricardo Urquia.

Año: 1983.

Grado Académico: Licenciatura.

8).Titulo: El Significado Histórico del Gobierno del Doctor Ramón Villeda Morales.

Autores: Stefanía Natalí de Castro, Maria de los Angeles Mendoza y Joaquín Pagán.

1983.

Grado Académico: Licenciatura

9).Título: El Problema de la Vivienda en Tegucigalpa, 1890-1940.

Autor: Jorge A. Gálvez Paz.

Año: 1983.

Grado Académico: Licenciado.

10).Titulo: Apuntes Históricos Sobre él Ejercito Nacional, 1877-1911.

Autores: Sucelinda Zelaya y Marieta Vitdewilligen.

Año: 1984

Grado Académico: Licenciatura.

11).Título: Reforma Liberal: Relaciones Iglesia-Estado. 1887-1901.

Autores: Ena Romero Gómez, Alicia Bentacourt, Gloria E. Ferrera, Salomon Sagastume Fajardo, María E. Urtécho y Jorge O. Rodríguez.

Año: 1985

Grado Académico: Bachillerato Universitario

12).Título: Tiburcio Carias Andino: Enclave y Dictadura, 1933-1949.

Autor: Alejandro Sagastume Fajardo.

Año: 1985.

Grado Académico: Licenciatura.

13). Título: Tiburcio Carías Andino: Marco Histórico.

Autores: Gloria e. Ferrera, Alicia Betancourt, Maria E. Urtecho y Ena Y. Romero Gómez.

Año: 1985.

Grado Académico: Licenciatura

14).Título: La Herradura, Su Evolución Histórica.

Autores: Sergio Palacios Alvarenga y Maria de las Mercedes Oyuéla Silva.

Año: 1985

Grado Académico: Bachillerato Universitario

15). Título: Características y Funcionamiento de las Capellanías en el Obispado de Comayagua. 1770-1779.

Autores: Janet Ucles, Marcia Ney, Francisco Flores Andino y Ramón Rivera.

Año: 1986.

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

16) Título: El Capital Transnacional y el Tabaco en el Departamento de Copán en los Años 1950-1974

Autores: Rosa Margarita Maldonado Osorto, Rosa Mélida Velázquez Lambúr, Julio Cesar Valladares Valeriano y Oscar Gerardo Zelaya Garay

Año: 1987

Grado académico: Bachillerato Universitario

17).Título: Evolución Histórica de los Partidos Políticos en Honduras.

Autor: Oscar Hernández.

Año: 1987.

Grado Académico: Licenciatura.

18).Título: Presencia de Alemanes y de otras Minorías Extranjeras en el Municipio de Choluteca de 1900 a 1947.- Incidencias Económicas, Políticas y Culturales.

Autores: Segisfredo Tejéda, Lígia Page, Míriam L. Fernández, Estília Flores A y José Esteban Marquéz.

Año: 1988

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

19).Título: La evolución de la propiedad privada terrateniente en el municipio Choluteca, Honduras

Autores: Salvador Barahona, Luis Adolfo Sánchez y José Dario Izaguirre, en 1989

Año: 1989

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

20).Título: Renglones de Desarrollo e Incidencia Estatal Durante la Reforma Liberal en el Municipio de Choluteca. 1864-1891.

Autores: Edwin René López Agúrcia, Jaime Villars Pérez, Lidia Melany Escobar Meza, Xiomára Pavón Chávez.

Año: 1990

Grado Académico: Bachillerato Universitario

21).Título: Papel de los Europeos en el Desarrollo Comercial de la Ciudad de Choluteca.

(1880-1919)

Autores: Kevin R. Avalos Flores, María del Carmen Déras Luna, Fredy Flores Z, Roberto Léiva, Sandra Medina Díaz, Arnulfo Ramírez, Rolando Sierra, Jaime Zavála y Rolando Zelaya F.

Año: 1990.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

22).Título: Creación de la Provincia Eclesiástica de Honduras. El Conflicto Iglesia – Estado. (1909-1917).

Autor: Rolando Alcídes Sierra Fonseca.

Año: 1992.

Grado Académico: Licenciatura.

23).Título: Tipificación del Cuerpo Social Dominante en el Antiguo Departamento de Tegucigalpa.-1839-1875.

Autor: Oscar Gerardo Zelaya Garay.

Año: 1992.

Grado Académico: Licenciatura.

24).Título: En torno a los orígenes de los partidos políticos en Honduras

Autor: Darío Izaguirre

Año: 1993.

Grado Académico: Licenciatura.

25).Título: La Trujillo Railroad Company y la Municipalidad de Trujillo.

Autores: América Mejía Rodríguez, Josefína  Alvarez Quioto, Jorge Alberto Amaya y Guillermo Varéla.

Año: 1994.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

26).Título: Permítannos Recordar la Dictadura y la Figura de Carias en la Memoria Colectiva.

Autores: Yesenia Martínez, Karla Mílla, Porfírio Pérez, Juan Gómez y Gustavo Sierra.

Año: 1994.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

27). Título: El Papel de los Inmigrantes Arabes y Palestinos en Honduras, 1900-1950.

Autor: Jorge Alberto Amaya Banégas.

Año: 1995.

Grado Académico: Licenciatura.

28).Título: Nacimiento y Consolidación del Movimiento Magistral Hondureño, 1963-1970.

Autor: Carlos Federico Domínguez Avila.

Año: 1995.

Grado Académico: Licenciatura.

29).Título: Incidencias de la Presencia de la Contrarrevolución Nicaragüense en el Municipio de Trojes, Departamento de El Paraíso.

Autor: Elvia Elizabeth Gómez García.

Año: 1996.

Grado Académico: Licenciatura.

30).Título: Estructura Económica de Honduras, Gobierno del General Francisco Ferrera. 1840-1844.

Autor: Porfírio Pérez Chávez.

Año: 1996.

Grado Académico: Licenciatura.

31).Título: Concesión de los Derechos Civiles y Codición de la Mujer Urbana, 1955-1965.

Autor: Karla J. Mílla.

Año: 1998.

Grado Académico: Licenciatura.

32).Título: Doctrina y Acción Social de la Iglesia Católica Frente al Proceso de Reforma Agraria en Honduras. 1960-1975.

Autor: Vianka Sauceda Sandoval.

Año: 2001.

Grado Acdémico: Licenciatura.

33).Título: Alzamiento y Guerras Civiles en la Honduras Decimonónica. El Caso de Olancho, 1864-1868.

Autor: Síxta Yesénia  Martínez García.

Año: 2002.

Grado Académico: Licenciatura.


[1] Proyecto de la Página Web de la Carrera de Historia, 2004. En el marco de la asignatura proyectos de Extensión Cultural. Responsables: Nathalie Roque, Jaime Rivera, Libni Ventura, bajo la dirección de la Dra. Anarella Vélez

 


 


[1] Proyecto de la Página Web de la Carrera de Historia, 2004. En el marco de la asignatura proyectos de Extensión Cultural. Responsables: Nathalie Roque, Jaime Rivera, Libni Ventura, bajo la dirección de la Dra. Anarella Vélez

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Tomás Nativí Gálvez

junio 15, 2018 at 4:28 am (Uncategorized)

Tomás Nativí Gálvez

Anarella Vélez Osejo

 

La revolución no se lleva en la boca para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella.

Ernesto Che Guevara

 

Tomás Nativí Gálveznació el 6 de junio de 1947, en Tela, Atlántida. Su niñez y adolescencia transcurrió en la ciudad de Progreso, Yoro, lugar en el que su padre trabajaba con la Tela Rail Road Company. En esa ciudad, siendo un niño,  trabajó en una tienda de zapatos y era continuamente contratado para llenar diplomas con letra gótica. Culminó sus estudios de secundaria en la ciudad de Tegucigalpa, en la Escuela Normal de Varones “Pedro Nufio”, en donde se graduó de maestro de Educación Primaria, en 1967.

Ese mismo año,  1967,  regresa a El Progreso en donde labora para la Compañía  y Ganadera de Sula, S. A., ahí llega a ejercer funciones de Administrador General. Ante el primer conflicto laboral muestra la madera de la estaba hecho y se solidariza con los trabajadores y es despedido, transcurre el año de 1970.

Decide retornar  a Tegucigalpa ese mismo año con la finalidad de estudiar la Carrera de Medicina, sin embargo, decide cursar la Carrera de Ciencias Jurídicas y profundiza cada día más su lucha social, poniendo todo de sí, aún en las cosas mínimas de la vida.

Como consecuencia de su contacto con la realidad de Honduras, particularmente a partir  de su vívida experiencia personal en las bananeras, aprendió a rechazar toda forma de explotación y exclusión. En Tomás se comprueba el hermoso proverbio chino que reza así: “es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre” y justamente su carácter le permitió forjarse como un ser humano con el temple para asumir con la disciplina y el amor[1]imprescindibles en la construcción de un país mejor para todos y todas.

