Ponencia al XII Congreso Centroamericano de Sociología: Las feministas hondureñas en el movimiento social en resistencia

agosto 7, 2010 at 4:26 pm (Uncategorized)

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE HONDURAS

FEMINISTAS EN RESISTENCIA

Ponencia al  XII Congreso Centroamericano de Sociología

San José, Costa  Rica

3-6 de agosto de 2010

Las feministas hondureñas en el movimiento social en resistencia

Anarella VÉLEZ*

Porque aún siendo el feminismo uno de los motores principales del cambio de valores que opera en nuestras sociedades desde hace siglos, nunca ha dejado ni dejará en mucho tiempo de ser fundamentalmente una polémica, con lo cual quiero decir una contrastación de argumentos, un enfrentamiento más o menos velado entre deseos contrarios y expectativas contrarias, y, en el caso límite, una resistencia.

Amelia Valcárcel

La participación de las feministas en la resistencia tiene una larga y compleja Historia.  Las hondureñas son  herederas de la larga tradición de lucha de las mujeres del mundo,  que se inicia  con la irrupción de la corriente ideológica feminista entre los siglos XVII y XVIII, un fenómeno paralelo a procesos históricos tales como la Revolución Inglesa, la Revolución Francesa,  la Revolución Industrial y la emancipación de América del imperio colonial. No está de más  aclarar que la lucha y resistencia de las mujeres han persistido desde siglos anteriores, aunque un tanto invisibilizadas  por la historia patriarcal.

Nuestras antecesoras asumieron la influencia, desde  la América colonial, de Sor Juana Inés de la Cruz,  quien en su famoso texto Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, planteó una defensa del derecho de las mujeres al conocimiento. Sin embargo, no podemos olvidar que durante los siglos del coloniaje español, las vidas de las mujeres criollas, mestizas, indígenas y negras esclavas se desenvolvían entre el hogar, la iglesia, el hospital y la labranza.

Privadas de asistencia médica ginecológica y del acceso masivo a la educación elemental, salvo que se educaran mediante el sacrificio de su libertad al ingresar a alguno de los conventos de monjas de la región centroamericana, muchas de esas mujeres dependían de los hombres de su casa —padres, hermanos, esposos, cuñados— para escribir o leer documentos personales y judiciales.

Los hombres eran los únicos que poseían los elementos necesarios para leer, escribir y hablar “en Castilla”, la lengua impuesta por la autoridad europea de conquista y colonización.

Pese a ello, las leyes imperiales ibéricas cobraban tributo a las mujeres, por lo que les permitían realizar transacciones de fuertes sumas monetarias por tierras o por hatos de ganado, a la vez que les negaban derechos políticos como participar en las elecciones periódicas de autoridades municipales o de la intendencia.

Por estas y otras razones, no resulta extraño que las mujeres hayan tomado parte en muchos de los más importantes motines y alzamientos populares que hubo en la Capitanía General de Guatemala entre los siglos XVI y XVIII. Abrigaban ellas la esperanza de que los cambios radicales dieran paso a una nueva sociedad que reconociera sus aspiraciones femeninas y les abrieran de lleno, las puertas de la política, la educación y de la historia [1].
En América el movimiento femenino “moderno” nació en los albores de la lucha por la igualdad y la emancipación, inmediatamente después de la independencia de los EE.UU (1776) y de la Revolución Francesa (1789) y las demás revoluciones liberal- burguesas que plantearon como objetivo central la consecución de la igualdad jurídica y de las libertades y derechos políticos.
Pronto surgió la gran contradicción que marcó la lucha del primer feminismo: las libertades, los derechos y la igualdad jurídica que habían sido las grandes conquistas de las revoluciones liberales no beneficiaron a la mujer. Los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” , que proclamaba la revolución francesa, se referían principalmente al “hombre”,  no al conjunto de los seres humanos.
A partir de aquel momento, en Europa Occidental y en Norteamérica se inició un movimiento, el feminismo, que trabajó por la igualdad de la mujer y su liberación. Durante ese período, el principal objetivo del movimiento de las mujeres se circunscribía a  la consecución del derecho de voto. Nacía así el movimiento sufragista.
Para el movimiento de las mujeres hondureñas ha sido de trascendental importancia el surgimiento de la corriente que planteó la relación clase-sexo, La más destacada exponente de este pensamiento fue Flora Tristán , quien, a mediados del siglo XIX, vinculó al problema obrero, la cuestión de las mujeres como un tema específico. Flora Tristán nos ha legado una importante lección: las demandas relacionadas con la familia, con el derecho al divorcio, el derecho de las mujeres a la propiedad. Decía que así como la liberación de la clase obrera sería una conquista propia,  la liberación de las mujeres, tendrá que ser obra de las mismas mujeres. Fue una luchadora incansable, y ampliamente reconocida como  precursora del feminismo socialista.
A fines del siglo XIX, el teórico alemán socialista, Augusto Bebel, publicó su obra La mujer y el socialismo, y Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, ambos textos fundamentales del pensamiento marxista y feminista.
En el siglo XX, las socialistas Clara Zetkin , Rosa Luxemburg y Alejandra Kollontay, ampliaron y enriquecieron esos planteamientos. El libro de Kollontay, La mujer nueva y la moral sexual, es una obra enriquecedora del pensamiento feminista socialista.
En las postrimerías del siglo XIX y principios del XX, el movimiento sufragista había logrado su objetivo. Esta lucha no fue fácil, no sería sino hasta la primera mitad del siglo XX, que el derecho al voto fue concedido a casi toda las mujeres.
En América Latina, en la mayoría de los casos, el movimiento autónomo de mujeres tuvo como finalidad inmediata reafirmar el papel de la mujer en la sociedad, al luchar por sus derechos cívicos y culturales. La implementación de ese objetivo adquirió diversas modalidades en cada país latinoamericano.

El sufragio de las mujeres cobra mayor impulso continental a partir de las resoluciones emitidas en las reuniones Panamericanas, desde 1922. De tal manera que los primeros países en acoger tal acuerdo fueron Ecuador, en 1929, Brasil y Uruguay en 1932; Cuba, en 1934, República Dominicana, en 1942; Guatemala, en 1945; Panamá, en 1946; Venezuela y Argentina, en 1947, Chile y Costa Rica, en 1949, El Salvador, en 1950. A partir de entonces, de forma gradual se otorgó la ciudadanía y los derechos políticos. Aunque aún en Bolivia, Haití, Perú, Honduras, en 1955, Paraguay y Colombia no permitían el sufragio femenino para la elección presidencial; solamente para las elecciones municipales, lo admitieron Perú, Haití y Bolivia [2].

En este contexto, Visitación Padilla y Graciela Amaya son, sin lugar a dudas,  las mujeres de mayor protagonismo político y social en la primera mitad del siglo XX en Honduras. Padilla nació en  Talanga, departamento de Francisco Morazán, el 2 de julio de 1882, en plena Reforma Liberal.  Se educó bajo el cuidado de Guadalupe Reyes, conocida  y sobresaliente maestra en su tiempo, declarada seguidora del pensamiento y obra  de Ramón Rosa, lo que, sin duda alguna, propició su formación intelectual y política para desenvolverse con propiedad  en el  ambiente culto de las/os  escritoras/es de su tiempo.

Graciela García,  aunque nación en El Salvador el 2 de enero de 1895,  es una emblemática luchadora de las causas  populares  y por los derechos de las mujeres en Honduras.  Realizó  significativos aportes en lo social, sindical, político y cultural. Soportó persecución, encarcelamiento y destierro por sus ideas transformadoras a las cuales nunca renunció. Desde temprana edad estudió e hizo suyas las ideas revolucionarias de los años veinte, se organizó y contribuyó a la organización de las mujeres y los trabajadores en diferentes ciudades hondureñas, impulsó la educación popular y fue de las primeras mujeres de clara militancia política democrática, patriótica, socialista y anti imperialista.

