Marcos Carías Zapata, amigo y maestro.

abril 28, 2019 at 12:22 pm (Uncategorized)

_____________________________________________________________________________

ANARELLA VÉLEZ


                             Hay un cúmulo de verdades esenciales

                                que caben en el ala de un colibrí.

                                                 José Martí

 

Marcos Caríaz Zapata (Tegucigalpa, 15 de noviembre de 1938-Teguccigalpa, 22 de diciembre de 2018) narrador e historiador, fue el hijo de Marcos Carías Reyes y de Tulita Zapata.  Cultivó, como su padre (quien se suicida el 24 de octubre de 1949,  cuando solo contaba con 44 años de edad y cuando Marcos  tenía 11 años),  el género narrativo. Sin duda alguna, el modelo de su progenitor pesó sobre él, ya que Marcos Carías Reyes fue un autor de vocación precoz, publicó su primera obra cuando tenía 19 años, en 1934. Fue parte de la generación del 35, también conocida como la generación de la dictadura debido a que publicaron su obra durante la gestión de Tiburcio Carías Andino.  MCZ se graduó en Filosofía e Historia de América en la Universidad Central de Madrid y comenzó a enseñar en la UNAH en el año de 1966.

Conocí a  Marcos Caríaz Zapata en 1975, cuando el ya había publicado su primer libro de cuentos. La ternura que esperaba, en 1970, editado por la UNAH. Así confirmaba su pasión por la  creación literaria. El particular carácter de Marcos, enigmático y discreto,  siempre me asombró agradablemente, recuerdo que expresaba su visión de los diferentes tópicos con humor mordaz y certero.

1975 fue mi primer año en la UNAH, y desde entonces fuimos  convocadas/os a su hermosa y memorable casa ubicada en el  Barrio del Olvido, aquellas/os que,  de algún modo, reflejábamos un mayor interés por la Historia. Ahí continuamos asistiendo  varias y varios estudiantes de la clase que impartía Mario Felipe Martínez, Historia de la Cultura. Una de estas ocasiones inolvidables fue la fiesta organizada por la historiadora Marielos Chaverri, su esposa y compañera: se trataba de darle un homenaje  al cantante nicaragüense Carlos Mejía Godoy. Asi recuerdo  su casa. Aquel hogar en el que era habitual encontrarse con Ramón Oquelí y su esposa Rina, con Guillermo Durón, Roberto Castillo, Ezequiel Padilla Ayestas, a los dirigentes estudiantiles  Carlos Galvez, Memo Matute, entre otros y otras, también ahí correteaban sus hijas e hijos: Marielos, Marcela, Marquitos, Gabriela y Juan Carlos.

La creación de la carrera de Historia en 1977 me hizo regresar de La Argentina, en donde había iniciado mis estudios de Historia en la Universidad de La Plata.  Marcos, como le llamábamos familiarmente, se volcó apasionadamente a la elaboración del Plan de la Carrera de Historia (junto a Laura Gálvez, Mario Felipe Martínez y Marielos Chaverri) y ahí  refleja su concepción de la misma, la cual  adopté como propia desde entonces.

La buena amistad con Marcos  se fortaleció y se profundizó cuando él se convirtió en mi profesor, por entonces era un sonriente y generoso educador de mediana edad, con él aprendí entre otras materias,  Historia Universal Antigua E Historia De América Contemporánea. Escucharlo fue siempre placentero, un discurso preparado con esmero que hacía que viéramos nuestro pasado con otros ojos. Pero, sobre todo, con el ejemplo de mi maestro aprendí a distinguir, proteger y fomentar en cada ser la dignidad de la persona humana y la trascendencia de ésta para la educación de la humanidad.

También fue mi legendario director del Taller De Investigación,  el cual se realizó en la ciudad de Yuscarán en el año de 1979, para obtener nuestro grado de bachilleres en Historia. Ahí se puso a prueba el carácter del maestro, la amistad bien entendida culminó con una organización memorable del taller, de tal modo que cada una/o de nosotras/os venciera los obstáculos propios de nuestro carácter de intelectuales jóvenes  y nos sintiéramos felices realizando nuestras tareas. Nos enseño a considerar las metas del grupo. De ésta generación recuerdo con mucho cariño a Perla Mozzi, Sidalia Batres, Onix Ferrera, Víctor Cruz y Ricardo Urquía.

Ese mismo año, de felices recuerdos para mí, Rigoberto Paredes y yo con convertimos en pareja,  de ahí en adelante asistí a varios encuentros entre ellos,todos fueron memorables y serán algún día objeto particular de mi escritura, pues la amistad entre el poeta y el narrador producía placenteros conversatorios.

Creo que Marcos Carías nos dio  siempre profundas lecciones,  tanto en el salón de la clase como en la calle. Nos enseñó con la actitud, el gesto, la palabra. Fue un fervoroso maestro y amigo, nos transmitió, a su modo, su pasión por la historia y el amor por la investigación y la búsqueda de respuestas.  Sus clases, inclusive sus consejos, reflejaban también su interés por inculcarnos generosamente y sin reservas, a partir de su conocimiento sus propias experiencias.

El maestro-amigo compartió con nosotras sus utopías, lograr un mundo mejor, una sociedad en la que de verdad funcionaran los principios de la ilustración, de libertad, de igualdad y de fraternidad. Así nos preparó para buscar por nosotros mismos el camino hacia una sociedad  justa y equilibrada. En los tiempos de la construcción de la Nicaragua Sandinista seguimos de cerca aquella revolución social, el esfuerzo por anular los estragos del somocismo,  nos fortaleció para siempre en contra del cansancio o el desaliento y a luchar contra todo tipo de dictadura.

1977 También fue el año en el que publicó la fascinante novela La memoria y sus consecuencias, bajo el sello editorial de Nuevo Continente, que dirigía la historiadora Leticia Silva de Oyuela, recuerdo que asistí a la presentación de esta obra que refleja por medio de la ficción su profundo conocimiento de la historia colonial de Honduras.

En 1980 fundan la Editorial Guaymuras los intelectuales hondureños Hernán Antonio Bermúdez, Roberto Castillo y Rigoberto Paredes, entre otros. Ellos sabían que la novela de Marcos estaba lista desde hacía un par de años en la Editorial Educa y no la publicaban, convencieron al director de Educa para editarla con el sello de Guaymuras. Imposible olvidar el entusiasmo que despertaba en todos ellos este suceso. Les permitiría poner en manos de los lectores la que consideraban la novela más significativa de nuestra tradición literaria. Esta novela confirmó a Marcos como el más importante narrador de nuestro país.

Recuerdo que leímos esta novela con mucha avidez y sobre todo con bastante concentración pues con su narrativa rompe con todos los esquemas de la escritura, ella carece de linealidad anecdótica lo que hace de esta novela la más enigmática y compleja de nuestra literatura. Experimentación, pluralidad de voces, diversos y ricos acontecimientos del país, humor y erotismo, todo se encuentra ahí, en nuestra Tegucigalpa narrada por Marcos. Esta es sin duda la novela más ambiciosa que se ha escrito en Honduras, tal como señala el crítico de literatura Hernán Bermúdez.

Ese año también publicaron bajo ese sello editorial su Antología de la obra de Ramón Rosa, este también se convirtió en un  suceso señero para la historia del pensamiento hondureño, labor a la que Marcos se dedicó con devoción y fue gratamente celebrado en nuestro ambiente.

 

La frontera entre el maestro y el amigo no existía. Nosotras disfrutábamos de sus conversaciones en las fiestas, como en su salón de clases, siempre su presencia convertía los espacios en un reino del conocimiento en el que nos impartía sus firmes convicciones acerca del sistema social y que desde su discurso cuestionaba por su falta de justicia, de igualdad. Marcos era muy consciente de que su paso por el ámbito de la pedagogía hondureña quedaría signado por su visión del universo y por su rico mundo interior. Al ser educador y artista sembró en nosotros su identificación con la  educación misma   y moldeó nuestra humanidad, sus conversaciones eran intensas y hermosas y el desarrollo de sus propuestas tienen hasta hoy total vigencia.

Tengo la convicción de que Marcos nos invitaba a seguirlo sin perder de vista que nos formaba para volar por nosotras mismas. Como amigo y como maestro nos enseñaba tanto la belleza como las miserias de la historia, sabía que el conocimiento nos llevaría a amar nuestro quehacer, que el oficio de historiar fuese amado por nosotras. Nos hizo ver el mundo y el pasado a través de citas exquisitas y eruditas, sus relatos en las clases nunca carecieron de movimiento y de arte.

Marcos  Carías Zapata, mi maestro y amigo,  en mas de una conversación trató el tema  particular de la educación pública y supo transmitirnos su apego por ella y por  el desarrollo de nuestros pueblos aún cuando le tocó vivir en los tiempos difíciles de la dictadura militar y los tiempos de feroz persecución de las ideas diferentes, humanistas y solidarias, él fue defensor de quienes lucharon por una sociedad  justa y libertaria, en su casa pernoctaron muchas y muchos dirigentes del movimiento social centroamericano de la década de los 80. Su pedagogía fue de acción y arte.

Como estudiante Debo reconocer que nuestra afinidad en los aspectos esenciales de la vida  facilitó el que yo fuese considerada con empatía ya que fui una discípula complicada,   cuestionaba permanentemente el origen, la evolución y el estado actual de los fenómenos, Marcos siempre nos respondió con respeto y hasta hoy aprecio su dedicación y esfuerzo para que nuestra formación fuera integral.

En los años más recientes Marcos,  visitaba a Rigoberto en Paradiso, de tarde en tarde llegaba a nuestra casa tras visitar las librerías del casco histórico, luego  pasaba a recogerlo fervorosamente, Katy, su esposa desde 1990.

La amistad de Marcos signó  nuestras vidas, nos cambió, a mí me volvió mejor ser humana, me ayudó a comprender la urgencia de renovar nuestro mundo. Por eso fue mi amigo y mi maestro, por eso me senté en su mesa y asistí a su hogar. Su memoria siempre será grata y su amistad ejemplar será inolvidable.

 

 

 

 

 

 

 

Obras

Novela

  • ”La memoria y sus consecuencias” (1977).
  • ”Una función con móviles y tentetiesos” (1980).

Cuento

  • ”La ternura que esperaba” (1970).
  • ”Nuevos cuentos de lobos” (1991).
  • ”Plaza mayor, circo menor” (1994).

Antologías

  • ”Ramón Rosa: obra escogida” (1980).

Ensayo

  • ”La Iglesia Católica en Honduras” (1991).
  • ”Crónicas y cronistas de la conquista de Honduras” (1998).
  • ”Vernon y james, Vidas paralelas” (1992).
  • “Vara de medir” (1999).

Premios

En honor a sus méritos literarios, la Escuela Nacional de Bellas Artes le concedió, en 1984, el Premio Itzamná. En 1993 la UNAH le entregó el premio José Trinidad Reyes por su obra publicada. También recibió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” en 1996.

 

Trayectoria profesional

Desde 1970 a 1972 se desempeñó como secretario adjunto del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). En 1974 dirigió la Revista Aporte, que sólo alcanzó un número, dedicado a la escritora danlidense Lucila Gamero de Medina. Fue director del Centro de Estudios Generales y colaborador tanto de la Revista Tragaluz como del suplemento literario del diario Tiempo. Es miembro de la Academia Hondureña de la Lengua.

En 1991 formó parte del comité que celebró el primner centenario del nacimiento del gran polígrafo Rafael Heliodoro Valle. En 1999, dirigió la Revista Milenio.

 

 

 

 

Permalink Dejar un comentario

FRANCISCO MORAZÁN

abril 11, 2019 at 8:58 pm (Uncategorized)

Josefa Lastiri y Francisco Morazán por Rigoberto Andrés Paredes Vélez

 

 

FRANCISCO MORAZÁN

Anarella Vélez

_________________________________________________________________

 

A la gente joven de mi matria

 

“Me llama la atención el hecho de que en nuestra sociedad el arte se haya convertido en algo que atañe a los objetos y no a la vida ni a los individuos. ¿Por qué una determinada lámpara o una casa pueden ser obras de arte y no puede serlo mi vida?”

Michel Foucault

 

Las figuras de la Historia Contemporánea de Centro América más gloriosas y poéticas, por su rebeldía simbolizada en la espada alzada contra el opresor son, sin duda alguna, las de Francisco Morazán y Josefa Lastiri, su compañera y esposa. Cuando conocí sus vidas las pensé como si se tratara, ni más ni menos,  de una obra de arte,  con la forma de un árbol que emite luz propia, que nos ilumina, nos abriga y nos da sombra, todo a la vez.

Francisco Morazán nació en las yermas tierras de Honduras el 3 de octubre de 1792, en la Villa de San Miguel de Tegucigalpa. Su vida está signada por el profuso entretejido histórico de su tiempo, en su existencia se enlazan las historias del mundo, de Latinoamérica y de la misma Honduras.

Morazán no pudo realizar estudios formales pues en la menesterosa villa de Tegucigalpa apenas se podía tomar las clases de Religión, Ciencia, Moral y Gramática Latina en el Convento de San Francisco. Ahí adquirió estos conocimientos aquel el niño extraordinario, y fueron suficientes para que en él anidara la sed de comprensión, la elemental educación que recibió fue el motor con el cual aprendió a medir, equilibrar y a llevar a la practica sus ideas.

Francisco fue un ambicioso y paciente lector,  su temprano aprendizaje del francés le permitió conocer por propio esfuerzo el pensamiento revolucionario ilustrado de la modernidad, abrevó sabiduría en la biblioteca de Dionisio de Herrera. Leyó apasionadamente a Rousseau, Voltaire, Montesquieu y los escritos militares de Napoleón. Estas lecturas le dotaron de una sólida cultura política y un amplio conocimiento de la Revolución Francesa, bases consistentes para transformarse en un férreo anticolonialista y en el faro que ha alumbrado nuestra historia.

Visionario político, extraordinario militar, brillante orador, Morazán hizo de la disciplina personal –con la que creció—un instrumento para forjar el temple que le condujo a dominar el panorama político y militar de la región por más de un decenio y le confirmó en el General demócrata y republicano que fue. Su pensamiento, coherente con sus acciones, le enfrentó con los sectores conservadores, quienes no abandonan el proyecto de volver a ser colonia de la monarquía española. Incansable, batalló fervientemente en contra de todo intento de volver a ser un estado dependiente de ninguna potencia extranjera. A la par se ganó el respeto, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo de los sectores republicanos de la América Central. Combatió, a lo largo de su existencia, por mantener las provincias unidas de Centroamérica, sostuvo el proyecto de la República Federal de Centroamérica a pesar de las fuerzas más oscuras de su tiempo.

Amalgama de valentía y lucidez, Morazán inicia su carrera militar con la defensa de la ciudad de Comayagua en 1827 y La batalla de la Trinidad, 11 de noviembre de ese mismo año.  Irrumpe en el escenario político militar, derrota a los perros guardianes de la permanencia del pasado liderados por Manuel José Arce y desde entonces hasta el día de su sacrificio heroico, defiende con pasión el proyecto de unidad centroamericana. Por ello su nombre figura al lado de quienes forjaron las patrias-matrias libres de Nuestra América y asegura un lugar en nuestra historia  como par de José Martí, Simón Bolívar, Manuelita Sáenz y Dolores Bedoya de Molina.

Urge rescatar su nombre centelleante, asumir como ejemplo la memorable vida de Morazán, sentirlo como nuestro sagrado árbol de’ Ceiba, posesionarse de su vida-poema como un rayo de luz, revulsivo para vivificar nuestra historia contra el invasor e incitar a la lucha contra toda opresión y toda tiranía que profane la libertad de Nuestra América, de Nuestra Honduras.

 

 

Para Morazán

 

          bájate
descabalga esas alturas
dale historia y quehaceres a tu espada.

           Rigoberto Paredes

 

tu espada

latido del bosque

para armar

nuestras certezas

valles montañas cabalgas

a tu lado

Huitzilopochtli

el águila y Josefa

medida de tu vida son

y es verdad

cimentaste

nuestro camino hacia el futuro

patria-matria benigna

para anular opresiones

y obedecer para siempre

al dulce deseo

de libertad

ejemplar

nos legaste los hilos de la historia

Si avanzo sígueme,

si me detengo empújame,

si retrocedo mátame

el cascabel de tu voz

golpea las puertas de esta ciudad

tu rostro espiga dorada

tu sonrisa lluvia de agosto

tu mirada fuego invernal

tu espada

latido en los bosques

entre nosotros está.

Permalink 1 comentario

Bolívar y la Literatura

diciembre 14, 2018 at 1:28 am (Uncategorized)

Simón Bolívar Y Manuela Saenz

 

Anarella Vélez

 

 

Distinguidos miembras y miembros de la mesa principal, representantes del cuerpo diplomáticos de las naciones hermanas que nos acompañan, invitadas e invitados especiales, autoridades de la Casa Museo Morazán, amigas y amigos:

 

Grande en el pensamiento, grande en la acción, grande en la gloria, grande en el infortunio; grande para magnificar la parte impura que cabe en el alma de los grandes, y grande para sobrellevar, en el abandono y en la muerte, la trágica expiación de la grandeza.JOSÉ ENRIQUE RODÓ

 

Bolívar es todavía un cuento un cuento sobre datos ciertos; a Bolívar, el verdadero Bolívar, no lo conoce aún el mundo; y es muy probable que cuando lo traduzcan a su idioma natal, aparezca más sorprendente y más grande aún.

DOMINGO F. SARMIENTO, Facundo

 

Sin duda alguna la trascendencia de la obra de Bolívar hacia la inmortalidad se explica por el modo en el que él respondió a los desafíos de la época en la que le tocóvivir. Vamos a situarlo brevemente: Hacia 1783 Venezuela se había convertido en Capitanía General, Caracas tenía apenas 45000 habitantes, y, debemos recordar,  hasta 1777 había sido un débil apéndice del Virreinato de Santa Fe de Bogotá. En esa ciudad nace Bolívar –fue llamado Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco–,  en el seno de una familia de las más acaudaladas de Venezuela. Debido a la débil salud de su madre fue amamantado por dos esclavas afroamericanas, Matea e Hipólita, a quienes El Libertador siempre recordará con afecto, lo que, de alguna manera explica su profunda sensibilidad hacia la problemática de la esclavitud; ellas le dieron la  raíz que se convertirán en semilla que germinaron en amor por la libertad.

 

El Libertador Simón Bolívar, recordado así pues declinó otros títulos, inclusive el de Emperador, es considerado el más brillante militar y heróico político latinoamericano, fundador viril y gallardo  de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. Sin duda es una de las figuras más notorias y apreciadas de la emancipación hispanoamericana, representa la luz  frente al Imperio español, quien vivió apenas cuarenta y siete años dirigió como un relámpago a caballo la emancipación de Venezuela, Perú, Ecuador,  Colombia y creó a Bolivia.

 

Enfrentó como un iluminado la adversidad que le alcanzó siendo apenas un niño: muere su padre Juan Vicente Bolivar y Ponte, Coronel del ejército español; seis años más tarde muere su madre, María de la Concepción Palacios y Blanco[1]y un año más tarde fallece su abuelo Feliciano Palacios de Aguirre[2]. Estos sucesos galvanizan su carácter. Sus tutores le internan en casa del maestro Simón Rodríguez, personaje clave en la formación de Bolívar, de quien el Libertador expresó:

 

“Usted formó mi corazón para la libertad, para lo grande, para lo hermoso”

 

También fue su maestro Andrés Bello,  polímata venezolano. Con Bello formó parte del grupo revolucionario que también integró Luis López Méndez, y  emprendieron las primeras misiones diplomáticas a Londres para gestionar la independencia de Venezuela.

En 1897, con 14 años de edad,  entra al ejército de la Corona española como cadete y subteniente, y se traslada hacia España. Comienzan los viajes que forjaron al futuro estadista, forjaron el alma de América. Años de intensa actividad intelectual que consolidan su espíritu humanista muy tempranamente, particularmente en los tiempos en los que vivió en la casa del Marqués de Urtáriz en Madrid. En París frecuentó al sabio alemán Alexander Von Humboldt y asistió a tertulias científicas, históricas, literarias y salones artísticos. De regreso a Caracas vivió vigorosamente, asistió a todas actividades culturales que luego culminarán en discusiones políticas.