La decisión y una voluntad indomable le caracterizan. Sabe que urge transformar la inequitativa realidad social de Honduras y esa convicción le lleva a impulsar la fundación de la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE), en el nivel educativo de secundaria. También funda el Frente Estudiantil Socialista (FES), acciones que realiza en su calidad de Secretario General del Partido Comunista de Honduras (PCH), organización con la que rompe por diferencias sustanciales en relación a las tácticas y las estrategias de la lucha popular revolucionaria. Tras su ruptura con los comunistas funda la Unión Revolucionaria del Pueblo (URP). Acerca de este acontecimiento escribió:

“Integrábamos el Partido Comunista de Honduras PCH, estábamos relativamente bien, y sin embargo por estar siempre comprometidos con los intereses y necesidades de nuestro pueblo, decidimos conscientemente pasar a la construcción de una ORGANIZACIÓN COMBATIVA la “UNIÓN REVOLUCIONARIA DEL PUEBLO” (URP), y debido a las críticas fundadas tanto a la IZQUIERDA TRADICIONAL, OPORTUNISTA, ACOMODADA y TRAIDORA, sabíamos que correríamos mayor peligro pues tendríamos que enfrentar a los opresores y a este sector acomodado, oportunista, arribista que siempre ha mantenido prisioneras, arrinconada,  acobardadas a las organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y populares haciéndole el juego a los opresores de nuestro pueblo.”

 

El 11 de junio del 2018  se cumplieron 37 años de su brutal secuestro y desaparición, ocurrido el 11 de junio de 1981, por los escuadrones de la muerte del ejército de Honduras. Sin duda Tomás Nativí ha entrado a nuestra historia para siempre y su ejemplo constituye un símbolo de firmeza y de combate contra la opresión, la ofensiva popular anti imperialista y anti oligarca.  Nativí le dio fuerza y temple a la lucha popular y revolucionaria, por esta razón su consigna de combate ¡en las calles está el poder! adquiere hoy más que nunca plena vigencia. Hasta siempre compañero Tomás Nativí Gálvez, tu llevaste la revolución en el corazón y moriste por ella.

 

 

 

 

[1]  Roiz, Rosario (2006) Sobre su militancia en La Fuerza Social Revolucionaria, Tomás Nativí Gálvez, Editorial Utopía, Tegucigalpa, Honduras

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El progreso del pensamiento de las mayorías

mayo 11, 2018 at 11:55 am (Uncategorized)

 

 

 

 

 

El progreso del pensamiento de las mayorías

Andrés Pavel*

 

Entendamos el pensamiento de masas como el conjunto de posturas compartidas por amplios grupos sociales. Por su naturaleza, este pensamiento no puede ser conductivo a una transformación positiva de la realidad; por el contrario, lo que encontramos en él es una perspectiva reaccionaria, fuertemente cargada de radicalismos que en una palestra pública serían considerados políticamente inaceptables —intolerancia, prejuicios, una lógica generalmente viciada. En el pasado, este pensamiento ha podido ser afectado drásticamente por los contextos revolucionarios, donde se parte de un repudio generalizado del orden establecido en el seno de una sociedad. El pensamiento evolucionado adoptado para formular una nueva realidad reemplaza el viejo pensamiento de masas, pero no procede de dichas masas, sino que es dictado por una élite ideológica: el pensamiento se difunde primero de un originador teórico a una dirigencia política, y luego se propaga entre las bases seguidoras.

 

Esta dinámica de dirección y distribución del pensamiento conduce a contradicciones eventuales. Existe un distanciamiento de la élite intelectual, que pretende influir sobre las masas pero que no se deja influenciar por ellas. Más grave es que el pensamiento de masas vestigial no es eliminado por las nuevas ideas; esto acaso podría lograrse únicamente alcanzando un estado de ilustración intelectual generalizada. La experiencia muestra que las sociedades occidentales parecen estarse alejando de este objetivo: en el primer mundo, el racismo y la xenofobia resurgen y triunfan electoralmente; en Latinoamérica, la vía electoral parece haberse perdido en favor de la toma del poder por medio de instrumentos judiciales y militares. Así, observamos que sociedades presuntamente democráticas parecen repudiar sus propios principios constitutivos.

 

El caso de Honduras, claro, es dramático, debido a sus propias singularidades. Recordemos que la independencia de Centroamérica no pasó por un proceso revolucionario; fue un compromiso adoptado para cuidar intereses económicos de una cúpula. El pensamiento conservador no enfrentó la crisis que sufrió en otros contextos, y perduró; el autoritarismo caudillista de Carrera, legado de la colonia, prevaleció en el imaginario colectivo sobre los ideales ilustrados de Morazán. Debe ser realmente aleccionador considerar la resiliencia que tiene el pensamiento de masas: casi 200 años después, los hondureños seguimos organizándonos en derredor de caudillos políticos en detrimento de un establecimiento institucional; nuestra sociedad, pese a estar presuntamente fundada sobre principios equitativos, se asemeja cada vez más a una sociedad de castas privilegiadas políticas, económicas y marciales. Penosamente, parece seguir siendo Carrera quien está vigente en la mentalidad del hondureño promedio.

 

Una renovación del pensamiento de masas se siente ya como una necesidad palpable en prácticamente toda Latinoamérica; en ningún lado más que en Honduras. En cierta forma nuestro país sí está en el umbral de ese clima revolucionario que se requiere para dar el salto cualitativo en materia de nuestro pensamiento que nunca logramos concretar en dos siglos; el sistema social y político nunca había estado tan descreditado como ahora. Sin embargo, en la antesala de transformaciones radicales, como individuos podemos aspirar a algo mejor que ser parte de una masa popular que recibe pasivamente los dictámenes de una élite sobre el ordenamiento social por seguir. Tal es el enigma de las transformaciones sociales: entre más inexorables parecen, más crucial se vuelve la iniciativa de los participantes involucrados; y la autodeterminación cobra un valor renovado.

*Andrés Pavel es un artista y analista hondureño que ha publicado sus artículos en diferentes medios alternativos.

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El legado histórico del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías

abril 20, 2018 at 6:59 pm (Uncategorized)

 

Anarella Vélez

Recibí la convocatoria  para comunicar a ustedes mi particular visión acerca del legado del comandante Hugo Rafael Chávez Frías como una oportunidad para reconocer públicamente mi agradecimiento por su solidaridad con el pueblo de Honduras y también como un reto para continuar mis estudios sobre el camino seguido por este gran hombre para lograr una revolución al servicio del pueblo venezolano, el pueblo que tanto amó.

Suele describírsele fríamente como un Militar y político venezolano que fue presidente de Venezuela desde 1999 hasta su fallecimiento el 5 de marzo 2013. También es bastante frecuente acusársele de populista. Pero lo cierto es que Chávez es mucho más que eso,  él trascendió las fronteras de su país y propició el surgimiento en Latinoamérica de una nueva cosecha de dirigentes y dirigentas, con nuevas prácticas, opuestos, como él,  al neoliberalismo económico, a las injerencias estadounidenses y, sobre todo,  preocupados por las clases más desfavorecidas, las minorías indígenas, por las mujeres y la diversidad,  dejándonos el ejemplo de  una praxis guiada por la “Razón, la  fuerza, la conciencia, la  organización, el  valor y el coraje”, valores y principios que se constituyeron en  las bases del pensamiento y el accionar de Chávez, cualidades que se reflejan  en estas palabras del Comandante bolivariano:

“Ustedes saben que no es Chávez, es algo mucho más que Chávez, Chávez soy yo, un ser de carne y hueso que no tengo más nada que tu, que tu, que cualquiera de nosotros. Es un proceso, y el papel que, como dice Bolívar en Angostura, miren lo dice clarito: <¿Atribuirme a mi todo el bien y todo el mal?  ¡No! Que pretensión es esa, es darme una importancia que no merezco. No he sido más que un  juguete, que un vil juguete arrastrado cual débil paja por el huracán revolucionario>. Y en verdad eso es lo que somos en lo individual. Arrastrados, empujados, impulsados por el huracán revolucionario.”

La vida de Hugo Chávez,  está signada particularmente por su formación, el  realizó los estudios primarios y secundarios en Sabaneta y los superiores en la Academia Militar de Venezuela, ahí obtuvo el grado de subteniente en 1975. Más tarde se licenció en Ciencias y Artes Militares, en la rama de Ingeniería, con mención Terrestre. Desempeñó varios cargos en las Fuerzas Armadas de Venezuela, el último de los cuales sería el de comandante del Batallón de Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño (1991-1992). En diciembre de 1982 creó, con otros dos capitanes del Ejército de Tierra, el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200, de orientación nacionalista  y de  izquierda.

 

Un acontecimiento que marcó la vida de Chávez fueron los sucesos de  1989, cuando  el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, aplicó un plan de choque con medidas neoliberales bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer frente a la grave crisis económica y financiera que afectaba al país en aquellos años. Las clases populares de Caracas se movilizaron masivamente contra el plan del gobierno, en un movimiento conocido como Caracazo. El presidente ordenó al ejército reprimir brutalmente las manifestaciones, lo que provocó un fuerte descontento en el seno de las Fuerzas Armadas.

 

Determinado por el caracazo, en 1992, Hugo Chávez lideró como comandante militar una intentona golpista para derrocar el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Aunque fue acogido favorablemente por la población, el golpe fracasó y Chávez fue detenido, juzgado y condenado a dos años de prisión en la cárcel de Yare (1992-1994). Ese mismo año otro grupo de militares descontentos protagonizó otro intento de golpe, que también fracasó; entre sus reivindicaciones más señaladas se hallaba la puesta en libertad de Chávez.

