CALLEJAS Y LAS ANTORCHAS MADE IN USA.

CALLEJAS Y LAS ANTORCHAS MADE IN USA.

 

Milson Adaly Salgado Zuniga

Cuando las antorchas asolaron Tegucigalpa la mayoría creíamos que nuevos sujetos históricos se presentaban en la escena nacional para hacer los relevos generacionales necesarios en los movimientos sociales del mundo. La Consigna SE METIERON CON LA GENERACION EQUIVOCADA, estéticamente era novedosa y fuera del clisé y lo manido, pero algo extremadamente sospechosa porque hacía una tabla rassa de todas las tentativas de cambio que se suscitaron en las precedentes épocas históricas y gloriosas de la patria.

Independiente del sesgo ideológico y de la asepsia política pretendida, existía un factor común que facilitó la concertación popular, y es que la corrupción que antes se veía con anteojos abstractos se metió en los entresijos de la seguridad social hondureña, y saqueó las arcas dejando un panorama desolador. Flirteos amorosos de funcionarios muy parecidos a las sagas de Hollywood. Amores comprados en dólares. Contratos directos sin Licitación. Compras sobrevaloradas. El advenimiento de nuevos millonarios. La arquitectura saliendo de la nada con edificios imponentes que cambiaron la cara de la capital. Casas compradas a familias y amantes. Prepagos internacionales que desembocaron en la muerte de más de tres mil personas, en primer orden, por la falta de medicamentos de enfermedades previsibles, en segundo lugar, por adulteración de estos utilizando harinas y otros elementos inicuos que colapsaron el aparato reproductor de las mujeres y su propia vida.

Sin embargo, lo más oprobioso es que el saqueo dirigió sus hilos a financiar la campaña del Partido Nacional en el gobierno, y la conspiración estatal se volvió más evidente cuando salieron a la luz pública por obra y gracia de un periodista valiente atestados de cheques teledirigidos a la cuenta del Partido gobernante de turno, quien ante la evidencia aceptó la canallada, y más de algún miembro del partido ofreció vender yuca con chicarrón y pastelitos de perro para restituir lo malversado. El presidente y los funcionarios que participaron por acción u omisión deben de saber claramente que sus manos están manchadas de sangre, y que no hay ninguna justificación ni medio al alcance para restituir vidas singulares que ya no volverán a ser más en este mundo de los vivos. Las marchas con el telón de fondo de tardes tropicales de los días viernes a las cinco de la tarde, repetían multitudinarias revueltas populares y pacíficas que mandaban al psiquiatra al presidente, pese a que éste pretende dar una impresión oficial de frialdad y de indolencia.

Pero la vindicación ya tenía un único objetivo trazado: SACAR UN HIJO DE MALA MADRE, y el sistema no se tocaba ni con el pétalo de una flor. Seguir esa ruta implicaba que se quitaba a éste, y se sustituía por otro igual o de peor calaña como sucedió en Guatemala. La Embajada Americana en Tegucigalpa dejó entrever su liderazgo en este movimiento que en el fondo estaba desplazando al Partido Libertad y refundación en su liderazgo del marco de la conflictividad social existente, y cuyo plan de acción utópico se circunscribía a acabar con un mal social clavado como parasito en el núcleo mismo de las sociedades. La Corrupción. Algo poco agresivo si consideramos que el tema de corrupción siempre fue la prótesis de un capitalismo que busca mecanismos de reciclaje y catarsis espiritualizadas dentro de sus dominios. La Embajada Americana como cuando en los años veinte resolvió conflictos políticos a su favor en la tranquilidad apacible de los barcos Tacoma y Milwaukee, hoy parecía volver a su largo historial de dominio en la política interna. Los gestos y ademanes del arreglo eran inequívocos. Los jóvenes indignados ufanos de padecer de asepsia política llegaban hasta la embajada, y recibían esperanzas envueltas en el papel crepé de las dilatorias y las reticencias. La Embajada Americana puede jugar un papel importante en algunos asuntos, pero cuando el Comando Sur entra como personaje de feria en la palestra, y cuando el pentágono con sus Halcones se posicionan, las ejecutorias de la Embajada Amercana de Tegucigalpa se vuelven de risa como los quejidos insonoros del ratón Mickey.