Con diecisiete años de edad anuncia su intención de casarse con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, (Madrid, 15 de octubre de 1781-Caracas, 22 de enero de 1803), tras  dos años de noviazgo y ocho meses de matrimonio murió de fiebre amarilla, alcanzándole nuevamente la tragedia. ​Bolívar prometió y respetó su juramento de no volver a casarse.

Regresa a Europa y se reencuentra con su maestro Simón Rodríguez y con él recorre el continente europeo entre 1803 y 1807. Bolívar conoció la Europa que vivía aún las consecuencias de la Revolución Francesa y el ascenso de Napoleón Bonaparte, el revolucionario que terminó siendo emperador de Francia. El espíritu de Bolívar vibra por defender la libertad.

Tras una larga travesía por España, Francia –en donde presencia la coronación de Bonaparte–, llega a Italia en agosto de 1805  y en el Monte Sacro de Roma, junto a Simón Rodríguez y su amigo Fernando Toro, jura:

 

“Juro delante de usted, Juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor, que no daré tranquilidad a mi alma, ni descanso a mi brazo, hasta no ver rotas las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”

 

Su trascendencia en el escenario de la literatura proviene, por una parte de la lectura que han hecho los poetas y narradores de su vida, de su praxis y de su pensamiento en permanente rebeldía; también del estudio e interpretación que, intelectuales y científicos de las ciencias sociales han realizado acerca la vida y la obra del libertador, tanto del hombre como del héroe,  pero también  de sus propias reflexiones.

 

El propio legado escrito por Bolívar se caracteriza por su versatilidad. Su escritura no sólo es efecto de sus acciones políticas, sino de su propia visión de la estética y de la riqueza de su existencia, de su sacrificio heróico, del hombre que hizo de nuestra América la patria liberada,  Bolívar escribió:

 

189 proclamas

14 manifiestos

18 discursos

1 biografía a Sucre

cientos de cartas personales (entre las que se merecen capítulo aparte las cartas a Manuela Saenz y a Fanny du Villar)

Redactor de Constituciones (entre las que sobresale la Constitución Vitalicia, base legal para la Federación de los Andes, para unir la Gran Colombia, Perúy Bolivia)

Redactor de varios proyectos de leyes

 

En sus proclamas y  cartas personales encontramos el latido punzante de su pensamiento y el manto de sus más profundos e  íntimos sentimientos respecto a sus luchas, sus aspiraciones más recónditas, expresados en un estilo nuevo y fresco.

De sus cartas quiero citar ésta, dirigida a una de sus grandes compañeras de lucha y su gran amor,  Manuela Sáenz:

 

“A Manuela Sáenz

Mi encantadora Manuela:

Tu carta del 12 de septiembre me ha encantado: todo es amor en ti. Yo también me ocupo de esta ardiente fiebre que nos devora como a dos niños.
Yo, viejo, sufro el mal que ya debía haber olvidado. Tú sola me tienes en este estado.
Tú me pides que te diga que no quiero a nadie. ¡Oh! no, a nadie amo: a nadie amaré.
El altar que tú habitas no será profanado por otro ídolo ni otra imagen, aunque fuera la de Dios mismo. Tú me has hecho idólatra de la humanidad hermosa o de Manuela.
Créeme: te amo y te amaré sola y no más. No te mates.
Vive para mí, y para ti: vive para que consueles a los infelices y a tu amante que suspira por verte.
Estoy tan cansado del viaje y de todas las quejas de tu tierra que no tengo tiempo para escribirte con letras chiquiticas y cartas grandotas como tu quieres.
Pero en recompensa si no rezo estoy todo el día y la noche entera haciendo meditaciones eternas sobre tus gracias y sobre lo que te amo, sobre mi vuelta y lo que harás y lo que haré cuando nos veamos otra vez. No puedo más con la mano.
No sé escribir. Tu Bolívar.

Plata, 26 de noviembre 1825”

 

Le debemos a Efraín Subero, Rufino Blanco Fombona y Anita Arroyo enjundiosos estudios en los que han desentrañado las características literarias   de la obra de Bolívar, y haciendo una analogía establecen que éste fue un revolucionario tanto en el campo de batalla como en el campo literario, cito la última de sus proclamas, escrita días antes de su muerte:

 

SIMON BOLIVAR

Libertador

–presidente de la Gran Colombia, Presidente de la República de Bolívar, República del Perú, Presidente de la Provincia Libre de Guayaquil, Presidente de la Tercera República de Venezuela Presidente de la Segunda República de Venezuela,  etc., etc., etc.–

 

“¡Colombianos!

 

Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separédel mando cuando me persuadíque desconfiabais de mi desprendimiento.

 

Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado: mi reputación y mi amor á la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido á las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

 

Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro á otra gloria que á la consolidación de Colombia; todos deben trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos, obedeciendo al actual Gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando sus espadas en defensa de las garantías sociales.

 

Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, á10 de Diciembre de 1830—20.

 

Simón Bolívar.”

 

Una existencia tan bien vivida ha inspirado a poetas como Pablo Neruda y su Canto para Bolívar; Ernesto Cardenal y su Vuelta a América; Salomón de la Selva con su Oda a Bolívar. Inspiró novelas como El general en su laberintode Gabriel García Márquez. Su nombre como gran libertador de América también ha sido inmortalizado por Andrés Bello, JoséJoaquín Olmedo, JoséMaría Heredia,  Jorge Luis Borges, Uslar Pietri, Vicente Huidobro, Juana de Ibarborou, entre otros y otras.

 

 

Arturo Uslar Pietri dejó escrito

”Bolívar, que forma ya parte inseparable de lo más alto y puro del patrimonio común de gloria del género humano. Fue un gran conductor de pueblos, un heroico capitán de la guerra, un creador de rumbos, un decidor y revelador de las hondas verdades yacentes bajo la fluida realidad histórica, y un sentido, casi poético y casi profético, de la condición de su América. Su obra de pensador político no es menor que sus realizaciones de guerrero y estadista por las que seis naciones le proclaman como su libertador. En los cuarenta y siete años de su vida humana cupo más tarea creadora que en las de los héroes clásicos, creóEstados pero también creófilosofía política, dirigióbatallas para derrotar ejércitos, pero también supo concebir la estrategia para luchar contra las imposiciones del pasado y ganarle un futuro mejor. Tanto como la más brillante de sus campañas militares vale su discurso de Angostura que todavía hoy, a ciento cuarenta años de distancia, es una de las interpretaciones más penetrantes de la difícil y confusa realidad histórica del mundo hispanoamericano. Si ese mismo mundo hispanoamericano tuviera que escoger en su historia un solo personero para representarlo en toda su amplitud, en toda su complejidad, en toda su combativa variedad, no podría escoger, entre sus grandes hombres, a otro más calificado que Bolívar.”[3]

 

De Vicente Huidobro, chileno (1893-1948), de su “Alegoría a Bolívar”:

 

“Ahora te preguntan tus estatuas: ¿Cumpliste con / la ley prevista de tu día histórico? / Y tú crees que sí. Y tal vez la razón sea contigo. / Simón, hay tinieblas sobre el mundo. Aún reina / la noche en tus Américas. / Hoy los hombres estamos empeñados en libertar al hombre de una exclavitud, si no mayor a la que tú rompiste. Estamos batallando por una libertad más alta que la tuya./ La libertad total a que aspiramos busca en estas tierras un nuevo y gran Libertador. / Pronto, Simón, desata tus amarras de las sombras, / desenvaina tu espada color lluvia bienhechora y toma / tu sitio en nuestras filas./ Ahí está tu caballo de ijares impacientes, vibrando como un gran violín de marsellesas y cantos resucitados. Ahí está esperando tu caballo. / Y detrás millones de jinetes como olas efervescentes. / Pronto nuestras montañas saludarán al alba que se acerca con un rumor de pasos milenarios que vienen desde el fondo de la historia con una Interminable procesión de esqueletos heroicos.”

 

Del poeta nicaragüense Rubén Darío, (1867-1916), de su poema “Oda”:

“¡Bolívar! Alto nombre / que de justo entusiasmo el pecho inflama, / fue semidiós, no hombre: / ante el tiempo lo aclama / la sonora trompeta de la fama. / La América garrida, / hoy levanta un clamor que se dilata / de la vega florida / del Orinoco al Plata / que turbulento su raudal desata. / Bolívar se levanta / con la aureola inmortal que orna su frente / y coloca su planta / sobre el Ande; y ardiente / sonríe con amor al continente.”

 

Del cubano JoséMartí(1853-1895), de sus palabras al llegar a Caracas, catalogadas como un extraordinario poema:

“Cuentan que un viajero llegóa Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntódónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba dónde estaba la estatua de Bolívar. / Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca a un hijo. / El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él, porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria. / Bolívar era pequeño de cuerpo. Los ojos le relampagueaban y las palabras se le salían de los labios; parecía como si estuviera esperando siempre la hora de montar a caballo. / Era su país, su país oprimido, que le pesaba en el corazón y no lo dejaba vivir en paz. La América entera estaba como despertando. / Un hombre solo no vale nunca más que un pueblo entero; pero hay hombres que no se cansan, cuando su pueblo se cansa, y que se decide a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a símismos, y los pueblos tienen muchos hombres y no pueden consultarse tan pronto. / Ese fue el mérito de Bolívar, que no se cansóde pelear por la libertad de Venezuela, cuando parecía que Venezuela se cansaba. Lo habían derrotado los españoles: lo habían echado del país. El fue a una isla, a ver su tierra de cerca, a pensar en su tierra. / Un negro oneroso le ayudócuando ya no quería ayudarlo nadie. Volvióun día a pelear con los trescientos héroes, con los trescientos libertadores. / Libertóa Venezuela. / Libertóa Nueva Granada. / Libertóal Ecuador. / Libertóal Perú. / Fundóuna nueva nación, la nación de Bolivia. / Ganóbatallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos. / Todo se estremecía y se llenaba de luz a su alrededor. / Los generales peleaban a su lado con valor sobrenatural. / Era un ejército de jóvenes. / Jamás se peleótanto ni se peleómejor en el mundo por la libertad. / Bolívar no defendiócon tanto fuego el derecho de los hombres a gobernarse por símismos, como el derecho de América a ser libre. / Los envidiosos exageraron sus defectos. / Bolívar murióde pesar en el corazón más que de mal del cuerpo, en la casa de un español de Santa Marta. / ¡Muriópobre y dejóuna familia de pueblos !”

 

 

 

 

 

 

de Pabla Neruda, poeta chileno, (12 de julio de 1904-23 de septiembre de 1973), Un canto para Bolívar

                    

 

PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

De quécolor la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja serála rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que túno conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada estánaciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz estáel hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más alláde los mares,
más alláde los pueblos oprimidos y heridos,
más alláde las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nacióen tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocía Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.

 

Simón Bolívar,

¡Alerta, Alerta que camina la espada de Bolívar por la América Latina…!

 

 

[1]María de la Concepción Palacios de Aguirre Ariztía-Sojo y Blanco de Herrera (n. Madrid, Provincia de España, Reino de España, 9 de diciembre de 1758 – f. Caracas, Capitanía General de Venezuela, Reino de España, 6 de julio de 1792) fue la madre de Simón Bolívar.

[2]Feliciano Palacios de Aguirre y Ariztía-Sojo y Gil de Arratia o simplemente como Feliciano Palacios y Sojo (Caracas, Provincia de Venezuela, 12 de octubre de 1730 –Caracas, Capitanía General de Venezuela, 5 de diciembre de 1793). Noble caraqueño, abuelo materno y padrino de Simón Bolívar.

[3]Discurso pronunciado por Arturo Uslar Pietri en la inauguración de la estatua de Simón Bolívar en Washington, el 27 de febrero de 1959, fuente: http://www.angelfire.com/nb/17m/bolivar/bolivarpietri.html

Permalink 5 comentarios

Fidel ante la problemática de las mujeres

diciembre 4, 2018 at 9:44 pm (Uncategorized)

Fidel Castro por Rigo Paredes Vélez

Fidel ante la problemática de las mujeres

AnarellaVélez

 

Querido Embajador Francisco Delgado,  Estimadas  y estimados compañeros y estudiantes, obreras y obreros,  compañeros y compañeras del panel, organizadoras y organizadores,   cuando fui convocada a participar en este merecido homenaje a la memoria de Fidel Castro no pude más que agradecer tan grata solicitud

 

Sin la mujer, la obra ingente de la Revolución

no habría sido posible. 

Fidel Castro, 8 de marzo de 1997

 

Ronda de la fortuna

 

Nancy Morejón (Cuba)

 

Fidel tiene fortuna,

una sola fortuna: 

 

estar,

entre nosotros,

por un mundo mejor. 

 

Qué fortuna mayor.

 

Fidel,

sin odio y sin hiel,

abre muros

y ventanas. 

 

Fidel 

 

Fidel tiene fortuna,

una sola fortuna,

la fortuna de ser,

 

Fidel

 

(La Habana, junio de 2006) 

 

 

La posición de Fidel Castro Ruz ante las opresiones  que han vivido las mujeres a lo largo de la historia está signada por su pensamiento visionario y emancipador y va de la mano con la práctica de una nueva ética, y ésta, justamente, transmuta en el fundamento para redimensionar el papel de las mujeres en la nueva sociedad cubana.

El ejercicio  de su praxis estuvo guiada por un nuevo concepto de  integridad y este se convierte en el faro  que ilumina en todos los planos, desde la misma confrontación con el enemigo político,  hasta la  ética que media en  la interrelación con las personas. Fidel no sólo fue un portavoz de ésta nueva ética,  que es la gran fortaleza de la Revolución cubana, lo repito, si no que protagonizó en su búsqueda de los mecanismos que conducirían a la anulación de todas las inequidades.

Para Fidel la dignificación del papel de las mujeres en la sociedad fue un reto, por ello promovió el que éstas tuviesen protagonismo en los diferentes proyectos de la Revolución. Un maravilloso ejemplo de esto es su  trabajo con la Federación de Mujeres Cubanas –FMC– y su eterna presidenta la recordada y queridísima Vilma Espín Guillois, quien le planteara a Fidel la necesidad de su creación, la cual se concreta el 23 de agosto de 1960, ocho meses después del triunfo de la Revolución, como efecto de la unificación de diversas organizaciones que agrupaban a las mujeres partidarias del proceso revolucionario cubano como Unidad Femenina Revolucionaria que aglutinaba a un gran número de mujeres campesinas, la Columna Agraria, las Brigadas Femeninas Revolucionarias, los Grupos de Mujeres Humanistas, Hermandad de Madres y otras.

Visto desde hoy nos entusiasma su decisión, junto a la inolvidable compañera Vilma Espín, de convertir a La FMC en una organización de masas desde la que se desarrollan las políticas y programas que buscan convertir en realidad  el pleno ejercicio de la igualdad y la verdadera emancipación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Fidel se convierte así en líder de todas las resistencias en contra de todas las formas de opresión. Se consolida su constancia y grandeza pues aborda la temática de las mujeres con una gran sensibilidad.

Los patriarcas, los caudillos y todo aquellos que se han convertido en los guardianes de la ortodoxia y que se oponen por todos los medios a los cambios, encontraron en Fidel a su más eficaz opositor y al líder incansable que estuvo al lado de esa rebelión en la revolución que hicieron y continúan haciendo las mujeres cubanas, convirtiéndose así en ejemplo para todas y todos.

El comandante de la revolución cubana siempre señaló que era cardinal el que escucháramos las justas aspiraciones y los justos ideales de las mujeres, y que éstas deberían ser certera pauta de conducta, y así nos dejó dicho:

 

“…este fenómeno de las mujeres es una revolución dentro de otra revolución. Y si nos preguntarán que es lo más revolucionario que está haciendo la revolución responderíamos que es precisamente esto, es decir, la revolución que está teniendo lugar en las mujeres de nuestro país”.

La luz de libertad con que nos ha iluminado nuestros querido Fidel, luz que se expandió con su desacuerdo total con la brutalidad que encarna el machismo, conducta con la que se ha humillado y degradado a las mujeres a lo largo de la historia.

Fidel dio paso a una noble tradición de respeto y amor hacia las mujeres de nuestra querida Perla del Caribe y dio su apoyo irrestricto al reclamo de las mujeres de reconocer una mayor participación de las mujeres en el proceso de Cuba, para ello la FMC se organizó territorialmente, a nivel nacional, provincial y municipal y por secretariados profesionales y comités y para 2014 cuenta más de cuatro millones de afiliadas organizadas en unas 75 mil organizaciones de base, cada una conformada por un promedio de 60 mujeres de todos los sectores. Tiene más 300 mil dirigentes voluntarias que dirigen las organizaciones de base; cuentan con brigadista sanitarias que capacitan y atienden a otras mujeres.

Ennobleció la Revolución cubana cuando, Con la FMC se trazó como objetivo principal la incorporación de la mujer a la sociedad y al empleo, así como al programa de cambios sociales y económicos en marcha en el país y se garantizó su participación en la formulación de las leyes que tienen que ver con la mujer, como en el caso de la discusión y elaboración del Código de Familia, aprobado muy tempranamente,  en 1975.

Gracias a su raciocinio arduo y tenaz pudo vislumbrar las consecuencias de poner en ejercicio políticas públicas que permitieran  crear las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia en las que funcionan desde sus primeros tiempos equipos multidisciplinarios integrados por diferentes especialistas en Psicología, Psiquiatría, Pedagogía y trabajadoras sociales que tienen el objetivo de brindar ayuda a las mujeres y a quienes necesiten saber cómo llevar la vida en sociedad y es allí donde surgen diferentes problemáticas y conflictos relacionados con el alcoholismo, la violencia intrafamiliar, los divorcios entre otros que afectan las conductas sociales.

Fidel supo dar las respuestas exactas a las contradicciones sociales generadas en el seno del patriarcado que afectan a las mujeres directamente y por ello suscitó el estudio y la promoción de la legislación sobre mujer y familia, así como la divulgación jurídica de los derechos de las mujeres y las vías de demandarlos, creando las condiciones necesarias para que las mujeres se convirtieran en constructoras incansables de la nueva sociedad, asumiendo responsabilidades de alto nivel, de tal modo que la revolución cubana descansa en los hombros de sus mujeres. Ellas han logrado ocupar un lugar en la vanguardia de la revolución.

 

Las mujeres de Cuba y de América Latina contaron, a partir de 1961, con la revista de la FMC llamada Mujer. Desde su primer número evidenció su criterio inclusionista, anti clasista y anti racista, su primera portada llevaba la imagen de una mujer humilde y afroamericana. Surgió de la nacionalización de la revista Vanidades, desde ahí se ejerció un periodismo signado por la estética ética, una visión revolucionaria desde y para las mujeres para divulgar las ideas de la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres. Desde ahí se defiende la Revolución y se debate sobre el complejo proceso de transformación de los roles, los estereotipos y juicios de valor signados por la cultura patriarcal.

 

A dos años de la partida física del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, se rindió un cálido  homenaje a la memoria de Fidel en la FMC, debo rescatar las  palabras la compañera Amarelle Boué,  su secretaria general, quien nos ha llamado a recordar el legado de Fidel en todos los rincones del mundo a inspirarnos en su obra para continuar construyendo un mundo mejor en el que impere la igualdad, la unidad y la autodeterminación de los pueblos.

 

A Fidel Castro

Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen

palabras en acción y hechos que cantan,

por eso desde lejos te he traído

una copa del vino de mi patria:

es la sangre de un pueblo subterráneo

que llega de la sombra a tu garganta,

son mineros que viven hace siglos

sacando fuego de la tierra helada.

Van debajo del mar por los carbones

Y cuando vuelven son como fantasmas:

se acostumbraron a la noche eterna,

les robaron la luz de la jornada

y sin embargo aquí tienes la copa

de tantos sufrimientos y distancias:

la alegría del hombre encarcelado,

poblado por tinieblas y esperanzas

que adentro de la mina sabe cuándo

llegó la primavera y su fragancia

porque sabe que el hombre está luchando

hasta alcanzar la claridad más ancha.

Y a Cuba ven los mineros australes,

los hijos solitarios de la pampa,

los pastores del frío en Patagonia,

los padres del estaño y de la plata,

los que casándose con la cordillera

sacan el cobre de Chuquicamata,

los hombres de autobuses escondidos

en poblaciones puras de nostalgia,

las mujeres de campos y talleres,

los niños que lloraron sus infancias:

ésta es la copa, tómala, Fidel.