Graciela García desafió la represión de las dictaduras de los años treinta en Centroamérica y participó en acciones por la democratización de Honduras, El Salvador y Guatemala, países de los cuales fue expulsada.

La mitad de sus casi cien años de vida estuvo exiliada en México, donde siempre se mantuvo vinculada a las luchas de los pueblos por una sociedad con justicia para todos y todas.

Ambas compatriotas conocieron a las/os pensadoras/es  revolucionarias/os de latinoamérica y del mundo de entonces. Este es el caso del escritor, diplomático y político socialista argentino  Manuel Ugarte, cuyo pensamiento signó la visión del mundo de  Visitación y Graciela. Gracias a la obra divulgadora de Ugarte, las  corrientes del  pensamiento más crítico de principios del siglo XX circularon por  los diversos ámbitos de América Latina.

Hacia  1907 y 1910 se desarrollan dos encuentros internacionales que van a tener una decisiva  influencia en la historia de las mujeres del mundo. Se desarrolla el VII Congreso de la Segunda Internacional,  en la ciudad de Stuttgart. A la convocatoria de este organismo internacional  respondieron con su presencia Manuel Ugarte,  Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, entre otros revolucionarios de ese tiempo.

En el mencionado Congreso se debatieron temas de trascendental importancia: la posición ante una posible guerra mundial,  la actitud ante el colonialismo y los problemas de la mujer trabajadora, así como otros  posicionamientos que se propagaron por América Latina. Se tomaron resoluciones que han trascendido en las distintas latitudes del planeta. Fue en el marco de la  II Internacional que  se  estableció al Primero de Mayo como el día del trabajador y al 8 de marzo como el de la mujer trabajadora.

Entre tanto, en  Honduras se conocen las experiencias de las otras mujeres del continente.  Durante las tres primeras décadas del siglo XX,  las latinoamericanas lograron crear organizaciones autónomas de índole  social y política.  Si bien es cierto que la independencia del movimiento feminista de aquella época distaba  del mismo carácter que el de las actuales organizaciones de mujeres, no deben descalificarse los esfuerzos de aquellas mujeres por procurarse una estructura organizativa autónoma.

Tras la  consecución del derecho a la educación, las mujeres se lanzaron a la demanda del reconocimiento del derecho a ejercer el sufragio.

En las actividades  por la participación política se destaca la intervención de Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales, quien fungía como presidenta de la Federación de Asociaciones Feministas de Honduras,  y  Visitación Padilla como miembra del PLH. En respuesta a la presión de las mujeres,  la moción fue presentada el 25 de enero de 1954 en el Congreso Nacional por cinco diputados encabezados por  Elíseo Pérez Cadalso. Empero, los derechos políticos de la mujer no fueron oficialmente reconocidos hasta en 1955, debido al golpe de Estado en contra del gobierno de Julio Lozano Díaz.  Tomada en consideración por unanimidad, se aprobó el Decreto número 30, el 25 de enero de 1955, que reconoce a la mujer hondureña sus derechos políticos. A partir de entonces,  celebramos el “Día de la Mujer”.

Una vez que las féminas obtuvieron el nuevo derecho, se involucraron en las actividades políticas del país. Lo que  se ha incrementado a través de la historia. En el presente podemos ver mujeres crecientemente   involucradas en cargos de elección popular, así como candidatas a cargos importantes en el gobierno de la República.

Con la  conquista del derecho al voto, lo grupos de mujeres afiliadas a la Federación de Asociaciones Femeninas de Honduras (FAFH), continuaron su lucha para lograr la igualdad con los hombres en el desarrollo integral del país.

La FAFH acentuó su labor en el papel de la mujer en la familia. Su avenencia con el sistema político permitió a la organización vincularse con el Estado en la toma de decisiones en ciertas políticas sobre la mujer. Uno de los principales logros fue incidir  para que en 1984 se emitiera el Código de Familia.

Vinculada a los órganos del poder, la FAFH logra participar,  en 1976,   en el Consejo Asesor de la Jefatura de Estado, con tres representantes propietarias y tres suplentes en calidad de consejeras, distanciándose de  las mujeres de los demás países centroamericanos, que desde los años cincuenta estaban ligadas a organizaciones políticas obreras y  a las demandas de las organizaciones populares.

Obreras y Campesinas

En 1969,  finalmente  un grupo  de  mujeres del Partido Comunista Hondureño (PCH), fundaron la Alianza de Mujeres Hondureñas, a la cual posteriormente se afiliaron unas dos mil mujeres, en su mayoría obreras y pobladoras y algunas profesionales. A partir de entonces éstas se vinculan a las luchas de nuestro pueblo en demanda de mejoras sociales.

Hacia 1975 la Iglesia Católica organiza el Comité de Amas de Casa. Sin embargo,  sus actividades fueron entorpecidas por la intranquilidad política profundizada por la masacre  de Los Horcones. Algunas activistas continuaron su trabajo,  y en 1978 se fundó la Federación Hondureña de Mujeres Campesinas (FEHMUC).

FEHMUC asumió el reto de integrar a la mujer campesina al proceso de desarrollo del país y luchar por el respeto a los derechos humanos. Su compromiso  lo encauzó en proyectos productivos en actividades tradicionalmente femeninas.

Diez años después , tras un complejo proceso de encuentros y desencuentros, CODIMCA llegó a contar con 437 grupos de base y 8 mil mujeres afiliadas.

En 1989, un grupo de ellas entró en discrepancias con la directiva y  provocaron el aparecimiento de una nueva dirección paralela a la ya existente. En 1991, las mujeres disidentes se retiraron y fundaron la Asociación Hondureña de Mujeres Campesinas (AHMUC) y proclaman como pilar fundamental el acceso de la mujer a la tierra.

Otra experiencia organizativa de la mujer campesina es el Enlace de Mujeres Cristianas, organización que surgió en 1985 con el nombre de Programa Educativo de la Mujer (PEM), que inició en Santa Bárbara y luego se extendió a otros departamentos de la zona noroccidental del país. Sus fundadoras también estuvieron vinculadas en su mayoría a los clubes de amas de casa de las comunidades eclesiales de base de la iglesia. Su organización fue menos vertical y más participativa.

Los Movimientos urbanos  de mujeres  en la segunda mitad del siglo XX

La urgente necesidad  de organización fue también percibida por las mujeres residentes en las ciudades. Las presiones de las  que es víctima la mujer, tanto en el hogar como en sus centros laborales y la sociedad en general, provocan  el surgimiento de diversas organizaciones, con propósitos de mejorar sus condiciones de vida. Para ilustrar un poco la organización de las mujeres urbanas en la década de los 80 citaremos las organizaciones más sobresalientes, entendiéndolas como decisivas protagonistas del movimiento social hondureño.

Las Chonas

El Movimiento por la Paz, “Visitación Padilla”, más conocido como “Las Chonas”, surgió el 25 de enero de 1984,  para reclamar el respeto a los derechos humanos. Hasta 1989 realizaron una intensa labor de sensibilización, denuncia y repudio por la ocupación militar norteamericana del territorio nacional y pusieron en  evidencia la posición servil y entreguista de los gobernantes. En esta organización sobresale el papel de Gladys Lanza y Merly Eguigure.

