BREVE RELACIÓN HISTÓRICA DE LOS GOLPES DE ESTADO EN HONDURAS

noviembre 14, 2011 at 5:25 am (Uncategorized)

Desde la Independencia de Centro América de España, Honduras vivió un permanente estado de inestabilidad política. Al principio el Estado de Honduras era muy débil, y no tenía pleno dominio sobre su territorio. Los demás países de Centro América intervenían en la política interna, así como Honduras intervenía en la de estos. Y los países centroamericanos frecuentemente prestaban sus territorios para las fuerzas insurgentes de los países vecinos.

En el siglo XIX fueron derrocados por la fuerza de las armas los siguientes gobernantes hondureños: Dionisio de Herrera en 1827, José Trinidad Cabañas en 1855, Francisco Montes en 1863, José María Medina en 1872, Céleo Arias en 1874, Ponciano Leiva en 1876, Marco Aurelio Soto en 1883.

A inicios del siglo XX, el presidente Miguel R. Dávila fue atacado por el General Manuel Bonilla en 1911. Estados Unidos intercedió a favor de la facción conservadora de Bonilla, y en las negociaciones en el buque de guerra “Tacoma” se acordó que Miguel R. Dávila y su vicepresidente, Dionisio Gutiérrez, interpusieran la renuncia para entregarle la Primera Magistratura del país a Francisco Bertrand.

En 1919, el presidente Francisco Bertrand renunció por amenaza de intervención militar de parte de Estados Unidos, al desatarse una crisis política en el país, por la pretensión de Bertrand de imponer un familiar político suyo en la presidencia.

La dictadura del General Tiburcio Carías Andino, que empezó en 1933 y duró 16 años, trajo una época de estabilidad política al país y la consolidación del Estado de Honduras. Sus primer período constitucional de cuatro años fue legal, pero al finalizar legalmente su mandato convocó a una Constituyente para que elaborara una nueva constitución que cambiara los períodos presidenciales de cuatro a seis años, y asimismo para que prorrogara el ejercicio del Poder a los titulares Carías y Williams por un subsiguiente período de seis años. En la reunión del Congreso ordinario, al vencerse este segundo período de seis años, se ratificó el Artículo de la Constitución que prorrogó el período presidencial a dichos seis años y la Presidencia en los titulares Generales Carías y Williams hasta el 31 de Diciembre de 1948, cuando se convocó al pueblo a elecciones generales.

Al presidente Carías le sucedió en 1949 el presidente Juan Manuel Gálvez. Este gobierno tuvo una influencia relativamente modernista. Al finalizar su período ninguno de los tres candidatos presidenciales obtuvo una mayoría absoluta. El presidente Gálvez, sintiéndose enfermo el 16 de noviembre de 1954 dejó el poder en manos del vice-presidente Lozano Díaz y se marchó a Panamá.

El presidente Julio Lozano Díaz se quedó gobernando de facto, asesorado por miembros del Congreso Nacional, que pasaron a ser Consejeros de Estado. Gobernó por medio de decretos-leyes.

El día 21 de octubre de 1956, las Fuerzas Armadas de la nación conminaron al presidente Díaz a que entregara el poder a una Junta Militar. Díaz se marchó a los Estados Unidos, falleciendo en Miami, Florida, el 20 de agosto de 1957.

Tomó el poder una Junta Militar formada por el general Roque J. Rodríguez, Jefe Director de la Escuela Militar “Francisco Morazán”, por el coronel Héctor Caraccioli, Jefe de las Fuerzas Armadas, y por el ingeniero Roberto Gálvez Barnes.

El 17 de noviembre, en virtud de la renuncia de los triunviros Roque J. Rodríguez y del mayor e ingeniero Roberto Gálvez Barnes, se reorganizó la Junta Militar de Gobierno con los triunviros Oswaldo López Arellano y el Coronel Héctor Caraccioli, quienes continuaron ejerciendo el poder de la nación hasta el momento de hacer la transmisión de mando al presidente electo por la Cámara Constituyente, Dr. Ramón Villeda Morales. La misma Constituyente eligió Jefe de las Fuerzas Armadas al coronel Oswaldo López Arellano.

El gobierno de Villeda Morales emitió algunas leyes importantes, como el Código de Trabajo, la Ley de Reforma Agraria, la Ley del Seguro Social, la Ley de Fomento Industrial y otras de gran importancia. Convocó al pueblo a elecciones, y diez días antes de celebrarse aquel evento electoral, el que se verificaría el día 13 de octubre de 1963, un golpe militar derribó su gobierno.

El coronel Oswaldo López Arellano participó en los golpes de Estado contra Julio Lozano Díaz, Ramón Villeda Morales y Ramón Ernesto Cruz. En su segundo período de gobierno logró “constitucionalizarse” después de unas elecciones fraudulentas. En su tercer y último período de gobierno tuvo una tendencia progresista. El ex-presidente Rafael Leonardo Callejas ha declarado que López Arellano ha sido el mejor gobernante de Honduras.

En su proclama del 3 de octubre las Fuerzas Armadas dieron tres motivos para el Golpe de Estado: La infiltración comunista en el gobierno de Villeda Morales, la existencia de la Guardia Civil como una amenaza contra el Ejército, y el lanzamiento de un candidato —Modesto Rodas Alvarado— que predicaba “el odio y no la unidad de la familia hondureña.”

Asumió el poder Oswaldo López Arellano, como Jefe de Estado, desde el 3 de octubre de 1963 al 5 de junio de 1965. El 6 de junio de 1965 empezó su nuevo mandato constitucional, después de unas elecciones notoriamente fraudulentas.

El 6 de junio de 1971 regresaron al poder los civiles, con un pacto entre el Partido Liberal y el Partido Nacional. El gobierno bipartidista, cuyo titular era el presidente Ramón Ernesto Cruz, resultó un fracaso. Un nuevo golpe de Estado militar, el 4 de diciembre de 1972, le puso fin al régimen civil.

Continuó gobernando Oswaldo López Arellano. El 22 de abril de 1975, el señor López Arellano fue destituido de su cargo por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, al verse involucrado en un escándalo de corrupción en un caso de soborno por parte de la compañía estadounidense Chiquita Brands. Lo sustituyó en el poder el coronel Juan Alberto Melgar Castro. Melgar fue destituido de su cargo el 7 de agosto de 1978 por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, y sustituido por una Junta Militar de Gobierno compuesta por los militares Policarpo Paz García, Domingo Antonio Álvarez y Amílcar Zelaya Rodríguez.

El 20 de julio de 1980 se instaló la Asamblea Nacional Constituyente. El 25 del mismo mes ésta emitió el Decreto No. 2, por medio del cual se eligió Presidente de la República al general Policarpo Paz García.