Está llena de tantas esperanzas

que al beberla sabrás que tu victoria

es como el viejo vino de mi patria:

no lo hace un hombre sino muchos hombres

y no una uva sino muchas plantas:

no es una gota sino muchos ríos:

no un capitán sino muchas batallas.

Y están contigo porque representas

todo el honor de nuestra lucha larga

y si cayera Cuba caeríamos,

y vendríamos para levantarla,

y si florece con todas sus flores

florecerá con nuestra propia savia.

Y si se atreven a tocar la frente

de Cuba por tus manos libertada

encontrarán los puños de los pueblos,

sacaremos las armas enterradas:

la sangre y el orgullo acudirán

a defender a Cuba bienamada.

-Pablo Neruda, Canción de gesta (1960)

 

Hoy honramos su vida y decimos con fuerza ¡Viva Cuba, Viva Fidel!

 

 

 

 

Permalink 1 comentario

María Josefa Lastiri Lozano

octubre 3, 2018 at 3:52 am (Uncategorized)


     Morazán y Lastiri por Rigoberto Andrés Paredes Vélez, 2016

 

María Josefa Lastiri Lozano

 Anarella Vélez

Apenas ha habido una sola guerra que no haya contado con participación femenina

STIEG LARSSON

Al estudiar la vida de Josefa Lastiri nos encontramos con   el típico  ocultamiento político e historiográfico del papel de la mujer. Sin embargo,  la problemática  femenina  exige que se  la visibilice y hoy en día encontramos un cambio en el discurso historiográfico.

Sin duda Josefa forma parte de un grupo de mujeres que fueron indispensables para el éxito de las gestas emancipadoras pero fueron invisibilizadas, minimizadas,  olvidadas, a pesar de que sacudieron los cimientos del sistema colonial.

Ellas participaron en todo el proceso de independencia, de integración regional, en las guerras, agregadas a los ejércitos, en la retaguardia, en la logística (las soldaderas) y hasta como combatientes, sin embargo han sido olvidadas.

Debo remarcar que las historiadoras feministas creemos  que al considerar  la dinámica histórica  se debe reconocer la importancia de todos los actores sociales en el acontecer histórico. Entendemos que es urgente revalorizar historiográficamente el papel femenino en el escenario de la vida cotidiana y  tener presente la cotidianeidad está en el centro del acontecer histórico. Es necesario señalar que el conocimiento del proceso de emancipación y de integración latinoamericana no debe partir exclusivamente del análisis de los casos excepcionales, de las heroínas.

Josefa Lastiri Lozano, esta desconocida mujer hondureña, nació en la Villa San Miguel de Tegucigalpa de Heredia, hoy capital de la República de Honduras, el 20 de octubre de 1792. Fue hija de Juan Miguel Lastiri, comerciante español y Margarita Lozano y Borjas, natural de la entonces Intendencia de Comayagua.

Fue bautizada con el nombre de María Josefa Ursula Francisca de la Santísima Trinidad, en la iglesia parroquial de San Miguel de Tegucigalpa, el 22 del mismo mes, por el Cura Vicario Juez Eclesiástico de ese beneficio, Juan Francisco Márquez[1].

Su nombre nos recuerda a las magnas mujeres españolas de ese tiempo: Doña Josefa Amar y Borbón, pedagoga y escritora de la ilustración española, a Doña Josefa Zúniga y Castro, fundadora de la Academia del Buen Gusto durante el reinado de Fernando VI. También a Santa Ursula, hija mártir de un rey de Bretaña insular, enviada al continente para casar con un príncipe pagano.

Para entonces, la villa de Tegucigalpa  era el lugar más poblado y floreciente de la provincia de Comayagua. La ciudad de origen minero se convirtió en una populosa urbe con ayuntamiento, parroquia, dos conventos, dos ermitas y era la cabecera del partido de su nombre. Competía abiertamente con la ciudad de Nueva Valladolid de Comayagua,  capital de la provincia y residencia del Intendente y sede episcopal.

A Josefa le tocó crecer   en esos años en los que en la región centroamericana arraigaba la noción de la emancipación, cuyos antecedentes inmediatos los encontramos en el levantamiento de 1811  en la ciudad de San Salvador. El 13 de diciembre de 1811 el pueblo de León, Nicaragua,  encabezado por el fraile guatemalteco  Benito Miguelena se levantó contra las autoridades españolas.  El 22 de diciembre, en Granada se reunieron en Cabildo Abierto, y se levantaron contra el orden colonial.

El primero de enero de 1812, cuando Josefa  contaba con  20 años de edad,  los pobladores de Tegucigalpa se opusieron a la decisión de los residentes españoles  y autoridades de Tegucigalpa dispusieron que las alcaldías sólo fueran desempeñadas por peninsulares. Los sublevados consiguieron que en el Ayuntamiento  quedara conformado exclusivamente  por criollos.

Otro hecho histórico que signaría la vida de los pobladores de la Tegucigalpa  fue la jura de la nueva Constitución el 24 de septiembre de 1812. En ella  se establecía la equidad entre criollos y peninsulares. También el nuevo texto constitucional proclamaba la representación nacional en forma colectiva.  Creaba los municipios, electos en comicios populares; implantaba la Diputación Provincial para inspección de la Administración económica; disponía la apertura de escuelas en todas las poblaciones y en ellas debía darse a conocer la nueva  Constitución.

El nuevo texto constitucional consagraba la libertad de pensamiento. Para entonces José Bonaparte reinaba en España, nombrado por Napoleón Bonaparte. Durante todo el año de 1813 en la Villa se vivieron acontecimientos que conmovieron los valores establecidos por el imperio colonial, particularmente la ruptura entre el ayuntamiento con las autoridades civiles y eclesiásticas.

Los separatistas de Tegucigalpa decidieron seguir  el modelo de la sublevación  salvadoreña, es decir,  derrocar a las autoridades constituidas, apoderarse de las armas y dinero guardado en la Plaza de Armas y en la Caja Real. Alcanzados estos objetivos pasar a liberar a los prisioneros, proclamar la independencia y devolver a España a los altos administradores peninsulares. Un nuevo levantamiento ocurrió en San Salvador, el 24 de enero de 1814, el cual estuvo encabezado por el Sacerdote Dr. Matías Delgado.  Esta experiencia caló las conciencias de las/os jóvenes y preparó la independencia de 1821.

La información sobre estos hechos circulaba gracias a La Gaceta de Guatemala, periódico que divulgaba los problemas nacionales y entre líneas se leía que el bálsamo para curar males generados por el sistema colonial era la emancipación de la región.

La vida cotidiana durante el período  colonial era de tal naturaleza que un espíritu sensible como el de Josefa  no podría dejar de cuestionarlo.

Su nacimiento  en el seno de una familia de considerables recursos económicos, los Lastiri-Lozano, explica la esmerada educación recibida por Josefita y sus hermanas: Petrona, Lucía y Dolores. De ellas se dice que heredaron la belleza criolla de Doña Margarita. Ellas también contrajeron matrimonio con figuras célebres de la historia centroamericana. Petrona se casó con el coronel Don Remigio Díaz, héroe de la batalla de la Trinidad; Lucía con Don José Santos del Valle, quien ejerció interinamente la Jefatura del Estado de Honduras; y Dolores con Don Diego Vigil y Cocaña, último Vicepresidente de la República Federal.

Cuando señalamos la especificidad de la enseñanza femenina es importante establecer la diferencia entre  lo que entendemos hoy día como lo que debe ser una enseñanza “completa”  o integradora y compararla con aquella concepción propia de finales del siglo XVIII e inicios del  XIX : los distintos planes de instrucción, la sociedad en general y la mayor parte del profesorado, femenino o no, admitían sin mayores problemas que la instrucción dirigida a la mujer debería incidir sobre todo en aquellos aspectos considerados “propios” de ellas, reduciendo éstos a la Religión –compuesta de varias asignaturas- y a las actividades relacionados con el hogar, como costura, labores o semejantes. Se trataba, por tanto, de una enseñanza limitada, distinta a la masculina y con enormes carencias.

La formación recibida en el seno del hogar modeló su carácter y la convirtió en una distinguida joven,  en una mujer de carácter que frecuentaba los salones de la ciudad de Tegucigalpa. En 1818, Josefita  contrajo  matrimonio con un acaudalado joven de su misma edad, Don Esteban Travieso y Rivera, nacido el 2 de septiembre de 1792. Tras la boda, los Travieso Lastiri establecieron su residencia en la ciudad de Comayagua.

De ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Ramona, Tomasa, Paulina y Esteban Travieso y Lastiri. Don Esteban falleció en Tegucigalpa el 27 de febrero de 1825, Josefa contaba con 32 años de edad. Heredó a su familia un considerable patrimonio,  en el que figuraba la hacienda de Jupuara o Rancho Chiquito.

Convertida en una acaudalada hacendada de la jurisdicción de Lamaní, al sureste de Comayagua, la joven viuda, hermosa y rica, no tardó en cautivar a muchos comayagüenses. Un anónimo admirador le dedicó el siguiente acróstico:

A otros días más claros que el presente,

Jamás precedió Febo luminoso

Ostentando mejor su brillo hermoso

Sobre la rubia niebla del Oriente

En el cenit suspenso y reverente,

Fija su carro y queda silencioso,

Admirando en tu rostro candoroso,

Las gracias y virtud más inocente.

Así, yo quedo absorto al contemplarte,

Sin que pueda mi labio confundido

Tanto afecto explicar al saludarte,

I, únicamente (al alma cielo pido),

Repita en ti la dicha con que al crearte,

Infinito brindaba complacido.”[2]

Transcurridos varios meses después de la muerte de Don Esteban Travieso,  Doña María Josefa empezó a relacionarse con Don José Francisco Morazán Quesada, a quien conoció en 1821, cuando éste fue apresado por razones políticas,   encarcelado en Comayagua tras  las diligencias de Esteban Travieso es liberado. Entonces fue invitado por Travieso a su hacienda de Jupuara, en donde conoció a María Josefa.

Francisco fue hijo primogénito de Eusebio Morazán y Alemán  y de Guadalupe Quesada y Borjas, nacido el 3 de octubre de 1792,  cuyas características físicas e intelectuales están bien descritas por Mejía Nieto:

“…era de natural bondadoso, su inteligencia… despejada a; su catadura física en general, de fino porte. Estaba, pues dotado de buenos rasgos por la naturaleza. Ayudaba a sus padres en el cuidado de sus hermanitos menores. El jefe de  la familia se  en dedicaba en general a proporcionar la subsistencia y en particular ideas morales a sus hijos. Esta cualidad industrial fue inherente y orgánica en la familia de los Morazán. Se retiraban a dormir temprano como cuadra a géneros de vida impuestos por los españoles de poca licencia y mucho rigor de costumbres. En esta hosca monotonía colonial, como flor sin sol, despunta la vivacidad de Francisco. Su energía echa raíces hacia adentro y lo que pudo ser ímpetu exteriorizado se convierte en sosiego de madurez interior. Así se explica que en este país (mondo de saberes como hueso sin pelleja) apareciera Francisco, con doctrina y decisión. Poco había aprendido de sus compañeros de juego, menos del mundillo de Morocelí, algo de D León, bastante de los libros y documentos de éste, más de las pocas obras extranjeras caídas en sus manos y mucho de su propio juicio y reflexión. Al propio tiempo había escapado  de la influencia de un mundo ignorante, supersticioso y fanático: producto de una iglesia adinerada y feudal.[3]

El ambiente descrito por Mejía Nieto  fue el mismo en el que creció Josefita, una sociedad en la que imperaba la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso. Las mismas causas por las que en América Central anidó la idea emancipadora.

Hasta Tegucigalpa llegaron las noticias de los movimientos sociales liderados por Francisco de Miranda en Venezuela, Mariano Moreno en Argentina, el cura Hidalgo en México, contextualizados  en la ocupación del territorio español por el ejército  napoleónico, el abandono de la Corona por Carlos IV, la detención del príncipe heredero Fernando VII.

En ese escenario histórico,  hacia 1819,  Morazán  fue escribano de Mallol, Alcalde de Tegucigalpa, en donde leía todo los que caía en sus manos. Más tarde se empeñó en hacer  carrera militar, en la que conoce y   se identifica con las ideas Bonapartistas.

En  1824,  Morazán Quesada se convierte en  el Secretario General del Despacho y brazo derecho del Jefe de Estado Don Dionisio de Herrera. José Francisco era calificado como  un joven guapo, atractivo, varonil, recibía los halagos de las mejores familias de Comayagua, quienes lo consideraban  el mejor prospecto matrimonial para sus hijas. Pero la amistad con Josefa se había vuelto apasionada. Mejía Nieto la describe así:

“… Morazán había adquirido casi tanta popularidad en la buena sociedad de Comayagua como en la de Tegucigalpa; esto le favorecía, pues en Comayagua cimentaba más arraigadamente la tradición de las severas costumbres sociales de la colonia española. En Tegucigalpa la explotación de las minas había hecho posible el surgimiento de nuevos ricos, sin apellido ni nombre. Por otro lado creyeron los aristócratas de Comayagua sin excluir al clero que atrayéndose a Morazán, lograrían influir y salvaguardar sus intereses y privilegios de la amenaza liberal del Gobierno. Cuando se supo que de la ilusión platónica entre Morazán y la viuda de Travieso se adelantaba en visitas y hasta ausencias de Morazán al deporte favorito que era aventurarse errando  caballo por las tardes, la sociedad armó cuchicheos. Es verdad que se censuró la imprudencia de la viudita y los avances del funcionario, que además del poder político y social tendría el solio que le fraguaba el dinero de su bella esposa. No era un amor platónico, sino que era una corriente de erótica atracción como luego se descubrió y hasta con suma sorpresa y no cierta envidia, porque jovencitas de Comayagua que no eran viudas ni tenían niños, pensaron en atraer a Morazán a sus redes. Esto sin embargo no ocurrió. El casamiento de Josefita Lastiri (como se la llamaba) con Morazán se juzgó como un hecho cierto e inevitable. El propio presidente D. Dionisio de Herrera fue el padrino de bodas.”[4]

El modo en que se desarrolló el vínculo amoroso entre Francisco y Josefita  dejan constancia  de sus ideas liberales, éstas  les permitieron asumir su situación con bastante libertad y naturalidad.  Sin embargo,  tras la presión social propia de una sociedad conservadora como la Comayagua,  celebraron su matrimonio en esa  ciudad el 30 de diciembre de 1825, cuando ambos tenían treinta tres años. Fueron testigos de su boda el Coronel Don Remigio Díaz, esposo de Doña Petrona Lastiri, y Don Coronado Chávez, años después Presidente de Honduras.

Las circunstancias históricas por las que atravesaba  la región centroamericana imposibilitaron que el  hogar de los Morazán Lastiri tuviese una vida sosegada. Las discrepancias ideológicas, reflejo de los diferentes intereses económicos se resolvieron con la guerra.  El Gobierno de Don Dionisio de Herrera, en el que Morazán se desempeñaba como Secretario General y Presidente del Consejo Representativo, se enfrentó con las autoridades federales, quienes enviaron sus tropas a Honduras y en abril de 1827 sitiaron la ciudad de Comayagua, la que fue decididamente defendida por sus pobladores.

El 10 de mayo  de 1827, a las once de la mañana, entraron triunfantes Comayagua las tropas federales, comandadas por el Coronel José Justo Milla. Dionisio de Herrera, el Jefe de Estado legítimo de Honduras, fue capturado por los invasores y enviado para Guatemala.  Lo sustituyó Cleto Bendaña, impuesto por el mismo Milla.

Josefa,  recién casada con Morazán, sufrió la captura de la ciudad. Francisco participó activamente en la defensa de Comayagua, arriesgándose consiguió víveres y atacó a las tropas federales.  Estratégicamente, se retiró a Tegucigalpa donde logró reunir trescientos hombres. Al regresar a Comayagua se enfrentó nuevamente a las tropas de Milla en la hacienda La Maradiaga,  y aunque salió victorioso, sus hombres quedaron sin municiones.  Se vieron obligados  a  retirarse hacia Tegucigalpa.

En Comayagua se quedó Doña Josefita y sus hijos Travieso, la ciudad fue tomada por las fuerzas federales y fue víctima de un terrible saqueo.  Entretanto Morazán  se incorporó a la columna,  al mando de Cleto Ordóñez,  que el gobierno salvadoreño envió tardíamente en auxilio de Herrera. Cuando pasaron por la hacienda El Hato Grande  las gentes de Ordóñez asesinaron a su propietario, Miguel Madueño, sólo para apropiarse de sus bienes. Ante este hecho Morazán, indignado, se separó de la columna y solicitó garantías a José Justo Milla, quien mandó pasaportes para Morazán, Díaz, Márquez y Gutiérrez. Morazán creyó en la palabra del invasor, no así sus compañeros, quienes partieron para Nicaragua. Morazán se trasladó a Ojojona y ahí fue apresado y trasladado a Tegucigalpa, con irrespeto absoluto de la garantía concedida, caía víctima de la traición.

Sin embargo, logró huir hacia El Salvador, de ahí hacia la ciudad de León en donde se reunió Remigio Díaz, José Antonio Márquez y José María Gutiérrez, consiguió ayuda del Gobierno de Nicaragua, formó una pequeña pero aguerrida columna con la que se dirigió hacia Choluteca en donde se unieron otros hondureños que se habían levantado en contra de Milla, anhelantes de batir a los invasores y  de instaurar en el país un gobierno legítimo.

El 11 de noviembre de 1827 derrotó al ejército federal en la famosa batalla de La Trinidad. Al día siguiente entró a Tegucigalpa y el 26 de ese mismo mes llegó victorioso a Comayagua. Josefita pudo presenciar el júbilo popular con que fue recibido  Francisco. Por falta del Jefe de Estado, el Consejo Representativo lo llamó a ejercer la primera magistratura, Diego Vigil fue nombrado Vice-Jefe .

Josefita y Francisco se reunieron tras largos y angustiosos tiempos. No pudieron disfrutar por un largo período de su nueva posición en la sociedad hondureña. Nuevas fuerzas federales volvieron a marchar sobre el Estado, y Francisco hubo de blandir de nuevo el sable. El 30 de junio 1828 se apartó de la Jefatura para dirigir del ejército estatal, a cuyo mando derrotó a los federales el 6 de julio en la batalla de Gualcho. Luego marchó hacia El Salvador, con el objetivo de auxiliar al Gobierno estatal, también enfrentado con las autoridades de la República.

Doña María Josefa  recibía información de los triunfos de su esposo. Vencedor en el Combate de San Antonio, fue eufóricamente recibido en San Salvador  el 23 de octubre. Prontamente partió hacia Guatemala en donde puso sitio a la ciudad para derrocar al Gobierno de la República. El 13 de abril de 1829 entró en la ciudad y  depuso a las autoridades federales,  asumió el mando supremo de la nación centroamericana. Días antes había sido elegido Jefe del Estado de Honduras por sus conciudadanos.

Para esas fechas Josefita había alcanzado la edad de 37 años y se convertía en Primera Dama de Centroamérica por primera vez, estatuto que no ostentó por mucho tiempo pues en junio de 1829 Morazán entregó el poder a un gobierno provisional presidido por Don José Francisco Barrundia. Regresó a Honduras para tomar posesión de la Jefatura Suprema el 4 de diciembre de 1829.

En esta ocasión tampoco sería Primera Dama de Honduras por mucho tiempo pues en junio de 1830 Morazán fue elegido como Presidente de la República Federal para el período 1830-1834. En septiembre (16) del año de 1830 Francisco tomó posesión de ese cargo y Josefita se convirtió de nuevo en la Primera Dama de la gran nación centroamericana.

La convulsiva situación social de la región explota nuevamente en los primeros meses de 1832 y Morazán vuelve a comandar el ejército federal, esta vez contra el Gobierno de El Salvador. Retorna triunfal a Guatemala en abril de 1833 y entonces solicita un permiso al Congreso de la Federación para retornar a Comayagua con Doña Josefita. Sin embargo este merecido descanso duró pocos meses pues debió combatir de nuevo contra las autoridades salvadoreñas, ocasión en la que Morazán, Presidente de la Federación, salió herido. El jefe de Estado salvadoreño, Joaquín de San Martín y Ulloa fue derrotado.

