BICENTENARIO del amotinamiento del Barrio la Plazuela

diciembre 30, 2011 at 12:47 pm (Uncategorized)

A 200 años del amotinamiento del Barrio  la Plazuela

 

Anarella Vélez

 

 

En el contexto de la expansión de la revolución napoleónica y la toma del territorio español por el ejército francés, en 1808  estallan los conflictos independentistas en la América colonial.  Para entonces se establecieron juntas de gobierno  autodesignadas de México a Montevideo. Así comenzó la constitución de los nuevos estados emancipados. Casi todos los países latinoamericanos   continentales de la actualidad

(Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), reconocen en este movimiento sus orígenes como naciones soberanas. Panamá, y los países del Caribe de habla hispana (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana) reconocen los orígenes de su liberación en otros procesos históricos.

 

Para esas mismas fechas, la Villa de Tegucigalpa era el lugar más poblado y floreciente de la provincia de Comayagua. La ciudad,  de origen minero,  se convirtió en una populosa urbe con ayuntamiento, parroquia, dos conventos, dos ermitas y era la cabecera del partido de su nombre. Competía abiertamente con la ciudad de Nueva Valladolid de Comayagua, capital de la provincia,  residencia del Intendente y sede episcopal.

 

Tegucigalpa gozaba de un panorama social diverso, enriquecido por la constante visita de los arrieros que conducían grandes manadas de ganado en pie que iban de transito por Tegucigalpa camino a Guatemala y/o México. Los arrieros de Danlí, fueron portadores de las ideas revolucionarias que viajaban por la región por medio de canciones y cantares repetidos a través de aquellos largos viajes, en derredor de fogatas nocturnas. También el Teatro fue un importante recurso de divulgación de las ideas revolucionarias de entonces.

 

La generación de los  tegucigalpenses de fines del siglo XVIII e inicios del XIX se educaron bajo la influencia de las escuelas y conventos religiosos, por demás única opción en el régimen colonial. Particularmente la escuela que dirigió el padre Gabrielín, en el convento de San Francisco, divulgó el pensamiento ilustrado y se constituyó en la primera generación que se apropió de una visión del mundo según la cual la libertad era condición indispensable para alcanzar la propia realización.

 

Para la corriente ilustrada la libertad no se concebía desvinculada  de la igualdad y la fraternidad, la maravillosa  tríada revolucionaria.  En ese escenario la libertad  y la igualdad  fueron profundamente pensadas por Voltaire, quien hizo un temprano llamado a “atreverse a pensar por sí mismo”.  Conceptos que este autor divulgó en su Diccionario Filosófico y que, según el escritor, fue su personal aporte a la lucha en contra de la superstición y el fanatismo.

 

Entre los destacados  discípulos de Gabrielín se encontraba Francisco Morazán. Sus compañeros de aulas fueron, en su mayoría, hijos de mineros, hacendados, comerciantes y de las viejas élites criollas. Ahí entendieron el sentido de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Fue así que,  en la región centroamericana,  arraigó la noción de la emancipación,  cuya expresión más inmediata la encontramos,  primero, en el levantamiento de 1811 en la ciudad de San Salvador. El 13 de diciembre de 1811 le sigue el  amotinamiento  del pueblo de León, Nicaragua, liderado por el fraile guatemalteco Benito Miguelena, quien se también se levanta contra las autoridades españolas. A esta le continuó la insubordinación  del pueblo  de Granada, el 22 de diciembre, quienes también levantaron la bandera en contra de las faltas de libertad y la desigualdad impuestas por el injusto orden colonial.

 

El primero de enero de 1812, hace 200 años, los pobladores del Barrio la Plazuela de Tegucigalpa se opusieron a la decisión de los residentes españoles y autoridades de ésta ciudad, quienes habían dispuesto que las alcaldías  fueran desempeñadas exclusivamente por peninsulares. Los sublevados lograron que  el Ayuntamiento quedara conformado únicamente por criollos.

 

En este motín jugaron un papel fundamental los pobladores del histórico barrio de la Plazuela, cuyos habitantes enarbolaron las demandas propias de aquellos –y estos- tiempos, querían vivir en  libertad, con fraternidad e igualdad.