Es así como nuestro Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías,  se gana el reconocimiento del pueblo como Líder Revolucionario y se convierte en uno de los mejores comunicadores que germinó en la Patria de Bolívar. Por ellos es recordado por la ciudadanía del mundo y  por eso mismo seguimos  defendiendo su más importante herencia:  ejemplo de todas sus rebeldías, su histórica defensa de la patria, su lucha por la soberanía del pueblo, el ejercicio de su amor,  la práctica de la humildad, su sistemático trabajo para lograr  la institucionalidad que hiciera posible la  solidaridad internacionalista. Esas fueron sus convicciones, las que han quedado labradas en cada una de sus propuestas e ideas,   en todas las leyes que se emitieron en Venezuela y en cada respuesta inmediata a las necesidades de su pueblo amado.

El estudio de la vida y la obra del Comandante Chávez es imprescindible para continuar su senda, para seguir luchando y rescatar del olvido nuestra historia y revivir a Bolívar y a Morazán, para asumir la esperanza de que es posible construir otro mundo de justicia, paz, equidad y seguridad. Para ello es necesario no olvidar las causas de la crisis que él combatió. Nos lo enseñó Chávez.

Recordemos que, en mayo de 1993, el Parlamento destituyó al presidente Carlos Andrés Pérez, acusado de malversación de fondos públicos. Cumpliendo su promesa electoral, en 1994 el nuevo presidente, Rafael Caldera, acordó el sobreseimiento del proceso abierto contra Chávez. Tras ser liberado, Chávez abandonó el ejército y entró de lleno en la lucha política; fundó el Movimiento V República (MVR) y comenzó a recorrer el país explicando sus propuestas, casa por casa, persona por persona. Esa es, sin duda una de las grandes lecciones que nos ha dejado, cómo preparar el triunfo de la causa revolucionaria.

Al frente del Movimiento V República y en alianza con varios partidos de izquierda, el comandante se presentó a las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 y resultó electo con cerca del 60% de los votos, imponiéndose al candidato de consenso de los partidos tradicionales (COPEI y Acción Democrática). Siguió un programa de transformación que se inició  con el  impulso de  la elección de una Asamblea Constituyente encargada de redactar un nuevo texto constitucional, que más tarde sería aprobado en referéndum. Tras aprobarse en 1999 la nueva constitución, en julio de 2000 Chávez fue reelegido presidente de Venezuela para el período 2000-2006 con amplia diferencia sobre sus adversarios.

Hoy estamos aquí conmemorando el quinto aniversario de la siembra de nuestro compañero, y recordamos que él jamás se rindió, que siempre fue radical y llevó a la praxis revolucionaria las enseñanzas de todas y todos aquellos considerados nuestros ancestros revolucionarios. De Antonio Gramsci, por ejemplo rescató el concepto de la crisis orgánica que le permitió entender las ventajas de las épocas de crisis para tomar la delantera y trasformar la sociedad, para lograr el nacimiento de la quinta República, la república bolivariana, socialista y feminista.

Pero también reconocemos su conocimiento del pensamiento de Bolívar:

“!Ay Bolívar, ay Bolívar! Yo lo veía, a Bolívar, y yo pensaba cosas, Rosita estaba conmigo allí. Yo la abracé, estábamos llorando y aquellos ojos, bueno, lo que fueron sus ojos pues, pero parece que mirara.  Y aquellas piernas, aquellos huesos que a caballo recorrieron este medio mundo y aquellas manos que agarraron la espada en Carabobo, en Boyacá y aquella boca que pronunció quien sabe cuántos gritos, cuantos discursos, cuantos gritos de guerra. Cuanto amor, aquel cráneo que guardó aquel cerebro luminoso”.

A 5 años de su siembra también evocamos al Líder Feminista, como se dió a conocer con sus frases en defensa de las mujeres del mundo: “Sin la verdadera liberación de la mujer, sería imposible la liberación plena de los pueblos y estoy convencido de que un auténtico socialista debe ser también un auténtico feminista”. Frase que llevamos cada una de las mujeres de los sectores populares del mundo para engrandecer nuestro papel en la sociedad, contribuyendo en la construcción de la Patria latinoamericana con justicia  igualitaria y con equidad de los géneros.

Quiero remarcar que desde aquel 15 de diciembre de 1999, tras un referéndum sustentado en más del 71% de la opinión popular, asume el compromiso de transformar la constitución y el 30 de julio es electo Presidente por una rotunda mayoría. Desde ese momento se inician las reformas sociales y jurídicas necesarias para asegurar el bienestar del pueblo bolivariano, e inicia unas prácticas de solidaridad internacionalistas ejemplares.

Los pueblos del mundo, y particularmente las mujeres, descubrieron en el   presidente Chávez, un apoyo ético con cada una de sus palabras, que con tanta impetuosidad dejó plasmada en cada una de sus declaraciones para el desarrollo de un socialismo feminista, el eterno líder declaraba que:

“el socialismo del siglo XXI es anti machista. Admiro a la mujer, y su lucha y su batalla, y llamo a los hombres de Venezuela a que desterremos para siempre el machismo de esta tierra, para que algún día declaremos a Venezuela territorio libre de machismo”.

Nuestro eterno líder, con sus palabras  dio el valor y  el respeto hacia a la  dignidad de los pueblos de América y a las mujeres las convocó de modo muy particular, a sumarse a la construcción del socialismo bolivariano. El feminismo revolucionario encontró en Chávez un apoyo para impulsar diferentes leyes y proyectos y  fueron creadas instituciones para la protección de la mujer, impulsando el desarrollo de la patriota y luchadora venezolana y latinoamericana.

 

Chávez internacionalista:

Señaló que a América Latina le tocaba ser la partera del nuevo tiempo, ser partera de la nueva historia cuando crea la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe o ALBA como se la conoce comúnmente, con la que se propuso generar una integración liberadora, para la libertad, la justicia, la igualdad y para la paz. Así enterró al ALCA. Con la ALBA cambió profundamente el  paisaje político de la integración, abrió  la discusión  sobre la integración latinoamericana,  la práctica de la integración se vio incitada por esta iniciativa conformada por gobiernos progresistas que apuestan a relaciones fraternas y no contendientes. La ALBA es un ejemplo de eso: de una visión solidaria de la integración latinoamericana, pero que se materializa en la suscripción de acuerdos de cooperación concretos, según la cual “el comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable”.

Uno de los aspectos más importantes y solidarios del ALBA es el que se refiere a la cooperación entre empresas públicas y la creación de nuevas empresas públicas conjuntas. Un ejemplo claro de esto es la visión de una alianza continental de empresas energéticas estatales, “Petroamérica”. En el marco de las tres iniciativas sub regionales promovidas por Venezuela, Petrocaribe, Petroandina y Petrosur, la empresa estatal petrolera de Venezuela, Petróleso de Venezuela o PDVSA, ya ha comenzado a poner en práctica esta visión de cooperación energética continental. Estas iniciativas no se las perdona el imperialismo a nuestros hermanos venezolanos.

 

Chávez ,  promotor Feminista

Entre las iniciativas del gobierno de Chávez está la emisión del decreto presidencial número 4.342 en el año 2006, con el que nace la Misión Madres del Barrio creado para brindar apoyo solidario a las madres que no perciben ingresos de ningún tipo o de escasos recursos, incorporando a estas luchadoras sociales en distintos programas, para qué se planifiquen y organicen, desarrollen sus conocimientos e implementarlos en actividades productivas como principal objetivo.

Así mismo, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se contempla en el capítulo V de los derechos sociales y de las familias en el artículo 88 “El Estado garantizará la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo. El Estado reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social. Las amas de casa tienen derecho a la seguridad social de conformidad con la ley.”

También se creó el Banco de Desarrollo de la Mujer (BANMUJER), el cual es una sólida institución pública financiera. Su  objetivo prioritario es suscitar la participación de las mujeres en proceso de producción a través de los distintos planes de financiamiento para optimizar su condición económica e insertarse el sistema socio-productivo.

Por otra parte, con la formación del Ministerio del Poder Popular para la Equidad e Igualdad de Género (MinMujer) se asegura el empoderamiento y participación de las mujeres en la cimentación de una sociedad igualitaria y justa, tal como está establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el resto del ordenamiento jurídico vigente en las políticas públicas, planes, programas y proyectos del Estado Venezolano.

Leal a sus convicciones, en el 2007 promueve la aprobación de  la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, Chávez es el gobernante del mundo más identificado la protección e igualdad de las mujeres y por ello se encargó de garantizarle amparo y defensa a cada una de las mujeres vulnerables. Se crearon los estatutos de ley necesarios para validar que ellas logren llevar una vida tranquila y libre de violencia,  y las incorporó masivamente a las Misiones Sociales, obteniendo para ellas la ruta precisa para alcanzar su posicionamiento social.

Con esto finalizo mis reflexiones acerca de la vida  y el legado de  Nuestro Eterno Comandante Socialista y Feminista que creyó en las Mujeres y las incorporó como parte significativa y trascendental de la Revolución Bolivariana.

 

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Breve relación histórica del feminismo en Honduras

noviembre 3, 2017 at 8:16 pm (Uncategorized)

Breve relación histórica del feminismo en Honduras

Anarella Vélez

A través de los siglos, particularmente tras la primera gran derrota de las mujeres cuando se da la  las mujeres cuando se aniquila el matriarcado y se impone el patriarcado, han sido excluidas del goce de los beneficios sociales propios de cada época. Ellas han tenido que esforzarse por sí mismas y derribar muchos obstáculos para lograr que  le sean  reconocidos y  se respeten sus derechos. El acceso  a la educación, el trabajo, la participación social, económica y  política han sido, de un modo u otro, privilegios de los hombres.