El Centro de Estudios de la Mujer

El Centro de Estudios de la Mujer – Honduras, CEM-H, es una organización civil sin fines de lucro, con veintidós años de reconocida  trayectoria pública,  que trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres, impulsando la participación ciudadana y política de las mujeres en todos los ámbitos con equidad de género. Es una Organización no gubernamental de mujeres,  independiente de partidos políticos e iglesias. Obtiene su personería en 1987.  En esta organización es justo rescatar los nombres de María Elena Méndez, Mirta Kennedy y Miriam Suazo.

CODEMUH

En junio de 1989,  un taller que analizaba la situación de las mujeres en Honduras identificó la necesidad de tener una organización de mujeres  urbanas que desarrollara un análisis de género y ofreciera una visión feminista  para lograr un cambio significativo en la vida de las mujeres. Ese taller dio como resultado la fundación de la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH), en esta tiene particular trascendencia la participación de Zoila Madrid.

La Colectiva de Mujeres Hondureñas, CODEMUH,; es un espacio feminista autónomo de intercambio de experiencias para apoyarnos en nuestra vida como mujeres.

El Centro de Derechos de Mujeres

En 1992, varias mujeres que estaban trabajando desde la iniciativa del Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM-Honduras), deciden conformar el Centro de Derechos de Mujeres (CDM). Se trata de una  organización social, feminista, de defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres en Honduras.

El Centro de Derechos de las Mujeres,  CDM,  se ha convertido en la más importante institución feminista, autónoma, que trabaja con mujeres no-organizadas y organizadas en instituciones comunitarias, de base, gremiales, mixtas o solamente de mujeres de zonas urbanas y rurales, estudiantes de secundaria y universidad, políticos y políticas, así como funcionarios(as) de gobierno, comunicadoras, la sociedad en general. Asimismo, con  organizaciones sociales comprometidas con la construcción de una verdadera democracia en nuestro país y fundamentalmente defensoras de los derechos de las mujeres desde el sistema judicial. En esta organización resalta el papel que han jugado María Antonia Martínez, Gilda y Suyapa Rivera y Claudia Herrsmandorrsfer.

Inicios del Siglo XXI

La ANDEH, Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras,  se organiza a inicios del siglo y hacia 2004 obtiene su personería jurídica y lucha por visibilizar y  mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres escritoras de Honduras. En la actualidad son destacadas activistas de esta organización las escritoras, Lety Elvir,  Divina Alvarenga, Diana Vallejo, Diana Espinal, Anarella Vélez.

También se organizan las mujeres lesbianas en la Red Lésbica de Honduras Las Cattrachas, cuyas caras más visibles son  Indira Mendoza y Gabie Mass

Asimismo,  surgen alrededor del XXI:

  • Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN;
  • Movimiento de Mujeres Socialistas, “Las Lolas”;
  • Centro de Estudio y Acción para el Desarrollo, CESADEH;
  • Jóvenes Feministas Universitarias;
  • Red de Mujeres Jóvenes;
  • Comisión de la  Mujer Pobladora;
  • Articulaciones Feministas de Redes Locales;
  • Convergencia de Mujeres de Honduras;
  • Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing;
  • Feministas Independientes.
  • Y se funda en la UNAH la Cátedra de Estudios de la Mujer, en la que es justo  señalar el papel motor de Blanca Guifarro.

2009

Con la propuesta de participación ciudadana del Presidente Manuel Zelaya las mujeres vieron una oportunidad para ampliar sus áreas de intervención e incluir en la agenda del gobierno sus particulares demandas. En el 2008 se unen para contribuir a  conformar el Segundo Plan de Igualdad y Equidad de Género y dejan expresadas en el mismo sus reivindicaciones específicicas. En mayo de 2009, se organiza el Espacio de Debate de las mujeres  feministas organizadas, con la finalidad de aunar esfuerzos y apoyar el proyecto de la Consulta Ciudadana. Ese Espacio de Debate está constituido por  el Centro de Estudios de la Mujer, CEMH; el Movimiento de Mujeres Socialistas,” Las Lolas”; el   Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN; Centro de Estudio y Acción para el desarrollo, CESADEH; Jóvenes Feministas Universitarias; Red de Mujeres Jóvenes; Comisión de Mujer Pobladora; Articulaciones Feministas de Redes Locales; Convergencia de Mujeres de Honduras; Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing; Centro de Derecho de Mujeres  y Feministas Independientes. [3]

El mismo 28 de junio  se preparaban para participar en el proceso de consulta ciudadana. Estaban a cargo del centro de votación de las mujeres. A las seis de la mañana recibieron la noticia del golpe de Estado y la expulsión del Presidente hacia Costa Rica. En esos momentos decidieron movilizarse hacia Casa Presidencial y reunidas  ahí se identificaron como  “Feministas en Resistencia” y pasan a formar parte del Frente Nacional en Resistencia contra el Golpe, a cuya organización  también se adhieren  la Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras (ANDEH)   y Cattrachas. Hasta hoy están luchando porque se restablezca en Honduras el respeto a los derechos humanos, la libertad y la paz y, por supuesto, es tema central de su agenda el restablecimiento de la democracia y la conformación de una Constituyente de la que derive una nueva Carta Magna incluyente, equitativa y respetuosa de los derechos de las mujeres.

Este es el hecho más inmediato que explica el  papel de las feministas en el movimiento popular hondureño. Responden  a la convocatoria que impulsó el presidente Zelaya Rosales a través de la que sería la  consulta ciudadana más importante de la historia de la democracia hondureña. Se preguntaría  al pueblo si deseaba que en las elecciones de noviembre de 2009 se instalara una cuarta urna para elegir una Asamblea Nacional Constituyente en 2010. El objetivo: elaborar un nuevo texto constitucional.

En este contexto, decidieron participar en el Espacio de Debate Feminista de cara a la Consulta Popular [3], con miras a debatir sobre los asuntos agrarios con una visión de género y en el que las mujeres campesinas sean partícipes y beneficiarias del uso y control del patrimonio de sus tierras y todos los bienes naturales, incorporando el punto de vista de las feministas en cuanto a la paridad participativa y a sus derechos sexuales y reproductivos, entre otros temas [4].

Considerando este escenario concluyeron que las fuerzas populares y progresistas del país, incluidas las feministas tenían ante sí el desafío de articularse de manera autónoma e independiente para promover y participar en la Asamblea Nacional Constituyente (evitando, desde luego, gravitar de manera exclusiva y sumisa en torno a la convocatoria y orientación de Casa de Gobierno). A partir de entonces asumieron el desafío de garantizar que la Asamblea y la nueva Constitución sean democráticas, progresistas e incluyan a todos los sectores. De lo contrario se corre el riesgo de que se dicte e imponga una nueva Constitución para los grupos de poder que incluso retroceda en los logros democráticos hasta ahora conquistados.

En todo el mundo se conocieron los nefastos sucesos desencadenados desde el domingo 28 de junio de 2009. De ahí en adelante las feministas iniciaron su andadura política unidas y con una identidad propia en el seno del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado. Al definir el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado (a partir de enero de 2010, Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP) [5]. Es necesario señalar que éste es un movimiento amplio que surge y se da a conocer como tal el mismo día de la ruptura constitucional. Se trata, en realidad, de un verdadero conglomerado socio-político en el que militan una variedad de hondureñas y hondureños, quienes a su vez están organizados en partidos políticos, gremios, agrupaciones urbanas y rurales, y cuyo elemento común es la defensa de la democracia, demandar la vuelta al orden institucional, el retorno del presidente Zelaya al gobierno y la lucha por la Constituyente. A este movimiento se suman las mujeres con el nombre que las identifica a partir de entonces: Feministas en Resistencia (FER)

Planteamientos del movimiento feminista

La  alianza entre una parte del movimiento feminista y el presidente en torno al Cuarto Urna tenía un antecedente: en abril de 2009 grupos fundamentalistas religiosos lograron que el Congreso Nacional aprobara una ley para prohibir el uso y distribución de las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia o PAE, legales en el país desde 1992. En ese momento, las feministas hicieron un pacto político con el Presidente Zelaya, y lograron que el 19 de mayo de ese año, desde el ejecutivo se vetara este proyecto de ley. El segundo día después del golpe de estado, se aprobó una ley para prohibir el uso y distribución de las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia o PAE [6].