 

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Los límites a la libertad de expresión y acceso a la información

diciembre 29, 2011 at 12:27 pm (Uncategorized)

 

 

Anarella Vélez

La libertad de expresión y el acceso a la  información constituyen dos derechos fundamentales autónomamente reconocidos por la legislación internacional y nacional.

Debemos recordar que,  hasta hace algunos años, una de las limitantes al libre ejercicio de estos derechos provenía de la defensa  del honor, el cual constituye también un derecho fundamental reconocido por nuestra legislación, además de haber sido considerado por ésta como límite explícito de la libertad de expresión e información. Cuando estos derechos entran en conflicto,   suelen ser resueltos conforme a la técnica de la ponderación. Y si éste persiste existe la posibilidad de trascender a la esfera jurídica civil y penal.

En Honduras el derecho a la Libertad de Expresión en Honduras es  garantizado por el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 72 de la Constitución de la Republica. Sin embargo,  su libre ejercicio  no ha sido garantizado y no se ha honrado el compromiso adquirido en el año 2011 por  el gobierno de Porfirio Lobo Sosa,  cuando se formalizó su responsabilidad  en Ginebra, Suiza, ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el marco del Examen Periódico Universal (EPU).

Entre los compromisos adquiridos por el Gobierno  sobresalen el de investigar los asesinatos y agresiones a periodistas así como el de garantizar por razón de la reforma a la Ley Marco del Sector Telecomunicaciones, el reconocimiento de los medios comunitarios existentes en el país. En este escenario “el gobierno hondureño se comprometió a generar un debate en el Congreso Nacional con la participación de la sociedad civil para modificar su legislación en telecomunicaciones ´en concordancia con los acuerdos y estándares internacionales de derechos humanos´. Empero,  la violencia letal  continúa  impactando  en el libre ejercicio de la libertad de expresión y de prensa.  A partir del golpe de estado de 28 de junio de 2009,  Honduras ha visto cómo se incrementan las muertes violentas de los comunicadores.

El libre ejercicio del derecho de la libertad de expresión y el acceso a la información es progresivamente criminalizado,  así como el ejercicio de este derecho a través de los medios de comunicación  y movimientos sociales alternativos. Éste fenómeno está relacionado con el uso que la población hace de las redes sociales y los medios de comunicación alternativos. Vivimos un tiempo en el que la guerra mediática, guerra de cuarta generación,  propia de la era de la información, del internet, de la globalización informativa, tanto  los oligopolios como el crimen organizado  criminalizan la información alternativas de los sectores sociales históricamente desposeídos. Esta guerra de conquista es concebida como el antídoto de las luchas de liberación social.

En la vorágine que vive Honduras, la violencia letal contra éstos derechos ha cobrado la vida de la periodista Luz Marina Paz Villalobos, periodista de la radio Cadena Hondureñas de Noticias,  asesinada el 6 de diciembre de 2011 en Comayagüela. Con su muerte, asciende a 20 el número de trabajadores de la comunicación  asesinados en el país desde el año 2009. La impunidad   también restringe la libertad de expresión y el acceso a la información.  Ninguno de los casos de asesinato de periodistas ha sido resuelto. La obscena impunidad de la que gozan los autores materiales e intelectuales de estos crímenes es el mejor de los escenarios para los agresores y los criminales.

La ausencia de indagaciones convincentes deja al gremio en una situación de vulnerabilidad frente a la violencia de los narcotraficantes y de algunas autoridades locales, cuyas actividades criminales son reportadas a diario en la prensa. 
La escalada de la violencia sin precedentes contra la prensa de oposición hondureña es evidente.

El informe del Comité por la libre expresión correspondiente al año 2011, registra 53 alertas y 68 violaciones a la libertad de expresión. En el 2010, destaca como forma de violencia extrema a la libertad de expresión el asesinato de 11 periodistas y comunicadores sociales, mientras que en lo que va del 2011 han sido asesinadas/os 6 comunicadoras/es.En este contexto de violación a la libertad de expresión se dan la persecución y muerte de quienes alzan su voz en contra de la corrupción, la impunidad y la inequidad social.

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