Como es posible que se le va a quitar el apoyo al único presidente que ha dado en bandeja de buena plata todo lo que no quisieron dar los demás presidentes representantes de las oligarquías locales. Ningún Presidente había dado las extradiciones, y nos hacía vulnerables a los dictados y a las decisiones del imperio, al paso que dábamos un mensaje claro de la vulnerabilidad de la jurisdicción doméstica. ¿Quién había concesionado tantos ríos por más de cincuenta años incluso en territorio indígena para desarrollar las hidroeléctricas que minan los ecosistemas y a la vida en las regiones en que se instalan? Ningún presidente había atomizado el territorio nacional en ciudades Estados como países dentro de nuestro propio país con leyes y soberanía propia. Ningún presidente había dado una ley de minería con un canon territorial que hacía que el oro, la plata y el cobre tuvieran igual valor. Ningún presidente había reforzado la entrega de nuestras carreteras para asuntos de peajes a empresas extranjeras que no invirtieron ni un cinco en ellas. Ninguno había dado la Mosquitia hondureña para explorar lo poco de petróleo que tiene el país. A pesar de que el Fondo Monetario Internacional había hecho varias tentativas por despedir gente en el sector público, este fue el único que se decidió a despedir masivamente a empleados de Hondutel y la Enee bajo la lógica injustificable de la burocracia que dejaba a varios hogares huérfanos de pan, y a los organismos internacionales con fondos frescos para el pago de los intereses de la deuda externa. Ningún Presidente había asesinado por acción u omisión a tantos campesinos en un conflicto de tierras previsible por cuanto la tierra que arrebataron los empresarios fue destinada constitucionalmente y desde siempre para reforma agraria, y el peso de una Ley Secundaria como la Ley para la Modernización del Sector Agrícola no podía anteponerse a la normativa jerárquica de la constitución política. Ningún Presidente había cedido la administración general del Estado, y las municipalidades mediante fideicomisos mercantiles a Bancos como Ficohsa que se ha constituido inveteradamente en los últimos años en el intermediario oficial de todas las trampas del Estado.

Con estos antecedentes el esfuerzo de los indignados se estaba esfumando. Pero la Noticia del Proceso a Rafael Callejas y Alfredo Hawitt despertó el fervor de todos, porque nos dábamos cuenta que si en Honduras la justicia había fallado regalando como naipes prestidigitadores 7 cartas de Libertad a Callejas, la justicia estadounidense vindicaba nuestras omisiones. En Algún momento el líder del Partido Anticorrupción Salvador Nasralla expresó que Rafael Callejas era un Científico del robo, pero se equivocaba porque Callejas había demostrado sin tanto empacho ser cualquier carterista de cuatro esquinas que se lleva todo lo que encontraba a su paso. En el fondo Petrolero malversó más de 280 millones de Dólares e hizo millonario a Gilberto Goodstein, al grupo Bamer y a sus ministros, y hasta compró el silencio del pastor evangélico Evelio Reyes quien comprendió las razones a veces tolerables de la lógica de los becerros de oro. La operación consistió en trasladar fondos de paliación al pueblo de las oscilaciones del precio del petróleo internacional a Cuenta de Casa Presidencial para que sus allegados y su esposa se gastara millones tras millones en American Express, en vestidos más caros que los usados por las monarquías de España e Inglaterra, y en Botox para mejorar bellezas que no concedió la madre naturaleza. Vendió las empresas la Familia y Brazos de Honduras a sus amigos sin licitación. Traficó con la nacionalidad hondureña, y la vendió a 3,000 dólares y por pareja a 25,000 dólares, y este dinero que iba a ser destinado para la compensación social y económica del pueblo, con una simple resolución del Presidente del Banco Central de Honduras, en ese entonces, Ricardo Maduro Joest, logró como la alquimia medieval que este fuera a parar a manos de empresas amigas, como las formada por la Familia Kattan. Con Ciudad Mateo construyó miles de casas en las cercanías de una represa que distribuye la poca agua potable que hay en Tegucigalpa. Los postores descalificados en un primer momento fueron los adjudicatarios del proyecto, y reclamaban como suyas obras millonarias que había construido el Estado. Se violentaron las prohibiciones ambientales, y se compraron con la celeridad de la ambición más prosaica terrenos que en unos meses valieron miles de millones. Dos Vehículos donados por la ACNUR fueron a parar a las cuentas por pagar del señor Callejas en Corporación Flores. Las sentencias judiciales no sujetas a juicios contradictorios por la virtud del privilegio apresurado descansaron en una facilona inferencia: ES INOCENTE PORQUE ES INOCENTE. A más de 20 años, las casas construidas que podrían ser el plató de una novela de Juan Rulfo son presa de la maleza, de las lagartijas y son en sí mismas el mayor monumento a la corrupción que se ha construido sin el artificio del arte del sarcasmo y sin el Ready Made de Duschamps.