Pero más allá de todo esto, el peligro inminente que representaba la presencia militar en las calles y en la casa presidencial, y el asumir  el regreso a la época de los golpes de estado, hizo que desde el 28 de junio, las feministas se agolparan desde tempranas horas de la mañana a la casa presidencial. Allí se encontraron,  ese día una de las compañeras llevó un cartel que decía “Feministas en Resistencia contra el golpe”. Esa fue la primera vez que se autodenominaron  de esa manera. Allí nacieron,  en medio del movimiento social que se levantaba en contra del golpe militar [7].

Considero de particular interés establecer que las feministas hondureñas han hecho sus reflexiones sobre su papel en la construcción de la sociedad y la cultura. Estas reflexiones han venido guiando su participación en el proceso de cambio que vive Honduras. Han avizorado que su vinculación al proceso de construcción de un sistema de relaciones al interior del movimiento popular podría transformarse y ubicar en la agenda de éste los intereses particulares de las feministas.

Las FER entienden que su inserción en el movimiento popular es una apuesta arriesgada. Sin embargo, es válida para darle visibilidad y aportarle carta de ciudadanía al feminismo en Honduras. Comprenden que ésta es una oportunidad única para abogar por un espacio propio a esa parte de la historia que siempre se les ha negado, y que sería la ocasión propicia para continuar haciendo oposición al orden establecido, es decir, encarar al sistema patriarcal-capitalista en el que lucha por sobrevivir. Y, sobre todo, por su reconocimiento como personas feministas [8].

Entienden que ésta es una oportunidad para romper con el arquetipo de feminista que no se contamina políticamente con las medios comunes de la lucha popular. Ese arquetipo la codifica dentro de una corriente masculina de la femineidad y la historia de género en el movimiento social. Deciden hacer sus aportes.

También comprenden que la decisión del pueblo hondureño por transformar su propia realidad tiene implicaciones que van más allá de las propias fronteras de nuestro país, y se han preguntado sobre las causas del golpe y sus gestores.

Causas del golpe

¿Por qué el gobierno de EE UU se ha empeñado en socavar la democracia de un país que, obviamente, no ofrece un gran mercado ni oportunidades de inversiones de gran envergadura a sus transnacionales? Es un mercado que, por su tamaño, no puede tener recursos naturales importantes ni bienes que el complejo militar industrial no pudiese dejar de lado o que la población civil de EE UU no pudiese producir ella misma.

Cuando reflexionamos sobre las causas internas al golpe nos hacemos muchas preguntas: ¿Qué intereses partidarios y políticos aglutinaron al presidente del Congreso Nacional con los militantes del Partido Nacional y con algunos miembros de otros partidos políticos? ¿Qué intereses agruparon a los miembros de la Corte Suprema de Justicia con el Congreso Nacional y el Ministerio Público? ¿Cuáles son los intereses económicos tras el golpe que unieron a todas las organizaciones gremiales de los empresarios en contra del proyecto de consulta ciudadana?

Las feministas tienen, por supuesto, sus propias respuestas. Han comprendido que para EE UU es inadmisible la decisión de la América Latina que entiende que estará mejor situada como una unidad de naciones soberanas que le permita controlar su propio destino. Las feministas saben [8] que los pueblos de América Latina y Estados Unidos deben refundar sus naciones y recuperar sus países del control de las transnacionales y el complejo militar industrial. Deben construir naciones que coexistan en paz, estableciendo relaciones de mutuo respeto, naciones fundadas en una ética de la no-violencia y una política del verdadero buen vecino.

También han visto que la oligarquía, la Iglesia y los militares se han unido para defender una democracia de viejo cuño, en la que la represión de manifestantes, las violaciones a las garantías individuales y los controles a la libertad de expresión son simples “gajes del oficio de gobernar”.

Las FER entienden que los políticos hondureños le han dado un fuerte golpe al proceso de construcción democrática que se ha venido gestando en los últimos 28 años. La oligarquía ha puesto en evidencia su intolerancia, irrespeto a la independencia de poderes, autoritarismo, desdén por los cambios que se han producido en el contexto internacional, ambiciones desmedidas, subordinación a los grupos económicos y una profunda falta de respeto al Estado de derecho.

En este contexto, las FER entienden que las Fuerzas Armadas han sido coautoras interesadas del rompimiento del orden de derecho. Se convirtieron en brazo ejecutor del proyecto de los grupos político-económico y mediático, para impedir la consolidación del proceso democrático y participativo que demandaba el pueblo hondureño[9].

Ellas se han convertido en abanderadas de las apetencias de la ciudadanía hondureña, que exige que se respete el derecho de todas las personas y grupos a apoyar o rechazar sistemas ideológicos, políticos y económicos que no satisfagan las exigencias de nuestros pueblos. Quieren una sociedad libre y demandan vivir en paz, en sociedades en las que el derecho a la equidad sea una realidad y en las que el respeto a los derechos específicos de las mujeres se considere una obligación social.

Demandan su derecho a conocer la verdad sobre los acontecimientos del 28-J. Se rebelan ante quienes buscan imponer sus criterios particulares como criterio general de la sociedad, impidiendo que un presidente finalice su mandato constitucional porque disienten de sus proyectos políticos. Se rebelan ante la brutalidad militar y policial que impidió que la ciudadanía sea consultada sobre cualquier tema, incluyendo la elaboración de una nueva Constitución. Consideran que manifestarse sobre estos y otros es también un derecho de todas, como también lo es expresar públicamente sus preferencias políticas y sexuales. Gritarlas con toda la fuerza que pueden no las convierte en delincuentes [10].

Las FER se han posicionado al lado del pueblo hondureño y han logrado “pasar las barreras de las armas”. Han aportado al movimiento popular una particular dignidad ciudadana y un lenguaje crítico que ayuda a forjar una sociedad que repudia la inequidad. Han contribuido a fortalecer la práctica pacífica de lucha en el FNRP y han definido el necesario distanciamiento de la lógica letal de la ultraderecha. Como afirmó Leticia Salomón, “si la ultraderecha transnacional escogió a Honduras como su laboratorio de guerra contra América Latina, la resistencia en Honduras no tiene otra alternativa más que romper con la razón genocida de occidente” [11].

Superación y futuro

No cabe duda de que la labor de erigir un movimiento social latinoamericano frente a la ultraderecha global, la resistencia continental, se ha iniciado en Honduras. Las feministas han asumido su rol en la creación de praxis política basada en la prolongación de la vida con decoro, equidad, y bienestar para todas y todos. En uno de sus encuentros más reciente realizaron un debate en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Fue una oportunidad más para reflexionar y reafirmarse en su compromiso de lucha en contra del militarismo y la ocupación extranjera, así como por la construcción de una sociedad justa. Los lemas “ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres” y “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo” expresan muy bien el espíritu del pueblo hondureño, y en particular las feministas, quienes han demostrado que tienen muy claro su derrotero.