En las elecciones del 29 de noviembre de 1981 resultó electo presidente el doctor Roberto Suazo Córdova, quien asumió el poder el 27 de enero de 1982.

Así se le puso fin a un período de gobiernos militares, pero éstos conservarían una gran influencia en los gobiernos civiles, hasta que el gobierno de Carlos Roberto Reina le quitó la autonomía a las Fuerzas Armadas y abolió el servicio militar obligatorio.

Pero culminado el período de los golpes de Estado en 1982, ahora se darían golpes de barraca en el seno de los gobiernos civiles. Grupos de militares rebeldes defenestraron al Jefe de las Fuerzas Armadas en tres ocasiones: en 1984 a Gustavo Álvarez Martínez, en 1986 a Walter López Reyes, y en 1990 a Arnulfo Cantarero López.
GOLPE DE ESTADO (1904)
Domingo Vázquez toma posesión del mando el 18 abr. 1893, y el 22 feb. 1894 la revolución liberal que encabeza Policarpo Bonilla entra triunfante en la capital. Se emiten leyes liberales. Se envía auxilio al presidente de Nicaragua, general Zelaya, para que sofoque una rebelión. Se fomenta la educación de la mujer. Se establece la República Mayor de Centroamérica formada por El Salvador, H. y Nicaragua, que fracasa debido a un golpe militar de Tomás Regalado, en El Salvador, cayendo el presidente constitucional Rafael Antonio Gutiérrez. En 1899 sube a la presidencia el general Terencio Sierra (1899-1902). Inicia la construcción de la carretera del Sur. Se abren caminos. Se administra honradamente la Hacienda pública. Se gobierna con mano fuerte. Manuel Bonilla (1903-07). Se interesa por la educación popular. Se fundan La Escuela Normal de Varones y la de Señoritas. Se da un golpe de Estado en 1904. Se persigue a los liberales. Es comunicado el laudo del rey de España en el asunto de fronteras con Nicaragua, emitido el 23 dic. 1906. La revolución liberal entra triunfante a Tegucigalpa en 1907. Sube a la presidencia Miguel R. Dávila. Se fomenta el cultivo del tabaco y elaboración de puros. Se desata la guerra civil. Hay intervención de EE. UU. y asciende Francisco Bertrand como presidente provisional. Después fue electo Manuel Bonilla, que fomenta la educación popular. Se inicia la era de concesiones a las compañías extranjeras. Muere el 21 mar. 1913 y continúa el periodo presidencial Francisco Bertrand. El maestro chileno Dr. Manuel Soto organiza la escuela primaria. Se procura la conciliación de la familia hondureña.
Después de una guerra civil, es electo presidente de la República el general Rafael López Gutiérrez. Quiere organizar las finanzas públicas, pero le hacen muchas guerras y se gasta mucho dinero en sostenimiento del orden público. Se funda la República federal tripartita (H., El Salvador y Guatemala), con capital federal en Tegucigalpa y capital del Estado en Comayagua. La guerra civil lleva al poder al general Vicente Tosta C. (28 abr. 1924). Se celebran elecciones y asciende M. Paz Baraona (1925-29). La Constituyente emite una carta magna muy avanzada. Se procura la conciliación de la familia hondureña, se hace un arreglo con los tenedores de bonos para la cancelación de la deuda externa, se emite una ley para el pago de la interna y se contratan empréstitos. Paz Baraona, por sus anhelos en pro del régimen jurídico, ha sido calificado como «el padre de la democracia». En elecciones libres triunfa Vicente Mejía Colindres (192933). Fue un verdadero demócrata. Tuvo dificultades financieras. Se arregló el asunto de fronteras con Guatemala. Hubo libertad y progreso. El 1 feb. 1933 asciende al poder Tiburcio Carias Andino (v.). Gobierna con mano fuerte (1933-48). Durante su mandato de paz, orden y progreso material, se fomenta la agricultura. Se construyen edificios públicos. El 1 en. 1949 toma posesión de la presidencia de la República Juan Manuel Gálvez, demócrata, sin odios. Gobierna con los hondureños más capacitados. Funda los Bancos: Nacional de Fomento y Central. Por enfermedad se ausenta del país. Se hace cargo interinamente el vicepresidente julio Lozano Díaz. En las elecciones, ninguno de los candidatos obtiene mayoría absoluta. El Congreso Nacional no designa presidente entre ellos, por lo que Lozano se proclama jefe de Estado. Las fuerzas armadas lo deponen el 21 oct. 1956, formándose una junta militar de Gobierno en la que figuraban el general Roque J. Rodríguez, el coronel Héctor Carraccioli y el ingeniero Roberto Gálvez Barnes. En elecciones libres triunfa R. Villeda Morales, que gobierna del 21 dic. 1957 al 3 oct. 1963, en que un golpe militar eleva al poder al coronel O. López Arellano. Con Villeda Morales las garantías constitucionales fueron efectivas y entre otras obras sociales, estableció el Inst. De Seguro Social. López Arellano, gobierna desde el 1 jul. 1965 al 28 mar. 1971, en que tras elecciones cede la presidencia a E. Ramón Cruz,-pero con un nuevo golpe militar retorna al poder el 4 dic. 1972. A su vez, López Arellano es destituido por el ejército el 22 abr. 1975, que eleva a la presidencia a J. A. Melgar Castro.
GOLPE DE ESTADO (1956)
Fue en 1956 cuando comienzan en Honduras los golpes de Estado, teniendo como protagonistas a las Fuerzas Armadas (FF AA).
Antes habían ocurrido derrocamientos de gobiernos pero las acciones eran promovidas por caudillos políticos con las banderas Nacional o Liberal que se alzaban en armas en busca del poder.
En estas revueltas utilizaban a humildes campesinos que los fanatizaban con la bandera de color rojo o azul, según su militancia. De esta forma hubo decenas de miles de muertos que la historia registra como “cincuenta años de matanzas”.
Días antes de que culminara su mandato en 1954, el presidente nacionalista Juan Manuel Gálvez salió del país supuestamente enfermo y dejó en el mando a su vicepresidente Julio Lozano.
Como no hubo acuerdo en una reunión de la Asamblea Nacional Constituyente para designar al sucesor de Gálvez, porque los diputados nacionalistas no llegaron, se rompió el orden constitucional y Lozano Díaz asumió todos los poderes.
“EL PRIMER GOLPE”
A Lozano Díaz se le pegó el gusanito del poder. Con la finalidad de legalizarse, convocó a elecciones el 7 de octubre de 1956. Los comicios para instalar una Asamblea Nacional Constituyente fueron ganados por amplia mayoría (más de 300 mil votos de diferencia) por el Movimiento Nacional Reformista, liderado por Lozano Díaz. A todas luces hubo fraude.
Esta fue la principal causa para que por primera vez las Fuerzas Armadas incursionaran en el poder dándole a Lozano golpe de Estado el 21 de octubre de 1956.
El golpe lo encabezaron el general Roque J. Rodríguez, director de la Escuela Militar; coronel Héctor Caraccioli, comandante de la Fuerza Aérea Hondureña y el mayor Roberto Gálvez Barnes, ministro de Fomento. Este golpe fue bien visto por unos sectores pero por otros no.
El 24 de mayo de 1957 en el Ejército fue planificado un golpe contra la Junta Militar. Esta intentona fue encabezada por el coronel Armando Velásquez Cerrato, quien libró un combate con la policía en una de las calles de Tegucigalpa, luego se refugió en la embajada de Guatemala. La intentona golpista fracasó.
La Junta Militar convocó a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente que se realizaron el 22 de septiembre de 1957. Esta Asamblea nombró al liberal Ramón Villeda Morales como presidente constitucional para el período 1957/1963.
El 19 de septiembre de 1957 la Asamblea Constituyente le concedió a las Fuerzas Armadas “autonomía militar”, supuestamente en agradecimiento a su “gesta” de 1956 cuando depusieron a Lozano Díaz.
VILLEDA MORALES, UN OBJETIVO MILITAR
Villeda Morales, que tomó posesión de su cargo el 21 de diciembre de 1957, fue víctima de una intentona golpista en 1959, liderada por el coronel Armando Velásquez Cerrato que reafirmaba su interés por llegar al poder por esta vía menos elegante.
Velásquez Cerrato tenía el apoyo del gobierno de Anastasio Somoza, de Nicaragua. Una radio clandestina, que operaba desde Nicaragua, hacía llamados a la insurrección.
Pero Villeda Morales estaba condenado a no terminar su período presidencial. El 3 de octubre de 1963 el general Oswaldo López Arellano comandó un cruento golpe de Estado contra el presidente constitucional.
El organismo castrense adujo como causas del golpe a la “supuesta infiltración comunista de que era objeto el gobierno de Villeda Morales, la existencia de la Guardia Civil como una amenaza contra el Ejército y el lanzamiento de un candidato- Modesto Rodas Alvarado- que predicaba el odio y no la unidad de la familia hondureña”, recuerda el historiador Longino Becerra. En su momento, se acusó al mismo Villeda Morales de haber ordenado, horas antes del golpe, el desarme de la Guardia Civil, que le era leal para evitar la llegada al poder de Rodas Alvarado, con quien tenía malas relaciones.
“Jamás ordené tal desarme porque en realidad la Guardia Civil era un cuerpo inerme”, dijo el depuesto mandatario.
López Arellano se constitucionalizó en 1965 mediante “elecciones estilo Honduras”, que se caracterizaron por la represión militar contra los opositores. De esa forma comenzó un período presidencial de seis años.
EL GOLPE MÁS SANGRIENTO (1963)
De todos los golpes de Estado que registra la historia política hondureña el del 3 de octubre de 1963 ha sido el más sangriento.
Algunos historiadores hablan de hasta tres mil muertos siendo los miembros de la Guardia Civil, cuerpo armado leal al presidente depuesto, Ramón Villeda Morales, los más afectados. Estos guardias, que habían sido desarmados por orden superior un día antes, estaban durmiendo la madrugada del 3 de octubre cuando fueron atacados a balazos por el Ejército. Los historiadores responsabilizan al Partido Nacional de haber estado detrás de este cruento golpe de Estado aunque hay quienes aseguran que el presidente Villeda Morales ya sabía del plan aunque él lo negó posteriormente.
El propósito del golpe era, entre otros, evitar que llegara al poder Modesto Rodas Alvarado, padre de Patricia Rodas, protagonista de este último golpe.
GOLPE DE ESTADO 1963
Precisamente ocho días después del golpe de Santo Domingo, el 3 de octubre de 1963, las fuerzas armadas de Honduras reprodujeron el drama en Tegucigalpa. El libreto apenas sufrió cambios de menor importancia. También aquí la acción comenzó a las tres de la madrugada, y los principales actores fueron nuevamente los oficiales de la fuerza aérea. Dos escuadrones de aviones de caza volaron sobre el palacio presidencial, advirtiendo al Presidente que debía rendirse si no quería sufrir un bombardeo, mientras las tropas del ejército dominaban a la guardia civil.