El 16 de septiembre de 1834 finalizó su período de Gobierno en la Presidencia de la Federación, para entonces el candidato ganador de las elecciones, Don José Cecilio del Valle había muerto el 2 de marzo de ese año. Fue necesario efectuar nuevos comicios y el voto popular designó nuevamente a Morazán como Presidente de la Republica.

El 4 de junio de 1835 Francisco tomó posesión de ese cargo en la ciudad de San Salvador, designada desde el año anterior como la nueva sede de la jefatura. Hacia esa ciudad se trasladó Josefita con su familia para apoyar decididamente a Morazán en el desempeño de su nuevo cargo,  al frente del proyecto social de la Federación Centroamericana.

Transcurridos poco más de 10 años después de la emancipación centroamericana y de la constitución de la Federación se creía que Centroamérica había logrado consolidar el proyecto social de los demócratas de la región, sin embargo esta ilusión se desvaneció rápidamente. En el Estado de Guatemala estalló la guerra civil, provocada por el levantamiento del conservador Rafael Carrera y Turcios.

Para estas fechas Josefita se encontraba en estado de embarazo, a pesar de ello, Morazán tuvo que salir de San Salvador para hacer frente a los rebeldes. En 1838, mientras el Presidente de la Federación combatía a los conservadores liderados por Carrera, nació en San Salvador la única hija del matrimonio, bautizada con el nombre de Adela.

Francisco Morazán Quesada procreó   cinco  hijas e hijos fuera del matrimonio:

  1. Con Rita Zelayandía de Ruiz, salvadoreña, tuvo a José Antonio Ruiz, nacido en Tegucigalpa en mayo de 1826 ( probablemente procreado en agosto de 1825, meses antes de su matrimonio con Josefita)
  1. Con la señora Francisca Moncada, hondureña, tuvo a Francisco Morazán Moncada, nacido en octubre de 1827 (probablemente procreado en enero de 1827), casado ya con Josefita
  2. Con una señora Fuentes, en Guatemala tuvo otros dos hijos, Nicolás y Josefa
  3. Con la Señora Teresa Escalante de  Freer, salvadoreña,  tuvo a Dolores Freer, nacida el 2 de junio de 1843 (probablemente concebida días antes del asesinato de Francisco Morazán)

Josefa asumió con generosidad el cuidado de los dos vástagos mayores de Morazán  y crecieron junto a los hijastros Travieso.  En la biografía de Francisco Morazán Quesada escrita por Enrique Guier nos relata:

…toleró a su lado dos hijos naturales del segundo marido, cuyos devaneos amorosos no desmentían sus vigorosas facciones masculinas..[5]

La última de las hijas de Josefita llegó al mundo  en medio de las peores circunstancias vividas por la Federación.  Guatemala, El Salvador y el sexto, nuevo y efímero Estado de los Altos ( país creado durante la República federal en los años 30, cuya capital fue Quetzaltenango y ocupaba lo que actualmente es el oeste de Guatemala y parte de Chiapas, el cual se creó como respuesta a las diferencias políticias entre la Ciudad de Guatemala y Quetzaltenango, que era realista y no se independizó sino hasta el 2 de febrero de 1838, siendo reconocida por la Federación el 5 de junio de ese mismo año) se encontraban en plena guerra civil, mientras Nicaragua, Honduras y Costa Rica se separaban sucesivamente de la República.

En 1839, 1º de Febrero, Morazán finalizó su período presidencial y entregó el poder a su concuñado Don Diego Vijil  y Cocaña, quien fungió como Vicepresidente de la Federación. Vijil, por su parte,  nombró a Francisco como jefe del ejército Federal y en abril de ese año venció a las fuerzas combinadas de Honduras y Nicaragua en el combate del Espíritu Santo, donde sufrió una herida de consideración. Poco después fue elegido como Jefe de Estado de El Salvador, cargo del que tomó posesión el 11 de julio de 1839.

Josefita, en su calidad de  esposa del Jefe de Estado de El Salvador, sufrió el escarnio producto de los animadversiones políticas de los conservadores centroamericanos. En septiembre de 1839, en ausencia de Francisco  detonó una revuelta en San Salvador. Los rebeldes tomaron como rehenes a Josefa y a su familia para exigir al Jefe de Estado que abandonase su cargo.

Francisco respondió así:

Los rehenes que mis enemigos tienen en su poder son para mí sagrados y hablan vehementemente a mi corazón; pero soy el Jefe de Estado y mi deber es atacar; pasaré sobre los cadáveres de mis hijos; haré escarmentar a mis enemigos y no sobreviviré un instante más a tan escandaloso atentado

El Jefe de Estado atacó furiosamente a los amotinados que fueron definitivamente derrotados.  En su huida abandonaron a Josefita y sus hijos sin causarles daño. Penosamente para Josefa y los unionistas centroamericanos los combates continuaron  y Morazán dispuso que su esposa y su familia abandonasen El Salvador y se trasladasen a Costa Rica.

En Costa Rica,   Estado Centroamericano en el que reinaba una aparente  paz debido al terror impuesto por Braulio Carrillo. A principios de 1840 Doña María Josefa partió hacia ese país, embarcada en la goleta Melanie, una vez más se veía obligada por la historia, a separarse de su amado Francisco.

Una vez llegada a Caldera, la Primera Dama de El Salvador escribió al Jefe de Estado Braulio Carrillo[6]:

El temor a la Revolución de los Estados de Honduras y El Salvador, me han obligado a abandonar mi país, y mucha parte de mi desgraciada familia, para buscar en cualquier punto un lugar donde vivir pacíficamente con el resto de mi familia que he podido traer conmigo; y atendiendo a la paz que goza este Estado, a las buenas circunstancias que lo caracterizan y a los consejos de muchos de mis amigos, me he resuelto a venir a pedir un asilo, segura de que su Gobierno protegerá la inocencia y permitirá internarme al punto que parezca más conveniente a mis circunstancias.

 

Carrillo le respondió a Doña María Josefa que ellas y los suyos podían asilarse en Costa Rica si aceptaban instalarse en la ciudad de Esparza, población aislada e insignificante por lo que Josefita rechazó la oferta. Carrillo mantenía el poder a costa de la persecución de la oposición, sin duda tenía sus temores políticos respecto de la presencia de Josefita en San José. Zarpó en la Melanie hacia Nueva Granada y  se estableció en Chiriquí.

Derrotado Morazán en El Salvador, abandonó ese país en compañía de su hijo José Antonio y de un grupo importante de partidarios. Se reúne con Josefita y su familia  en mayo de 1840 en el poblado David, en donde escribió su célebre manifiesto.

Francisco partió hacia Perú en agosto de 1841 acompañado de varios de sus colaboradores, mientras Josefa permanecía en David junto a su numerosa familia.  Morazán buscaba formar una nueva expedición hacia Centroamérica. A inicios de 1842 lograba regresar haciendo escala en Chiriquí para reencontrarse con los suyos. Continuó su viaje hacia El Salvador, pero su gesta no tuvo eco en esa nación y retornó a Costa Rica, desde donde había recibido numerosas y urgentes peticiones de ayuda, llegando a ese país el 7 de abril de 1842.

Tras el pacto del Jocote, acuerdo efectuado el 11 de abril de 1842 a la sombra de un árbol de jocote, en Alajuela, Costa Rica, acordado entre Francisco Morazán y Vicente Villaseñor, a quien el Jefe de Estado Braulio  Carrillo Colina había enviado con 700 hombres a rechazar la invasión. De conformidad con el pacto el ejército de Villaseñor  se unió – sin combatir-  con el de Morazán y éste fue proclamado como nuevo jefe de Estado de Costa Rica. Morazán entro triunfalmente a San José y el 12  de abril[7] asumió la Jefatura de Estado.

Al poco tiempo Josefita, que se encontraba en David, se informó sobre el nuevo estatuto de Morazán como nuevo gobernante de Costa Rica, se convertía así en la nueva Primera Dama de ese país a los 49 años de edad. Un barco fletado para retornarla a Costa Rica hizo posible que la familia Morazán Lastiri se reuniera nuevamente.

La popularidad de Morazán fue socavada eficazmente por los conservadores.  Josefita encaró la nueva relación amorosa entre Francisco  y la salvadoreña Teresa Escalante y Ocampo, casada con el británico William Freer Risk. De esa relación  con quien tuvo una hija, María Ester de los Dolores Freer Escalante.

No habían transcurrido  ni cinco meses cuando, el 11 de septiembre de 1842, se sublevaron los pueblos de San José y Alajuela, dizque para  de evitar la guerra con Nicaragua. En la capital la lucha fue sangrienta. Se calcula que Morazán hizo durante el combate 16,000 tiros  de los cuales cien fueron cañonazos, y que en la plaza que él defendía se dirigieron 200,000 tiros, de los cuales 300 fueron de cañón. Se cree que los muertos excedieron a los cien y los heridos a doscientos.

Josefita y su hija Adela, de cuatro años, se encontraba al lado de su esposo y padre, en el cuartel josefino. Salieron de allí para tratar de refugiarse en la casa de la familia Escalante en medio de una tormenta de proyectiles. Cayeron en poder de los sublevados y fueron conducidas a la casa de Antonio Pinto Soares, uno de los caudillos de la insurrección. Entonces estuvieron a punto de ser fusiladas.

Más tarde, madre e hija fueron depositadas en custodia del Presbítero Don José Julián  Blanco y Zamora, y por último el acaudalado cafetalero y comerciante Rafael Moya Murillo les ofreció hospitalidad.

Morazán, en una acción de extrema audacia, con Cabañas y Villaseñor rompieron la línea de los sitiadores logrando al fin salir de la población. Se dirigieron hacia Cartago, a casa de quien consideraban un amigo: Pedro Mayorga. Lejos  estaban de sospechar que aquel traidor lo entregaría a sus opositores y al día siguiente fue conducido de regreso a la capital, donde fue fusilado a las seis de la tarde entre la expectación popular y el doloroso silencio de sus seguidores[8].

Los sublevados  carrillistas querían asesinar a Josefita y sus hijos. A Morazán solo pudo acompañarle su primogénito Francisco Morazán Moncada.

Fueron heridos y detenidos Cabañas, Barrios, Rascon, Orellana, González Zepeda (Manuel),  García del Río, dos señores Pintos de San Salvador, Francisco Morazán, hijo del ex Presidente, Angulo, doctor Mendez, Vigil, Cruz Lozano, Estéban Travieso y otros muchos. [9]

Josefita se informó del fusilamiento de su esposo[10] una semana después de los hechos, quien al conocer la noticia sufrió dolorosas convulsiones y llanto sin tregua.

Su vida  con Morazán  la coloca a la par de otras grandes mujeres de su tiempo: Juana Azurduy[11], Manuela Sáenz[12], Bartolina Sisa[13], Gertrudis Bocanegra[14], Luisa Cáceres[15], Policarpa Salavarrieta[16],  Micaela Bastidas[17], Dolores Bedoya de Molina, que son claro ejemplo de la participación femenina en el proceso de la independencia de América Latina.

Permaneció un tiempo en Heredia, protegida por el anti carrillista Moya.   Meses más tarde se trasladó a El Salvador en la goleta Coquimbo, el 12 de diciembre desembarcaba en el puerto de La Unión para establecerse en Cojutepeque, en la pobreza. Los bienes heredados de sus padres y de los Travieso se prodigaron en las campañas de  Morazán. Murió en San Salvador en 1846, a los 52 años de edad. [18]

 

 


[1] Castañeda, Elvia La batalla del amor, María Josefa Lastiri, Tegucigalpa, 1992

[2] Las Primeras Damas de Costa Rica

[3] Mejía Nieto, Aturo Morazán Presidente de la desaparecida República Centroamericana, Editorial Nova, Buenos Aires, 1ª ed., 1947

[4] Ibidem, pp 88

[5] Guier, Enrique. El General Francisco Morazán, San José, Editorial Stvdivm, 1ª.  Ed. 1982, pp 13

[6]  Cáliz Suazo, Miguel. La posteridad nos hará justicia. Ediciones Guardabarranco, 2002. Vol IV. En el que recopila documentación acerca de dictador Braulio Carrillo.

[7] http://www.tiquicia.org/pds/pd/13-XIII.htm

[8] Wilson, Baronesa de América de fin de siglo. Ed Soler y Llach, Barcelona 1897

[9] Montúfar, Lorenzo Centro América.

http://www.archive.org/stream/reseahistoric04loreguat#page/n7/mode/2up

[10] Montúfar, Lorenzo Centro América. http://www.archive.org/stream/reseahistoric04loreguat#page/n7/mode/2up

[11] Juana Azurduy de Padilla, Chuquisaca, 1780-Jujuy1860, heroína de la independencia del Alto Perú, actual Bolivia. En 1802 contrajo matrimonio con Manuel Ascencio Padilla, con quien tendría cinco hijos. Tras el estallido de la revolución independentista el 25 de mayo de 1809, Juana y su marido se unieron a los ejércitos populares, creados tras la destitución del virrey y al producirse el nombramiento de Juan Antonio Álvarez como gobernador del territorio. El caso de Juana no fue una excepción; muchas mujeres se incorporaban a la lucha en estos años.

Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonar a sus hijos y entró en combate en numerosas ocasiones, ya que la reacción realista desde Perú no se hizo esperar. La Audiencia de Charcas quedó dividida en dos zonas, una controlada por la guerrilla y otra por los ejércitos leales al rey de España.

[12] Manuela Sáenz y Aizpuru o Sáenz de Thorne, también llamada Manuelita Sáenz; Quito, 1793 – Paita, Perú, 1859. Patriota ecuatoriana. Esposa del doctor J. Thorne (1817), se convirtió en la amante de Bolívar (1822), al que acompañó en todas sus campañas y al que, en una ocasión, salvó la vida (1828), lo que le valió el apelativo de Libertadora del libertador.

[13] Bartolina Sisa, guerrera aymara y ancestral boliviana, nació en 1753 en Sullkawi (hay otra versión que dice que nació en 1750 en Qara Qhatu, cerca de la ciudad de La Paz). Pudo ver los atropellos que se cometían con las poblaciones indígenas. Dedicó su vida a luchar contra la opresión de los colonizadores, buscando la libertad y una vida digna para sus hermanos indígenas. Se casó con Tupak Katari, un joven aymara que compartía la misma convicción ante la contingencia que vivían. Se unen a Túpac Amaru y a su esposa Micaela Bastidas , dos guerreros incansables, en busca del mismo propósito de libertad para sus pueblos y que lideraban el grupo de los quechuas. Estalla la insurgencia aymara-quechua y en 1781 Túpak Amaru es proclamado Virrey del Inca y Bartolina Sisa es elegida Virreina.

[14] Gertrudis Bocanegra Nació el 11 de abril de 1765 en la ciudad de Pátzcuaro Michoacán en la sociedad colonial de la Nueva España. Hija de los españoles Pedro Javier Bocanegra y Felicia Mendoza, se casó con Pedro Advíncula de la Vega, soldado del regimiento provincial. En su matrimonio procreó cuatro hijos. Organizó una red de comunicaciones mientras su hijo y su esposo se incorporaron al ejercito insurgente en las filas de Manuel Muñiz, que a su vez, se incorporó con su tropa al ejército comandado por Miguel Hidalgo a su paso para Guadalajara, tomando parte en la batalla de Puente de Calderón. Su esposo y su hijo, sucumbieron en batalla. Fue enviada a su natal Pátzcuaro para organizar las fuerzas insurgentes y facilitar la entrada a su ciudad. Fue apresada y sufrió interrogatorios para que delatara a sus compañeros. Sujeta a proceso fue sentenciada y fusilada al pie de un fresno de la plaza mayor, hoy Vasco de Quiroga, el 11 de octubre de 1817.

[15] Luisa Cáceres de Arismendi Heroína de la Guerra de Independencia de Venezuela (Caracas, 1779 – 1866). Su padre, Domingo Cáceres, y su hermano Félix fueron asesinados por los realistas en la población de Ocumare en 1814, por lo que tuvo que emigrar con el resto de su familia a Isla Margarita, donde contrajo matrimonio con el general Juan Bautista Arismendi. Al año siguiente, fue detenida por las autoridades españolas con el propósito de presionar a su esposo Arismendi, quien desarrollaba una feroz campaña contra las fuerzas españolas. Sin embargo, el gobernador de Isla Margarita, el español Joaquín Urreiztieta, no consiguió nada ni de ella ni de su marido por lo que Luisa permaneció en la prisión de la fortaleza de Santa Rosa -donde tuvo a una niña que murió en el parto- hasta que fue trasladada a la fortaleza de Pampatar, de allí a La Guaira y finalmente a España (1816), donde también fue víctima de presiones para que renegara de sus ideas republicanas. Sin embargo, nunca abandonó sus ideales independentistas. Una vez en libertad, regresó a Venezuela en 1818 y continuó apoyando las ideas de libertad y soberanía del pueblo americano. Vivió en Caracas hasta su muerte. En reconocimiento a su lucha por la independencia de Venezuela, sus restos fueron sepultados en el Panteón Nacional en 1876.

[16] Policarpa Salavarrieta, ¿Santafé, Guaduas, Mariquita?, ¿1793-1795?-Santafé, 14 de noviembre de 1817 Esta heroína colombiana, patriota, amante de la libertad usó nombres, salvoconductos y pasaportes falsos, se empleó como doméstica para espìar y facilitar emboscadas de la guerrilla, conspiró contra los realistas, ayudó a organizar destacamentos militares de apoyo a Simón Bolívar…

Fue arrestada junto a   Alejo Sabaraín, cuando intentaba fugarse con otros compañeros al Casanare, fue el hecho  que permitió la captura de la Pola, pues éste tenía una lista de nombres de realistas y  de partriotas que la Pola le había entregado. Hasta ese momento, Policarpa había podido  pasar desapercibida y moverse con gran libertad por la ciudad. El sargento Iglesias, principal agente español en la ciudad, fue comisionado para encontrarla y arrestarla. La  Pola fue detenida con su hermano en la casa de Andrea Ricaurte y Lozano. Inmediatamente  fue reducida a calabozo en el Colegio Mayor del Rosario. Un consejo de guerra la condenó  a muerte el 10 de noviembre de 1817, junto con Sabaraín y otros patriotas.

[17] Micaela Bastidas (1745-1781), esposa de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui, 1738-1781) y su compañera en la rebelión que encabezó en Perú. Fueron ejecutados el mismo día, con la menos conocida Tomasa Condemayta, capitana de un batallón de mujeres que ganó batallas a las fuerzas españolas

[18] Otras Fuentes webliográficas consultadas:

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Josefa_Lastiri_Lozano
  2. http://en.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Josefa_Lastiri
  3. http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Moraz%C3%A1n
  4. http://es.rodovid.org/wk/Persona:111366
  5. http://www.angelfire.com/ca5/mas/mor/mor010.html
  6. http://www.historiadehonduras.hn/heroesyproceres/morazan.htm
  7. http://www.sellosmundo.com/America/Honduras/sello_54478.htm
  8. http://www.ihah.hn/FILES/PlanInterpretativoMuseo_CasadeMorazan..pdf
  9. http://www.datuopinion.com/maria-josefa-lastiri-lozano
  10. http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=morazan-francisco
  11. http://www.latribuna.hn/2009/10/06/el-excelso-hijo-de-la-villa/
  12. http://www.historiadehonduras.hn/presidentes/franciscomorazan.htm
  13. http://es.scribd.com/doc/56588268/Documentos
  14. http://www.angelfire.com/ca5/mas/mor/mor019.html
  15. http://www.hechoshistoricos.es/html/eventos1792.html
  16. http://translate.googleusercontent.com/translate_c?hl=es&prev=/search%3Fq%3D1792%26hl%3Des%26biw%3D969%26bih%3D138%26prmd%3Dimvns&rurl=translate.google.hn&sl=en&twu=1&u=http://www.brainyhistory.com/years/1792.html&usg=ALkJrhiDW-AlXP6sBC0WdlLS3hkVyEsCKA
  17. http://www.ecured.cu/index.php/Francisco_Moraz%C3%A1n
  18. http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Moraz%C3%A1n
  19. http://www.angelfire.com/ca5/mas/mor/mor014.html

Permalink 1 comentario

Bibliografía histórica hondureña [1]

julio 20, 2018 at 4:02 pm (Uncategorized)

Nota dirigida a todas las y los historiadores: si consideran que debe incluirse alguna obra, hágamelo  saber, envíe las fichas bibliográficas  y corregimos con el mayor de los gustos cualquier vacío.  