Para entender la historia del feminismo aclaremos qué entendemos por feminismo:

Esta es una corriente de pensamiento en permanente evolución por la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades entre ambos sexos. Constituye una forma diferente de entender el mundo, las relaciones de poder, las estructuras sociales y las relaciones entre los sexos.

Esta nueva manera de observar la realidad, desde la perspectiva de las mujeres, es el motor que está produciendo más cambios en el presente, en el sistema y los valores sociales, consiguiendo que las instituciones modifiquen sus políticas sociales y económicas. Simone de Beauvoir habla del feminismo como un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente. Actualmente el feminismo se divide muchas corrientes , entre las que sobresale: feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia, el ecofeminismo, el feminismo poscolonial.

El feminismo de la diferencia apuesta por el sentido, el significado que se le da al hecho de ser mujer, por el reconocimiento de los valores que tradicionalmente se han considerado como femeninos dándoles autoridad y poder social, al margen de las estructuras patriarcales.

El feminismo de la igualdad aspira a una sociedad en la que se produzca la integración de las individualidades una vez superados los estereotipos del sistema sexo-género. Defiende que mujeres y hombres tienen los mismos derechos y, de esta manera, pueden participar en igualdad en todas las estructuras so-ciales. La igualdad no pretende homogeneizar sino reconocer la diversidad de mujeres y hombres. Mitos, estereotipos y descalificaciones han rodeado siempre a esta corriente de pensamiento.

A la luz del pensamiento y de la metodología feminista hemos analizado que la situación de la mujer precolombina era bastante similar a la de cualquier otra cultura de la antigüedad,  culturas patriarcales en las que el poder estaba en manos de los  hombres. La mujer era considerada un objeto de intercambio. Un caso reconocido es el que se dio en una de las civilizaciones mesoamericanas  más evolucionada,  la azteca. Es sabido que  Malinche,  princesa azteca que tras un enfrentamiento entre tribus,  cuando apenas era una niña fue cedida como esclava, pues “esa era la tradición de aquellos tiempos” y, años más tarde, fue nuevamente regalada como esclava, esta vez a Hernán Cortés, por el cacique de Tabasco, junto a otras diecinueve mujeres, algunas piezas de oro y un juego de mantas.  Cortés descubrió  que Malinche hablaba varias lenguas nativas y la utilizó como intérprete a fin de tejer alianzas con los pueblos  sometidos por los aztecas, lo cual le  facilitó al conquistador el sometimiento de aquel  imperio.[1]

Por otra parte,  los principales gobernantes de las civilizaciones precolombinas  fueron hombres, la mujer ocupaba casi siempre un papel muy secundario y, de paso, han sido invisibilizadas por la historia antropocéntrista, si bien se reconoce, gracias a la revisión feminista de la arqueología, que existieron mujeres trascendentes como la Reina Roja, de la civilización maya.

Con la conquista y la colonización, continuó siendo excluida del derecho a la educación en letras; solamente se instruía  en virtudes como la castidad, la honestidad, la modestia y la lealtad y en oficios, valores que contribuían a perpetuar su estado de subordinación. Vale destacar aquí los excepcionales ejemplos de Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana) y Sor Juana de Maldonado y Paz[1]

Durante los siglos XVI y XVII los únicos que recibían educación en letras eran los hijos de los españoles, y aquí  se contaba con unas tres escuelas. El  desequilibrio alcanzaba a  los hijos de los aborígenes  que apenas recibían educación fundamental en el aprendizaje del idioma español y en la cristianización.

Hay que sobresaltar que la educación era solamente para niños varones, medida que desconocía la decisión de la Corona española transmitida a través de la emisión de  ordenanzas que establecían la obligatoriedad  de crear escuelas para niñas. Es a mediados del siglo XVIII cuando el tema de la condición social de la mujer comenzó a recibir atención por parte de los periódicos que circulaban en la época. Esto dio como resultado una relativa  expansión de la casi nula educación femenil. Las feministas reconocemos en nuestra genealogía a Mary Wollestoncraft y Olympe de Gouges.

La primera escuela de niñas que se fundó en Honduras fue en  Comayagua, a finales del siglo XVIII, por decisión de  don Luciano San Martín. Aunque el mayor apoyo a las mujeres  para recibir educación provino del sabio José Cecilio del Valle, plasmado en la misma  redacción del Acta de Independencia.

Como es sabido, en el Acta se instituye que la mujer es la mejor institutriz que puede tener un niño,  por lo tanto había que nacionalizarla, estimular su interés en las actividades  que  realizaba; además,  se contempló que la educación proporcionaría aptitudes, capacidades y valores necesarios a la sociedad, por lo que nadie debía ser excluido de la educación, principalmente la mujer.

Este primer paso dado por  Valle, siempre apoyado por su esposa Josefa Valero,  facilitó el que las mujeres tuviesen acceso a las primeras letras. De aquel tiempo al presente,  vemos a las mujeres destacarse, por méritos propios, en todas las áreas del conocimiento, la ciencia y la participación ciudadana.

 

 

La primera mitad del siglo XX

Sin olvidar el valioso apoyo solidario de doña Josefa Lastiri, en la heroica gesta morazánica,  se puede afirmar que la historia de las mujeres organizadas se remonta a inicios de siglo XX. En estos tiempos  destacan  Visitación Padilla  como propulsora de la Organización de la Sociedad Unionista “Juan Rafael Mora” y también como organizadora del Comité Hondureño Pro-Conferencia del Caribe.

En 1926,  un grupo de mujeres en las que se destacan  la ilustre profesora de educación primaria Visitación Padilla, Graciela Amaya de García, Antonieta, Jesús, Mariana y Ceferina Elvir,  María Luisa Medina, Eva Sofía Dávila,  Goya Isabel López, Flora Suazo, Ángela y Genoveva Andino, Natalia Triminio, Rosita Amador, Juana Ochoa, Sofía Vega, María López, Adriana Hernández, Florencia Padilla, Rosa Flores, deciden organizar la asociación “Cultura Femenina”,  cuya primera secretaria general fue Visitación Padilla.

La Federación Sindical Hondureña consideraba a Cultura Femenina como una de las columnas más sólidas y fuertes sobre las que descansaba su estructura orgánica, que sólo logro destruir la dictadura del Gral. Tiburcio Carías Andino,  régimen que clausura todas las organizaciones populares.

Desde “Cultura Femenina” se presionó al Congreso Nacional para que exaltara a la Madre Hondureña, y gracias a su tesonera labor logran que el 24 de enero de 1927 ese poder del Estado emitiera el Decreto 32,  estableciendo la celebración del Día de la Madre.  “Cultura Femenina”  luchó por los derechos políticos de la mujer.

Choncita fue fundadora y presidenta  del Frente Femenino Hondureño Pro-Legalidad.  Dicho frente luchó contra el continuismo Cariísta.  Logró,  después de grandes esfuerzos, la aprobación por el Congreso Nacional del Decreto 30 que modificaba el Decreto 24  y, mediante el cual, se reconocían los derechos políticos, civiles y sociales de la mujer hondureña.

Las luchas por  el sufragio

En las actividades  por la participación política se destaca la intervención Trinidad Del Cid, Olimpia Varela y Varela, entre otras,   de Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales, como presidenta de la Federación de Asociaciones Feministas de Honduras,  y  Visitación Padilla como miembra del PLH. En respuesta a la presión de las mujeres,  la moción fue presentada en 1954 en el Congreso Nacional por cinco diputados encabezados por  Elíseo Pérez Cadalso. Empero, los derechos políticos de la mujer fueron oficialmente reconocidos en 1955, debido al abandono del gobierno por Gálvez, asume el poder Julio Lozano Días y es durante su gobierno que es tomada en consideración por unanimidad la moción de reconocimiento de nuestros derechos políticos, así se aprobó el Decreto número 30, el 25 de enero de 1955, que reconoce a la mujer hondureña sus derechos políticos. A partir de entonces,  celebramos esa fecha como “Día de la Mujer” hondureña.

Una vez que ellas obtuvieron el nuevo derecho, se involucraron en las actividades políticas del país. Lo que  se ha incrementado a través de la historia. En el presente podemos ver mujeres crecientemente   involucradas en cargos de elección popular, así como candidatas a cargos importantes en el gobierno de la República.

Con la  conquista del derecho al voto, lo grupos de mujeres afiliadas a la Federación de Asociaciones Femeninas de Honduras (FAFH), continuaron su lucha para lograr la igualdad con los hombres en el desarrollo integral del país.

La FAFH acentuó su labor en el papel de la mujer en la familia. Su avenencia con el sistema político permitió a la organización vincularse con el Estado en la toma de decisiones en ciertas políticas sobre la mujer. Uno de los principales logros fue incidir  para que en 1984 se emitiera el Código de Familia.

Vinculada a los órganos del poder, la FAFH logra participar,  en 1976,   en el Consejo Asesor de la Jefatura de Estado, con tres representantes propietarias y tres suplentes en calidad de consejeras, distanciándose de  las mujeres de los demás países centroamericanos, que desde los años cincuenta estaban ligadas a organizaciones políticas obreras y  a las demandas de las organizaciones populares.

