25 de noviembre

noviembre 25, 2014 at 1:46 pm (Uncategorized)

Anarella Vélez Osejo

La preocupación por el maltrato hacia las mujeres surgió hacia 1970 de la mano del movimiento feminista. Como un efecto directo de las acciones de las mujeres que han venido luchando a favor de la eliminación de todo tipo de violencias en contra de las mujeres (la violación sexual, el atropello económico de ganar menos por el mismo trabajo, maltrato durante el noviazgo, considerar a las mujeres como objeto de propiedad de la que se puede disponer, el femicidio…etc. ) el 25 de noviembre fue reconocido como día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el 1er Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia, en julio de 1981, para evocar que el 25 de noviembre de 1960 las tres hermanas Mirabal (Las Mariposas, Patria, Minerva y María Teresa) -activistas políticas de la República Dominicana-, quiénes tras ser encarceladas, violadas y torturadas, fueron cruelmente asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo, sus cadáveres destrozados fueron encontrados en el fondo de un precipicio. En este encuentro las feministas denunciaron la violencia de género a nivel doméstico, la violación y el acoso sexual a nivel de Estado, incluyendo la tortura y los abusos sufridos por aquellas privadas de la libertad por razones  políticas.

En consecuencia directa de estas acciones del movimiento de mujeres, se produce en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, el 18 de diciembre de 1979. Por su parte, La Organización de Estados Americanos, emitió la Convención Interamericana para Prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, “Convención de Belem Do Para” , el 9 de junio de 1994. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas, mediante la Resolución 54/134, declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Gracias a estas normativas, los Estados han reconocido que la violencia contra las mujeres –VcM–, debe ser entendida como una grave violación de los derechos humanos, incompatible con la dignidad humana y por ello debe ser eliminada de la vida pública y privada. En el Art. 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer de Naciones Unidas (1993) se define como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga, o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”. Y en su Art. 2 señala que se entenderá como violencia contra las mujeres: (a) La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la fa­milia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradi­cionales nocivas para la mujer; (b) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la pros­titución forzada; y (c) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, donde quiera que ocurra.

En Honduras, por falta de políticas públicas claras para defender la vida de las mujeres, 441 mujeres han sido asesinadas en lo que va del año y, según Migdonia Ayestas del IUDPAS, se ha alcanzado una tasa de 14,7 de muertes violentas, la más alta de la región centroamericana.

Exigimos que de una vez por todas se acabe con este estigma social que ofende la dignidad humana ya que es la manifestación mas clara de que las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres subyace a todo acto de VcM,  y esta  trasciende a todos los sectores de la sociedad:  más allá de la clase social, del grupo étnico, de la cultura y la educación, de la edad o de la religión que ellas practiquen. La urgente erradicación de la VcM  puede comenzar a  lograrse con una transformación integral de la visión y las prácticas de las relaciones entre mujeres y hombres, cuestionando la desigualdad económica, los roles sociales y estereotipos reforzados a través de la educación –formal e informal– y el lenguaje a través de los medios de comunicación, entre otras.

En esta emblemática fecha, las mujeres hondureñas alzamos la voz y demandamos que el Estado asuma un compromiso para prevenir y anular la Violencia contra las Mujeres.

Anuncios

Permalink 7 comentarios

20 AÑOS DE LA CONVENCIÓN DE BELEM DO PARÁ

noviembre 17, 2014 at 10:19 pm (Uncategorized)

Anarella Vélez Osejo

Hace veinte años (9 de julio de 1994) las organizaciones de mujeres del continente americano, aquellas que han venido trabajando por la erradicación de la violencia contra las mujeres, lograron que se convocara a una Conferencia continental en el marco de la Organización de los Estados Americanos para debatir el grave problema social de la Violencia contra las Mujeres, VcM, resultado de ésta es la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, mejor conocida como la Convención de Belén do Pará.