Las feministas hondureñas han iniciado su viaje hacia la decodificación cultural e histórica que las tenía arrinconadas en el pasado. Han acabado con los esquemas que las anclaban a un arquetipo de feminista propia del siglo anterior y se insertan en nuestro tiempo a partir de la construcción de un proyecto incluyente, respetuoso de la diversidad en el contexto de una lucha más amplia. Por ello se incorporan a las manifestaciones del FNRP y a sus encuentros para contribuir, con sus particulares aportes, a la búsqueda de un camino común para la refundación de Honduras. En este contexto, el Sábado 10 julio del 2010 [13] durante la ELECCIÓN DE LA COORDINACIÓN NACIONAL DEL FNRP,  las cuales fueron dirigidas por  Sara Elisa Rosales (miembra de FERH-H)y Francisco Ríos, a petición de la asamblea eligieron 16 miembros entre las que quedaron representadas las FER-H (Maria Antonia Martínez).

En el más reciente de sus comunicados, de 27 de julio, las feministas se mantienen en pie de lucha y se declaran solidarias con el pueblo hondureño y :

“Demandamos:

2. De todas las organizaciones de mujeres de Honduras y  del mundo  unirse a nuestras voces que,  a un año del golpe de Estado,  continuamos exigiendo  respeto a los derechos humanos de las/os ciudadanas/os  de nuestro país.[14]

Las Feministas hondureñas en su más reciente encuentro (23-24 de julio) deciden continuar en el seno del FNRP pues consideran que  este, hoy más que nunca, es un movimiento social que supera a los  modelos de movimientos sociales tradicionales. El FNRP carece de una estructura organizacional uniforme y definida. En algunos lugares el Frente es más horizontal y es dirigido por sus  asambleas, y en otros, por comités de delegados y asambleas consultivas. Este movimiento surge justamente ante el debilitamiento  estatal. Y, es más, expresamente la gran mayoría de sus integrantes se niegan a reconocer al gobierno actual por su génesis y prolongación inconstitucional. Aunado a la crisis de las organizaciones políticas tradicionales.

La demanda de una Asamblea Constituyente para la refundación de Honduras es lo que aglutina a la diversidad de organizaciones en el FNRP. Consideran el proyecto social neoliberal agotado y luchan por un mundo en el que la vida sea el principal proyecto social.

Tenemos la firme decisión de fortalecer al  FNRP por las particularidades como movimiento social:  es transnacional pues ha logrado un espacio en el ámbito de los organismos internacionales;  es amplio e incluyente porque aglutina a la mayor parte de las organizaciones críticas con carta de ciudadanía en nuestro país;  sus acciones están encaminadas a refundar el Estado; promueve las acciones simultáneas de las organizaciones que lo conforman en cualquier tiempo y región de Honduras y, sobre todo, es popular, pues la gran mayoría de las/os ciudadanas/os participan en las actividades a las que convoca.

El FNRP  representa a los  nuevos  movimientos sociales, propios del siglo XXI, la resistencia se ha convertido en una manera de ejercer la ciudadanía y en una forma de vida,  que implica un grado de conciencia y compromiso en relación a la necesaria transformación del sistema social hondureño. Nuevas categorías sociales han surgido en Honduras:   ser resistente implica identidad y orgullo revolucionario, mientras que ser golpista es un insulto intelectual y ético. Por eso, en la Honduras actual, el ejercicio de la ciudadanía pasa necesariamente por el ejercicio de la rebeldía como forma de vida, de la resistencia como actitud. Estas son razones más que válidas,  para que las feministas en resistencia forman parte de este movimiento social.


*Anarella Vélez es historiadora, ensayista, promotora cultural y docente en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Forma parte de, entre otras organizaciones, la Asociación Nacional de Escritoras de Honduras (ANDEH), el Comité por la Libre Expresión (C-Lbre) y milita en Feministas en Resistencia.

[1] STERN, Steve La historia secreta del género. Mujeres, hombres y poder en México en las postrimerías del periodo colonial. Fondo de cultura de México, 1999.

[2]  BALTODADO MARCENARO, Ricardo Ciudadanas por y para la dictadura: el Ala Femenina Liberal de Juventud Liberal Nicaragüense, 1954-1961. http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1826

[3] VÉLEZ, Anarella Breve Historia del feminismo en Honduras. http://estudiosdelamujer.wordpress.com/2010/03/01/breve-relacion-historica-del-feminismo-en-honduras/

[4] Organizaciones del Espacio de Debate: Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN; Centro de Estudios de la Mujer, CEMH; Movimiento de Mujeres Socialistas Las Lolas; Centro de Estudio y Acción para el desarrollo, CESADEH; Jóvenes Feministas Universitarias; Red de Mujeres Jóvenes; Comisión de Mujer Pobladora; Articulaciones Feministas de Redes Locales; Convergencia de Mujeres de Honduras; Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing; y feministas independientes. Véase la Breve Historia

[5] Ver el décimo manifiesto del Movimiento de Mujeres Socialistas Dolores Caballero, Las Lolas, en http://estudiosdelamujer.wordpress.com.

[6] Comunicado 37 del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado.

[7] A partir del 28 de junio de 2009 se publican en diferentes medios varios comunicados de las feministas.

[8] CARIAS, Adelay Honduras, un golpe que nos hace nacer: Las Feministas en Resistencia. http://blog.choike.org/esp/?p=733

[9] En el Manifiesto de las mujeres organizadas en el Espacio de Debate Feminista de cara a la Consulta Popular de 25 de junio de 2009. http://estudiosdelamujer. wordpress.com/6-movimiento-de-mujeres- socialistas-las-lolas-manifiesto-no-9/

[10] Mendoza , Breny: Honduras: El post-golpe y la guerra contra el Frente Nacional de Resistencia Popular.

[11] Salomón, Leticia: “Honduras empresarios y militares protagonistas de un golpe anunciado”.

[12] Mendoza, Breny, Mirta Kennedy: Encuentro Centroamericano “Feministas en Resistencia”.

[13] en Voselsoberano,  informativo electrónico del  FNRP http://voselsoberano.com/v1/index.php?option=com_content&view=article&id=6425:camino-hacia-la-constituyente-dias-32-y-33-en-tocoa&catid=1:noticias-generales&Itemid=1

La coordinación del FNRP quedó integrada de la siguiente manera.

1.- Manuel Zelaya Rosales. Coordinador General del FNRP. Cargo no delegable.

2.- Juan Barahona, coordinador, Tegucigalpa.

3.- Edgardo Casaña. (FOMH) Tegucigalpa.

4.- Carlos H. Reyes. STIBYS. Tegucigalpa.

5.- Wilfredo Paz. (MUCA), Tocoa, Colón.

6.- Leonel Amaya, Roatán, Islas de la Bahía.

7.- Miguel Navarro, Olancho.

8.- Lucía Granados, Cortés.

9.- Lily Aguilar, Lempira.

10.- María Antonia Martínez (propietaria) Elena Flores (suplente). Feministas en Resistencia, Tegucigalpa.

11.- Porfirio Amador. Zona Sur.

12.- Juan Chinchilla. Juventud del MUCA.

13.- Jaime Rodríguez. COPEMH.

14.- Víctor Petit. Comayagua.

15.- Teresa Reyes. OFRANEH.

16.- José Luis Baquedano. CUTH.

[14] Comunicado de las FER-H publicado en la Red de FIAN: https://mail.google.com/mail/?shva=1#search/Comunicado+de+las+FER/12a0d9309e8d3d5d

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1 comentario

  1. grupo #2 said,

    Historia de la literatura hondureña

    Es posible que a causa de ello haya lagunas de contenido o deficiencias de formato. Si quieres puedes ayudar y editar, pero por favor antes de realizar correcciones mayores contáctalos en sus páginas de discusión para poder coordinar la redacción.