En 1957 también se organiza la Asociación de Mujeres Universitarias, conformada por valiosas mujeres como la abogada Alba Alonzo Cleaves de Quezada, las medicas Marta Raudales y Gloria Osejo Paz, espacio desde el cual se lucha por la incorporación de las mujeres a la educación superior.

Obreras y Campesinas

En 1969 finalmente  un grupo aproximado de grupo de  mujeres del Partido Comunista Hondureño (PCH), fundaron la Alianza de Mujeres Hondureñas, a la cual posteriormente se afiliaron unas dos mil mujeres, en su mayoría obreras y pobladoras y algunas profesionales. A partir de entonces éstas se vinculan a las luchas de nuestro pueblo en demanda de mejoras sociales.

Hacia 1975 la Iglesia Católica organiza el Comité de Amas de Casa, sin embargo,  sus actividades fueron entorpecidas por la intranquilidad política profundizada por la masacre  de Los Horcones. Sin embargo, algunas activistas continuaron su trabajo y en 1978 se formó la Federación Hondureña de Mujeres Campesinas (FEHMUC).

FEHMUC asumió el reto de integrar a la mujer campesina al proceso de desarrollo del país y luchar por el respeto a los derechos humanos. Su compromiso  lo encauzó en proyectos productivos en actividades tradicionalmente femeninas.

Las divergencias políticas provocaron la división del FEHMUC. Seis de sus  dirigentas  demandaron  involucrar a la organización en la vida política del país, razón por la cual este grupo fue expulsado de la organización en julio de 1985, acusadas de ser comunistas.

Ese mismo año, las mujeres expulsadas fundaron el Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina (CODIMCA), con el propósito de incorporar a las mujeres al proceso de Reforma  Agraria Integral, como beneficiaria activa en la producción agrícola. Esta organización quedó legalmente establecida en 1988, luego de realizarse el congreso constitutivo.

Diez años después CODIMCA contaba con 437 grupos de base y 8 mil mujeres afiliadas.

En 1989, un grupo de disidentes acusó a la directiva de la FEHMUC de centralizar los fondos, becas y transporte. Tales  discrepancias provocaron el aparecimiento de una nueva directiva de manera paralela a la ya existente. En 1991, las mujeres disidentes se retiraron y fundaron la Asociación Hondureña de Mujeres Campesinas (AHMUC) y proclaman como pilar fundamental el acceso de la mujer a la tierra.

Otra experiencia organizativa de la mujer campesina es el Enlace de Mujeres Cristianas, organización que surgió en 1985 con el nombre de Programa Educativo de la Mujer (PEM), que inició en Santa Bárbara y luego se extendió a otros departamentos de la zona noroccidental del país. Sus fundadoras también estuvieron vinculadas en su mayoría a los clubes de amas de casa de las comunidades eclesiales de base de la iglesia. Su organización fue menos vertical y más participativa.

Movimientos urbanos  de mujeres  en la segunda mitad del siglo XX que asumen la agenda de la Tercera Ola.

La urgente necesidad  de organización fue también percibida por las mujeres residentes en las ciudades. Las presiones de las  que son  víctimas las mujeres, tanto en el hogar como en sus centros laborales y la sociedad en general, provocan  el surgimiento de diversas organizaciones, con propósitos de mejorar sus condiciones de vida. Para ilustrar un poco la organización de las mujeres urbanas en la década de los 80 citaremos las organizaciones más sobresalientes, entendiéndolas como decisivas protagonistas del movimiento social hondureño.

 

La colectiva Graciela Amaya Garcia, 1977-1979, movimiento feminista universitario, conformado entre otras por Zoyla Madrid, Melba Reyes, María Teresa Galindo y Anarella Vélez. Tenían como objetivo difundir el pensamiento feminista de la época e incidir en el movimiento estudiantil de entonces.

 

Las Chonas

El Movimiento por la Paz, “Visitación Padilla”, más conocido como “Las Chonas”, surgió el 25 de enero de 1984,  para reclamar el respeto a los derechos humanos. Hasta 1989 realizaron una intensa labor de sensibilización, denuncia y repudio por la ocupación militar norteamericana del territorio nacional y pusieron en evidencia la posición servil y entreguista de los gobernantes. En esta organización sobresale el papel de Alba Medina, Gladys Lanza y Merlyn Eguigure.

 

El Centro de Estudios de la Mujer

El Centro de Estudios de la Mujer – Honduras, CEM-H, es una organización civil sin fines de lucro, con más de tres décadas  de reconocida  trayectoria pública,  que trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres, impulsando la participación ciudadana y política de las mujeres en todos los ámbitos con equidad de género. Es una Organización no gubernamental de mujeres,  independiente de partidos políticos e iglesias. Obtiene su personería en 1987.  En esta organización es justo rescatar los nombres de María Elena Méndez, Mirta Kennedy,  Miriam Suazo y Suyapa Martínez.

 

CODEMUH

En junio de 1989,  un taller que analizaba la situación de las mujeres en Honduras identificó la necesidad de tener una organización de mujeres  urbanas que desarrollara un análisis de género y ofreciera una visión feminista  para lograr un cambio significativo en la vida de las mujeres. Ese taller dio como resultado la fundación de la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH).

La Colectiva de Mujeres Hondureñas, Codemuh; es un espacio feminista autónomo de intercambio de experiencias para apoyarnos en nuestra vida como mujeres.

El Centro de Derechos de Mujeres

En 1992, varias mujeres que estaban trabajando desde la iniciativa del Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM-Honduras), deciden conformar el Centro de Derechos de Mujeres (CDM), como una organización social, feminista, de defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres en Honduras.

El Centro de Derechos de Mujeres,  CDM,  se ha convertido en la más importante institución feminista, autónoma, que trabaja con mujeres no-organizadas y organizadas en instituciones comunitarias, de base, gremiales, mixtas o solamente de mujeres de zonas urbanas y rurales, estudiantes de secundaria y universidad, políticos y políticas, así como funcionarios(as) de gobierno, comunicadoras, la sociedad en general. Asimismo, con  organizaciones sociales comprometidas con la construcción de una verdadera democracia en nuestro país y fundamentalmente defensoras de los derechos de las mujeres desde el sistema judicial. En esta organización resalta el papel que han jugado María Antonia Martínez, Gilda y Suyapa Rivera, Regina Fonseca y Claudia Herrsmandorrsfer.

 

Inicios del Siglo XXI

La ANDEH, Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras,  se organiza a inicios del siglo y hacia 2004 obtiene su personería jurídica y lucha por visibilizar y  mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres escritoras de Honduras, ellas rescatan en la genealogía de su pensamiento y su praxis a Virginia Woolf y a Clementina Suárez. En esta organización sobresale la labor de Lety  Elvir,  Divina Alvarenga, Diana Vallejo, Diana Espinal, Anarella Vélez.

Red Lésbica de Honduras Las Cattrachas  que organiza a las mujeres lesbianas, cuyas caras más visibles son  Indira Mendoza y Gabie Mass

Asimismo,  surgen en la primera década del S.  XXI:

  • Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN;
  • Movimiento de Mujeres Socialistas, “Las Lolas”;
  • Centro de Estudio y Acción para el Desarrollo, CESADEH;
  • Jóvenes Feministas Universitarias;
  • Red de Mujeres Jóvenes;
  • Comisión de Mujer Pobladora;
  • Articulaciones Feministas de Redes Locales;
  • Convergencia de Mujeres de Honduras;
  • Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing;
  • Feministas Independientes.
  • Y se funda en la UNAH la Cátedra de Estudios de la Mujer, en la que es necesario señalar el papel motor de Blanca Guifarro.

2009

Con la propuesta de participación ciudadana del Presidente Manuel Zelaya las mujeres vieron una oportunidad para ampliar sus áreas de intervención e incluir en la agenda del gobierno sus particulares demandas. Así,  en mayo de 2009,   se organiza el Espacio de Debate de las mujeres  feministas organizadas, con la finalidad de aunar esfuerzos y apoyar el proyecto de la Consulta Ciudadana. Ese Espacio de Debate está constituido por  Movimiento de Mujeres Socialistas, Las Lolas ; el   Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN; Centro de Estudios de la Mujer, CEMH; Centro de Estudio y Acción para el desarrollo, CESADEH; Jóvenes Feministas Universitarias; Red de Mujeres Jóvenes; Comisión de Mujer Pobladora; Articulaciones Feministas de Redes Locales; Convergencia de Mujeres de Honduras; Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing; Centro de Derecho de Mujeres  y Feministas Independientes.

Con la vorágine de acontecimientos desatada por el golpe del  28 de junio de 2009, este grupo se  identifica como  “Feministas en Resistencia” y pasan a formar parte del Frente Nacional en Resistencia contra el Golpe, al que también se adhieren  la Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras (ANDEH)   y Cattrachas. Hasta hoy están luchando porque se restablezca en Honduras el respeto a los derechos humanos, la libertad y la paz y, por supuesto, es tema central de su agenda el restablecimiento de la democracia y la conformación de una Constituyente de la que derive una nueva Carta Magna incluyente, equitativa y respetuosa de los derechos de las mujeres.

En la Segunda década del siglo XXI surgen Las Necias,   Las Matrias, y al interior del Partido Libertad y Refundación se ha posicionado una visión feminista del mundo, particularmente con los movimientos internos de esa organización:  Somos más y La Raíz. Berta Cáceres (1973-2016) y los Copinh crean una propuesta que se mueve entre el ecofeminismo y el feminismo poscolonial, que se autoproclama anti capitalista, anti militarista, anti racista y antipatriarcal. En 2016 se organizan nuevas plataformas como  la 25 de noviembre y en 2017 la Coalición Todas para continuar el trabajo organizado para erradicar  la violencia y posicionar la agenda feminista en el ámbito público.