Rafael Callejas había recibido un susto en el 2005. Fue expulsado del territorio estadounidense, y fue deportado como cualquier ciudadano que se aventura por Reynosa y Tijuana para llegar al paraíso de los saqueadores mundiales. La anécdota tiene visos de paradoja, y nadie olvidará que sus calzoncillos de una semana y sus calcetines venían en una bolsa blanca con la leyenda de Banana Republic, una ficha literaria inestimable que pronto aparecerá en un libro de ficción. Pero ¿Que le había pasado a Estados Unidos que actuaba así contra un Presidente que envió obedientemente tropas hondureñas a la guerra del Golfo Pérsico? ¿De un Presidente que profundizó el plan de ajuste estructural de la economía neoliberal en un país de parias? ¿Qué había pasado con este presidente que les hizo el favor de convertir la tierra hondureña -terreno fértil de la Palma Africana- de bien sujeto de reforma agraria en un bien de mercado. La especulación general rondaba en torno a la corrupción pública, pero era otro el motivo. Callejas en el año 1993 había emitido un decreto Presidencial mediante el cual ordenaba que Palmerola situado en la base Soto Cano se convirtiera en Aeropuerto internacional de Honduras. Nadie podría creer que las motivaciones patrióticas movían a este hombre, que estaba tocando los intereses de una base militar estratégica en el istmo, y en el continente. Manuel Zelaya habló de esa posibilidad y fue defenestrado, y el presente Presidente se ha callado un poco pese al fervor del inicio.

Después de despilfarrar millones en Honduras y no recibir ningún castigo, el expresidente Callejas se enfrentará a un juicio por recibir la pírrica suma de seiscientos mil dólares por unos derechos de trasmisión de partidos eliminatorios, pero la cleptomanía no tiene límites, y los Estados Unidos no se olvidan de nada y tienen archivadas las venganzas. Bien lo asegura Snowden que la gendarmería mundial orwelliana no es asunto de ficción. Los inocentes muchachos del cuerpo de paz, los mormones, los testigos de Jehová, Facebook, Twuiter y Víctor Meza con su disponibilidad de información han dado la posibilidad de que nuestras alcobas hondureñas se vean retratadas en voyeristas miradas de un imperio que domina todo incluso el vergonzante negocio de las drogas.

Los indignados compuesto por un grupo de jóvenes, unos valientes y otros conscientes de su papel de espías tarificados deben de entender que la caída de Juan Orlando Hernández no soluciona nada pero abre avenidas que solo el análisis objetivo de coyuntura futura puede enjuiciar, pero que la alternativa a este espectro de males sociales es un sistema que constitucionalmente puede transmutarse, y hacerlo más justo, a través de la firma de un pacto social en donde nos veamos retratados todos con nuestros sueños y nuestros desafíos. Callejas y Juan Orlando son personajes prescindibles de la oligarquía local, y parece que Estados Unidos ya prepara un escenario parecido al de Guatemala que aunque glorioso dejó un mal sabor de boca y cansó el ímpetu popular, pero nuestra alternativa al cambio no debe pasar por la agenda yanqui imperialista que ha convertido nuestro espacio territorial en un espacio de bienes de mercado, nuestro camino es un nuevo pacto social dentro de la lógica de la democracia participativa, otras opciones paliativas no hacen más que oxigenar el Statu Quo, y el dominio norteamericano en este patio que en el mundo se ve como Estado Libre y Asociado.

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