Esta Convención es de mucha trascendencia pues es la primera con carácter continental que encara de manera específica la VcM como un asunto de interés internacional y por tanto debe ser enfrentado ampliamente y en todas sus manifestaciones, creando un marco para los Estados a fin de que definan la VcM como una construcción cultural, la cual le da fundamentación a la desigualdad entre hombres y mujeres.

Gracias a la Convención de Belem do Pará ha quedado establecido que la VcM no es sólo la violencia que proviene de la pareja o en el seno de la familia, es también la violencia que se produce en los espacios públicos, el acoso sexual y la trata de mujeres, nos aporta un marco mucho más amplio para la comprensión y la erradicación de la VcM.

Sin embargo, millones de mujeres y niñas en todo el mundo siguen siendo victimas de atroces violaciones a sus Derechos Humanos, siguen siendo agredidas, golpeadas, violadas, mutiladas y asesinadas. Esto está ocurriendo en sus hogares –que deberían protegerlas–, en las calles, en sus lugares de trabajo. Hoy en día, un 70 % de mujeres han experimentado alguna vez en su vida la violencia física o sexual. Un 25 % de las mujeres embarazadas también han vivido algún tipo de violencia.

En la mayoría de los casos estas agresiones quedan en la impunidad, las sobrevivientes tienen miedo de hablar debido a la cultura de impunidad que impera en nuestros países. Además de soportar el autocastigo del miedo y la vergüenza, las víctimas tienen que enfrentar el ser tratadas como provocadoras del delito, mientras los autores de las agresiones ni siquiera son señalados como tales.

De acuerdo a datos estadísticos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma (OV-UNAH), entre 2010-2014, la Muerte Violenta de Mujeres y niñas mantiene una tendencia creciente e imparable. Entre el año 2002 y el 2014 se registraron 2,851 muertes violentas de mujeres. En el 2005 ocurrieron 175 asesinatos, en el 2012 acontecieron 606, en el 2013 se registraron 636, lo cual indica  un crecimiento de 246%. Cada 14 horas una mujer o una niña pierde la vida violentamente en Honduras, un promedio mensual de 53 mujeres o niñas están siendo asesinadas en este país.

Ser mujer, niña, se ha convertido en un factor de riesgo. El asesinato brutal de la hija del periodista Rony Espinal, la niña Abigail Espinal Bustillo, de 14 años de edad, ha sacudido a la ciudadanía hondureña y ha vuelto a poner en el escenario la cruda realidad que viven las mujeres y las niñas en Honduras. En estos días la Miss Honduras Mundo 2014, María José Alvarado, está desaparecida junto con su hermana Sofía Trinidad desde el pasado jueves 13 de noviembre, en tanto la prensa amarillista las re-victimiza, haciéndolas aparecer culpables de la situación de violencia que están viviendo.

En este contexto, recientemente el Centro de Derechos de las Mujeres, CDM, exigió al Ministro de Seguridad que no oculte más la información pública acerca de la muerte violenta de Mujeres y aseguran que en los primeros nueve meses de 2014 fueron asesinadas 289 mujeres. Por su parte, la Fiscalía Especial de la Mujer señala que en el primer semestre de 2014, recibió 8, 700 denuncias por violencia doméstica.

Se sabe que entre las causas de la VcM se encuentran la discriminación, la inequidad, acentuadas por los desequilibrios históricos y estructurales entre hombres y mujeres. Dicho de otra manera, la falta de poder –económico, político y cultural— como a unas normativas sociales e institucionales que determinan los roles de mujeres y hombres en la sociedad y consienten el abuso y la violencia contra ellas.

A veinte años de vigencia de la Convención de Belem do Pará, a dieciocho meses de haber sido reformado el Código Penal (21 de febrero de 2013) y reconocer el femicidio como un delito, en Honduras el gobierno sigue sin tomar decisiones, sin definir políticas de intervención y sin que el Estado establezca estrategias públicas para enfrentar, sancionar y erradicar la Violencia contra las Mujeres.

 

Permalink 11 comentarios