 

 

Fuentes consultadas

 

  • Agra, Ma Xosé (comp.): Ecología y Feminismo, Granada, Comares, 1999
  • Amorós, Celia: Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y posmodernidad, Cátedra (Feminismos), Madrid 1997.
  • Amorós, Celia (coord.): Feminismo y Filosofia, Síntesis, Madrid 2000.
  • Amorós, Celia (directora), Diez palabras clave sobre Mujer, Pamplona, Editorial Verbo Divino, 1995
  • Armstrong, Nancy: Deseo y ficción doméstica, Madrid, ed. Cátedra, Feminismos 1991.
  • Barry, Kathleen: “Teoría del feminismo radical: política de explotación sexual”, Historia de la Teoría Feminista, Instituto de Investigaciones Feministas UCM / Dirección General de la Mujer, 1994
  • Benhabib, S. y Cornell, D.: Teoría feminista y teoría crítica , Valencia, Alfons el Magnanim, 1990.
  • Butler, Judith: Gender Trouble: Feminism and the Subversión of Identity, Nueva Cork, Routlegde, 1990 / hay traducción cast. en
  • Beauvoir, Simone de: El segundo sexo, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1968.
  • Blanco, Oliva: Olimpia de Gouges, Madrid, editorial del Orto, Biblioteca de Mujeres, 2000
  • Castellanos, Francisco (1992). Los Grandes Calumniados de México (Primera Edición edición). Diana. ISBN968-13-2324-6.
  • Cavana, Ma Luisa P.: “Diferencia”, en: 10 palabras clave sobre Mujer; ed. Verbo Divino, Pamplona, 1995.
  • Cávana, Ma Luisa; Segura, Cristina; Puleo, Alicia (coords.): Mujeres y ecología. Historia. Pensamiento. Sociedad, Madrid, Al-Mudayna, 2005
  • Cixous, Héléne: La risa de la medusa, Barcelona, Anthropos 1995.
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  • Lonzi, Carla: Sputiamo su Hegel; ed. Scritti di Rivolta Femminile, 1970 / trad.: Escupamos sobre Hegel. La mujer clitórica y la mujer vaginal; Anagrama, Barcelona, 1981.
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  • Oyuela, Leticia: Mujer, familia y sociedad, Tegucigalpa, Guaymuras
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  • Mujer, sexo y poder, Madrid, Instituto de Filosofia, Forum de Política Feminista y Comisión Antiagresiones del Movimiento Feminista, 1990
  • Wollstonecraft, Mary: Vindicación de los derechos de la mujer-, Madrid, Cátedra, Feminismos, 1994.
  • Young, Iris Marion: La justicia y la política de la diferencia (trad.: Silvina Álvarez) Madrid, Cátedra, Feminismos,2000.
  • Zetkin, Clara: La cuestión ferzzeninu y la lucha contra el reformismo, Barcelona, Anagrama, 1979.

 

[1] Malinalli Tenépatl, más conocida como la Malinche, nació en Coatzacoalcos, actual Veracruz, c. 1500 – Ciudad de México, c. 1527) Indígena mesoamericana. Intérprete y esclava sexual de Hernán Cortés, desempeñó un importante papel en el proceso de conquista de México. Nacida con el nombre de Malinalli, era hija de un cacique feudatario del Imperio azteca y su lengua era la náhuatl. El tratamiento reverencial que recibía convertía su nombre en Malintzin, de donde viene la deformación castellana que  resulta en Malinche.

Malitzin, que aún siendo considerada una princesa,  fue vendida por sus padres a un cacique de Tabasco, donde aprendió la lengua maya propia del territorio. Cuando el conquistador Hernán Cortés llegó a esa región (12 de marzo de 1519), recibió como presente veinte jóvenes esclavas, entre las cuales se encontraba ella. Fue bautizada como Marina, sin embargo pasaría a ser conocida como Malinche.

Tal como se trataba a las esclavas, las jóvenes fueron repartidas entre los hombres de Cortés. Malinche fue asignada a Alonso Hernández Portocarrero, quien hubo de marchar a España comisionado por Cortés en julio de 1519. Desde entonces, Malinche se convirtió en la amante del futuro conquistador de México, así como en su intérprete. En un principio contó con la colaboración en la traducción de Jerónimo de Aguilar, pero pronto habló la lengua de los españoles.

Malinche trabajó junto a Jerónimo de Aguilar, quienes eran los intérprete de los lenguas indígenas náhuatl y maya. Así llegó a ser consejera y portavoz de Cortés en las negociaciones con los aztecas. Resulta especialmente significativa, en este sentido, su participación como mediadora en las relaciones entre Cortés y Moctezuma II, emperador de los aztecas, a quien aconsejó que se sometiera al monarca español para evitar la masacre de su pueblo.

En 1523, Malinche tuvo un hijo de Cortés, Martín, el primogénito e ilegítimo hijo del conquistador. En 1524 participó en la expedición que emprendió Cortés hacia la región de las Hibueras (Honduras), en busca del rebelde Cristóbal de Olid. Por entonces fue repudiada por Cortés y se casó con uno de sus hombres de confianza, Juan Jaramillo, de quien dio a luz una hija, llamada María, poco antes de fallecer en 1527, a los 27 años de edad.

 

[1] Ver https://estudiosdelamujer.wordpress.com/2014/06/30/sor-juana-de-maldonado-y-paz/

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Alba Alonzo Cleaves de Quesada

octubre 26, 2017 at 5:18 pm (Uncategorized)

 

 

Alba Alonzo Cleaves de Quesada

Anarella Vélez

 

A través de los siglos, las mujeres han sido excluidas del goce de los beneficios sociales –económicos, políticos y culturales– propios de cada época. Han tenido que esforzarse por sí mismas y derribar muchos obstáculos para lograr que le sean  reconocidas y  se respeten sus derechos. El acceso a la educación, el trabajo, la participación social, económica y  política han sido, de un modo u otro, privilegios de los hombres  mientras a ellas les asignaban al rol reproductivo y las confinaban al cuidado de la familia. Alcanzar espacios en la esfera pública ha sido el efecto de sus luchas durante siglos.

 

La lucha de las mujeres hondureñas por lograr el sufragio tienes sus antecedentes más remotos en el siglo XIX. Precisamente en 1894, durante el gobierno de Policarpo Bonilla, se presentó la primera iniciativa de ley ante el Congreso Nacional pero no fue admitida. En la década de los veinte y de los cuarenta nuevamente las mujeres organizadas vuelven a poner en escena sus peticiones para que los parlamentarios les reconocieran sus derechos políticos, tampoco fueron escuchadas. Finalmente, en los años cincuenta, las mujeres, quienes aún no eran reconocidas como “ciudadanas”, pues no tenían derechos civiles políticos, tras años de cabildeos y diferentes manifestaciones,  logran ser atendidas y durante el Gobierno de Julio Lozano Díaz se les reconoce sus derechos políticos.

 

La vida de Alba Alonzo Cleaves está vinculada a esta significativa lucha de las mujeres hondureñas.   Ella nació en Tegucigalpa el 17 de agosto de 1924,  en el hogar formado por Agustín Alonzo y Cecilia de Jesús Cleaves. Contrajo matrimonio con el ingeniero Arturo Quesada Galindo (Rector de la Universidad Nacional de 1963 a 1969), con quien procreó tres hijos: Rosa María Quesada Alonzo (Ingeniera en Química), Roberto Arturo Quesada Alonzo (Ingeniero electricista) y María Guadalupe Quesada Alonzo (Socióloga).

 

Ingresó a la Universidad Nacional de Honduras (posteriormente, Universidad Nacional Autónoma de Honduras) para graduarse como Licenciada en Ciencias Jurídicas en 1946 y  para convertirse en la primera mujer abogada de Honduras, obteniendo ese grado  doce años más tarde,  en 1958. Es así que la carrera de Alba Alonzo Cleaves de Quesada, se extiende por más de cincuenta años, desde su graduación universitaria en plena dictadura del general Tiburcio Carías Andino, hasta su participación en la Junta de Transición de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el 2008. Fue Ministra de Trabajo durante el primer triunvirato militar, Secretaria de Estado en el Despacho de Cultura, Turismo e Información durante el segundo triunvirato militar y miembra activa de la Federación de Asociaciones Femeninas de Honduras (FAFH) y de la Asociación de Mujeres Universitaria (AMU).