    La literatura de Honduras cuenta con poetas, novelistas y narradores de notable calidad en diferentes períodos de la historia de ese país centroamericano.
    A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, descatan escritores como Froylán Turcios y el poeta modernista, Juan Ramón Molina. Lucila Gamero (1873-1964) es la novelista más relevante del romanticismo en Honduras. En tanto que, Prisión verde, de Ramón Amaya Amador, es la novela por excelencia con la que se inaugura la literatura del realismo social dentro del país. Los poetas Óscar Acosta, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Adán Castelar, Alexis Ramírez y José Luis Quesada, junto a narradores como Julio Escoto, Eduardo Bähr – libro de cuentos, El cuento de la guerra – y Ernesto Bondy Reyes – “La mujer fea y el restaurador” – entre otros y otras, son los escritores que abren nuevas perspectivas -literaria y generacionales- en el modo de hacer y enfrentar el hecho literario nacional a partir de los años 60, 70 y la actualidad. No se puede obviar a los renombrados escritores Oscar Amaya con su última producción de cuentos El Prodigio de los prícipes; y Galel Cárdenas con su última novela Pared del agua.
    Helen Umaña es una de las pocas escritoras hondureñas que ha enfocado su labor literaria hacia el ensayo y la crítica literaria, aparte de la historiadora Leticia de Oyuela, quien ha escrito ensayos sobre pintura y ha publicado diferentes libros sobre la historia de Honduras.
    En la literatura hondureña del presente se puede hablar de escritores que incursionan tanto en la poesía como en la narrativa, entre ellos César Lazo, Felipe Rivera Burgos, Efraín López Nieto, Jorge Miralda, Elisa Logan, Rebeca Becerra, Rubén Izaguirre, Mario Berríos, Alberto Destephen, Débora Ramos, Aleyda Romero,Dorita ZapataSoledad Altamirano, Samuel Trigueros, Israel Serrano, Fabricio Estrada, Heber Sorto, Salvador Madrid, David Fortín, Melissa Merlo, Oscar Sierra, entre otros, y quienes además de su producción individual, figuran en importantes antologías hondureñas y extranjeras.
    Roberto Quesada, con su novela, Los barcos, novelista y cuentista, es una de las tres figuras más descollantes de la literatura hondureña actual, junto a los dos escritores que, al igual que él, se abren paso en Estados Unidos y Europa respectivamente, como la poeta y editora Amanda Castro y el escritor y dramaturgo Javier Abril Espinoza, autor del libro Un ángel atrapado en el huracán y de Cuentos para niños y niñas. El narrador Nery Alexis Gaitán y el poeta José González, de diferentes generaciones, son otros de los escritores hondureños dignos de ser considerados, del mismo modo que no pasa inadvertido, por su fina ironía satírica, el escritor olanchitense Armando García. Tambien tenemos a Juan Ramon Saravia Nació en Santa Barbara, Honduras. 1951. Poeta dramaturgo, editor, escritor.Ha publicado los siguientes libros: Poesía: Paisajes Bíblicos (Ida y vuelta), 1985; Puntos Cardinales, 1988; Solo para una mujer, 1990; Alta es la noche, 1992; Entre todas las mujeres, 1996. Teatro: Hasta nunca, sangre azul; El círculo del domingo; y Se nos quema el dulce. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Casa de las Américas, Cuba (1988) compartido con cuatro poetas latinoamericanos y publicado por ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1988, en la Colección Premio, bajo el titulo de Cinco Puntos Cardinales, junio de 1989.

    En Septiembre del 2006, J. H. Bográn[1] publicó, a través de Chippewa Publishing LLC, un libro escrito enteramente en Inglés titulado Treasure Hunt. Esta novela tiene la distinción de ser la primera obra publicada en formato electrónico (e-book) por un autor hondureño.

    Literatura de Honduras
    Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
    Saltar a navegación, buscar
    Honduras cuenta con poetas, novelistas y narradores de notable calidad en diferentes períodos de su historia literaria. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, destacan escritores como Froylán Turcios (1875-1943) y el poeta modernista Juan Ramón Molina (1875-1908).
    Polígrafo e historiador de reconocida trayectoria continental, resulta ser don Rafael Heliodoro Valle (1891-1959). Con la novela Prisión Verde, ambientada en los campos bananeros de la costa norte del país y escrita por el novelista Ramón Amaya Amador (1916-1966), se inaugura en Honduras la literatura del realismo-social.
    A partir de los años 60 y 70, los poetas Óscar Acosta (1933), Roberto Sosa (Premio Casa de las Américas), Rigoberto Paredes (1948), José Adán Castelar (1941) y José Luis Quesada (1948), junto a narradores como Julio Escoto y Eduardo Bähr -libro El cuento de la guerra-, entre otras y otros literatos de cierta importancia que no se mencionan aquí (véase Diccionario de autores hondureños, de Mario Argueta), son los escritores que abren nuevas perspectivas -literarias y generacionales- en el modo de hacer y presentar una literatura de alcances sociales y estéticos más amplios y en armonía con las corrientes vanguardistas, hoy bien conocidas, pero totalmente desconocidas por el lector medio hondureño de antes.
    Helen Umaña es una de las pocas escritoras hondureñas que ha enfocado su labor literaria hacia el ensayo y la crítica literaria, aparte de la historiadora Leticia de Oyuela, quien ha escrito ensayos sobre pintura y publicado diferentes libros sobre la historia de Honduras. De los autores del presente, se puede hablar de nuevos valores en la poesía, como Rebeca Becerra, Rubén Izaguirre y César Indiano –libro Azul maligno–, aunque este último, practica más el género narrativo con mejor suceso. Roberto Quesada -novela Los barcos-, novelista y cuentista, es una de las tres figuras más descollantes de la literatura hondureña actual, junto a dos jóvenes escritores más, que, al igual que Quesada, se abren paso en Estados Unidos y Europa respectivamente. Ellos son la poeta y editora Amanda Castro –poemario Celebración de mujeres- y el escritor y dramaturgo Javier Abril Espinoza –libro Un ángel atrapado en el huracán-. El narrador Nery Alexis Gaitán y el poeta José González, de diferente generaciones, resultan ser dos escritores hondureños también muy interesantes; del mismo modo que no pasa inadvertido -por la ironía satírica de sus propuestas- el escritor y columnista de prensa, Armando García

    Poesía
    La poesía (del griego ποίησις ‘creación’ < ποιέω 'crear') es un género literario. También, es encuadrable como una «modalidad textual» (esto es, como un tipo de texto).1 Es frecuente, en la actualidad, utilizar el término «poesía» como sinónimo de «poesía lírica» o de «lírica», aunque, desde un punto de vista histórico, esta es un subgénero o subtipo de la poesía.