 

  1. Acosta, Oscar: Rafael Heliodoro Valle: Vida y obra, 2a. ed.: Instituto Italo-Latinoamericano, Roma, 1982.
  2. Álvarez Diego F, ‘Honduras: La reforma agraria del gobierno militar y las perspectivas en el gobierno constitucional `, Alcaraván, No. 6 (‘enero 1981), pp. 2-10.
  3. Aguiluz Milla, Edwin. “Apuntes históricos sobre la Iglesia de Santa Bárbara” en Zacarías Dìez IIgnacio del Amo/Edwin Aguiluz /Herminio Gil. 25 años de presencia pasionista en Honduras, Santa Bárbara, Vicaría Episcopal de Santa Bárbara, 1991, pp. 41-53.
  4. Agui1uz Milla, Edwin. Iglesia y sociedad colonial en Honduras. Documentos del siglo XVI, Colección Padre Manuel Subirana, No. 10, Centro de Publicaciones del Obispado de
    Choluteca, Honduras, 1994.
  5. Amaya Amador, Ramón/Padilla Rush, Rigoberto. Memorias y enseñanzas del alzamiento popular de 1954, Ediciones Juan Pablo Wainwright, Tegucigalpa, 1989.
  6. Amaya, Jorge. Los árabes y palestinos en Honduras (1900-1950), Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1997.
  7. Amaya, Jorge. Los judíos en Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2000.
  8. Andrade Coelho de, Ruy. Los negros caribes de Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1982.
  9. Arancibia, Juan. Politics in Central América: Guatemala, El Salvador, Honduras and Nicaragua. Part 3 New York: Praeger, 1982.

10.  Arancibia, Juan. Honduras: ¿un Estado Nacional?, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1984.

11.  Arancibia, Juan. Honduras: En busca del encuentro, 1978-1985, Programa de Estudios de Centroamérica. Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), México, DF, 1987.

12.  Ardón, Juan Ramón. Herrera: Ciudadano de la libertad y de la obra, Congreso Nacional, Tegucigalpa, 1981.

13.  Arita Palomo, Carlos Manuel. Historia del Poder Judicial de Honduras, Colección Cuadernos Universitarios, No. 26, Tegucigalpa, 1982.

14.   Arita Palomo, Manuel. Panorama Literario de América. Vida y Obra de Froylán Turcios, Colección cuadernos Universitarios, No. 31, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1983.

15.  Argueta Ariza, Ernesto. Historia de la Medicina, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1992.

16.  Argueta, Mario y Quiñónez, Edgardo. Historia de Honduras, Escuela Superior del Profesorado ‘Francisco Morazán”, Tegucigalpa 1978.

17.  Argueta, Mario. Investigaciones y tendencias recientes de la historiografía hondureña: Un ensayo bibliográfico. Colección de Cuadernos Universitarios, No. 3 Tegucigalpa, D.C. Editorial Universitaria, abril, 1981.

18.  Argueta, Mario. ‘Cien años de enclave minero en Honduras”, Revista de la Universidad, UNAH, No. 17/18, 1981.

19.  Argueta, Mario. ‘Las guerras civiles hondureñas”, Presencia Universitaria, VIII 68-69, Ene-Feb 1981.

20.  Argueta, Mario. El sector laboral hondureño durante la Reforma Liberal, colección de Cuadernos Universitarios, No. 3, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1982.

21.  Argueta, Mario. Cronología de la Reforma Liberal Hondureña, Colección Cuadernos Universitarios, No.23, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1982.

22.  Argueta, Mario. Historia laboral de Honduras: de la Colonia al siglo XIX, SECTUR, Tegucigalpa, 1985.

23.  Argueta, Mario. Guía para el investigador de la historia colonial hondureña, Hacia una periodización de la historia colonial hondureña. Un ensayo temático bibliográfico, Colección Cuadernos Universitarios, No. 48, Editorial Universitaria, 1985.

24.  Argueta, Mario. Movimientos populares en la historia hondureña del siglo XIX: período Nacional, colección Cuadernos Universitarios, No. 53, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.

25.   Argueta, Mario. 1954 en nuestra historia, Colección Cuadernos Universitarios, No. 58, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1987.

26.  Argueta, Mario. Bananos y política: Samuel Zemurray y la Cuyamel Fruit Company en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1989.

27.  Argueta, Mario. Tiburcio Carias. Anatomía de una época (1923-1948), Editorial Guaymuras-SECTUR, Tegucigalpa, 1989.

28.  Argueta, Mario. Diccionario histórico-biográfico Hondureño, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.

29.  Argueta, Mario. Los alemanes en Honduras: Datos para su estudio, CEDOH, Tegucigalpa, 1992.

30.  Argucia, Mario R. La Gran Huelga Bananera: 69 días que conmovieron a Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1995.

31.  Argueta, Mario R. La primera generación liberal: fallas y aciertos (1829-1842,), BCH, Tegucigalpa 1999.

32.   Argueta, Marta Reina. Biografía intelectual de Ramón Rosa, Imprenta Guaymuras, Tegucigalpa, 1986.

33.   Argueta, Marta Reina. Nací en el fondo azul de las montañas hondureñas (ensayo sobre Juan Ramón Molina), Imprenta Guaymuras, Tegucigalpa, 1990.

34.  Asenjo, Daniel ‘Honduras: Militarismo y política exterior en Heraldo Muñoz(compilador) . Políticas exteriores latinoamericanas frente a la crisis, GEL. Buenos Aires, 1985.

35.  Ayes Rojas, Edgardo. Estampas de Olancho, Tipografía Nacional, Tegucigalpa 1986.

36.  Barahona, Marvin. La hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907-1 932), CEDOH, Tegucigalpa, 1989.

37.  Barahona, Marvin. Evolución histórica de la identidad nacional, Editorial Guayrnuras, Tegucigalpa, 1991.

38.  Barahona, Marvin. El silencio quedó atrás: Testimonios de la huelga bananera de 1954, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1994.

39.  Barahona, Rubén. Breve historia de Honduras / Editorial Azteca, México, 1955.

40.  Bardales, Rafael. Historia del Partido Nacional de Honduras, Servicopias, Tegucigalpa, 1980.

41.  Bardales, Rafael, Morazán, defensor de la Unión Centroamericana, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1984.

42.   Bardales, Rafael. Imagen de un líder: Manuel Bonilla, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.

43.  Bardales, Rafael. Pensamiento político del General Francisco Morazán, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.

44.  Bardales, Rafael. El fundador de la paz, San Pedro Sula, 1989.

45.  Bardales B., Rafael. Hernán Cortés en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1989.

46.  Barrios de Molina, Fidelina. Origen de los apellidos Hondureños más frecuentes en la actualidad, UJCV, Tegucigalpa, 1992.

47.   Batres Galeano, Sidalia, y  Mossi Sorto, P. Antecedentes históricos acerca del dominio territorial urbano en Tegucigalpa (siglo XIX), Tesis, UNAT-L 1982.

48.  Becerra, Longino. Síntesis de la historia de Honduras, Editorial Ramón Amaya Amador, Tegucigalpa, 1979.

49.  Becerra, Longino. La comunidad primitiva en Honduras, Colección Cuadernos Universitarios, No. 4, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.

50.  Becerra, Longino, Evolución histórica de Honduras, Editorial Baktún, Tegucigalpa, 1983.

51.  Becerra, Longino. Copán: Tierra de hombres y dioses, Editorial Baktún, Tegucigalpa, 1989.

52.  Becerra, Longino. Morazán. El liberalismo como negación del iluminismo, Editorial Baktún, Tegucigalpa, 1992.

53.  Becerra, Longino. Las ideas pedagógicas de Morazán, Editorial Baktún, Tegucigalpa, 1993.

54.  Becerra, Longino/ López, Evaristo. 100 pintores hondureños, Imprenta Lopez Tegucigalpa,1990.

55.  Benítez Mario. Nicomedes en los bananales y las tierras del Tío Sam, Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1991.

56.  Bonilla de Larios, Enma. Continuismo y dictadura, Tegucigalpa, 1989.

57.  Boyer, Jefferson. Agrarian Capitalism and Peasant Praxis in Southern Honduras, PhD diss. University  of North Carolina, 1982.

58.  Brand, Charles A. The Background of Capitalist Underdevelopment: Honduras to 1913, Phd dis. University of Pittsburgh, 1972.

59.  Bueso, Julio Antonio. El subdesarrollo hondureño, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1987

60.  Bulmer Thomas, Victor. La economía política de Centroamérica desde 1920, BCIE, San José, 1989.

61.  Cabañas, José Trinidad. Pensamiento social y político del General José Trinidad Cabañas, SECTUR, Tegucigalpa, 1990.

62.  Cáceres, Luís René (ed,). Lecturas de Historia de Centroamérica, BCIE, San José, 1989.

63.  Cáceres Lara, Víctor. Gobernantes de Honduras en el siglo XIX, BCH, Tegucigalpa, 1978.

64.  Cáceres Lara, Víctor. Efemérides nacionales, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa 1980.

65.  Cáceres Lara, Víctor. El golpe de estado de 1906, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.

66.  Cáceres Lara, Víctor. Gobernantes de Honduras en el siglo XX, Banco Atlántida, Tegucigalpa, 1992.

67.  Cáceres Lara, Victor. Astillas de Historia, Banco Atlántida,Tegucigalpa, 1992.

68. Carcedo, Ana (compiladora y coordinadora de la investigación): Investigación: Democracia en Centroamérica: más mujeres en el poder, más hombres asumiendo las tareas domésticas. Alianza Feminista Centroamericana para la transformación de la cultura política patriarcal. San Salvador, 2010

 

68.  Cardoso, Ciro / Pérez Brignoli, Héctor. Centroamérica y la Economía Occidental (15204930,), Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, 1977.

69.  Carías, Marcos. ‘La tiranía de los Conquistadores Revista Historia Crítica. Etapa 1, No. 1, enero de 1980, Carrera de Historia, UNAH. Te,guczgala, Honduras.

70.  Carías, Marcos. La Iglesia Católica en Honduras 1492- 1975. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa 1991.

71.  Carías, Marcos. Crónicas y cronistas de la conquista de Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1998.

72.  Carías, Marcos. De la patria del criollo a la patria compartida. Una Historia de Honduras. Editorial  Ediciones Subirana. Tegucigalpa 2007.

73.  Castellanos Garría, Efraín. Atlas geográfico de Honduras, Servicopiax, Tegucigalpa, 1980.

74.  Castellanos, Julieta. Honduras: política exterior y bloque en el poder 1980-1986, inédito, Tegucigalpa, 1987.

75.  Castillo, Roberto. Filoso fía y pensamiento hondureño, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1992,

76.  Colindres Ortega, Ramiro Análisis comparativo de las constituciones políticas de Honduras, Graficentro Editores, Tegucgaa, 1983.

77.  Chamberlain, Roberts . The Conquest and Colonization of Honduras, 15024550. Washington, D.C. Carnegie Institution of Washington. 1953.

78.  Chapman, Anne. Los lencas de Honduras en el siglo XVI, IHAH; Tegucigalpa 1978.

79.  Champman, Anne. Los hijos del copal y la candela: ritos agrarios y tradición oral de los lencas de Honduras. México: UNAM. 1985.

80.  Chaverri, María de los Ángeles. La formación histórica de Honduras, CEDHES / ACPH Tegucigalpa, 1992.

81.   Colindres Ortega, Ramiro (dir,). Enciclopedia Histórica de Honduras. Tomo 1: Honduras precolombina/período colonial Graficentro editores, Tegucigalpa, 1988.

82.   Cruz Víctor. Historia de la moneda en Honduras, (tesis), Carrera  de Historia, UNAH, 1982.
83.   CRUZ Reyes., Víctor. La cultura del maíz en Honduras, Secretaria de Cultura y Turismo, Tegucigalpa 1985.
84.   Cruz., Ramón E. La lucha política de 1954 y la ruptura del orden constitucional. Cuadernos Universitarios No. 28, Editorial Universitaria, UNAH. Tegucigalpa, Honduras, 1982.
85.   Davidson, William. ‘Geografía de los indígenas toles (jicaques,) de Honduras en el siglo XVIII Revista Mesoamérica, Guatemala, Año  6, junio 1985, Cuaderno No. 9, pp. 58-90.
86.   Del Cid, Rafael ‘Economía bananera y desarrollo nacional’ Mimeo. Universidad & Texas en Austín, Primavera, 1986.

87.   Delgado Fiallos, Aníbal. Honduras, elecciones 85, Editorial Guqymuras, Teguciga4a, 1986.
88.  Díaz  Chávez Finlander. Carías: el último caudillo frutero. Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1982.
89.   Día. Chávez Finlánder. La revolución morazanista, Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1985.
90.   Día Chávez Filander. Morazán, la pasión por la política, Imprenta I4e.. Tegucigalpa, 1988.
91.   Día Chávez Filánder. Pobre Morazán pobre, Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, 1989.
92.   Díez Zacarías. Historia de la Catequesis de Honduras, Colección Padre Manuel Subirana No. Centro de Publicaciones del Obispado de Choluteca, Honduras, 1993.
93.   Domínguez, Raúl A. Ascenso al poder y descenso del General Oswaldo López Arellano, Imprenta Calderón, 1975. Tegucigalpa, D.C.
94.   Durón, Rómulo E. Bosquejo histórico de Honduras, Editorial Baktún, Tegucigalpa, 1982.
95.   Escoto, Julio. José Cecilio del Valle: Una ética contemporánea, Editorial de h2 Fundación para el Museo del Hombre Hondureño, Tegucigalpa, 1990.
96.   Euraque, Darío. ‘La ‘Reforma Liberal” en Honduras y la hipótesis de la “oligarquía ausente”: 1870-1930’ Revista de Historia! Escuela de Historia, Universidad de Costa Rica, enero junio 1991, No. 23,pp. 9-56.
97.  Euraque, Darío. Notas sobre formación de clases y poder político en Honduras (1870-1 932) “, Revista Historia Crítica, Carrera de Historia, UNAN, Etapa 1, No. 6, Noviembre 199 1,pp. 59-80.
98.  Euraque, Darío. Estado, poder, nacionalidad y raza en la historia de Honduras: ensayos, Ediciones Subirana, Choluteca, 1996.

99.  Euraque, Dario. El capitalismo de San Pedro Sula y la historia política de Honduras (1870- 1972,), Editorial Guaymuras, Tegucigalpa 1997.

100. Fernández,  Arturo. Partidos políticos y elecciones en honduras 1980, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1988.

101. Fernández Hernández Bernabé El gobierno de D. Ramón de Angiano en Honduras (1796-1812), tesis, Universidad de Sen/a, 1986.

102. Fernández Hernández, .Bernabé El Reino de Guatemala durante el gobierno de don Antonio González Saravia (1801 -1811), tesis, Universidad de Sevilla, 1990.

103. Fernández- Hernández Bernabé ‘Crisis de loa minería de Honduras a fines de la época colonial’ Revista Mesoamérica.

104. Fernández Hernández Bernabé.  Problemas de la agricultura de Honduras a comienzos del siglo XlX Revista Temas Americanistas, Sevilla, No. 7, 1990, pp. 23-28.

105. Fernández Hernandez, Bernabé ‘Aspiraciones administrativas de Tegucigalpa en el tránsito del siglo XVIII al XIX’ Revista Temas Americanistas, Sevilla, No. 10, 1992.

106. Ferrera, Gloria Esperanza, et. al. Gobierno del doctor y general Tiburcio Carías Andino: Marco histórico, (tesis), licenciatura en Historia UNAH, 1985.

107. Fiallos, carmen. Los municipios en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1991.

108. Finney Kenneth V. Precious Metals Mining and the Modernization of Honduras: in Quest of El Dorado (1880-1900), PhD diss. Tulane University, 1973.

109. Finney, Kcnneth V. ‘La Rosario y las elecciones de 1887: La economía política de la minería en Honduras Revista Yaxkin, IHAH, Vol.IV, No. 1 Junio de 1981.

110. Flores Andino,  Francisco. Realidad indígena Hondureña, IHAH, Tegucigalpa, 1977.

111. Flores Andino, Francisco. Presencia franciscana en la historia de Honduras, Imprenta Bulnez, Comayaguela, 1992.

112. Flores Fonseca, Manuel. Pasado, presente y futuro de la población hondureña, UNAH, Tegucigalpa, 1991.

113. Flores Mejía, Lázaro TI. Mitos, leyendas y ritos de los Pech: Los guardianes de la ciudad de Patatahua, PROAVEH, Tegucigalpa, 1989.

114. Flores Mejía, Lázaro H.. / Griffin, Wendy. Dioses, héroes y hombres en el universo mítico Pech, UCA, San Salvador, 1991.

115. Flores Valeriano, Enrique. La explotación bananera en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa 1988.

116. Floyd, Troy  S. La Mosquitia: Un conflicto de imperios, Centro Editorial, San Pedro Sula, 1990.

117. Fonseca, Gautama. Cuatro ensayos sobre la realidad política de Honduras, Tegucigalpa, Editorial Universitaria, 1982.

118. Fonseca, Gautama. Lecciones de integración Centroamericana, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986

119. Fúnez Juan. Historia de San Jorge de Olanchito, Editorial Universitarias Teguczga4a, 1995.

120. Gálvez Montes Laura Cristina. Honduras and the United States, 1890- 1903: The Rise of a Banana Republic, M.A. Thesis, University of Florida, 1984.

121. García Laguardia, Jorge Mario. Ilustración y liberalismo en Centroamérica: El pensamiento de José Cecilio del Valle, Editorial Universitaria , Tegucigalpa1982.

122. García, Graciela. Páginas de lucha, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1981.

123. García, Miguel Ángel. La imprenta en Honduras, 1828- 1975. Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.

124. Gorbach Rudoy, Frida y Negrín Muñoz, Alejandro. Enclave bananero y sistema político en Honduras (1920- 1948). Tesis para optar a la licenciatura en Estudios Latinoamericanos. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM,),México  D.F, 1985.

125. Griffin , Wendy. Historia de la población indígena de Truxillo a Olancho, Mimeografiado, s/f

126. Griffin, Wendy. La historia de los indígenas de Honduras, Nororiental: Olancho, Colón y las Islas de la Bahía, Obra inédita, 1990.

127. Guevara-Escudero, Jose Nineteenth-Century Honduras: A Regional Aproach To The Economic History of Central América, 1839-1914. Phd dissertation, New York University, 1983.

128. Hernández Chévez Eduardo. Síntesis monográfica y periodismo de Choluteca, CETINA, Tegucigalpa, 1983.

129. Hernández Chévez, Eduardo. Curiosidades y belleza de Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa.

130. Hernández,  Alcides. El neoliberalismo en Honduras, Editorial Tegucigalpa, Guaymuras, 1987.

131. Hernández Alcides. Del reformismo al ajuste estructural, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1992,

132. Hernández F, Héctor. Solidarismo y sindicalismo en Honduras, FUTH, Tegucigalpa, 1991.

133. Hérranz, Atanasio. Estado, sociedad y lenguaje. La política lingüística en Honduras, Editorial Guaymuras, IHAH, GTZ, Tegucigalpa ,1996.

134. Herrera Cáceres, H. Roberto. Estatuto jurídico de la bahía de Fonseca y régimen de sus zonas adyacentes, UNAH Tegucigalpa, 1974.

135. Herrera Cáceres, TI Roberto. Estatuto jurídico de la bahía de Fonseca y régimen de sus zonas adyacentes, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1989.

