noviembre 7, 2012 at 6:37 pm (Uncategorized)

Severo Martínez Peláez, historiador ejemplar.*

Anarella  Vélez Osejo

Cuando me convocaron a participar en este acto de reconocimiento a los méritos  del historiador y  pensador guatemalteco Severo Martínez Peláez no pude más que congratularme de formar parte de este tan merecido homenaje. Sin duda este evento tendrá  una importante consecuencia:  poner en  conocimiento de los jóvenes estudiantes de nuestra Carrera y de la Universidad  la vida y la obra del historiador  guatemalteco Severo Martínez Peláez

 

Esta es una muy buena ocasión para declarar públicamente mi  personal gratitud a nuestra maestra Marielos Chaverri por su esfuerzo en la fundación de la Carrera  de Historia y  porque contribuyó a  formar en mí  una visión crítica de la Historia y de la vida.  Por supuesto,  la eximo a ella de mis deficiencias, que son responsabilidad exclusivamente mía. Ella es protagonista en la gestión de la visita de Severo Martínez Peláez a Honduras en el año de 1979.

 

Debo también un reconocimiento especial a nuestro  maestro Marcos Carías,   quien nos recomendó la lectura de  la obra de Severo Martínez Peláez. Aún conservo conmigo mi ejemplar de la quinta edición de La Patria del Criollo,  cuya lectura era obligatoria,  entonces  fue leída, discutida, analizada y estudiada a profundidad por todas y todos nosotros. En nuestra escuela también circulaban  otros ensayos de su prolífica producción científica.  Sin duda alguna en la base de nuestra formación como cientistas sociales está la marca de Severo.

 

Considero que la asimilación de su obra  facilitó el asumir una posición ante los conflictos político- sociales, agrarios y obreros de nuestro tiempo. Su lectura  nos facilitó mecanismos para explicamos las causas de las sublevaciones sociales. Pero sobre todo entendimos y nos apropiamos de una específica manera de entender la Historia, de la investigación historiográfica y la construcción de un discurso historiográfico. La patria del Criollo, piedra angular de la historiografía centroamericana,  nos hizo evaluar la importancia de recobrar la memoria colectiva.

 

Hoy valoramos mejor  la trascendencia que tiene el pensamiento  del maestro  Martínez Peláez tiene para nuestra región, y lo integramos al conjunto  de intelectuales que han forjado el pensamiento de las/os historiadores centroamericanos. Con su obra fue posible abordar desde el contexto teórico materialista la historia colonial y nos abrió la posibilidad de discurrir acerca de nuestro pasado colonial con otras herramientas metodológicas.

 

Con La patria del criollo,  que modestamente es descrito por el autor como un libro en el cual ensaya  hacer historia,  aprendimos cómo  poner en práctica principios metodológicos hasta entonces no ejercitados en Centroamérica.  Nos permite, asimismo,  asumir el compromiso de abordar la labor interpretativa de los datos historiográficos. También forjó en nuestra generación una manera de entender el necesario acopio de datos históricos y el paso a la interpretación, no como una manera de fantasear sino como una labor rigurosa, distanciándonos de las meras efemérides, abordando los fundamentos de la misma historia. Para Severo se trató, también, de activar el pensamiento histórico para abandonar la veneración de la noticia muerta.

 

Otra importante lección que ha dejado entre nosotras  es  el rigor teórico; para él la propuesta teórica debe ser la guía de la acción metodológica. El materialismo de Severo es  histórico, se trata de ver la sociedad basada en condiciones materiales que la determinan. Y en ese contexto   nos explica que el punto de partida del análisis del período colonial debe arrancar con el estudio de los aportes de la economía política y nos deja una brillante aplicación de algunas  categorías sociales como  la  de la  explotación,  como un fenómeno de relaciones económicas.  Con la categoría de clases sociales  nos abre  importantes posibilidades del análisis histórico, del modo en que las desigualdades económicas fundan una jerarquía, según la  cual algunos son poseedores y otros son excluidos y esto determina su pensamiento y sus acciones, que son posteriores a las condiciones materiales y dan cuenta de ello a través de la ideología.