    Evolución histórica del término y el concepto
    Grecia
    Originalmente en las primeras reflexiones occidentales sobre la literatura, las de Platón, la palabra griega correspondiente a «poesía» abarcaba el concepto actual de literatura. El término «poiesis» significaba «hacer», en un sentido técnico, y se refería a todo trabajo artesanal, incluido el que realizaba un artista. Consecuentemente, era un término que aludía a la actividad creativa en tanto actividad que provocaba que algo que no existía antes llegaba a ser después.2 Aplicado a la literatura, se refería al arte creativo que utilizaba el lenguaje.
    La poesía griega se caracterizaba por que se trataba de una comunicación no destinada a la lectura, sino a la representación ante un auditorio realizada por un individuo o un coro con acompañamiento de un instrumento musical.3
    En su obra La República, Platón establece tres tipos de «poesía» o subgéneros: la poesía imitativa, la poesía no imitativa y la épica. Dado que la reflexión literaria de Platón se halla en el interior de otra mucho más amplia de dimensiones metafísicas, el criterio que usa el filósofo griego para establecer esta triple distinción no es literario, sino filosófico. Platón, en primer lugar, describe la creación dramática, el teatro, como «poesía imitativa» en tanto que el autor no habla en nombre propio, sino que hace hablar a los demás; describe, por su parte, como «poesía no imitativa» a aquella obra donde el autor sí habla en nombre propio, aludiendo en concreto al ditirambo, una composición religiosa en honor de Dionisos; por último, establece un tercer tipo de poesía en el que la voz del autor se mezclaría con la de los demás, los personajes, y ahí es donde sitúa a la épica.4
    De esta primera clasificación platónica, se desprende el origen de la vinculación del género poético con la característica enunciativa de la presencia de la voz del autor. Nótese, por lo demás, que el uso del verso no es en estos momentos relevante, por cuanto la literatura antigua se componía siempre en verso (incluido el teatro).
    Como se ha señalado, Platón trata la literatura en el contexto de su tratamiento de determinados problemas filosóficos. Será Aristóteles quien, por primera vez, afrontaría la elaboración de una teoría literaria independiente. La obra clave es su Poética (c. 334 a. C.), esto es, su obra sobre la poesía.
    Aristóteles introduce, en primer lugar, un elemento novedoso en la descripción de la poesía, al tener en cuenta que, al lado del lenguaje (el «medio de imitación» característico de la poesía), en determinadas formas de esta se pueden utilizar, además, otros medios como la armonía y el ritmo. Así, en los géneros dramáticos, la poesía mélica y los ditirambos.
    Y, en segundo lugar, cuando reflexiona sobre la forma de imitación, distingue entre narración pura o en nombre propio (ditirambo) y narración alternada (épica), llegando a una divisón similar a la que había establecido Platón.5

    Roma
    Es una de las manifestaciones artísticas más antiguas. La poesía se vale de diversos artificios o procedimientos: a nivel fónico-fonológico, como el sonido; semántico y sintáctico, como el ritmo; o del encabalgamiento de las palabras, así como de la amplitud de significado del lenguaje.
    Para algunos autores modernos, la poesía se verifica en el encuentro con cada lector, que otorga nuevos sentidos al texto escrito. De antiguo, la poesía es también considerada por muchos autores una realidad espiritual que está más allá del arte; según esta concepción, la calidad de lo poético trascendería el ámbito de la lengua y del lenguaje. Para el común, la poesía es una forma de expresar emociones, sentimientos, ideas y construcciones de la imaginación.
    Aunque antiguamente, tanto el drama como la épica y la lírica se escribían en versos medidos, el término poesía se relaciona habitualmente con la lírica, que, de acuerdo con la Poética de Aristóteles, es el género en el que el autor expresa sus sentimientos y visiones personales. En un sentido más extenso, se dice que tienen «poesía» situaciones y objetos que inspiran sensaciones arrobadoras o misteriosas, ensoñación o ideas de belleza y perfección. Tradicionalmente referida a la pasión amorosa, la lírica en general, y especialmente la contemporánea, ha abordado tanto cuestiones sentimentales como filosóficas, metafísicas y sociales.
    Sin especificidad temática, la poesía moderna se define por su capacidad de síntesis y de asociación. Su principal herramienta es la metáfora; es decir, la expresión que contiene implícita una comparación entre términos que naturalmente se sugieren unos a los otros, o entre los que el poeta encuentra sutiles afinidades. Algunos autores modernos han diferenciado metáfora de imagen, palabras que la retórica tradicional emparenta. Para esos autores, la imagen es la construcción de una nueva realidad semántica mediante significados que en conjunto sugieren un sentido unívoco y a la vez distinto y extraño

    Historia

    La tablilla sobre el diluvio de la epopeya de Gilgamesh, escrita en acadio.
    Hay testimonios de lenguaje escrito en forma de poesía en jeroglíficos egipcios de 25 siglos antes de Cristo. Se trata de cantos de labor y religiosos. El Poema de Gilgamesh, obra épica de los sumerios, fue escrito con caracteres cuneiformes y sobre tablas de arcilla unos 2000 años antes de Cristo. Los cantos de La Ilíada y La Odisea, cuya composición se atribuye a Homero, datan de ocho siglos antes de la era cristiana. Los Veda, libros sagrados del hinduismo, también contienen himnos y su última versión se calcula fue redactada en el siglo III a. C. Por estos y otros textos antiguos se supone justificadamente que los pueblos componían cantos que eran trasmitidos oralmente. Algunos acompañaban los trabajos, otros eran para invocar a las divinidades o celebrarlas y otros para narrar los hechos heroicos de la comunidad. Los cantos homéricos hablan de episodios muy anteriores a Homero y su estructura permite deducir que circulaban de boca en boca y que eran cantados con acompañamiento de instrumentos musicales. Homero menciona en su obra la figura del aedo (cantor), que narraba sucesos en verso al compás de la lira. El ritmo de los cantos no sólo tenía la finalidad de agradar al oído, sino que permitía recordar los textos con mayor facilidad.
    La poesía lírica tuvo expresiones destacadas en la antigua Grecia. El primer poeta que escogió sus motivos en la vida cotidiana, en el período posterior a la vida de Homero, fue Hesíodo, con su obra Los trabajos y los días. A unos 600 años antes de Cristo se remonta la poesía de Safo, poeta nacida en la isla de Delfos, autora de odas celebratorias y canciones nupciales (epitalamios), de las que se conservan fragmentos. Anacreonte, nacido un siglo después, escribió breves piezas, en general dedicadas a celebrar el vino y la juventud, de las que sobrevivieron unas pocas. Calino de Éfeso y Arquíloco de Paros crearon el género elegíaco, para cantar a los difuntos. Arquíloco fue el primero en utilizar el verso yámbico (construido con «pies» de una sílaba corta y otra larga). También escribió sátiras. En el siglo V a. C. alcanzó su cima la lírica coral, con Píndaro. Se trataba de canciones destinadas a los vencedores de los juegos olímpicos.
    Roma creó su poesía basándose en los griegos. La Eneida, de Virgilio, se considera la primera obra maestra de la literatura latina, y fue escrita pocos años antes de la era cristiana, al modo de los cantos épicos griegos, para narrar las peripecias de Eneas, sobreviviente de la guerra de Troya, hasta que llega a Italia. La edad de oro de la poesía latina es la de Lucrecio y Catulo, nacidos en el siglo I a. C., y de Horacio (maestro de la oda), Propercio y Ovidio. Catulo dedicó toda su poesía a una amada a la que llamaba Lesbia. Sus poemas de amor, directos, simples e intensos, admiraron a los poetas de todos los tiempos.

    Poesía china
    En la poesía china se cultivaron especialmente los versos pentasílabos y heptasílabos, que en el caso de la lengua china corresponden a versos de cinco y siete sinogramas respectivamente, puesto que cada sinograma representa una sílaba. Las formas poéticas más cultivadas fueron especialmente los Lüshi (律詩, poemas de ocho versos) y los Jueju (絕句, poemas de cuatro versos). Se compiló una recopilación de poemas titulada Todos los poemas de la Dinastía Tang (全唐詩) con más de 48.900 poemas de más de 2200 autores. Entre los poetas más destacados se encuentran Li Bai (李白), Du Fu (杜甫) y Bai Juyi (白居易).
    Una importantísima corriente literaria de la época Tang es el Movimiento por la lengua antigua (古文運動). Los partidarios de dicho movimiento propugnaban un retorno el estilo literario de la época Han y anterior, que era más claro y preciso, menos artificioso que el que imperaba en aquel momento. Muchos literatos adeptos fueron destacados ensayistas. Entre ellos destacan Han Yu y Liu Zongyuan. Han Yu era considerado el mejor escritor chino de todos los tiempos por el renombrado orientalista Arthur Waley.
    Junto con Ouyang Xiu 欧阳修 Su Xun 苏洵 Su Shi 苏轼 Su Zhe 苏辙 Wang Anshi 王安石 Zeng Gong 曾鞏 son conocidos como los ocho maestros de la prosa china.