  1. Herrera Cáceres, Héctor Roberto. Las fronteras de Honduras: Un ensayo sobre las fronteras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.
  2. Herrera Cáceres, H. Roberto/Pineda Portillo, Noé. Serranilla y Cayos los Bajos, Editorial Universitaria, 1991.
  3. Herrera, Rosibel, Sergio Antonio Palacios y Juan Manuel Aguilar. Guía histórico-turística de la ciudad de Yuscarán, IHAH, Teucza1pa, 1993.
  4. Inestroza M, Jesús Evelio. Génesis y evolución de las Escuelas Militares del Ejército 1831-1937, Litografía López, Tegucigalpa, 1990.
  5. Infante, Segísfredo. El libro en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1993.
  6. Infante, Segisfredo. ‘En el centenario de una rebelión 1894-1994 Presencia Universitaria, órgano  informativo doctrinario y cultura/  ,a UNAH, No. 144, Jun/Jul 1994.
  7. Infante, Segisfredo. ‘La guerra civil de 1924 Presencia Universitaria, órgano informativo doctrinario y cultural de la UNAH, No. 145, ago., 1994.
  8. Instituto Hondureño de Desarrollo Rural (IHDER). 84 meses de Reforma Agraria del Gobierno de las Fuerzas Armadas de Honduras, multicopia, Tegucigalpa,, 1980.
  9. Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de Honduras (1NSEH). Honduras: Fuerzas Armadas, 1988. Contrainsurgencia interna y disuasión regional. INSEH, México, D.F., 1989.
  10. Jerez Alvarado, Rafael. En defensa de la soberanía e integridad territorial de Honduras, Tipografía Nacional, Tegucigalpa ,1957.
  11. Jerez Alvarado, Rafael.  Del descubrimiento a la fundación de la República: Historia de Centroamérica. ESP, Tegucigalpa, 1981.
  12. Jerez Alvarado, Rafael. Tegucigalpa: Aporte para su historia, Tegucigalpa: .. e., 1981.
  13. Jerez Alvarado, Rafael. Apuntes sobre la historia y función cultural del libro, Tegucigalpa, 1987..
  14. Jerez Alvarado, Rafael. Bodas de plata de la respetable logia Francisco Morazán No. 11, CETTNA, Tegucigalpa/ 1987.
  15. Jerez Alvarado, Rafael. Breve historia de la Academia Hondureña de la Lengua 1948-1988, cuadragésimo aniversario de su fundación, Imprenta Calderón, Tegucigalpa, 1988.
  16. Joya, Olga y  Urquía, Ricardo. Incidencia del Estado en el desarrollo económico de Tegucigalpa, tesis, Licenciatura en historia, UNAH, 1983.
  17. Joya, Olga. ‘De si los clérigos pueden traficar’ Revista Paraninfo, Tegucigalpa, Año. 1, No. 1, 1992,pp. 49-74.
  18. Joya, Olga. ‘Crónica de las Crónicas. La conquista de la provincia de Honduras (S.XVI)’ Revista Paraninfo, Tegucigalpa, Año 1, No. 2, Diciembre, 1992, pp. 109-144.
  19. Karnes, Thomas. Los fracasos de la Unión, ICW; San José, 1982.
  20. Lara Pinto, Gloria. “Apuntes sobre la afiliación cultural de los pobladores indígenas de los valles de Comayagua y Sulaco Revista Mesoamérica, Guatemala, Año 6, Junio 1985, Cuaderno No. 9, pp. 45-57.
  21. Lara Velásquez Roger Alberto. Monografía del Municipio de Lejamaní Tegucigalpa, Mimeografiado, 1983.
  22. Leavel Fernández, Miriam el al ‘Presencia de alemanes y de otras minorías extranjeras en el municipio de Choluteca (1900-1945) “ ‘Minería en Choluteca, siglos XVII, XVIII y XIX’: Avances de investigación del taller de historia realizado en Choluteca julio 1-30, 1986. Fotocopia. Talleres dirigidos por el Lic. Salomón Sagastume y  el Dr. Mario F. Martínez Castillo.
  23. Leiva Vivas, RafaeL Vigencia del Sabio Valle, ED L1C4, San José, 1980.
  24. Leiva Vivas, Rafael.  El tráfico de esclavos negros a Honduras, Editorial Guayrnuras, Tegucigalpa, 1982.
  25. Leiva Vivas, Rafael.  Morazán y sus relaciones con Francia, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.
  26. Leiva Vivas, Rafael. Posición de Centroamérica en la Guerra del Pacífico, Colección Cuadernos Universitarios, No. 67, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.
  27. León Gómez, Alfredo. El escándalo del ferrocarril. Imprenta Soto, Tegucigalpa, Honduras, 1978.
  28. León Gómez, Alfredo. Perfiles de Honduras (1973-1979), Imprenta Soto, Comayaguela, 1988.
  29. León Gómez Alfredo. Aspectos psicológicos de la obra literaria de Juan Ramón Molina, Editorial [Universitaria, Tegucigalpa. 1990.
  30. Leiva, Héctor M. (‘Comp.). Documentos para la historia de la cultura de Honduras, Colección Padre Manuel Subirana 1”J. 3, Centro de Publicaciones del Obispado de Choluteca, Hondura 1991.
  31. Lombraña, Martiniano. Historia de las organizaciones campesinas de Honduras, L2 Ceiba, 1989.
  32. López García, Víctor Virgilio. La bahía del Puerto del Sol y la masacre de los Garífunas de San Juan, Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1994.
  33. López García, Víctor Virgilio. Lamumehan garífuna: clamor garífuna, Honduras, s.e., 1991.
  34. López Lazo, José’. Voces de la literatura hondureña actual, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1994.
  35. López Villamil, Humberto. El Cabildo en las instituciones hispánicas: El Ejido, Editorial Atlántida, Lima (Perú,), 1979.
  36. López Villamil,  Humberto. El caso de las Islas del Cisne, Imprenta (Calderón, Tegucigalpa, sf
  37. Luján Muño Jote. La independencia y la anexión de Centroamérica a México, Serviprensa, Guatemala, 1982.
  38. Luque, Gonzalo R. Memorias de un soldado hondureño, Imprenta Hondureña, San Pedro Su/a, 1980.
  39. Luque, Gonzalo R. Las revoluciones en Honduras, Central Impresora, San Pedro Sula, 1982.
  40. MacLeod, Mura’ J. Historia Socioeconómica de la América Central Española. 1520 -1720, Traducción de Irene Piedra Santa, Editorial Piedra Santa, Guatemala, 1980.
  41. Mariñas Otero, Luís. Honduras. Segunda edición, Tegucigalpa:
    Editorial Universitaria, 1983.
  42. Martell  Mejía, José Eduardo. Rumbo a Honduras, se., Sevilla, /990.
  43. Martínez José Francisco. Literatura hondureña, Editorial Universitaria, Tegucigalpa , 1986.
  44. Martínez, Blanco, Gerardo. Enfoque histórico, jurídico, limítrofe, entre Honduras y El Salvador, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1992.
  45. Martínez, José Francisco. Breve historia constitucional de Honduras, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa, 1979.
  46. Martínez, José Francisco. Breve historia constitucional de Honduras, Servicopias, Tegucigalpa, 1979
  47. Martínez  Castillo, Mario Felipe. Presencia de grupos mexicanos antes y después de la conquista y pervivencia de la lengua Náutl en áreas supuestamente lencas, Colección Cuadernos Universitarios No. Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.
  48. Martínez Castillo, Mano Felipe. Proceso de formación de la Villa de Santa Cruz de Yoro ‘ Revista Historia Crítica, No, 2, Carrera de Historia UNAH
  49. Martínez Castillo, Mario Felipe. “Comayagua durante la centuria de Fernández de Oviedo Revista Historia Crítica, No. 3, Carrera de Historia, UNAIJ, 1982.
  50. Martínez Castillo, Mario Felipe. Apuntamientos para una historia colonial de Tegucigalpa y su Alcaldía Mayor, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1982.
  51. Martínez Castillo, Mario Felipe. Documentos. Historia de Honduras, Toma 1, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1983.
  52. Martínez Castillo, Mario Felipe. Los últimos días de Lempira y otros documentos (El conquistador que venció a Lempira), Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1987.
  53. Mar1íne Castillo, Mario Felipe. Cuatro centros de arte colonial provinciano hispano criollo en Honduras, Editorial Universitaria, 1992.
  54. Machuca Domínguez, Alexis. La Paz: Semblanza histórica de una ciudad y su gente, SECTUR., Tegucigalpa, 1983.
  55. Martínez Peláez, Severo. Motines de indios (La violencia colonial en Centroamérica y Chiapas), 2da ed, Ediciones en Marcha, Guatemala, 1991.
  56. Martinez  D. Manlio, et. al. Cambio tecnológico en la agricultura de Centroamérica, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1987.
  57. Martínez, Yesenia: El Golpe de Estado en Honduras del 2009 y el Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras”, En coautoria con Darío Euraque. LACCHA NEWSLETER, Volumen 3, Number 1- Spring 2011, pp.8-15.• “Africa and the African Diaspora in the Primary and Secondary Curriculums of Contemporary Central America”, articulo en imprenta, en el libro, New Directions in Teaching Slavery and the Slave Trade, University York Press, Toronto, 2011.• “La influencia de la Constitución de Cádiz en la concepción de la libertad en Honduras”. En imprenta en el libro Cádiz en Iberoamérica, Universidad de Cádiz, 2011.• “El Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras”. En Euraque, Darío. El Golpe de Estado del 28 de junio de 2009, el Patrimonio Cultural y la Identidad Nacional de Honduras. San Pedro Sula: Centro Editorial, diciembre del 2010.• “Iniciativas para la conservación y protección de los Fondos Documentales: experiencias en Honduras”. Boletín del Archivo General de la Nación, Año LXXII, Volumen XXXV, Número 126. Enero-abril 2010, Santo Domingo, D. N, República Dominicana.

    • “Una aproximación al impacto del golpe de Estado a las instituciones culturales”. En MEJÍA R., Joaquín A. y FERNÁNDEZ, Víctor (Coord.), El golpe de Estado en Honduras desde una perspectiva de los derechos humanos, MADJ/Editorial Casa San Ignacio, Tegucigalpa, junio de 2010. También en la Revista Digital, Con Nuestra América, Costa Rica: AUNA, junio del 2010, ver: http://connuestraamerica.blogspot.com/

    • Coordinación de publicación, Síntesis Histórica de Choluteca y del “Parque Valle”, Colección Centros Históricos, Tegucigalpa: IHAH, junio del 2010.

    • Coordinación de publicación, Bosquejo histórico de Amapala y del Casino de Amapala. Colección Centros Históricos, Tegucigalpa: IHAH, junio del 2010.

    • “El Movimiento Obrero en Centroamérica, el proceso de organización y sus demandas en el contexto de las compañías del banano y reformas sociales, 1920-1960”. Articulo en edición para el primer semestre del 2010, en CLIO AMERICA: Revista interdisciplinaria en Ciencias Sociales para estudios de Latinoamérica y el Caribe, de la Universidad del Magdalena, Santa Marta, Colombia.

    • Introducción en Revista Estudios, sección: “Honduras: tradición historiográfica y otros estudios históricos”, Revista Estudios, No. 21, San José: Escuela de Estudios Generales, UCR, 2008.

    • “Las mujeres hondureñas y su incorporación en los derechos políticos y sociales”. En Yamile Delgado de Smith y María Cristina González, Mujeres en el Mundo: migraciones, género, trabajo, arte y política. Valencia: LAINET, Universidad de Carabobo, Venezuela, 2008.

    • “Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras”. Revista Yaxkin, Año 32, vol. XXIII, no. 1, 2007, pp. 179-183.

    • Pobreza, seguridad social y desarrollo humano en Honduras, Tegucigalpa: PNUD, 2003.

    • “Una Mirada a la ahorcancina, cinchonero y los movimientos de protesta latinoamericana en el siglo XIX”, Revista Paraninfo, Tegucigalpa: BCIE, Año 13, número 25, julio 2004. También en: Revista Cuadernos Americanos, no 108, México: UNAM, noviembre- diciembre del 2004, pp. 39-48; Camargo Marcela y Yolanda Marco. Memorias del VI Congreso centroamericano de Historia, 22-26.7.2002, Panamá: Universidad de Panamá, 2005.

    • “La Problemática de los archivos regionales en Honduras”, Revista Paraninfo, Tegucigalpa: BCIE, Año 12, número 24, 2003.

    • “Guía Turística de Ojojona”, Tegucigalpa: El Heraldo, 2 de noviembre de 1996.