 

No puedo dejar de señalar la relación del historiador con las fuentes documentales. En la Patria del Criollo Severo dialoga profusamente con Recordación Florida,  del cronista del Ayuntamiento y regidor perpetuo Don  Francisco Antonio de Fuentes  y Guzmán (1643-1700), el ilustre cronista y poeta, descendiente de Bernal Díaz del Castillo, fuente primaria de la que se  sirve como recurso expositivo o como soporte para entrar a la concreción de la existencia colonial,  merced a lo cual  hilvana una fina explicación del por qué de su pensamiento, y construye así el concepto de criollismo. Asimismo,  deja bien demostrado el modo en que las condiciones materiales en las que vivimos determinan nuestra ideología.  A partir del análisis de la Recordación Florida, Martínez Peláez  desarrolla un riquísimo estudio sociológico de Guatemala, abundando en explicaciones acerca  de los rasgos culturales de los criollos y  de los nativos. La imaginación interpretativa es una muestra del modo en que debemos tratar la información, de todo lo  que podemos extraer de cada documento. Un simple dato como el cobro por la fabricación de cunas en la colonia le permite a él visualizar las condiciones históricas en las que se inicia el mestizaje.

 

Coherente con la propuesta materialista según la cual la lucha de clases es el motor de la historia de las sociedades,   Martínez Peláez   dilucida las razones provenientes de la clase social a la que pertenece Fuentes y Guzmán, y cómo éstas son determinantes para que aquél  se convierta en el cronista de Guatemala.  Entre esas razones se encuentra la de dejar bien sentado que era descendiente, de los primeros conquistadores, de aquellos que habían conquistado estos territorios para la Corona, y este relato se convierte en el recurso para recordarle a La Corona, al Consejo de Indias, cuál era el papel de los criollos en la estructura  Colonial y que los confrontaba con los españoles peninsulares.

 

Hoy en día nadie pone en duda que La Patria del Criollo  se ha convertido en un clásico y es un marco de referencia para el estudio de la Historia de América Central por tratarse de la primera obra que construye el modo en que se puede llegar a establecer la estructura de clases de una sociedad a partir del materialismo histórico, a pesar de los consabidos cuestionamientos de Cardoso que yo particularmente considero más políticos que científicos. Para el caso se le cuestionó su identificación con el materialismo histórico y su determinismo económico.

 

Yo considero que este maravilloso libro también nos aporta una ética del historiador, según la cual más que juzgar a las mujeres u hombres o grupos sociales  estudiados, debemos ubicarlos en su tiempo y comprender que no habrían podido actuar de modo diferente al que lo hicieron pues la conducta humana esta modelada por factores históricos más poderosos que la propia voluntad.  Puestas en este escenario, debo agregar que las motivaciones del análisis historiográfico debe permitirnos explicar las causas de las conductas humanas y partir de la vigencia actual de nuestras investigaciones.

 

Martínez Peláez transgrede los valores más profundos de la sociedad blanca de Guatemala,  llama nuestra atención acerca de lo que se ha ocultado en la historia tradicional, descubre las causas económicas de las versiones tradicionales de la historia que resalta lo que convenía a los conquistadores criollos y peninsulares,  a los conservadores. Rescata la idea del mestizaje de abolengo y ya tipifica  que,  tras la victoria de Tlaxcala,  el modo en que Pedro de Alvarado recibe a la princesa indígena Luisa Xicotencatl, con quien tendría dos hijos, Pedro y Leonor, y la llama la Primera Dama del período Colonial. Por si ello fuera poco,  ubica cada fenómeno en su tiempo;  señala, por ejemplo, la historicidad del concepto de Patria, coloca en su justo lugar la visión de patria del criollo y de ahí el nombre de su obra.

 

Conocí al Maestro en 1979, contaba por entonces 54 años de edad, cuando en  la recientemente fundada Carrera de Historia se organizó un Seminario de Historia Económica de Centroamérica, para el cual fue invitado también el historiador costarricense Carlos Araya, quien habló acerca de la historia económica del siglo XX, mientras que Martínez Peláez se ocuparía de la economía colonial.  Tuve la suerte de ser nominada edecana del Maestro. Me tomé muy en serio la tarea, buscaba a Severo en el Hotel Honduras Maya. Lo acompañaba a tomar el desayuno  y  recuerdo muy vívidamente el estilo muy particular  de tomar sus alimentos: sumamente despacio y con buena conversación. Fue toda una experiencia  preguntarle sobre cualquier tema y tener  respuestas eruditas,   confiables, memorables.

