DECRETO DE INDEPENDECIA ABSOLUTA DE LAS PROVINCIAS DEL CENTRO DE AMÉRICA de 1823

DECRETO DE INDEPENDECIA ABSOLUTA DE LAS PROVINCIAS DEL CENTRO DE AMÉRICA

 

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados a virtud de la convocatoria dada en esta capital el 15 de septiembre de  y 1821 y renovada el 29 de marzo del corriente año, con el objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes; sobre su recíproca unión; sobre su gobierno; y sobre todos los demás puntos contenidos en la memorable acta del citado 15 de septiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este basto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta Asamblea General.

Después de examinar con todo detenimiento y madurez que exige la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, así la Acta expresada de septiembre 21 y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto de gobierno provisorio de esta provincia del 26 de marzo último, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer a la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de la población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado del Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia, oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar a esta asamblea todas las luces posibles acerca de los puntos indicados;  teniendo presente cuando puede requerirse para el establecimiento de un nuevo estado y tomando en consideración:

Primero

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaria en las circunstancias de aquella nación y las de toda América; que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme a los derechos sagrados de la naturaleza; que la demandaban imperiosamente las luces del siglo; las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un Océano inmenso de la que fue su metrópoli y con la cuál le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre los pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó a la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad a que la reducía a la triste condición de colonia de una pequeña parte de Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que esta observó constantemente, desde la conquista, excitaron a los pueblos al más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias, en su nombre, con la autoridad y conforme en todo espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses del año de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

 

 

Segundo

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mexicano, verificada sólo de hecho a fines de 821 y principios de 822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órgano ni por medios legítimos; que por estos principios la representación nacional de estado mexicano jamás la aceptó expresamente; ni pudo con derecho aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió Dn. Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes; que es opuesta a su voluntad y que en concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyen por si mismas y con separación del Estado Mexicano.

 

Nosotros, POR TANTO, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos declaramos solemnemente:

 

Que las expresadas provincias, representadas en esta asamblea son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.

  1. En consecuencia, son y forman nación soberana, con derechos y en aptitud de ejercer cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
  2. Que las provincias sobre dichas, representadas en esta asamblea (y demás que espontáneamente se agreguen de los que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán, por ahora sin perjuicio de lo que se resuelva en la Constitución que ha de firmarse: “PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMÉRICA”

Y mandamos que esta declaratoria y el acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los pueblos que se hallan representados en esta asamblea; que se impriman y circulen; que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo, que se acordará oportunamente, se comunique también a los gobiernos de España, de México y de todos los demás estados independientes de ambas Américas. Dado en Guatemala a 1º de julio de 1823.

 

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