A las 5 de la mañana la voz del comandante en jefe de las fuerzas armadas, coronel de la fuerza aérea Oswaldo López, proclamó por radio a la nación que las “patrióticas fuerzas armadas habían intervenido para acabar con las flagrantes violaciones de la Constitución y la evidente infiltración comunista”. En respuesta al creciente “clamor e inquietud del pueblo, ya la anarquía”, agregó López, las fuerzas armadas habían resuelto salvar a la patria e impedir el fraude que se preparaba para las elecciones presidenciales que debían realizarse el 13 de octubre. El presidente Ramón Villeda Morales, cuyo período presidencial debía expirar ochenta días después, y Modesto Rodas Alvarado, el favorito en la sucesión, fueron llevados por la fuerza aérea al exilio en Costa Rica. Se suspendió el llamado a elecciones; se disolvió el Congreso; fue abolida la Constitución de 1957; y López se proclamó presidente provisional.

Lo mismo que en el caso de la República Dominicana la explicación ofrecida por las fuerzas armadas sobre los motivos de su intervención no soportan el menor análisis. Pues durante los seis años de ejercicio del poder el presidente Villeda había librado una guerra permanente contra los comunistas. En su condición de demócrata doctrinario, había denunciado insistentemente a los comunistas y a los castristas, y había atacado sus actitudes y sus métodos. Lo mismo que Bosch, prefirió afrontarlos con arreglo a las disposiciones legales, utilizadas eficazmente por él para eliminarlos de la burocracia y de los sindicatos de obreros bananeros. Es verdad que algunas pequeñas bandas de guerrilleros castrocomunistas habían actuado esporádicamente en el campo, pero el campesinado favorable al gobierno y las fuerzas armadas no necesitaban esforzarse mucho para mantener el control de la situación.

También había reuniones y demostraciones políticas en la capital, pero el hecho era perfectamente normal, habida cuenta de que se aproximaban las elecciones. Aparentemente no había indicios de que pudiera alterarse el orden público. Por supuesto, el golpe mismo impidió comprobar las acusaciones en el sentido de que era inminente el fraude electoral.

Tan pronto se examinan en una sumaria perspectiva histórica los elementos políticos y sociales esenciales de Honduras, es evidente que las razones enunciadas públicamente por las fuerzas armadas para intervenir fueron esencialmente superficiales, y que las mismas sólo buscaban disimular las razones fundamentales.