  58. Mejía, Medardo. Froylán Turcios en los campos de la estética y el civismo. Tegucigalpa: Editorial Universitaria,
    1982.
  59. Mejía, Medardo, Historia de Honduras, seis volúmenes,
  60. Mejia, Medardo. Don Juan Lindo, El Frente Nacional y el anticolonialismo, 2da. edición, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1994.
  61. Mejía, Medardo. Discurso del Dorado, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1995.
  62. Mejía  Nieto, Arturo. Morazán: Presidente de la desaparecida República Centroamericana, Editorial Universitaria Tegucigalpa, 1992.
  63. Membreño, , Mario. Morazán en Comayagua, Editorial UPN, Tegucigalpa, 1996.
  64. Menjívar Rafael/Li Kam, Sui Moy /Portuguez, Virginia. ‘El
    Movimiento campesino
    en Honduras ‘ en Movimientos Populares en Centroamérica, Camacho, Daniel/Menjívar, Rafael (coordinadores), El) UCA, San José, 1985.
  65. Meza Erazo, Luz  Maribel. Historia y lucha del sindicato de trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras 1961-1982, Tegucigalpa, Mecanografiado, 1984.
  66. Meza, Víctor, ‘Crisis del reformismo militar y coyuntura política Boletín del LIES, UNAH, Tegucigalpa, No. 5, octubre 1980.
  67. Mera, Víctor. Historia del movimiento obrero hondureño. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa Honduras, julio 1981.
  68. Meza, Víctor. Antología del movimiento obrero hondureño, Editorial Universitaria, UNAH Tegucigalpa Honduras, 1981.
  69. Meza, Víctor. Política y militares en la historia de Honduras, (multicopia,), Tegucigalpa, 1981.
  70. Meza, Víctor. Política y sociedad en Honduras, Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, Honduras, 1982.
  71. Meza, Víctor. Honduras: La evolución de la crisis, Editorial Universitaria, UNAFI. Tegucigalpa, Honduras, 1982.
  72. Meza, Victor/Shepherd, Philiph / Benjamín, Medea. Honduras- Estados Unidos: subordinación y crisis, CEDOH, Tegucigalpa, 1988.
  73. Molina, Guillermo. ‘La Formación del estado y el origen minero mercantil de la burguesía hondureña ‘ en: Revista Estudios Sociales Centroamericanos No. 25, enero-abril de 1980, San José, Costa Rica, pp. 56-89.
  74. Molina Chocano, Guillermo. Población, estructura productiva y migraciones internas en Honduras (1950. 1960) ‘ Estudios Sociales Centroamericanos, No  12 (septiembre diciembre 1975): 9-39.
  75. Molina, Guillermo. Estado liberal y desarrollo capitalista en Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, Honduras, 1982.
  76. Molina Chocano, Guillermo. ‘Honduras: de la guerra civil al reformismo militar (1 925.1973) ‘ en América Latina: Historia de medio siglo, Tomo 2, México, Centroamérica y el
    Caribe, Editorial Siglo  XXI, México, 1981.
  77. Montes, Arturo Humberto. Morazán y la Federación Centroamericana, Aun Editora, Tegucigalpa, 1992.
  78. Morris, James. Honduras: caudillo Politics and Military Rulers, Boulder: Westview Press 1984.
  79. Mossi de Carías, Perla et al. Yuscarán 1880-1915, Tesis, UNAH1980.
  80. Müller, Gene A. The Church in Poverty: Bisbops, Bourbons, and Tithes in Spanish Honduras, 1700- 1821, Ph. d diss. University of Kansas, 1981.
  81. Murga Frassinetti. Antonio. Enclave y sociedad en Honduras. Tegucigalpa, Editorial Universitaria, 1978.
  82. Murga Frassinetti, Antonio. ‘Economía primario exportadora y formación del proletariado, el caso centroamericano (1850.1920) Economía Política, No. 19 (septiembre 1980-junio 1981): 40-70.
  83. Murga Frassinetti, Antonio. “Industrialización y formación de clase: El caso de la fracción industrial en Honduras Revista centroamericana de Economía. No. 17 (mayo-agosto1985,). 67-37.
  84. Nataline  de Castro, Stefanía /Mendoza Saborio, María de los Ángeles/Pagán Solórzano, Joaquín. Significado histórico del gobierno del Dr. Ramón Villeda  Morales, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985
  85. Nieto Segovia, María Elba. El español de Honduras en el período colonial, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1995.
  86. Newson, linda. ‘La población indígena de Honduras bajo el régimen colonial’ Mesoamérica, No. 19 ( junio1985): 1-45.
  87. Newson, Linda. ‘La minería de la plata en Honduras colonial “, en Lecturas de historia centroamericana(LE. Cáceres editor,), BCIE, San José, 1989.
  88. Newson Linda. El costo de la conquista, Editorial Guay muras, Tegucigalpa, 1992.
  89. Noé Pino, Hugo. Algunos aspectos macroeconómicos de la actividad bananera, período 1960-19 75, Tegucigalpa. Mimeografiado, 1979.
  90. Connor,  Julio. San Juancito ayer y hoy (su pasado y su presente), Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.
  91. Oquelí, Ramón. ‘Gobiernos hondureños durante el presente siglo’ , Revista Economía Política.
  92. Oquelí, Ramón, Cronología de la soberanía militar, mimeografiado, CEPROD, Tegucigalpa, 1982.
  93. Oquelí, Ramón. La víscera entrañable. Tegucigalpa: Centro de Documentación de Honduras. 1983.
  94. Oquelí, Ramón. Para actualizar el “Mariñas”, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1983.
  95. Oquelí, Ramón. La fama de un héroe, Colección Cuadernos Universitarios Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  96. Oquelí, Ramón. Los hondureños y las ideas, Dilección Cuadernos Universitarios, Editorial Universitaria, Tegucigalpa,
    1986.
  97. Oquelí,  Ramón. Centenario de Irrasíri, Colección Cuadernos Universitarios, No. 61, Editorial Universitaria Tegucigalpa 1988.
  98. Oquelí,  Ramón. Bibliografía sociopolítica de honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.
  99. Oquelí,  Ramón. 1862, Editorial Universitaria Tegucigalpa,
    1989.
  100. Oquelí, Ramón. Mixturas, Editorial Universitaria, Tegucigalpa,
    1990.
  101. Oquelí,  Ramón. El primer año de Bográn, Colección Cuadernos Universitarios, No. 68, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.
  102. Oquelí,  Ramón. “La historia no se cansa Revista Historia Crítica, Carrera de Historia, UNAH, Tegucigalpa, Etapa L No. 6, 1991.
  103. Oquelí, Ramón. “1885 ‘, Revista de la Universidad, UNAH, Tegucigalpa, No. 27, 199l.pp. 61-74.
  104. Oquelí, Ramón. “1886’ Revista de la Universidad, UNAH Tegucigalpa, No. 29, 1992, pp. 47-57.
  105. Oquelí, Ramón. “1886 ‘ Revista de la Universidad, UNATI, Tegucigalpa, No 30, 1994, pp. 80-91.
  106. Oquelí, Ramón. ‘Centenario de un triunfo sangriento ‘ Diario Tiempo, noviembre de 1994.
  107. Oquel4 Ramón. Gente y situaciones, Tomo 1, Il,  III, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1994-1998.
  108. Oquelí,  Ramón. Honduras, estampa de la espera, sucesos públicos y vida cotidiana, Ediciones Subirana, Choluteca, 1997.
  109. Oseguera de Ochoa, Margarita. Honduras  hoy: sociedad y crisis política, CEDOH, Tegucigalpa, 1987.
  110. Oviedo, Jorge Luís. El movimiento romántico hondureño: siglo XIX, Tegucigalpa, mimeografiado, 1983.
  111. Oyuela, Leticia. Notas sobre la evolución histórica de la mujer en Honduras, Colección Cuadernos No .5, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1989.
  112. Oyuela, Leticia. Cuatro hacendadas del siglo XIX, Editorial Universitaria, Tegucigalpa,1989.
  113. Oyuela, Leticia. Historia mínima de Tegucigalpa (vista a través de las fiestas del patrón San Miguel a partir de 1680 hasta finales del siglo XIX), Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1989.
  114. Oyuela, Leticia de. Fe, riqueza y poder: antología crítica de los documentos, Instituto Hondureño de Cultura Histórica, Tegucigalpa, 1992.
  115. Oyuela, Irma. Mujer, familia y sociedad: una aproximación histórica. Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1993.
  116. Oyuela, Leticia de. La batalla pictórica: Síntesis de la historia de la pintura hondureña, Banco Atlántida, Tegucigalpa, 1993.
  117. Oyuela, Leticia de. Ramón Rosa: Plenitudes y desengaños, Editorial Guqymuras. Tegucigalpa. 1994.
  118. Oyuela, Leticia. José Miguel Gómez. Pintor Criollo, BA, Tegucigalpa, 1992.
  119. Pagoaga, Raúl Arturo. Tres ensayos literarios: Influencia de las escuelas literarias en la literatura hondureña, Poesía negra en Honduras, Historia de la novela en Honduras, Imprenta Calderón, Tegucigalpa, 1986.
  120. Pagoaga, Raúl Arturo. Honduras, tierra del porvenir. imprenta Calderón, Tegucigalpa, 1992.
  121. Palacios A., Sergio Antonio. Las iglesias coloniales de la ciudad de Comayagua, Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Tegucigalpa, 1995.
  122. Pastor Fasquelle, Rodolfo. ‘El ocaso de los cacicazgos: historia de la crisis del sistema político hondureño ‘ México.’ El Colegio de México, 1984.
  123. Pastor Fasquelle, Rodolfo. Historia de Centroamérica, El Colegio de México, México, 1988.
  124. Pastor Fasquelle,, Rodolfo. Biografía de San Pedro Sula, San Pedro Su/a, 1989.
  125. Paz Aguilar, Ernesto. El municipio en Honduras: De la autonomía a la servidumbre, Colección Cuadernos Universitarios, No. 40, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1984.
  126. Paz Aguilar Ernesto. ‘De Namasique a Naguantequerique: cien años después ‘ Revista Relaciones Internacionales, EUNA, Costa Rica, No. 11, Segundo Trimestre 1985.
  127. Paz Aguilar, Ernesto / Pineda, Miguel. Orígenes, desarrollo y posibilidades de la social democracia en Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1986.
  128. Paz Aguilar, Ernesto. “Sistema electoral y representación política en Honduras ‘ Revista Pensamiento Hondureño, No. 2, Tegucigalpa, enero-junio, 1987.
  129. Paz Barnica, Edgardo. La oratoria en Honduras desde la Colonia a nuestros días, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.
  130. Paz Barnica, Edgardo. La política exterior de Honduras (1982-1986), Editorial Iberoamericana, Madrid, 1986.
  131. Paz Barnica, Edgardo. La renovada ruta del liberalismo, CETINA, Tegucigalpa, 1989.
  132. Paz Barnica, Edgardo. Morazán o Quijote de la historia:  En el bicentenario del nacimiento del héroe, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1993.
  133. Paz Barnica, Edgardo. Los Valles y los siglos, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1992.
  134. Perdomo, Claudio Roberto. Pensamiento positivista liberal de Ramòn Rosa, Mejores Ideas, Tegucigalpa 1994
  135. Pineda Portillo, Noè. Desarrollo de las capitales centroamericanas, Tegucigalpa, mimeografiado, 1980.
  136. Pineda Portillo, Noé. Geografrìa de Honduras, Escuela Superior el Profesorado ‘Francisco Morazán “Tegucigalpa, 1984.
  137. Pérez Brignoli, Héctor. Breve historia de Centroamérica, Alianza Editorial, Madrid, 1985.
  138. Pino, Hugo Noé. The Structural Roots of Crisis: Economic Growth and Decline in Honduras, 1950-1984, Ph.D. diss., Universiy of Texas-Austin, 1988.
  139. Pino Hugo Noèl –  Hernández, Alcides. ‘La economía hondureña en los años ochenta y perspectivas para lo noventa” en Honduras: crisis económica y proceso de democratización política, CEDOH, Tegucigalpa, 1990.
  140. Pinto Soria, Julio. Centroamérica y la formación del Estado nacional, Editorial Universitaria, Guatemala, 1989.
  141. Pinto Soria, Julio. Centroamérica de la colonia a la República Federal, Editorial Universitaria, Guatemala, 1990.
  142. Ponce Turcios, Jorge. Treinta años de autonomía universitaria. Breve análisis autocrítico, Colección Cuadernos Universitarios  No. 62. Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.
  143. Posas, Mario. Las sociedades artesanales y los orígenes del movimiento obrero hondureño, ESP, Tegucigalpa, 1977.
  144. Posas, Mario /  Rafael del Cid ‘Honduras: Los límites del reformismo castrense (1972-1979) Revista Mexicana de Sociología 42, No. 2 (abril-junio 1980), pp. 60 7-650.
  145. Posas, Mario y Del Cid, Rafael. La construcción del sector público y del estado en Honduras. 1876-1979. Costa Rica: EDUCA, 1981.
  146. Posas, Mario. ‘Política estatal y estructura agraria en Honduras 1950-1978 ‘ Revista Estudios Sociales Centroamericanos, San José No. 8, 1981, pp. 37-116.
  147. Posas, Mario. ‘Notas sobre política y sociedad en Honduras de la post-guerra ‘ Revista Alcaraván, Tegucigalpa, No. 2, 1980.
  148. Posas, Mario. Luchas del movimiento obrero Hondureño. EDUCA San José, Costa Rica, 1981.
  149. Posas, Mario. Conflictos agrarios y organización campesina. Sobre los orígenes de las primeras organizaciones campesinas de Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.
  150. Posas, Mario. El movimiento campesino hondureño. cuadernos No. 2, Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, Honduras, 1981.
  151. Posas, Mario. Lucha ideológica y organización sindical en Honduras (1954- 1965), Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, Honduras, 1981.
  152. Posas, Mario. ‘El surgimiento de la clase obrera hondureña: Anuario de Estudios Centroamericanos, V. 9 (1983):  pp. 17-35.
  153. Posas, Mario. Breve historia de las organizaciones campesinas en Honduras, Fundación Friederich Ebert, Tegucigalpa, 1987.
  154. Posas, Mario. Modalidades del proceso de democratización en Honduras. Editorial Universitaria. Tegucigalpa, Honduras, septiembre de 1989.
  155. Posas, Mario, Momentos estelares de la participación de la CTH en la vida política nacional, Fundación Friederich Ebert Tegucigalpa, 1989.
  156. Quintana, Litza. 500 años después, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1992.
  157. Ramos, Ventura. Honduras: guerra y anti-nacionalidad, Editorial Guayrnuras, Tegucigalpa, 1987.
  158. Ramos Soto, José Oswaldo. Desarrollo constitucional de Honduras de 1975-1980. Tegucigalpa: Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 1981.
  159. Reconco Murillo, Efraín. Honduras frente a la integración económica; su historia y sus conflictos, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1988.
  160. Reina, Guillermo. Ensayo crítico sobre la historia de la tecnología en Honduras, Colección cuadernos Universitario; No. 13, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.
  161. Reina Valenzuela, José. Historia de la farmacia y la medicina en Honduras.
  162. Reina Valenzuela, José. Comayagua la antañona, SHGH, Tegucigalpa, 1965.
  163. Reina Valenzuela, José. Hondureños en la independencia de Centroamérica, EDISOFF Tegucigalpa, 1977.
  164. Reina Valenzuela, José. Bosquejo histórico de la farmacia y la medicina en Honduras, Tegucigalpa, 1995.
  165. Reina Valenzuela, José. El prócer Dionisio de Herrera, AFIGH, Tegucigalpa, 1965.
  166. Reina Valenzuela, José y Argueta, Mario. Marco Aurelio Soto, Reforma Liberal de 1876, Publicaciones Culturales del Banco Central de Honduras. Tegucigalpa Honduras, 1978.
  167. Reina Valenzuela, José. Sinopsis histórica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Colección Cuadernos Universitarios, No. 51, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.
  168. Reina Valenzuela, José. Biografía de Antonio R. Vallejo, Tegucigalpa. 1970.
  169. Reina Valenzuela, José. Tegucigalpa: Síntesis histórica, CMDC, Tegucigalpa 1981
  170. Reina Valenzuela, José. Historia Eclesiástica de Honduras. Tomo 1: 1502-1600, Tipografía Nacional Tegucigalpa, 1983.
  171. Reina Valenzuela, José. Historia Eclesiástica de Honduras. Tomo II, colección Padre Manuel Subirana No. 2, Centro de Publicaciones del Obispado de Choluteca, Honduras, 1991.
  172. Reina Valenzuela, José. José Trinidad Cabañas: Estudio biográfico, Dirección de Relaciones Públicas de las Fuerzas Armadas de Honduras; Tegucigalpa, 1984.
  173. Reina Valenzuela, José. Sinopsis histórica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Editorial Universitaria Tegucigalpa, 1986.
  174. Reina Valenzuela, José. Doctor Esteban Guardiola: ensayo biográfico, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1995.
  175. Rendón Madrid, Arturo. Santa Rosa de Copán: la Sultana de Occidente, Offset-cultura, Tegucigalpa 1985.
  176. Rivera, Juan Ramón. Guanta histórico-legendaria, Graficentro Editores, Tegucigalpa, s.f
  177. Robleda Castro, Agapito. 40 años después: La verdad de la huelga de 1954 y de la formación del SITRATERCO, Ediciones del SEDAL San Pedro Sula, 1994.
  178. Romero Luque, Gonzalo. Memorias de un soldado hondureño, Impresora Hondureña, San Pedro Sula 1980.
  179. Rosa, Marco Antonio. Marco Aurelio Soto: el reformador, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa, 1980.
  180. Rosa, Ramón. Oro de Honduras, Tegucigalpa, 1954.
  181. Rosa, Ramón. Obra escogida, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1980.
  182. Rosa, Ramón. Las batuecas y otros escritos, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  183. Rubén, Raúl. El problema agrario en Honduras, CEDOH, Tegucigalpa, 1991.
  184. Rubio Sánchez. Manuel. Historia del Puerto de Trujillo, Banco Central de Honduras, Tegucigalpa, sf 3v.
  185. Rivera y Marillo, Humberto. San Pedro Sula, génesis histórica, Central Impresora, San Pedro Sula, 1978.
  186. Reyes Mazzoni Roberto. Notas sobre la cultura en Honduras: La Revista del Archivo y Biblioteca Nacional en su primera época, 1904-1909, Colección Cuadernos Universitarios, No. 56, editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1987.
  187. Reyes Mazzoni, Roberto. La economía como explicación histórica: un precursor, Tucidides el ateneiense. (colección Cuadernos universitarios, No. 71, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1990.
  188. Rojas Aravena Francisco. ‘Neutralidad versus militarización: Costa Rica y Honduras ante la crisis regional’ Revista Síntesis, Madrid, No. 8, 1989, pp. 385-418.
  189. Ropp, Steve C ‘The Honduran Army in the sociopoli tical development of the Honduran State, The Americas, No. 4, V. (April 1974): 504-528.
  190. Rosemberg, Mark B. y Colburn, Forres D. ‘Le Gouvernmente des Casernes: Les Militarees Au Honduras, 1963-1986 Les Tenspes Modernes, Aug.-Sep., 1989, Nros 517-518 pp 225-250.
  191. Rosemberg, Mark. Et.All. Honduras: pieza clave de la política de Estados Unidos en Centroamérica, CEDOH, Tegucigalpa, 1986.
  192. Ross, Daniel J. The Honduras Revolution of 1924 and American Intervention. MA. Thesis, Universiy of Florida, 1959.
  193. Ross, David. The Economíc Developmeut of Honduras, ph.d diss. Harvard Uniuersiy, 1955.
  194. Rowles, James. El conflicto Honduras-El Salvador (1969), EDUCA. San José Costa Rica, 1980.
  195. Saénz de Santa Maria Carmelo. ‘La Compañía de Comercio Exterior de Honduras, 1714-1717’ Revista de Indias, Madrid No. 159-162, 1980.
  196. Sagastume, Salomón. El arte colonial en Honduras, Tegucigalpa, 1987.
  197. Sagastume Salomón. Carías. El Caudillo de Zambrano  1933-1948, Graficentro Editores, Tegucigalpa. 1988.
  198. Salgado, Ramón. Guanchías: Lucha campesina y cooperativismo agrario, Colección Cuadernos No. 4, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1981
  199. Salomón, Leticia. Militarismo y reformismo en Honduras. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, Honduras 1982.
  200. Salomón, Leticia. Política y militares en Honduras, CEDOH, Tegucigalpa, 1992.
  201. Santos, Benjamín, ‘Trayectoria política del Partido Demócrata Cristiano de Honduras” en Hilda Caldera y Benjamín Santos, La democracia cristiana en Centroamérica, INCEP, Tegucigalpa, sf
  202. Santos M. Benjamín. Diez años de lucha: Partido Demócrata Cristiano de Honduras, Editorial INCEP, Guatemala, 1980.
  203. Santos, Benjamín. Datos para el estudio del movimiento socialcristiano en Honduras, IISE, Tegucigalpa, 1980.
  204. Sarmiento, José Antonio. Breve historia del Derecho de Trabajo en Honduras, Colección Cuadernos Universitarios, No. 42, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  205. Sarmiento, José Antonio. Historia de Olancho, Editorial Guqymuras, Tegucigalpa, 1990.
  206. Selser, Gregorio. Honduras, República alquilada. Mexsur Editorial, SA, México, D. F México 1983.
  207. Serrano, Augusto. Razón histórica, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  208. Sierra Fonseca, Rolando. Iglesia e historia en Honduras. Una introducción a la historiografía eclesiástica hondureña, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993
  209. Sierra Fonseca, Rolando. Iglesia y liberalismo en Honduras en el siglo XIX, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993.
  210. Sierra Fonseca, Rolando. La Creación de la Arquidiócesis de Tegucigalpa 1909-1917, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones Obispado de Choluteca, Honduras, 1993.
  211. Sierra Fonseca, Rolando. Fuentes y bibliografía para el estudio de la historia de la Iglesia de Honduras, Colección Padre Manuel Subirana, Centro de Publicaciones del Obispada de Choluteca, Honduras, 1993.
  212. Sierra Fonseca, Rolando. La filosofía de la historia de José Cecilio del Valle, Ediciones Subirana, Choluteca, 1998.
  213. Sierra Fonseca, Rolando. De Vallejo a Argueta. Nueve intérpretes de la historia de Honduras, Hondulibros, El Heraldo 2001.
  214. Stone, L. Campesino organization in Honduras, MA. Thesis, Australia State Universiy, 1991.
  215. Suazo, Margarita. Población y desarrollo socioeconómico en Honduras, centro de Desarrollo Social, Chicago 1984.
  216. Suazo Rubí, Sergio. Auge y crisis ideológica del Partido Liberal, Alin Editora, Tegucigalpa, 1991.
  217. Thorpe, Andy América Central no puede tener democracia con hambre: las políticas de la Reforma Agraria en Honduras antes de 1982, Documento de Trabajo No. 3, POSCAE -UNAH, 1991.
  218. Tojeira, José María. Los hicaques de Yoro, Editorial Guay muras. Tegucigalpa. 1986.
  219. Tojeira, José María. Honduras: Historias no contadas, CEDOH, Tegucigalpa, 1985.
  220. Tojeira, José María. Panorama histórico de la Iglesia en Honduras, CEDOH, Tegucigalpa, Honduras, mayo de 1986.
  221. Torres Rivas, Edelberto. Interpretación del desarrollo social centroamericano, EDUCA.,San José, Costa Rica. Quinta edición, 1977.
  222. Torres Rivas, Edelberto / Pinto Soria, Julio. Problemas en la formación del Estado nacional en Centroamérica, 1CAP, San José, 1983.
  223. Torres Riva., Edelberto. Centroamérica: La democracia posible, EDUCA, San José, 1987.
  224. Turcios Rodríguez, Israel. Movimiento militar del 12 de julio de 1959, Imprenta Calderón, Tegucigalpa, 1990.
  225. Turcios, Froylan  (director). Boletín de la Defensa Nacional, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, Honduras, 1980.
  226. Turcios, Froylan. Memorias, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.
  227. Uitdewillign, Marieta y Zelaya, Sucelinda. Apuntes históricos sobre el Ejército Nacional 1877-1911, tesis, UNAH, Tegucigalpa , mimeografiado, 1984.
  228. Umaña, Helen. Literatura hondureña contemporánea (ensayos), Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1986.
  229. Umaña, Helen. Narradoras hondureñas, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1990.
  230. Umaña, Helen. Ensayos sobre literatura hondureña, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1992.
  231. Varios autores. Honduras: realidad nacional y crisis regional. CEDOH. 1986, Tegucigalpa, Honduras.
  232. Valle, Rafael Heliodoro.  Historia de las ideas contemporáneas en América Central, Fondo de Cultura Económica, México, 1960.
  233. Valle, Rafael  Heliodoro. Historia de la cultura hondureña, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1981.
  234. Valle, Rafael Heliodoro. Cronología de la cultura, actualizada por Ramón Oquelí Colección Cuadernos Universitarios, No. 50, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1986.
  235. Vallejo, Hilario. Crisis histórica del poder político en Honduras: 168 años de “coquimbos y cachurecos’, ULTRA-GRAP, Tegucigalpa, /988.
  236. Vallejo, Antonio R.  Historia social y política de Honduras, Tegucigalpa, 1888.
  237. Vega Carballo, José. ‘Partidos, desarrollo político y conflicto social en honduras y Costa Rica: un análisis comparativo ‘ Revista Síntesis, Madrid, No. 8, mayo-ago., l989,pp. 363 -382.
  238. Villars, Rina. Porque quiero seguir viviendo…, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1991.
  239. Villars, Rina. Para la casa más que para el mundo: sufragismo y feminismo en la Historia de Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2001.
  240. West, Robert. Los indios lencas de Honduras, IHAH, Tegucigalpa.
  241. Yankelevich, Pablo. Honduras. Alinaza Editorial, México,
    1988.
  242. Zúniga Andrade, Edgardo. Las modalidades de la lluvia en Honduras, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1990.
  243. Zúniga Andrade, Edgardo. El clima e historia de ciudades y pueblos de Honduras, Graficentro Editores, Tegucigalpa, 1990.
  244. Zúniga Huete, José Angel. Morazán, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1985.
  245. Zúniga Huete, José Angel. Presidentes de Honduras, dos volúmenes, IPGH, México, 1988.

“Tesis Presentadas para Optar al Grado Académico de Bachilleres y Licenciados en Historia”

1). Título: Apuntes sobre la Historia de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras, FEUH.

Autores: Olga Joya, Ramón Fletes,  Héctor Santos.

Año: 1979

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

2).Título: Yuscarán, 1880-1915

Autores: Perla Mossi, Anarella Vellez O, Víctor Cruz, Jorge A. Gálvez y Ricardo Urquía.

Año: 1980

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

3).Título: Evolución Histórica de la Moneda en Honduras.

Autor: Víctor Cruz.

Año: 1981

Grado Académico: Licenciatura.

4).Titulo: Reforma Liberal y el Municipio del Paraíso.

Autores: Sidalia Batres Galeano, José Alfredo Flores, José Oscar Hernandez, María de los Angeles Mendoza, Stefania Natalí de Castro, Joaquín Pagán, Sucelínda Zelaya, Sergio González y José Ivan Herrera.

Año: 1981

Grado Académico: Bachillerato Universitario

 

5).Título: Historia de la Municipalidad de Tegucigalpa, años 1870-1903.

Autores: Anarella Vélez Osejo e Iván Herrera Estrada.

Año: 1982

Grado Académico: Licenciatura

6).Título: Antecedentes Históricos Acerca del Dominio Territorial Urbano de Tegucigalpa (siglo XIX)

Autores: Sidália Bátres Galeáno y Perla Mossi.

Año: 1982.

Grado Académico: Licenciatura

7). Título: Incidencia del Estado en el Desarrollo Económico de Tegucigalpa, 1880-1910.

Autores: Olga Joya y Ricardo Urquia.

Año: 1983.

Grado Académico: Licenciatura.

8).Titulo: El Significado Histórico del Gobierno del Doctor Ramón Villeda Morales.

Autores: Stefanía Natalí de Castro, Maria de los Angeles Mendoza y Joaquín Pagán.

1983.

Grado Académico: Licenciatura

9).Título: El Problema de la Vivienda en Tegucigalpa, 1890-1940.

Autor: Jorge A. Gálvez Paz.

Año: 1983.

Grado Académico: Licenciado.

10).Titulo: Apuntes Históricos Sobre él Ejercito Nacional, 1877-1911.

Autores: Sucelinda Zelaya y Marieta Vitdewilligen.

Año: 1984

Grado Académico: Licenciatura.