Es necesario señalar que Alba Alonzo Cleaves cuando obtuvo su título de licenciada las autoridades universitarias de aquel tiempo la sentenciaron diciéndole que ella sería licenciada, pero no podría ser abogada ni notaria, porque no era ciudadana. Ella recuerda que esta frase se constituiría en un revulsivo personal para luchar por su objetivo de llegar a ser una mujer abogada y notaria. Así nació de nuevo, la  Alba Alonzo Cleaves combativa, así  se suma a la lucha de las mujeres hondureñas por lograr el reconocimiento de los derechos civiles y políticos

 

Alonzo Cleaves se incorpora en las actividades encaminadas a lograr la plena participación de las mujeres en la esfera política, trabaja junto a un  destacado grupo de mujeres entre las que denotan  Trinidad Del Cid, Olimpia Varela y Varela, entre otras,   Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales, como presidenta de la Federación de Asociaciones Feministas de Honduras,  y  Visitación Padilla como miembra del PLH. En respuesta a la presión de las mujeres,  la moción fue presentada al Congreso Nacional a fines de en 1954 por cinco diputados encabezados por  Elíseo Pérez Cadalso. Empero, los derechos políticos de la mujer fueron oficialmente reconocidos en 1955, debido al abandono del gobierno por Gálvez, asume el poder Julio Lozano Días y es durante su gobierno que es tomada en consideración por unanimidad la moción de reconocimiento de nuestros derechos políticos, así se aprobó el Decreto número 30, el 25 de enero de 1955, que reconoce a la mujer hondureña sus derechos políticos. A partir de entonces,  celebramos esa fecha como “Día de la Mujer” hondureña.

Una vez que los derechos políticos les fueron conferidos a las mujeres, Alba Alonzo Cleaves se presentó ante las autoridades universitarias y les expresó su decisión de someterse al procedimiento para adquirir el grado de abogada y notaria. Y tesoneramente lo consiguió.

Ella recuerda haber formado parte de un movimiento dotado de hermosura,  de mujeres muy unidas, lo ha descrito como un movimiento en el que no existían  los colores políticos y en el que predominaba la unidad y la solidaridad, y señala los nombres de mujeres compañeras  como el de Alejandra Bermúdez de Villeda y Regina Mendoza de Martín. Estas han sido sus declaraciones al recibir por parte de la UNAH el homenaje en ocasión del Día de la Mujer, al colocar su pintura en el salón de retratos del Centro de Arte y Cultura de Comayagüela.

En esa empresa destaca el papel de la Federación de las Asociaciones Femeninas de Honduras de la que ella formó parte, la cual funcionaba con un alto espíritu de voluntariado, sobre este tema ella ha expresado que “todas decían ¡presente! nadie se quedaba en la casa, porque ahí éramos hondureñas, no había partido político, no había división ni polarización. Todas éramos hondureñas”.

 

En la lucha por alcanzar otros derechos también incide el rol de la Asociación de Mujeres Universitarias de Honduras, de la que ella también formó parte, junto con las médicas Marta Raudales y Gloria Osejo Paz, las licenciadas en derecho Luz Velásquez, Soledad Osejo Paz, Antonia Suazo Búlnes,  quienes desde  la AMUH trabajaban con un   profundo ánimo de voluntariado.

1957, la Dra. Gloria Osejo Paz, en casa de la Dra. Marta Raudales en reunión de la AMU

Alba Alonzo Cleaves de Quesada tiene una recorrido profesional y humano de más de 50 años, décadas de trabajo en los que siempre jugó papeles protagónicos, tanto en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, como en el ámbito político y privado. En su historia más reciente denotamos su papel como miembra de la Comisión de Transición desde donde promovió el proceso de reforma universitaria.

 

En otras esferas ella ha estimulado otras luchas a favor de los derechos civiles de las mujeres y de la niñez como Secretaria de la Secretaría del Trabajo y remarco, en toda su gestión pública y privada ha librado batallas en contra de los prejuicios de una sociedad dominada por el machismo en una sociedad patriarcal, racista y misógina.

 

Cabe destacar que en 1994  fue la gestora del uso de una visión de género en el lenguaje jurídico hondureño, promotora de la Ley de Igualdad y Oportunidades y del Instituto Nacional de la Mujer, así como voluntaria en  diversas organizaciones civiles de mujeres.

Como productora de pensamiento publicó “Hacia un política cultural de Honduras” (Alonzo, 1977),  texto en el cual expone un recorrido histórico por la cultura hondureña desde los tiempos prehispánicos hasta la década de 1970; en su calidad de miembra de la Junta de Transición de la Universidad Nacional Autónoma, formó parte del equipo de juristas que promovió la emisión  de los reglamentos y leyes que hoy son parte del cuerpo jurídico del alma máter y particularmente contribuyó a la creación del Reglamento y Normativa de Unidades de Recursos de Información, y a nivel nacional ha sido impulsora de sustanciales legislaciones a favor de la mujer.

 

Una anécdota digna de recordar porque refleja la catadura ética de ella,  es cuando,  en los momentos  más difíciles de la transición universitaria, la Junta de Dirección  fue retenida por  el Sitraunah y éste había aceptado liberar a las mujeres,  Alba Alonzo Cleaves se rehusó a abandonar las instalaciones de la Junta  señalando que ella también era Comisionada y Autoridad y se quedaba con sus compañeros.

 

Alba Alonzo Cleaves, convencida de la importancia de la educación como conditio sine qua non de la transformación social,  ha promulgado la idea de que las mujeres se formen y adquieran una educación de nivel superior, que nunca dejen de estudiar y leer, nos  ha dejado saber que “los derechos que tenemos las mujeres, no han sido una dádiva de nadie, nos ha costado a pulso, nos los hemos ganado, hemos luchado por ello y así debe seguir siendo para poder levantar este país”.

 

 

Fuentes consultadas

 

 

 

  1. Agra, Ma Xosé (comp.): Ecología y Feminismo, Granada, Comares, 1999
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  3. Amorós, Celia (coord.): Feminismo y Filosofia, Síntesis, Madrid 2000.
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  5. Armstrong, Nancy: Deseo y ficción doméstica, Madrid, ed. Cátedra, Feminismos 1991.
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  8. Butler, Judith: Gender Trouble: Feminism and the Subversión of Identity, Nueva Cork, Routlegde, 1990 / hay traducción cast. en
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  14. Cixous, Héléne: La risa de la medusa, Barcelona, Anthropos 1995.
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  59. Soto de Bertrand Anduray, María Luisa.(1992) Historia de la mujer hondureña época independiente Maria Luisa Soto de Bertrand Anduray Series (Publicaciones del Instituto Hondureño de Cultura Hispánica) (Conmemorativas al V centenario del descubrimiento : encuentro de dos mundos; 2).
    Editor: Tegucigalpa, Honduras Instituto Hondureño de Cultura Hispánica
  60. Stanton, Elizabeth C. (ed.): La Biblia de la Mujer, Madrid, Cátedra, Feminismos, 2001
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  6. Vélez Osejo, Anarella (2017) Breve relación histórica del feminismo en Honduras. Blog de Anarella Vélez.
  7. Villars, Rina, Para la casa más que para el mundo: Sufragismo y Feminismo en la Historia de Honduras, Guaymuras, Tegucigalpa, 2001.
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  13. Zetkin, Clara: La cuestión ferzzeninu y la lucha contra el reformismo, Barcelona,  Anagrama, 1979.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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BERTA CÁCERES. NOTAS PARA UNA BIOGRAFÍA. ANARELLA VÉLEZ.

abril 19, 2017 at 12:30 am (Uncategorized)

 

Ilustración de Rigoberto Paredes Vélez

 

Berta Cáceres Flores

 

Una tiene que ser rebelde

Laura Zúniga Cáceres

 

Berta Isabel Cáceres Flores (4 de marzo de 1973, La Esperanza- La Esperanza,  3 de marzo de 2016) fue durante toda su vida una destacada y radical defensora de los derechos de los pueblos originarios, activista feminista, pacifista y antimilitarista, protectora del medio ambiente.

 

El 27 de marzo de  1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) para luchar por la  defensa del medio ambiente, por el rescate de la cultura lenca y para elevar las condiciones de vida de la población de la región.

 

Laboriosa defensora de los bienes comunitarios de los pueblos, comprendió que su Lucha contra los proyectos hidroeléctricos, mineros y madereros es vital para el futuro de la humanidad, así se destaca su lucha contra la instalación de la presa hidroeléctrica de Agua Zarca en el Río Gualcarque en Santa Bárbara, cuya edificación daña gravemente a las comunidades indígenas, pues es una primordial fuente de agua y alimentos, además, este es un río sagrado para el pueblo Lenca, elemento esencial en su cosmovisión, según esta tradición, los espíritus femeninos están en los ríos y las mujeres son sus principales guardianas.

 

El compromiso de Berta es reconocido internacionalmente, tanto por su actividad en defensa de los ríos como por su permanente denuncia acerca de los nefastos efectos de dichos proyectos de presas hidroeléctricas por parte de los inversores internacionales y por ello se le adjudica el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2015.

 

En su perspectiva integradora también rechazó la creación de bases militares estadounidenses en el territorio hondureño. Además fue una dura crítica del gobierno de Juan Orlando Hernández y del Partido Nacional de Honduras.

 

A partir de  2006, cuando  un grupo de indígenas lencas de Río Blanco solicitaron  a Berta Cáceres ayuda para denunciar la llegada de maquinaria y material de construcción en su área. Cáceres investigó el proyecto e informó a la comunidad que se trataba de una alianza comercial para construir cuatro represas hidroeléctricas en el río Gualcarque. Los actores implicados eran la compañía china Sinohydro (la mayor compañía constructora de presas del mundo), la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial y la compañía hondureña Desarrollos Energéticos S. A. (DESA).

 

Tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 que destituye al  Presidente Constitucional José Manuel Zelaya, Berta Cáceres se convierte en una férrea defensora del orden de derecho y demanda junto al pueblo la refundación del Estado. En respuesta a su oposición al golpe fue presa política y desde entonces hasta el momento de su asesinato sufrió hostigamiento político.