Hasta 1954, Honduras fue sin duda el estereotipo de una “república bananera”. La industria bananera era el mayor y el único empleador en gran escala en la nación; las bananas suministraban la principal actividad comercial, la única exportación importante de la nación. La estructura social estaba formada por una pequeña minoría terrateniente, un millón y medio de campesinos mestizos, analfabetos, carente de interés en la cosa política y tremendamente pobres, y por una insignificante clase media. La política pertenecía al género que se practica con la ametralladora en la mano, y era el juguete del ejército de 5.000 hombres, que desde la Segunda Guerra Mundial en adelante comenzó a adquirir tanques y aviones. Los únicos grupos de intereses organizados –los bananeros, los terratenientes y los generales– a pesar de sus frecuentes rivalidades y disputas, conseguían controlar políticamente a la nación a través del Partido Nacionalista.

El primer desafío serio al sistema tradicionalista surgió en 1954. Ese año los frustrados intelectuales y profesionales incitaron a los grupos más pobres a que votaran por su Partido Liberal y por el candidato presidencial de éste, Ramón Villeda Morales. En las elecciones de 1954, Villeda Morales conquistó el primer lugar aprovechando que los generales dividieron temporariamente al Partido Nacionalista. Ante la amenaza de la izquierda, los nacionalistas ignoraron la disposición constitucional respecto de los resultados de las elecciones, 1 y simplemente instalaron en el poder al vicepresidente Julio Lozano. Esta actitud determinó que los jefes del Partido Liberal hicieran causa común con los inquietos oficiales jóvenes, dirigidos por el mayor Oswaldo López. Este último expulsó en 1956 a los generales y a Lozano, y encabezó una Junta que gobernó hasta diciembre de 1957. Luego se transfirieron los poderes ejecutivo y legislativo a Villeda Morales y al Partido Liberal, los triunfadores por abrumadora mayoría en las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1957.

Pero los activos jefes militares rebeldes no tenían la menor intención de abdicar el tradicional papel de las fuerzas armadas como árbitros políticos, o de permitir que las autoridades civiles se entrometieran absolutamente en las instituciones armadas. Y Villeda Morales tuvo astucia suficiente para comprender que su permanencia en el poder dependía de que tolerara la actitud de las fuerzas armadas.

Cortejó la buena voluntad de los militares; tuvo en cuenta la preocupación que ellos sentían por el orden público, y en consecuencia atenuó el tono de las promesas realizadas durante su enérgica campaña, en el sentido de una rápida reorganización de la sociedad y las instituciones anacrónicas de Honduras. Actuó lentamente, introduciendo modestas medidas de bienestar social, y buscando la cooperación de los nacionalistas en todos los planes para llevar a cabo la reforma de las estructuras económicas, sociales y políticas.

No se opuso a la tradicional autonomía de las fuerzas armadas. En cambio, recomendó a un Congreso igualmente obediente y atemorizado que asignara a los militares la habitual cuarta parte del presupuesto nacional, sin formular preguntas respecto del modo de inversión de los fondos.

Pero cada vez era más difícil gobernar el Estado en vista de la existencia de dos organizaciones políticas autónomas: el Partido Liberal y las fuerzas armadas. Desde el principio los oficiales conservadores discreparon públicamente con el Presidente. En el transcurso del año 1959 Villeda apenas logró sobrevivir a cuatro intentos de derrocarlo. El último fue obra de la policía, la que posteriormente fue disuelta para formar una nueva guardia civil de 2.500 hombres. A medida que los jefes de las fuerzas armadas gravitaban nuevamente alrededor de su tradicional base, el Partido Nacionalista, el aprensivo Presidente y su Partido Liberal comenzaron a convertir a la guardia civil en una suerte de contrapeso. Cuando Villeda Morales resolvió que esta última supervisara las elecciones presidenciales, la enemistad entre la guardia civil y las fuerzas armadas precipitó la crisis, pues las fuerzas armadas, tradicionales garantes y celosos defensores de la integridad de las instituciones del país, se habían visto privadas de una de sus habituales funciones.

Durante la campaña apareció otra amenaza a las fuerzas armadas, en la persona del candidato presidencial del Partido Liberal, Modesto Rodas Alvarado. Alentado por el abrumador apoyo de los campesinos, los obreros y la baja clase media, prometió acelerar el ritmo de las reformas y transformaciones. Prometió suspender la colaboración con los nacionalistas, aplicar inflexiblemente los programas agrario e impositivo que habían sido formulados poco antes por el presidente Villeda y aprobados de acuerdo con el programa de la Alianza para el Progreso. Los alarmados moderados se separaron de los liberales y organizaron el Partido Republicano Ortodoxo; pero a pesar del cisma, que anticipaba que Rodas triunfaría fácilmente. Cuando se señaló que las fuerzas armadas podían tomar partido si el programa provocaba resistencia de la derecha, Rodas se vanaglorió que estaba dispuesto a poner al ejército en su lugar, además de que no ocultó su simpatía por la guardia civil.

Pero es probable que el principal factor del golpe haya sido la ambición de un hombre: el coronel Oswaldo López, jefe de las fuerzas armadas, el mismo hombre que doce horas antes del golpe militar dio seguridades públicas en el sentido de que no habría ningún golpe. El coronel López había llegado al más elevado cargo de las fuerzas armadas a edad relativamente temprana, y de acuerdo con la tradición de la política hondureña aún tenía que escalar un rango en su carrera militar: la presidencia de la república.

Alentó las esperanzas de López el hecho de que su nombre era propuesto en la convención del Partido Liberal. Pero cuando el partido no lo eligió candidato, su ambición frustrada halló expresión en el resentimiento y la cólera personales. Cuando el Partido Nacionalista, que prefería el interinato militar antes que la continuación de los liberales el poder, lo exhortó a apoderarse por las armas de lo que le había negado con el voto, la tentación fue excesivamente fuerte y no pudo resistirla.

Los jefes del Partido Nacionalista se creían gobernantes de Honduras por derecho propio. Antes de 1956 su partido había dominado la política nacional, y consideraban que habían demostrado suficiente magnanimidad al permitir que los liberales gozaran de seis años de usufructo del tesoro y los cargos públicos. El grave problema que afrontaban consistía en que el gobierno y el programa del presidente Villeda había convertido al Partido Liberal en la organización más popular, de modo que no había perspectivas de que los nacionalistas pudieran retornar al poder a través de elecciones libres. Por el contrario, el Partido Nacionalista y sus dirigentes encaraban la desagradable perspectiva de seis años más sin favores oficiales, sin los emolumentos de los cargos públicos y sin oportunidades de practicar el peculado… todo lo cual podía implicar la destrucción del partido y la ruina financiera y pública de su dirección. Era la perspectiva por demás desagradable, y no podía aceptarla. En su desesperación y de acuerdo con una añeja tradición, llamaron al ejército para que se ocupara de “salvar a la patria”.