    Poesía japonesa
    La poesía lírica japonesa, de gran influencia en Europa en el siglo XX, se remonta al siglo VIII d. C. y una de sus formas más populares es el haiku, una composición de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, en la que una imagen visual se contrasta con otra, sin comentarios, o a una imagen sigue una reflexión concisa y a la vez fugaz. El haiku, utilizado por el budismo zen para trasmitir sus enseñanzas, influyó en poetas vanguardistas del siglo XX, como el estadounidense Ezra Pound. Se le llama haikú a la primera estrofa de una variante métrica llamada tanka.

    Poesía trovadoresca
    La poesía trovadoresca y galante se originó en la Provenza, al sur de Francia, y fue el antecedente de la riquísima producción de los poetas italianos del siglo XIII, como Dante Alighieri y Guido Cavalcanti. Poco más tarde, Petrarca llevó a su máxima expresión el llamado dolce stil nuovo (dulce estilo nuevo), con su poesía amorosa dedicada a su amada Laura.
    Versificación castellana

    César Vallejo Poeta Universal
    El arte de combinar rítmicamente las palabras no es lo único que distingue a la poesía de la narrativa, pero hasta mediados del siglo XIX constituía la mejor forma de diferenciar ambos géneros. La versificación tiene en cuenta la extensión de los versos, la acentuación interna y la organización en estrofas.
    La rima (coincidencia de las sílabas finales en versos subsiguientes o alternados) es otro elemento del ritmo, igual que la aliteración, que es la repetición de sonidos dentro del verso, como en éste de Góngora: «infame turba de nocturnas aves», donde se repite el sonido ur y también se juega una rima asonante en el interior del verso entre infame y ave. La rima es consonante cuando todas las letras de la última sílaba coinciden en dos o más versos próximos. Se llama asonante cuando sólo coinciden las vocales.
    La poesía en lengua castellana se mide según el número de sílabas de cada verso, a diferencia de la poesía griega y de la latina, que tienen por unidad de medida el pie, combinación de sílabas cortas y largas (el yambo, la combinación más simple, es un pie formado por una sílaba corta y otra larga). En la poesía latina los versos eran frecuentemente de seis pies.
    Por el número de sílabas, hay en la poesía en lengua castellana versos de hasta 14 sílabas, los alejandrinos. Es muy frecuente el octosílabo en la poesía popular, sobre todo en la copla. Las coplas de Manrique se basan en el esquema de versos octosílabos, aunque a veces son de siete, rematados por un pentasílabo. A esta forma se le llama «copla de pie quebrado». La irregularidad silábica es frecuente, incluso en la poesía tradicional. Por ejemplo, en poesías de versos de once sílabas se pueden encontrar algunos de diez o de nueve.
    Las estrofas (grupos de versos) regulares, de dos, cuatro, cinco y hasta ocho versos o más corresponden a las formas más tradicionales. El soneto, una de las más difíciles formas clásicas, se compone de catorce versos, generalmente endecasílabos (once sílabas), divididos en dos cuartetos y dos tercetos (estrofas de cuatro y de tres versos), con distintas formas de alternar las rimas.
    La alternancia de sílabas tónicas (acentuadas) y átonas (sin acento) contribuye mucho al ritmo de la poesía. Si los acentos se dan a espacios regulares (por ejemplo, cada dos, tres o cuatro sílabas), esto refuerza la musicalidad del poema. Mantenida esta regularidad a lo largo de todo un poema, se logra un efecto muy semejante al del compás musical.

    La poesía del siglo XX ha prescindido de la métrica regular y, sobre todo, de la rima. Sin embargo, la aliteración, la acentuación y, a veces, la rima asonante, mantienen la raíz musical del género poético.

    Actualidad
    El papel que juega la poesía en el siglo XXI, se encuentra ligado al avance tecnológico y científico. Surgen nuevas corrientes de Poesía, nuevas formas de manifestación, como: la Biopoesia, Metapoesía, la poesía ecologista, la poesía virtual, transmodernista entre otros, además de que asistimos a una renovación o por lo menos un reemprendimiento de ciertos vanguardismos y estéticas críticas, como la poesía de la conciencia.
    El Día Internacional de la Poesía fue proclamado por la Conferencia General de la UNESCO y se celebró por primera vez el 21 de marzo de 2000. Su finalidad es fomentar el apoyo a los poetas jóvenes, volver al encantamiento de la oralidad y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes (teatro, danza, música, e

    Bibliografía

    • “Gramática estructural tomo 2”

    • “Enciclopedia de la lengua”

    • “Lengua y literatura”

    • “Internet enciclopedia”

    “¡Oh Patria Mía!”
    Por: Oscar Henríquez
    Hondureño

    Oh! patria mía
    me parecen tan lejanas
    tus calles, cerros y tu gente
    son reliquias en mi mente

    Oh! patria mía
    bendita tierra
    hoy a un mundo
    lejos de tu suelo
    añoro tu cobijo, tus valles
    y el sabor a pueblo

    Bendita mi gente de pueblo
    que labra la esperanza
    bendita esa esperanza
    de vivir aun con nuestra economía moribunda,

    Hoy te recuerdo patria mía
    como te recuerdo cada día
    hoy como ayer,
    lloro mi ausencia de tu suelo
    es mi deseo
    si muero lejos de tus calles

    Que me regresen a tu suelo
    y sobre mi féretro escriban
    "Honduras patria mía te quiero."

    “Pero Quien Dice Que la
    Lluvia es triste?”

    Por: Elena Arévalo

    No te creas lo de dormir a media luz,

    Bajo el bullicio y escandaloso ruido,

    Del llanto de las lagrimas lanzadas del cielo,

    En una noche sin luna y con luz apagada,

    Ocultando las estrellas cual seré yo una,

    De esas estrellas la más bella.

    El cielo desgarra su furia al ruidoso resplandor,

    Donde desata la ira con luces de ir y venir,

    Para hacerte a ti ver lo maravilloso que es la claridad,

    Y la tristeza que causa una lluvia en una noche sin luna,

    Cuando sientes frío y temor a tanto relámpago y apagón.

    El cielo se está haciendo sentir ante tus ojos,

    Al lanzar sus torrentes bofetadas en agua no esperada,

    Que si tú analizas sin agua hay sed y no somos nada,

    El verdecer vuelve a vivir en la sublime naturaleza,

    Cuando el cielo dice basta de lamentaciones,

    Yo voy a llorar esta noche para tu subsistir.

    Gracias, Dios Mío por este gran ruido,

    Que hace la caída de estruendo y corrido en música de truenos,

    En una lluvia cayendo veloz del cielo a la tierra,

    Cubriendo con sus aguas necesidades en monte sin vida,

    Para dar cabida al verde del siguiente día.

    Lluvia inesperada un poco sofocada y escandalosa,

    ¿Pero quien dice que la lluvia es triste? Cuando sin ti todo esta apagado,

    ¡Solo mira como cubres los manjares de la sed reseca en labios verdes!

    De todos los Lares y un verdecer con alma y vida en una rosa de colores,

    Brotando flores para dar alegría a muchos de mis amores.

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