 

Con el golpe de estado de 2009 se afianzan e inician en Honduras numerosos megaproyectos destructivos del medio ambiente, los cuales provocan el desplazamiento de las comunidades indígenas, impiden  su acceso al agua, dañan la producción de alimentos y materiales naturales para sus medicinas, por lo que su modo de vida tradicional es puesto en precario. Por ello Berta Cáceres exige al gobierno de Honduras que se respete el derecho a la consulta previa, libre e informada de los pueblos indígenas de nuestras naciones.

 

A partir del 2013, Cáceres dirigió COPINH y movilizó la comunidad para organizar una campaña de protesta. Entre las acciones legales que se llevaron a cabo, la más destacada fue llevar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El 15 de julio del mismo año, los militares de Honduras ametrallaron a las mujeres y hombres del COPINH que realizaban una protesta pacífica, en este escenario muere el dirigente Tomás García.

 

A finales del 2013 Cáceres y otros dirigentes indígenas fueron acusados por “usurpación de daños continuados” y “coacción” en contra de DESA. En respuesta a los cargos, Amnistía Internacional declaró que si los activistas eran encarcelados serían considerados presos de conciencia. Docenas de organizaciones regionales e internacionales hicieron un llamamiento para que el gobierno de Honduras detuviera la criminalización de la defensa de los derechos humanos y se dedicara a investigar las amenazas contra los defensores de los derechos humanos.

 

Berta Cáceres recibió amenazas de muerte durante años en respuesta a su defensa de los bosques y ríos, por su defensa de los derechos indígenas y de las mujeres, por ello también es encarcelada en numerosas ocasiones, razón por la que  contaba con medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

El 25 de febrero de 2016 Berta Cáceres y el Copinh apoyaron a el caserío Güise en Intibucá, sin embargo, fueron brutalmente desalojados y el caserío violentamente destruido. Berta ofreció una rueda de prensa en la que denunció que cuatro dirigentes de su comunidad fueron asesinados y otros tantos recibían amenazas. Una semana después, la mañana del 3 de marzo de 2016, cuando se encontraba en su vivienda, preparándose para presentar alternativas de al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.

 

La noche de ese funesto 3 de marzo, los autores materiales de su asesinato forzaron las puertas de su vivienda en La Esperanza para cometer el crimen que le quita la vida de nuestra Berta Cáceres.

Este acto de injusticia inconmensurable evidencia, una vez más,  que el sistema neoliberal, racista y patriarcal busca cualquier medio para salir de la crisis profunda en la que se encuentra. A pesar del claro intento de paralizar las luchas ciudadanas con el vil femicidio cometido contra la vida  de Berta, el pueblo se mantiene en pie de lucha hoy más que nunca.

 

 

Elegía por Berta Cáceres

Anarella vélez

Hija de Austra Berta Flores,

de Ilanquipuca

de Ixchel

e Ixbalanqué

Te siento en todas las flores

vestida de playa

sol en marejada

Te siento mineral

lluvia en primavera

Te siento Mesoamérica,

rocío de nuestra memoria

Te siento luz

Llegas a nosotras como el viento

como llamarada

como tsunami

Te siento todas las raíces

Toda río

Toda fogata

Toda luna

Savia y sustancia,

arcoíris y origen

de La Esperanza te siento cuna

eres antes, hoy, después,

mientras te sigo,

Icelaca cuida nuestro tiempo.

 

 

Elegy for Bertha Cáceres

 

Daughter to Austra Berta Flores

to Ilanquipuca

to Ixchel

and Ixbalamque

 

I feel you as flower

dressed in beachsand

in tide

in sun

 

I feel you as mineral

hands of rainfall

of springtime

of journey

 

I feel you as Mesoamerica

breeze in my memory

on my skin

in my veins

 

I feel you as light

you reach me windlike

blazelike

like a tsunami

 

I feel you as all the roots

all the rivers

all the bonfires

all the moons

 

Sap and substance

rainbow and origin

I feel you as cradle to La Esperanza

you are then, now, hence

as I follow you.

 

 

Traducción de Rigoberto Paredes Vélez

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Conversación con Oscar Borge, politólogo.

febrero 14, 2017 at 11:37 pm (Uncategorized)

oscar-borge-mejiaMayra Oyuela, Oscar Borge, Carlos Ordóñez.

Anarella Vélez

Oscar Borge Mejía (21 de octubre de 1981) nació en Nicaragua, es hijo del Comandante Tomás Borge,  fundador, junto con Carlos Fonseca Amador,  del Frente Sandinista de Liberación Nacional; su madre es María Noemí  Mejía, hondureña,  activista política en su momento, estudió en Moscú la profesión de anestesista. Borge Mejía estudió la carrera de Ciencias Jurídicas y ha hecho un par pos grados en Madrid: una maestría en Derecho y comunicaciones y otra en Ciencias Políticas,  especializándose en Democracia y Gobierno y en Diseño y Planificación de Campañas Políticas.

Abordar la trama de las condiciones políticas actuales de Honduras nos revela que éstas son difíciles y adversas.  Borge piensa que estamos en un momento de cambio pero institucionalmente no se ha reconocido ni valorado la importancia de la actual coyuntura. Considera que el golpe de Estado de 2009 es un parte aguas en nuestra historia. De hecho, se ha pasado de un sistema bipartidista a un sistema multipartidista, lo cual aún no se ha reflejado institucionalmente, y esto es fundamental para la salud democrática de este país, es decir, que las instituciones se vayan adaptando a ese sentir actual de la ciudadanía de este país.  No se debe desconocer que hoy por hoy Honduras es más plural, que ya no sólo se es liberal o conservador. Actualmente existen otras organizaciones partidarias, entre ellas LIBRE, que aglutina gente de izquierda y centro izquierda que ha entrado a jugar un rol esencial. Otra organización que surgió tras el golpe es el PAC,  un partido ideológicamente ambiguo, que representa un pensamiento que late en su seno de gente que no se incorpora a la izquierda pero que sí está molesto con el bipartidismo y la corrupción.

Borge esclarece que son difíciles de  sintetizar las acciones partidarias para enfrenar esta problemática, pero que, en síntesis,  puede señalarse que con el Mitch germinó un proceso de empobrecimiento en este país que  con la gestión de Manuel Zelaya Rosales  tuvimos  un respiro, ya que tras el primer año de gobierno su agenda estuvo marcada por la solución de los problemas internos y los indicadores económicos mejoraron, logró una estabilidad en los precios registrando los niveles más bajos de inflación y la CEPAL colocó a Honduras en uno de los primeros lugares de crecimiento económico de la región centroamericana en esos años.  Empero,  el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 interrumpió esta progresión. Lobo y Hernández han vuelto a agendar el tema de la seguridad pero lo abordan desde el punto de vista de agendas externas.

Por otro lado, es ineludible revisar los modelos económicos que se han impuesto a nuestro país y que han fracasado una y otra vez,  esto se refleja en el discurso desfasado que se refiere a la  escasez de empleo. Borge considera que un modelo de empleo precario no es la solución, es más bien perjudicial para el país que beneficioso. Asi se ha impuesto un modelo económico en los años 90 del S XX, el modelo maquilero que integraba a la mujer joven captada del sector rural. En esos años Honduras pasa a ser más urbana que rural debido a ese plan que no es rentable, ni aquí ni en ninguna parte del mundo. Ese cambio de lo rural hacia lo urbano y la instalación de maquilas que no pagan impuestos, que absorbía a las mujeres jóvenes pero que excluye a los hombres jóvenes,  rompe con la estructura familiar tradicional monogámica y heterosexual.  Las mujeres comienzan a ser mujeres solas por que los hombres, al no estar integrados en la economía, no están integrados al sistema económico y familiar. Ellos no encuentran salidas y emprenden su conexión con los grupos delincuenciales, sumado esto, la influencia de las maras de Estados Unidos es una amalgama explosivax Estamos ante un profundo debilitamiento del Estado.

Borge nos puntea la oligarquía está obligada a comprender que el sistema económico actual no resuelve la crisis, la profundiza. Con la confrontación con  estos grupos de poder va a ser difícil. Entiende y enfatiza que hay intereses políticos en disputa. Existen entes que proponen modelos diferentes a los que ponen en práctica los grupos de poder, pero ante una lucha bien organizada ellos tendrán que flexibilizarse, porque si no este país también lo van a perder ellos.  Por estas y otras razones,  Borge considera que en la campaña electoral que se avecina, con toda su complejidad, LIBRE debe insistir en su democratización y lograr su participación hacia las instituciones con TSE, de otro modo no tiene sentido participar en unas elecciones. LIBRE debe promover la unidad política y también debe definir claramente quién es su líder, quien lleva la batuta y quien es el o la candidata. Las campañas deben ser  unitemáticas para que surtan el efecto esperado, se debe  tener un posicionamiento dentro de cada temática de interés histórico social, se debe hacer una correcta lectura de qué es lo que afecta a la ciudadanía y generar una identidad política con esos problemas que afectan a la ciudadanía, sin abandonar,  por principio,  determinados temas. Por otra parte se debe entender que hay temas muy abstractos que no mueven a la gente, que generan poca identidad política y social, los temas abstractos son infértiles como bandera política.

 

Tegucigalpa,  3 de noviembre de 2016

 

 

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Este miércoles 25 de enero de 2017 en Café Paradiso: Marta la de la López…

enero 24, 2017 at 4:00 am (Uncategorized)

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