Así, la decisión de los nacionalistas de impedir a toda costa la victoria liberal selló la suerte política de Rodas y de su partido. La actitud de los nacionalistas era que los liberales ya habían tenido su oportunidad bajo el gobierno de Villeda; ya era tiempo de que el gobierno volviera a manos más responsables. Como era imposible obtener democráticamente este resultado, se exhortó a los partidarios militares del Partido Nacionalista a que apelaran a la fuerza. El golpe fue aplaudido públicamente por los políticos del Partido Nacionalista y por los grupos de comerciantes y terratenientes.

Poca duda cabe sobre la naturaleza del gobierno que ocupó el poder en Honduras el 3 de octubre de 1963. Se trata evidentemente de un régimen que nació con el fin de bloquear las reformas consideradas perjudiciales para las fuerzas armadas y para los intereses de los sectores propietarios y comerciales. El coronel López se autoproclamó Presidente, y ejerce, como el coronel Peralta en Guatemala, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Gobierna asesorado por un gabinete de nueve hombres –un coronel y ocho civiles de acentuada posición antiliberal.

Los comunistas y los castristas conocidos, tratados ahora como criminales y no como infractores políticos, han sido eliminados de las organizaciones estudiantiles y obreras. La guardia civil fue desarmada y disuelta. El ejército regular ha asumido el poder de policía, y ha reprimido eficazmente las demostraciones de los estudiantes y los obreros contra el gobierno.

¿Hasta cuándo permanecerán en el poder las fuerzas armadas? “Hasta que se hayan eliminado las condiciones que determinaron el movimiento contra Villeda”, ha dicho el Coronel López. Cuando dio el golpe calculó que ello insumiría un año aproximadamente, después de lo cual sería necesario levantar un nuevo censo electoral, después de lo cual debía redactarse una nueva ley electoral, después de lo cual se elegiría una nueva Asamblea Constituyente para que reparara una nueva Constitución, después de lo cual se celebrarían elecciones presidenciales y parlamentarias.

La duración del período implicado en todas estas actividades y la aparente falta de futuro político para los liberales impulsó a Washington (por lo menos durante cierto tiempo) a suspender las relaciones diplomáticas, interrumpir la ayuda militar y retirar el personal del programa de ayuda. Pero esta actitud no ha ejercido una influencia moderadora sobre los sombríos planes de López, y antes de terminado el año Washington reconocía al nuevo gobierno.
GOLPE DE ESTADO (1972)
Asumió la Jefatura del Estado del 3 de octubre de 1963 al 5 de noviembre de 1965. Una Asamblea Nacional Constituyente, dominada por diputados nacionalistas, lo eligió Presidente de la república, hasta el 5 de junio de 1971. En su gestión se crearon la Empresa Nacional Portuaria, el Banco de los Trabajadores y el Instituto Nacional de Jubilaciones y Pensiones del Magisterio. También se produjo la guerra entre Honduras y El Salvador.

En 1972 derrocó al Dr. Ramón E. Cruz, y en este nuevo período ocurrió el “Soborno bananero”, por el que López perdió el poder en 1975.
Durante su mandato como Jefe de Estado observó la debida compostura de buen Gobierno, practicó elecciones para integrar la Asamblea Nacional Constituyente y esta Asamblea en funciones le otorgó el grado de General de Brigada y lo constitucionalizo.

(Presidente electo por la Constituyente)
6 de junio de 1965-6 de junio de 1971
Su nuevo mandato, como Presidente Constitucional, continuó en la misma forma que su mandato anterior; le dió amplio apoyo al desarrollo caminero y carretero, lo mismo que a la cultura. López Arellano logró que los Partidos Políticos Liberal y Nacionalista, firmaran un Pacto de Unidad Nacional, que lo llamaron “CONVENIO POLITICO ENTRE EL PARTIDO NACIONAL Y LIBERAL DE HONDURAS”, aquel Pacto fue celebrado el 7 de enero de 1971. Pero luego el Lic. Ricardo Zuniga Agustinus, por temor a quedarse sin empleo, celebró otro Pacto al que llamaron “EL PACTITO’, siendo este la verdadera causa de la caída del Dr. Ramón Ernesto Cruz.
4 de Diciembre de 1972-22 de Abril de 1975
Toma el Poder de la Nación nuevamente por un Golpe de Estado (golpe de seda), verificado el 4 de Diciembre de 1972, deponiendo el Dr. Ramón Ernesto Cruz, quien muestras de un magnífico mal gobernante. López Arellano en este período se divorcia de los Partidos Liberal y Nacional para convertirse en un ciudadano partidario del Populismo, el que lo llevo a su fracaso total. El 22 de Abril de 1975 el alto mando militar lo depuso, poniendo en su lugar al Coronel Juan Alberto Melgar Castro.
GOLPE DE ESTADO (1975)
La caída del poder del Gral. López Arellano, ocurrida el 22 de abril de 1975, marcó no solo el cambio en la estructura de las fuerzas armadas, en cuyo seno había tomado mando un Consejo Superior, sino el ascenso de la burguesía intermediaria con posiciones más cercanas a los de los grupos refractorios al ensayo reformista, que con el escándalo bananero se tornaría más tibio y vacilante en su parte principal lo que es la reforma agraria.

Por disposición del Consejo Superior asume la Jefatura de Gobierno el Gral. Melgar Castro, militar que tenia buena imagen adentro del ejercito.

La agitación social en el campo y las amenazas de represión a los dueños de las tierras iban en aumento, mientras que el régimen daba largas al asunto agrario. Numerosos campesinos fueron encarcelados por su participación en tomas o recuperaciones de tierras, a consecuencia de lo cual la Unión Nacional de Campesinos UNC, determino organizar para el 25 de junio de ese año una marcha de hambre hacia Tegucigalpa con afiliados del Norte, Sur, Oriente y Olancho.

La matanza de Santa Clara y los Horcones
La fallida marcha desembocó en la muerte violenta de 14 personas en Juticalpa, Olancho. En Juticalpa, los campesinos pernoctaron el 24 de junio en el centro Santa Clara. A las diez de la mañana del día siguiente, un grupo de alumnos dirigidos por el profesor Guillermo Ayes Mejia, Supervisor Departamental de Educación Primaria en Olancho, llegó a este centro con el objeto de reclamar sus aulas de clase.

Luego que llegaron frente al edifico, al parecer el Profesor saco una arma para exigir que se le abrieran las puertas. Atrás de los escolares venia un grupo de los Agentes del Departamento de Investigación Nacional, vestidos de civil, y estos acompañando la acción de Ayes, penetraron al interior del edificio por otro de los portones de este centro y comenzaron a dispararle a las personas que estaban adentro.