 

La generosidad intelectual de Severo era notoria, desarrollaba su discurso como si no quisiera guardarse nada, nos habló de metodología y de los supuestos teóricos materialistas de los cuales partía su trabajo. No rehuía los dinámicos intercambios y los contactos multilaterales, asistía a congresos y encuentros de historiadores; por él tuve noticias muy tempranamente de la existencia de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, ADHILAC, de la que fue promotor y vicepresidente.  Desde este organismo promovió el desarrollo de las ciencias históricas, contribuyó a crear las condiciones para lograr el intercambio de información, estimulaba la investigación, tanto individual como colectiva. Con el conversamos acerca de la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo de las y los historiadores.  Tenía la inquietud de que debíamos trabajar para mejorar los medios de publicación y difusión del conocimiento de nuestra historia. En esencia,  estimulaba la solidaridad entre las y los historiadores de la región, más allá de filias y  de fobias. Maravilloso ejemplo.

 

Sin duda alguna, el estudio de la obra de Severo consolidó el esfuerzo que se hacía en nuestra Carrera de Historia para que nosotras/os, las y los estudiantes,  adquiriéramos  una visión crítica de la Historia, nos permitió ver la historia colonial de otra manera, nos enseñó que debíamos distanciarnos de la versión criolla de la historia que explica la colonia embellecida. Se trata, en suma,  de un libro que cambió el mundo de la historia centroamericana y nuestro modo de historiar. Cuando lo leemos sentimos la fuerza del pensador irónico, satírico y visionario, su temprana crítica al trato sufrido por las mujeres de nuestros pueblos originarios y que da paso al primer mestizaje es una de las mejores pruebas de ello.

 

Tras las sesiones  de trabajo intelectual, estudiantes y maestras/os nos reuníamos en casa de  Marielos Chaverri  y Marcos Carías, a continuar con las conversaciones sobre temas históricos en un ambiente más distendido y a celebrar la jornada de trabajo bien cumplida. Una madrugada de esas terminamos caminando por Tegucigalpa, lo condujimos por las callecitas de la ciudad y terminamos en la Catedral, aún no comenzaban los oficios religiosos y estaba por comenzar la eucaristía de las 5 de la mañana. Entendió nuestro gesto: queríamos enseñarle las joyas sacras que databan de la colonia en Honduras.

 

La llegada  del maestro a nuestra carrera fue como recibir un renovado  oxigeno.  Éramos  conscientes de que se trataba de un reconocido historiador cuyo trabajo era decisivo y clave en nuestro tiempo.  También  sabíamos  que él  había vivido  vicisitudes  personales inimaginables por  los cruentos acontecimientos que caracterizaron  el siglo XX en Guatemala, desde la  persecución y el exilio.  Su vida estuvo marcada por las revoluciones y por las experiencias totalitarias guatemaltecas.  A él le tocó vivir los peores modelos de las prácticas humanas.   Encaró con una particular  sensibilidad,    que no era la de  un simple espectador, los acontecimientos que atormentaron a su país. Conocíamos y respetamos su plena  identificación  con la revolución de octubre de 1944, desatada tras el asesinato de la maestra María Chinchilla el 25 de junio de aquél  año. La revolución fue el contexto en el que se forjó el temple de Severo, en ese marco creció intelectualmente,  tiempos en los que se divulgan las ideas revolucionarias de la época y que él las vive a plenitud. Tras la caída del ubiquismo y del fascismo se reúnen en Guatemala intelectuales de todas las latitudes del mundo. En ese escenario conoce las corrientes filosóficas transgresoras y cuestionadores de lo establecido y que luego reflejaría en su obra.

 

La vida y la  obra de Severo refleja que él hizo propio el principio marxista, resumido en la tesis 11 sobre Feurbach, según la cual no se trata de sólo de comprender el mundo sino de transformarlo. Ese, creo yo,  fue el impulso filosófico que movió su vida, entendiendo que para transformar el mundo primero hay que comprenderlo. A partir de esta visión del mundo él desarrolla su propuesta que constituye un legado que nos ha impulsado a rechazar cualquier  sistema colonial. Su obra está ahí como un reto vigente para las y los historiadores de hoy.

 

Acogimos la noticia de su muerte con tristeza, supimos que murió en el exilio en la ciudad mexicana de Puebla de Zaragoza, el 14 de enero de 1998 a los 73 años de edad. Se apagaba así la vida luminosa de un maestro, de un historiador ejemplar.

 

* Conferencia presentada en el marco de la II Jornada Universitaria de Identidad desarrollada en la UNAH el día 7 de noviembre de 2012.

2 comentarios

  1. karla murillo_20121004467 said,

    me encanto su participacion licenciada… en verdad es un ejemplo para nosotros a seguir.

  2. histounahblog said,

    Gracias Karla, yo la felicito a usted por su trabajo, excelente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: