ACUERDO DE DUELO POR VIDALUZ MENESES

julio 30, 2016 at 3:09 pm (Uncategorized)

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ACUERDO DE DUELO

La Asociación Nacional de Escritoras de Honduras, ANDEH, lamenta profundamente el fallecimiento de la reconocida poeta VIDALUZ MENESES.

CONSIDERANDO: Que el día 27 de julio de 2016 falleció en la ciudad de Managua, Nicaragua, la poeta VIDALUZ MENESES.

CONSIDERANDO: Que la poeta VIDALUZ MENESES trabajó comprometidamente por la unión de las artes y letras centroamericanas.

CONSIDERANDO: Que la poeta VIDALUZ MENESES se identificó con la visibilización de la escritura de las mujeres de Centroamérica.

CONSIDERANDO: Que el deceso de la poeta VIDALUZ MENESES ha inundado de intenso pesar a la comunidad de escritoras centroamericanas y en particular a la Asociación Nacional de Escritoras de Honduras.

Considerando: que es nuestra obligación solidarizarnos en estos momentos de dolor con los familiares de la poeta VIDALUZ MENESES.

POR TANTO, ACUERDA:

PRIMERO: Lamentar profundamente el sensible fallecimiento de la poeta VIDALUZ MENESES.

SEGUNDO: Manifestar nuestras condolencias a sus familiares y a la comunidad de escritoras de América Latina.

TERCERO: Publicar el presente ACUERDO DE DUELO.

Dado en la ciudad de Tegucigalpa a los 29 días del mes de julio

Anarella Vélez Osejo
Presidenta Asociación Nacional de Escritoras de Escritoras de Honduras

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Visitación Padilla. Poema de Anarella Vélez Osejo

julio 29, 2016 at 8:28 pm (Uncategorized)

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Ilustración de Rigoberto Paredes Vélez

Fuente: Iluminadas, poemario de Anarella Vélez

Visitación Padilla

Epitafio

Hija de labradores, Hilario y Lupares

fueron sus nombres.
Hoy tu mirada es mi mirada en el tiempo,

portento y misterio en ti se juntan,

textura solar en las calles obscuras de Tegucigalpa,

maestra, brujita, nocturnal,
por ti vivo,
a cada una diste lo que corresponde,
Alda de carne y hueso,
circundas nuestros días,
antípoda del reposo, de la espera,
artesana incansable de la obra libertaria de las multitudes,

memoriosa, remontas las alturas,
transformas, apasionada, amorosa, tierna,
la sed de paz,
en lucha tenaz, de vida o muerte,
alba y refugio,
sucumben las tinieblas a tu paso,
raíz profunda, Ancestra,
Choncita,
como suave brisa llegas hasta mí.
En medio del paisaje alguien, como yo, acopia

la cosecha.

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María Graciela Amaya Barrientos de García Lardizábal. Anarella Vélez

julio 25, 2016 at 2:18 pm (Uncategorized)

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Ilustración de Rigoberto Paredes Vélez

 Graciela Amaya Barrientos de García Lardizábal

Anarella Vélez Osejo

En 1977, Zoila Madrid, Teresa Galindo, Melba Reyes y otras[1], nos organizamos en una colectiva feminista que denominamos Graciela Amaya García –GAG–. Queríamos una Graciela presente en la vida universitaria, pretendíamos dejar el fuego de su impronta en cada mujer universitaria, vivíamos intensamente la dulzura de su ejemplo, la fuerza de su carácter. Pretendíamos que ella nos perteneciera, nos empoderamos con su vida y con su obra. Nos incentivó el conocimiento que hasta entonces teníamos de la existencia y la obra de Gracielita, como la llamábamos. Una vida única, una vida poema, en la que latía la revolución, el compromiso, en la que encontrábamos respuestas a nuestras incógnitas. Pensábamos que su presencia en la historia de nuestro país era digna de ser emulada. Sabíamos que había luchado contra la ignorancia por considerarla dañina para nuestros pueblos, y que por tanto debía ser erradicada, estábamos persuadidas de la conveniencia de organizarnos bajo la tutela de su nombre para emprender la educación de nuestras contemporáneas impulsadas por fuerza de su historia.

Graciela Amaya Barrientos (San Salvador, 2 de enero de 1895-México, 1985) llega a Honduras en 1915. Al poco tiempo dio los primeros pasos por las difíciles rutas de la lucha social. Sabíamos que abandonó las ocupaciones tradicionales de la mujer, que se convirtió en una transgresora. Fundó, junto a otras mujeres, la primera organización de mujeres en Honduras, llamada Sociedad Cultura Femenina (1926). Ese espacio se convirtió en el escenario de todo tipo de debates y combates. Con aquel acto abrió, silenciosa, el camino de la emancipación femenina en Honduras. Fundaron una escuela nocturna para mujeres pues entendía que no había otro modo de despejar sus miradas sobre la subyugación femenina. Organizó foros en los que se las ilustraba sobre las causas de la propia opresión y la de los obreros. Se organizaban reuniones para rememorar el día internacional de las mujeres trabajadoras, el día internacional de los trabajadores. Desde la Sociedad Cultura Femenina se emitía un boletín; se fundó una universidad obrera; se apoyó la candidatura obrera a la presidencia de la República de Manuel Cálix Herrera en 1932.

La vi personalmente en dos ocasiones. La primera, cuando la UNAH[2] le rindió un homenaje, el cual se realizó en el Teatro Manuel Bonilla, regresaba a nuestro país tras 33 años de proscripción y persecución judicial. La segunda cuando, en 1981, Ramón Oquelí nos encomendó, al poeta Rigoberto Paredes y a mí, que le entregáramos unos ejemplares de su Antología de la obra de José Cecilio del Valle. Ella nos recibió cálidamente en su casa de la calle Belline, Colonia Peralvillo de la ciudad de México. Ambos encuentros son para mí inolvidables.

Cuando integramos la GAG creímos haber nacido para perdurar, como el sol o la lluvia, sin embargo nuestra organización fue una víctima más de los tiempos en los que surgió y la represión la asfixió. Sin embargo, la vida cabal, integra, de Gracielita continúa siendo un espejo en el cual debemos mirarnos cada día para evitar la nostalgia, reivindicar la memoria y transformar nuestras prácticas.

Tegucigalpa, 24 de julio de 2016

[1] La colectiva feminista Graciela Amaya García fue una organización constituida en el seno de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y su principal objetivo era el de autoformarnos y transmitir una cultura feminista a otras universitarias.

[2] La Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Federación de Estudiantes Universitarios de la UNAH le rindió un merecido homenaje en septiembre de 1977.

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