La matanza de los Horcones ocurre después de este hecho. Luego de lo de Santa Clara, el Gobierno nombra una Comisión Militar por la resonancia que tuvo esta matanza. Esta comisión fue la que hizo el informe narrado a continuación. “Fueron sacados de un presidio de Juticalpa varias personas y los llevaron a la hacienda de “Los Horcones” propiedad de José Manuel Zelaya. Los llevaron para interrogarlos pero luego los mataron y mataron a los testigos que había por ahí también. El teniente Benjamín Plata fue el que estaba al mando; ordeno que se metieran los cadáveres en un pozo con dinamita. Se les encontró responsabilidad directa al Mayor José Enrique Chinchilla, Subteniente Benjamín Plata, Manuel Zelaya y Carlos Bahr. Se establece también que estas personas obedecían a una trama dirigida por un sector perteneciente a la FENAGH Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos y miembros de la empresa privada, para crear un clima de enfrentamiento y caos en Olancho.” Fueron remitidos a la penitencieria central, y salieron libres en 1980.

Creación de consejo asesor
Con el fin de involucrar a los diversos grupos sociales el gobierno decidió crear organismos orientados a la política bananera. Se emitió el decreto No. 253 que derogaba las concesiones de las empresas Tela Railroad y Standard Fruit, en virtud de las cuales les han permitido la explotación de recursos y reservas naturales así como les otorgaron privilegios económicos. Otra entidad creada fue el CADEJE ” Consejo Asesor del Jefe de Estado”. Se integro con 36 miembros propietarios e igual numero de suplentes extraídos del propio Gobierno, partidos políticos tradicionales y emergentes, colegios de profesionales, UNAH, COHEP, CTH entre otros. Este consejo tenia él deber de fomentar la lucha de las clases y tenia el propósito de perpetuar a un gobierno de facto. Los partidos liberales y nacionales se abstuvieron de acreditar representantes, decisión que tomo también en COHEP; Porque sé decía que este consejo no contempla el concepto de representatividad y más bien se estructura dé manera que hace evidente un enfrentamiento de grupos y la lucha de intereses sectarios.

La FENAGH y los partidos políticos comenzaron sus ataques contra el gobierno, comenzando con el INA. Los campesinos de todo el país estaban revueltos con el problema agrario, y los ganaderos y agricultores acusaban al INA de querer romper con la armonía necesaria para el proceso de reforma agraria. Por lo tanto, los dueños de tierra y políticos crearon la UNID, Unión Nacional de Instituciones Democráticas ” para analizar, orientar y vigilar el proceso de desarrollo democrático de la nación” (18 de Marzo de 1976)

El INA y la Reforma Agraria
El INA debía de ser reformado por todos los problemas agrarios que se estaban viviendo. La Asociación de Ganaderos y Agricultores de Sula AGAS protesto contra ” las actuaciones arbitrarias, ilegales, anarquizantes y de tipo subversivo del INA, por medio del Programa de Capacitación Campesina para la Reforma Agraria PROCCARA”. También decían que la actuación del INA era alentada por algunos jefes militares de reconocida tendencia izquierdista. COHEP, FENAG, Cámaras de Comercio e Industria y entidades similares se pronunciaron en iguales términos. El Lic. Rigoberto Sandoval Corea contesto a los ataques diciendo que eran producto de que ya se aproximaba la fecha de vencimiento para la expropiación las tierras poseídas, por la proximidad también del vencimiento del plazo dado a los latifundios, y porque el gobierno estaba empeñado en cumplir con el Decreto Ley No. 170, a través del cual se busca modernizar el agro para rescatar al campesino hondureño del hambre y miseria.

Corea también decía que los enemigos de la Reforma Agraria lo que querían era exacerbar los ánimos del pueblo. Esta defensa de Corea agudizo mas el enfrentamiento entre la empresa privada y los terratenientes contra la política gubernamental.

Caída de Melgar Castro
En el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas se fueron creando una serie de contradicciones; de un lado un grupo de oficiales partidarios de las medidas reformistas; del otro, el grupo opuesto a las mismas y adicto a la política conservadora. El Gral. Melgar, deseoso de seguir en el poder, intento vertebrar un movimiento político con el apoyo del Partido Democrático Cristiano, Partido Innovación y Unidad PINU y grupos pertenecientes al Partido Liberal, cosa que disgustó a los militares más conservadores.

Por lo tanto, estos influyeron al Consejo Superior y le enviaron un memorando al Gral. Melgar diciéndole que las medidas que se tomaron para reformar y orientar el gobierno, no fueron aplicadas y que más bien él estaba ayudando a las políticas contrarias a ellos. El memorando decía también que estaban poniendo en duda su sinceridad y buena intención con las fuerzas armadas, y le exigieron manifestar con que política quería el gobernar.

Melgar fue separado de la Jefatura de Gobierno el 7 de Agosto de 1978, en lo que se considero el final del ensayo reformista.

Melgar tuvo varios aciertos estando en el poder. Uno de ellos fue nombrar a Rigoberto Sandoval Corea como director de INA. El ha sido uno de los ejecutivos más competentes que ha tenido esta institución y tuvo que renunciar por las presiones de los terratenientes. Melgar también creo el Consejo Asesor de la Jefatura de Estado con el objetivo de elaborar la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas que exigía la democratización interna de los partidos políticos, a través de elecciones primarias reguladas por el TNE. Gracias a esa ley es que hoy en día se lleva a cabo un proceso real de democratización interna.
GOLPE DE ESTADO (1978)
Otra junta militar tuvo en sus manos los destinos políticos y administrativos de nuestra Republica. El triunvirato tomó posesión el 7 de agosto de 1978 y fue presidido por el Jefe de las Fuerzas Armadas, el Gral. Policarpo Paz García. Lo integraban también el comandante de la Fuerza Aérea, Coronel Domingo Álvarez Cruz y el Comandante de la Fuerza de Seguridad Publica (FUSEP) el teniente coronel Amilcar Zelaya Rodríguez.

Una de sus primeras medidas fue cancelar el Consejo Asesor, diciendo que iban a utilizar esos fondos para otras cosas más importantes como ser la salud y educación. Ya se había preparado un proyecto de Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, el que luego seria objeto de drásticas modificaciones, habiéndose fijado el 20 de Abril de 1980 como fecha para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

Luego, ocurrió la caída de Anastacio Somoza en Nicaragua. La organización de Estados Americanos tuvo una reunión para plantear soluciones al problema de Nicaragua. El representante de Honduras en esta reunión fue en Canciller de la Republica Roberto Palma Gálvez. Honduras en conjunto con 12 países mas formularon una propuesta que excluía la intervención militar extranjera, planteaba la separación inmediata y definitiva del régimen Somocista y la instauración de un gobierno democrático. La junta militar instruyo para que el canciller no participara a favor de esta propuesta, cuando él había sido uno de los patrocinadores de esta. Debido a esto en canciller renuncio diez días después. Comenzaron a agudizarse las tareas conducentes a la celebración de elecciones generales previstas para el 20 de Abril del año siguiente.

La Constituyente de 1980
Las elecciones se llevaron a cabo normalmente, concurrieron a las urnas 954,464 personas, cantidad equivalente al 77% del total de electores inscritos.
Con 495,789 sufragios a su favor el liberalismo obtuvo 35 diputados constituyentes; el partido nacional 33, producto de 423,623 votos, y 3 diputados del PINU, por el que votaron 35,052 ciudadanos.

Consideraciones Finales
Un suceso relevante fue la plena libertad electoral garantizada por el gobierno del triunvirato en los comicios practicados en toda republica el 20 de Abril de 1980, para elegir diputados de la asamblea nacional constituyente. En ello incidió la caída de Somoza en Nicaragua y la toma de poder de un movimiento político contrario ideológicamente a los Estados Unidos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo cual hacia necesario el fortalecimiento de la ” Democracia Representativa” en Centroamérica.
Protagonismo de las Fuerzas Armadas
Las Fuerzas Armadas dispone de unos 30 mil soldados, distribuidos en 3 brigadas de infantería, 4 batallones de artillería, un regimiento de caballería blindada, Fuerza Aérea, Fuerza Naval, Batallón de Ingenieros, Fuerza de Seguridad Publica, Comando de Apoyo Logístico, Escuelas de Infantería, Comando y Estado Mayor, Aplicación de Oficiales, Aviación Militar, Nacional de Policía, Paracaidismo y de Comunicaciones.

Desde el golpe de estado del 21 de octubre 1956, y con una beligerancia que incluye: el golpe del 3 de octubre de 1963 y el gobierno del Gral. López Arellano; El golpe del 4 de diciembre y nuevo mandato de López Arellano; Luego el 22 de Abril de 1975 el Coronel Melgar Castro; la Junta militar de 1978 y la presidencia provisional del Gral. Policarpo Paz García, las fuerzas armadas han jugado un papel decisivo en la vida del país.

Su estructura, su carácter de cuerpo en posesión de las armas nacionales y sus vinculaciones internacionales, hacen de ellas un poder de incontrastable fuerza política, expresada públicamente en varias ocasiones. He aquí algunas citas:

La Junta que depuso a Lozano Díaz, manifestó en 1956 “la pasividad no podía ser jamás justificada en los momentos difíciles en que las pasiones políticas habían colocado al país en dolorosa situación”. En la proclama de 1963, esgrimieron como razón: ” poner fin a la tranquilidad reinante en todo el territorio nacional, al caos que se avizora de un confín a otro del país, como consecuencia natural de predicas políticas disolventes, hechas con siniestros propósitos y la seria amenaza que representa la infiltración de agitadores comunistas y de guerrilleros de tal tendencia, cuyas actividades han sido denunciadas en vano al Gobierno de la Republica, las cuales ponen en serio peligro nuestra vida institucional, la paz y la intranquilidad de las republicas vecinas de Centroamérica”.

La proclama de 1972 decía ” los ejércitos no se crearon para violentar el orden constitucional, sino por el contrario, para ser principales garantes, y eso es lo que la institución armada hondureña ha querido ser; pero cuando los principios fundamentales en que se basa el régimen constitucional se degeneran, no es posible para él ejercito cruzarse de brazos y dejar que el caos tenga lugar”. En su intervención de 1975 ” reestructurar la administración pública sobre firmes bases de lealtad a la republica, moral honradez y capacidad”.
28/JUNIO/2009 (CRONOLOGÍA)
Después de 7 gobiernos civiles consecutivos, cuando se creían extinguidos los fantasmas de los golpes de Estado militares, el mundo se enteró que el 28 de junio el presidente Manuel Zelaya había sido capturado por unos militares y enviado en avión a Costa Rica.
En ese día del 28 de junio, en horas del mediodía, el Congreso Nacional decidió improbar la conducta del presidente Zelaya, destituyéndolo, y procediendo a juramentar como presidente de la República al señor Roberto Micheletti, que hasta ese momento se había desempeñado como presidente del Congreso Nacional, y a quien correspondía completar el período de cuatro años que le correspondía a Zelaya, según el orden de sucesión que establece el artículo 242 de la Constitución.
El Presidente de la hermana República de Honduras, Manuel Zelaya, denunció, la noche del miércoles, la puesta en marcha de un “proceso de golpe de estado”, en el que, estaría involucrada la oligarquía y miembros de la Fuerza Armada.
Honduras, bajo el gobierno del Presidente Zelaya, ha llevado al hermano país, a nuevos proceso políticos, económicos y sociales, con visiones muy democráticas y progresistas. Quizá podríamos decir, bastante en la lógica de la izquierda.
De hecho, en Centro América, antes de que la izquierda salvadoreña triunfara en las elecciones del 15 de marzo pasado, con los sandinistas, en Nicaragua, eran nuestros referentes de gobiernos de izquierda en la región.
Zelaya, no sólo se reveló al temido imperio de los Estados Unidos, comandado por George W. Bush, pues, entabló relaciones diplomáticas con Cuba, sino que también, se sumó al Alba, un proyecto político, económico y social desde la perspectiva bolivariana.
Uno de los procesos democráticos de avanzada de Zelaya es la consulta popular prevista para el domingo próximo, y que le ha causado los problemas de tensión y peligro, aquí comentados. El Presidente Zelaya promueve la realización, el próximo domingo, de una encuesta nacional en favor de la colocación de una cuarta urna en las elecciones generales del 29 de noviembre -junto a las urnas para elegir presidente, diputados y alcaldes- para que se decida si se convoca a una Asamblea Constituyente que apruebe una nueva Constitución.
Ante la negativa de los jerarcas del ejército en la distribución del material logístico para la consulta popular, el mandatario destituyó, como era lógico, al Jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, y aceptó la renuncia de su ministro de Defensa, Edmundo Orellana.
Inmediatamente, la Corte Suprema de Justicia, en claro desafío al poder constitucional, ordenó la restitución del militar desobediente.
Tanto el accionar del jerarca militar, como de la Corte Suprema de Justicia, sin lugar a dudas, responden a los intereses de la oligarquía hondureña, que ve con temor ciego, los avances democráticos en Honduras.
Y es que para los sectores oligárquicos centroamericanos, los procedimientos de la democracia participativa, son hoy, en los inicios del siglo XXI, una amenaza tan parecida o peor, que el “fantasma del comunismo”.
28 de junio
La madrugada del día 28, fuerzas armadas al mando del teniente coronel René Antonio Herpburn Bueso, allanaron la residencia presidencial, para posteriormente detener al presidente Manuel Zelaya.40 Luego, fue trasladado a la base de la Fuerza Aérea al sur de Tegucigalpa para ser llevado finalmente a Costa Rica.
En sesión del Congreso Nacional de Honduras se admitió la renuncia del presidente Zelaya por una supuesta carta43 que habría redactado el 25 de junio. Desde Costa Rica el presidente Zelaya desmintió haber presentado tal renuncia e hizo un llamado a la desobediencia civil. Luego, el Congreso resolvió por unanimidad la destitución del presidente Zelaya, por considerar que las acciones de gobierno de éste habían violado la Constitución y el ordenamiento jurídico del país, y designó para sucederlo al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, con el compromiso de que el mismo permanecerá en el cargo hasta la terminación del mandato de Zelaya en enero de 2010.
La Constitución dicta que ante la ausencia del Presidente del Ejecutivo, debe asumir de forma provisional las funciones de Jefe de Estado uno de tres designados presidenciales y, en su ausencia, el Presidente del Congreso Nacional. En este sentido se había desatado una laguna legal, dado que el Vice Presidente electo en la Formula de Zelaya, Elvin Ernesto Santos había renunciado. Además su elección había sido llevada a cabo a la luz de una reforma posteriormente declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo Hondureño, por lo que, aunque interinamente ejercía esta función Arístides Mejía, su nombramiento carecía de base legal en la cual sustentarse. Es así como el Congreso nombra a Roberto Michelleti Bain, a la sazón Presidente del Congreso, como Presidente Interino, siguiendo la línea de sucesión constitucional. Las Fuerzas Armadas hondureñas desplegaron un dispositivo preventivo con varios aviones de combate y con soldados en las calles de Tegucigalpa, donde la policía lanzó gases lacrimógenos contra simpatizantes de Zelaya que se manifestaban en el centro de la ciudad. Cortaron la electricidad, telefonía e Internet del país. Micheletti decretó el toque de queda por 48 horas con posibilidad de ampliación, mientras se sucedían las protestas. Otra de las medidas tomadas fue la prohibición de trasmisiones de cadenas internacionales dentro de Honduras. También fueron detenidos por fuerzas militares varios periodistas, quienes posteriormente fueron puestos en libertad. También se denuncia que las tropas secuestraron a los embajadores de Cuba, Nicaragua y Venezuela y el canciller hondureño Patricia Rodas.
29 de junio
Se realizan manifestaciones a favor del gobierno de Micheletti. Durante las protestas contra el nuevo gobierno se han producido muertos, decenas de heridos, y varias decenas de detenidos en los alrededores de la Casa Presidencial, ante la que protestaban cientos de personas. Dos personas habrían muerto como consecuencia de los enfrentamientos entre manifestantes y soldados; Juan Barahona, dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores, afirmó que los soldados dispararon contra la multitud con fuego real. Los medios de comunicación fueron sacados del aire. La organización Reporteros sin Fronteras condenó el “apagón de noticias”.
El mismo día, Unificación Democrática, un pequeño partido político hondureño de izquierda radical que fue el único que apoyó al depuesto Manuel Zelaya, denunció que la mayoría parlamentaria no convocaba a sesión a sus legisladores por ser contrarios al nuevo gobierno, según informaba una de sus 5 congresistas a Venezolana de Televisión, añadiendo que estaban siendo perseguidos. El ejecutivo encabezado por Roberto Micheletti comenzó a elaborar su gabinete y anunció que emprendería una campaña de reconocimiento internacional, y que gobernaría Honduras pese a la oposición y aislamiento internacional.
EL ÚLTIMO GOLPE DE ESTADO MICHELETTI Y CO.
El criminal y bochornoso golpe de estado al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya  Rosales, por parte de militares fascistas, la oligarquía y el congreso, constituye un terrible y lamentable precedente  para la incipiente democracia Latinoamericana, por lo que los gobiernos del continente y de todos los países del mundo que anhelan la paz, la democracia y la institucionalidad se vieron compelidos a rechazar categóricamente este salvaje golpe al orden legalmente constituido, expresado por el soberano en consulta popular.
El golpe militar lo ejecutan la madrugada del 28 de junio, fecha programada para la realización de una consulta popular, con que se buscaba conocer la opinión popular sobre si agregaba una cuarta urna en las elecciones de noviembre de 2009. En esa cuarta urna el pueblo podría votar si deseaba llamar a una constituyente en el año 2010.  Ese día -28 de junio-  se allana la casa del Presidente, quien es secuestrado y expatriado por las fuerzas militares a Costa Rica, previo paso por la base militar de Estados Unidos en Palmerola. (El artículo 102 de la Constitución de la República prohíbe la expatriación).

El mismo día las y los diputados del Congreso Nacional de la República dan a conocer la “carta de renuncia” del Presidente Manuel Zelaya Rosales, quien negó la autenticidad de la misma; el Congreso que no tiene la facultad de aceptar esa supuesta renuncia, la acepta; nombra al Presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti Baín, como Presidente de la República. La acción la denominaron “Sucesión Constitucional”, no prevista en la Constitución de la República de Honduras.

Según el Decreto 141-2009, del 28 de junio 2009, el Congreso Nacional: “CONSIDERAND0: Que la conducta del Presidente de la República ha provocado en el pueblo hondureño un clima de confrontación, división y zozobra, al grado de poner en peligro inminente el Estado de Derecho y la gobernabilidad” por tanto “DECRETA: separar al ciudadano JOSÉ MANUEL ZELAYA ROSALES del cargo de Presidente Constitucional de la República de Honduras” al “Improbar el Congreso Nacional su conducta por las reiteradas violaciones a la Constitución de la República y las leyes y la inobservancia de las resoluciones y sentencias de los órganos jurisdiccionales”. y resuelve: “Promover constitucionalmente al ciudadano ROBERTO MICHELETI BAÍN, actual Presidente del Congreso Nacional, al cargo de Presidente Constitucional de la Republica por el tiempo que falte para terminar el periodo constitucional y que culmina el 27 de enero del año 2010”

En la Constitución no existen las figuras: “separar” ni “promover constitucionalmente” y al no haber disposición que lo ampare ni juicio contra el Presidente Zelaya el Congreso se convirtió en juez, entonces, un supuesto delito lo resuelven con un delito mayor: el golpe de Estado. Conclusión: las instituciones no funcionan y esto se viene dando desde 1838 y en parte para ello nos dividieron en cinco republicas minusválidas.

Fuentes consultadas

Conferencia de Edgar Soriano en la clase de Historia de Honduras.
http://www.nacerenhonduras.com/2009/12/golpes-de-estado-en-honduras.html
http://www.nacerenhonduras.com/2009/12/supuesto-golpe-de-estado-honduras-2009.html
http://www.monografias.com/trabajos25/gobiernos-militares-honduras/gobiernos-militares-honduras.shtml#melgar

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