11).Título: Reforma Liberal: Relaciones Iglesia-Estado. 1887-1901.

Autores: Ena Romero Gómez, Alicia Bentacourt, Gloria E. Ferrera, Salomon Sagastume Fajardo, María E. Urtécho y Jorge O. Rodríguez.

Año: 1985

Grado Académico: Bachillerato Universitario

12).Título: Tiburcio Carias Andino: Enclave y Dictadura, 1933-1949.

Autor: Alejandro Sagastume Fajardo.

Año: 1985.

Grado Académico: Licenciatura.

13). Título: Tiburcio Carías Andino: Marco Histórico.

Autores: Gloria e. Ferrera, Alicia Betancourt, Maria E. Urtecho y Ena Y. Romero Gómez.

Año: 1985.

Grado Académico: Licenciatura

14).Título: La Herradura, Su Evolución Histórica.

Autores: Sergio Palacios Alvarenga y Maria de las Mercedes Oyuéla Silva.

Año: 1985

Grado Académico: Bachillerato Universitario

15). Título: Características y Funcionamiento de las Capellanías en el Obispado de Comayagua. 1770-1779.

Autores: Janet Ucles, Marcia Ney, Francisco Flores Andino y Ramón Rivera.

Año: 1986.

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

16) Título: El Capital Transnacional y el Tabaco en el Departamento de Copán en los Años 1950-1974

Autores: Rosa Margarita Maldonado Osorto, Rosa Mélida Velázquez Lambúr, Julio Cesar Valladares Valeriano y Oscar Gerardo Zelaya Garay

Año: 1987

Grado académico: Bachillerato Universitario

17).Título: Evolución Histórica de los Partidos Políticos en Honduras.

Autor: Oscar Hernández.

Año: 1987.

Grado Académico: Licenciatura.

18).Título: Presencia de Alemanes y de otras Minorías Extranjeras en el Municipio de Choluteca de 1900 a 1947.- Incidencias Económicas, Políticas y Culturales.

Autores: Segisfredo Tejéda, Lígia Page, Míriam L. Fernández, Estília Flores A y José Esteban Marquéz.

Año: 1988

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

19).Título: La evolución de la propiedad privada terrateniente en el municipio Choluteca, Honduras

Autores: Salvador Barahona, Luis Adolfo Sánchez y José Dario Izaguirre, en 1989

Año: 1989

Grado Académico: Bachillerato Universitario.

20).Título: Renglones de Desarrollo e Incidencia Estatal Durante la Reforma Liberal en el Municipio de Choluteca. 1864-1891.

Autores: Edwin René López Agúrcia, Jaime Villars Pérez, Lidia Melany Escobar Meza, Xiomára Pavón Chávez.

Año: 1990

Grado Académico: Bachillerato Universitario

21).Título: Papel de los Europeos en el Desarrollo Comercial de la Ciudad de Choluteca.

(1880-1919)

Autores: Kevin R. Avalos Flores, María del Carmen Déras Luna, Fredy Flores Z, Roberto Léiva, Sandra Medina Díaz, Arnulfo Ramírez, Rolando Sierra, Jaime Zavála y Rolando Zelaya F.

Año: 1990.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

22).Título: Creación de la Provincia Eclesiástica de Honduras. El Conflicto Iglesia – Estado. (1909-1917).

Autor: Rolando Alcídes Sierra Fonseca.

Año: 1992.

Grado Académico: Licenciatura.

23).Título: Tipificación del Cuerpo Social Dominante en el Antiguo Departamento de Tegucigalpa.-1839-1875.

Autor: Oscar Gerardo Zelaya Garay.

Año: 1992.

Grado Académico: Licenciatura.

24).Título: En torno a los orígenes de los partidos políticos en Honduras

Autor: Darío Izaguirre

Año: 1993.

Grado Académico: Licenciatura.

25).Título: La Trujillo Railroad Company y la Municipalidad de Trujillo.

Autores: América Mejía Rodríguez, Josefína  Alvarez Quioto, Jorge Alberto Amaya y Guillermo Varéla.

Año: 1994.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

26).Título: Permítannos Recordar la Dictadura y la Figura de Carias en la Memoria Colectiva.

Autores: Yesenia Martínez, Karla Mílla, Porfírio Pérez, Juan Gómez y Gustavo Sierra.

Año: 1994.

Grado Académico: Bachillerato Universitario

27). Título: El Papel de los Inmigrantes Arabes y Palestinos en Honduras, 1900-1950.

Autor: Jorge Alberto Amaya Banégas.

Año: 1995.

Grado Académico: Licenciatura.

28).Título: Nacimiento y Consolidación del Movimiento Magistral Hondureño, 1963-1970.

Autor: Carlos Federico Domínguez Avila.

Año: 1995.

Grado Académico: Licenciatura.

29).Título: Incidencias de la Presencia de la Contrarrevolución Nicaragüense en el Municipio de Trojes, Departamento de El Paraíso.

Autor: Elvia Elizabeth Gómez García.

Año: 1996.

Grado Académico: Licenciatura.

30).Título: Estructura Económica de Honduras, Gobierno del General Francisco Ferrera. 1840-1844.

Autor: Porfírio Pérez Chávez.

Año: 1996.

Grado Académico: Licenciatura.

31).Título: Concesión de los Derechos Civiles y Codición de la Mujer Urbana, 1955-1965.

Autor: Karla J. Mílla.

Año: 1998.

Grado Académico: Licenciatura.

32).Título: Doctrina y Acción Social de la Iglesia Católica Frente al Proceso de Reforma Agraria en Honduras. 1960-1975.

Autor: Vianka Sauceda Sandoval.

Año: 2001.

Grado Acdémico: Licenciatura.

33).Título: Alzamiento y Guerras Civiles en la Honduras Decimonónica. El Caso de Olancho, 1864-1868.

Autor: Síxta Yesénia  Martínez García.

Año: 2002.

Grado Académico: Licenciatura.


[1] Proyecto de la Página Web de la Carrera de Historia, 2004. En el marco de la asignatura proyectos de Extensión Cultural. Responsables: Nathalie Roque, Jaime Rivera, Libni Ventura, bajo la dirección de la Dra. Anarella Vélez

 


 


[1] Proyecto de la Página Web de la Carrera de Historia, 2004. En el marco de la asignatura proyectos de Extensión Cultural. Responsables: Nathalie Roque, Jaime Rivera, Libni Ventura, bajo la dirección de la Dra. Anarella Vélez

Permalink Dejar un comentario

Tomás Nativí Gálvez

junio 15, 2018 at 4:28 am (Uncategorized)

Tomás Nativí Gálvez

Anarella Vélez Osejo

 

La revolución no se lleva en la boca para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella.

Ernesto Che Guevara

 

Tomás Nativí Gálveznació el 6 de junio de 1947, en Tela, Atlántida. Su niñez y adolescencia transcurrió en la ciudad de Progreso, Yoro, lugar en el que su padre trabajaba con la Tela Rail Road Company. En esa ciudad, siendo un niño,  trabajó en una tienda de zapatos y era continuamente contratado para llenar diplomas con letra gótica. Culminó sus estudios de secundaria en la ciudad de Tegucigalpa, en la Escuela Normal de Varones “Pedro Nufio”, en donde se graduó de maestro de Educación Primaria, en 1967.

Ese mismo año,  1967,  regresa a El Progreso en donde labora para la Compañía  y Ganadera de Sula, S. A., ahí llega a ejercer funciones de Administrador General. Ante el primer conflicto laboral muestra la madera de la estaba hecho y se solidariza con los trabajadores y es despedido, transcurre el año de 1970.

Decide retornar  a Tegucigalpa ese mismo año con la finalidad de estudiar la Carrera de Medicina, sin embargo, decide cursar la Carrera de Ciencias Jurídicas y profundiza cada día más su lucha social, poniendo todo de sí, aún en las cosas mínimas de la vida.

Como consecuencia de su contacto con la realidad de Honduras, particularmente a partir  de su vívida experiencia personal en las bananeras, aprendió a rechazar toda forma de explotación y exclusión. En Tomás se comprueba el hermoso proverbio chino que reza así: “es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre” y justamente su carácter le permitió forjarse como un ser humano con el temple para asumir con la disciplina y el amor[1]imprescindibles en la construcción de un país mejor para todos y todas.

La decisión y una voluntad indomable le caracterizan. Sabe que urge transformar la inequitativa realidad social de Honduras y esa convicción le lleva a impulsar la fundación de la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE), en el nivel educativo de secundaria. También funda el Frente Estudiantil Socialista (FES), acciones que realiza en su calidad de Secretario General del Partido Comunista de Honduras (PCH), organización con la que rompe por diferencias sustanciales en relación a las tácticas y las estrategias de la lucha popular revolucionaria. Tras su ruptura con los comunistas funda la Unión Revolucionaria del Pueblo (URP). Acerca de este acontecimiento escribió:

“Integrábamos el Partido Comunista de Honduras PCH, estábamos relativamente bien, y sin embargo por estar siempre comprometidos con los intereses y necesidades de nuestro pueblo, decidimos conscientemente pasar a la construcción de una ORGANIZACIÓN COMBATIVA la “UNIÓN REVOLUCIONARIA DEL PUEBLO” (URP), y debido a las críticas fundadas tanto a la IZQUIERDA TRADICIONAL, OPORTUNISTA, ACOMODADA y TRAIDORA, sabíamos que correríamos mayor peligro pues tendríamos que enfrentar a los opresores y a este sector acomodado, oportunista, arribista que siempre ha mantenido prisioneras, arrinconada,  acobardadas a las organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y populares haciéndole el juego a los opresores de nuestro pueblo.”

 

El 11 de junio del 2018  se cumplieron 37 años de su brutal secuestro y desaparición, ocurrido el 11 de junio de 1981, por los escuadrones de la muerte del ejército de Honduras. Sin duda Tomás Nativí ha entrado a nuestra historia para siempre y su ejemplo constituye un símbolo de firmeza y de combate contra la opresión, la ofensiva popular anti imperialista y anti oligarca.  Nativí le dio fuerza y temple a la lucha popular y revolucionaria, por esta razón su consigna de combate ¡en las calles está el poder! adquiere hoy más que nunca plena vigencia. Hasta siempre compañero Tomás Nativí Gálvez, tu llevaste la revolución en el corazón y moriste por ella.

 

 

 

 

[1]  Roiz, Rosario (2006) Sobre su militancia en La Fuerza Social Revolucionaria, Tomás Nativí Gálvez, Editorial Utopía, Tegucigalpa, Honduras

Permalink 2 comentarios

El progreso del pensamiento de las mayorías

mayo 11, 2018 at 11:55 am (Uncategorized)

 

 

 

 

 

El progreso del pensamiento de las mayorías

Andrés Pavel*

 

Entendamos el pensamiento de masas como el conjunto de posturas compartidas por amplios grupos sociales. Por su naturaleza, este pensamiento no puede ser conductivo a una transformación positiva de la realidad; por el contrario, lo que encontramos en él es una perspectiva reaccionaria, fuertemente cargada de radicalismos que en una palestra pública serían considerados políticamente inaceptables —intolerancia, prejuicios, una lógica generalmente viciada. En el pasado, este pensamiento ha podido ser afectado drásticamente por los contextos revolucionarios, donde se parte de un repudio generalizado del orden establecido en el seno de una sociedad. El pensamiento evolucionado adoptado para formular una nueva realidad reemplaza el viejo pensamiento de masas, pero no procede de dichas masas, sino que es dictado por una élite ideológica: el pensamiento se difunde primero de un originador teórico a una dirigencia política, y luego se propaga entre las bases seguidoras.

 

Esta dinámica de dirección y distribución del pensamiento conduce a contradicciones eventuales. Existe un distanciamiento de la élite intelectual, que pretende influir sobre las masas pero que no se deja influenciar por ellas. Más grave es que el pensamiento de masas vestigial no es eliminado por las nuevas ideas; esto acaso podría lograrse únicamente alcanzando un estado de ilustración intelectual generalizada. La experiencia muestra que las sociedades occidentales parecen estarse alejando de este objetivo: en el primer mundo, el racismo y la xenofobia resurgen y triunfan electoralmente; en Latinoamérica, la vía electoral parece haberse perdido en favor de la toma del poder por medio de instrumentos judiciales y militares. Así, observamos que sociedades presuntamente democráticas parecen repudiar sus propios principios constitutivos.

 

El caso de Honduras, claro, es dramático, debido a sus propias singularidades. Recordemos que la independencia de Centroamérica no pasó por un proceso revolucionario; fue un compromiso adoptado para cuidar intereses económicos de una cúpula. El pensamiento conservador no enfrentó la crisis que sufrió en otros contextos, y perduró; el autoritarismo caudillista de Carrera, legado de la colonia, prevaleció en el imaginario colectivo sobre los ideales ilustrados de Morazán. Debe ser realmente aleccionador considerar la resiliencia que tiene el pensamiento de masas: casi 200 años después, los hondureños seguimos organizándonos en derredor de caudillos políticos en detrimento de un establecimiento institucional; nuestra sociedad, pese a estar presuntamente fundada sobre principios equitativos, se asemeja cada vez más a una sociedad de castas privilegiadas políticas, económicas y marciales. Penosamente, parece seguir siendo Carrera quien está vigente en la mentalidad del hondureño promedio.

 

Una renovación del pensamiento de masas se siente ya como una necesidad palpable en prácticamente toda Latinoamérica; en ningún lado más que en Honduras. En cierta forma nuestro país sí está en el umbral de ese clima revolucionario que se requiere para dar el salto cualitativo en materia de nuestro pensamiento que nunca logramos concretar en dos siglos; el sistema social y político nunca había estado tan descreditado como ahora. Sin embargo, en la antesala de transformaciones radicales, como individuos podemos aspirar a algo mejor que ser parte de una masa popular que recibe pasivamente los dictámenes de una élite sobre el ordenamiento social por seguir. Tal es el enigma de las transformaciones sociales: entre más inexorables parecen, más crucial se vuelve la iniciativa de los participantes involucrados; y la autodeterminación cobra un valor renovado.

*Andrés Pavel es un artista y analista hondureño que ha publicado sus artículos en diferentes medios alternativos.

Permalink 4 comentarios

El legado histórico del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías

abril 20, 2018 at 6:59 pm (Uncategorized)

 

Anarella Vélez

Recibí la convocatoria  para comunicar a ustedes mi particular visión acerca del legado del comandante Hugo Rafael Chávez Frías como una oportunidad para reconocer públicamente mi agradecimiento por su solidaridad con el pueblo de Honduras y también como un reto para continuar mis estudios sobre el camino seguido por este gran hombre para lograr una revolución al servicio del pueblo venezolano, el pueblo que tanto amó.

Suele describírsele fríamente como un Militar y político venezolano que fue presidente de Venezuela desde 1999 hasta su fallecimiento el 5 de marzo 2013. También es bastante frecuente acusársele de populista. Pero lo cierto es que Chávez es mucho más que eso,  él trascendió las fronteras de su país y propició el surgimiento en Latinoamérica de una nueva cosecha de dirigentes y dirigentas, con nuevas prácticas, opuestos, como él,  al neoliberalismo económico, a las injerencias estadounidenses y, sobre todo,  preocupados por las clases más desfavorecidas, las minorías indígenas, por las mujeres y la diversidad,  dejándonos el ejemplo de  una praxis guiada por la “Razón, la  fuerza, la conciencia, la  organización, el  valor y el coraje”, valores y principios que se constituyeron en  las bases del pensamiento y el accionar de Chávez, cualidades que se reflejan  en estas palabras del Comandante bolivariano:

“Ustedes saben que no es Chávez, es algo mucho más que Chávez, Chávez soy yo, un ser de carne y hueso que no tengo más nada que tu, que tu, que cualquiera de nosotros. Es un proceso, y el papel que, como dice Bolívar en Angostura, miren lo dice clarito: <¿Atribuirme a mi todo el bien y todo el mal?  ¡No! Que pretensión es esa, es darme una importancia que no merezco. No he sido más que un  juguete, que un vil juguete arrastrado cual débil paja por el huracán revolucionario>. Y en verdad eso es lo que somos en lo individual. Arrastrados, empujados, impulsados por el huracán revolucionario.”

La vida de Hugo Chávez,  está signada particularmente por su formación, el  realizó los estudios primarios y secundarios en Sabaneta y los superiores en la Academia Militar de Venezuela, ahí obtuvo el grado de subteniente en 1975. Más tarde se licenció en Ciencias y Artes Militares, en la rama de Ingeniería, con mención Terrestre. Desempeñó varios cargos en las Fuerzas Armadas de Venezuela, el último de los cuales sería el de comandante del Batallón de Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño (1991-1992). En diciembre de 1982 creó, con otros dos capitanes del Ejército de Tierra, el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200, de orientación nacionalista  y de  izquierda.

 

Un acontecimiento que marcó la vida de Chávez fueron los sucesos de  1989, cuando  el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, aplicó un plan de choque con medidas neoliberales bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer frente a la grave crisis económica y financiera que afectaba al país en aquellos años. Las clases populares de Caracas se movilizaron masivamente contra el plan del gobierno, en un movimiento conocido como Caracazo. El presidente ordenó al ejército reprimir brutalmente las manifestaciones, lo que provocó un fuerte descontento en el seno de las Fuerzas Armadas.

 

Determinado por el caracazo, en 1992, Hugo Chávez lideró como comandante militar una intentona golpista para derrocar el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Aunque fue acogido favorablemente por la población, el golpe fracasó y Chávez fue detenido, juzgado y condenado a dos años de prisión en la cárcel de Yare (1992-1994). Ese mismo año otro grupo de militares descontentos protagonizó otro intento de golpe, que también fracasó; entre sus reivindicaciones más señaladas se hallaba la puesta en libertad de Chávez.

Es así como nuestro Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías,  se gana el reconocimiento del pueblo como Líder Revolucionario y se convierte en uno de los mejores comunicadores que germinó en la Patria de Bolívar. Por ellos es recordado por la ciudadanía del mundo y  por eso mismo seguimos  defendiendo su más importante herencia:  ejemplo de todas sus rebeldías, su histórica defensa de la patria, su lucha por la soberanía del pueblo, el ejercicio de su amor,  la práctica de la humildad, su sistemático trabajo para lograr  la institucionalidad que hiciera posible la  solidaridad internacionalista. Esas fueron sus convicciones, las que han quedado labradas en cada una de sus propuestas e ideas,   en todas las leyes que se emitieron en Venezuela y en cada respuesta inmediata a las necesidades de su pueblo amado.

El estudio de la vida y la obra del Comandante Chávez es imprescindible para continuar su senda, para seguir luchando y rescatar del olvido nuestra historia y revivir a Bolívar y a Morazán, para asumir la esperanza de que es posible construir otro mundo de justicia, paz, equidad y seguridad. Para ello es necesario no olvidar las causas de la crisis que él combatió. Nos lo enseñó Chávez.

Recordemos que, en mayo de 1993, el Parlamento destituyó al presidente Carlos Andrés Pérez, acusado de malversación de fondos públicos. Cumpliendo su promesa electoral, en 1994 el nuevo presidente, Rafael Caldera, acordó el sobreseimiento del proceso abierto contra Chávez. Tras ser liberado, Chávez abandonó el ejército y entró de lleno en la lucha política; fundó el Movimiento V República (MVR) y comenzó a recorrer el país explicando sus propuestas, casa por casa, persona por persona. Esa es, sin duda una de las grandes lecciones que nos ha dejado, cómo preparar el triunfo de la causa revolucionaria.

Al frente del Movimiento V República y en alianza con varios partidos de izquierda, el comandante se presentó a las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 y resultó electo con cerca del 60% de los votos, imponiéndose al candidato de consenso de los partidos tradicionales (COPEI y Acción Democrática). Siguió un programa de transformación que se inició  con el  impulso de  la elección de una Asamblea Constituyente encargada de redactar un nuevo texto constitucional, que más tarde sería aprobado en referéndum. Tras aprobarse en 1999 la nueva constitución, en julio de 2000 Chávez fue reelegido presidente de Venezuela para el período 2000-2006 con amplia diferencia sobre sus adversarios.

Hoy estamos aquí conmemorando el quinto aniversario de la siembra de nuestro compañero, y recordamos que él jamás se rindió, que siempre fue radical y llevó a la praxis revolucionaria las enseñanzas de todas y todos aquellos considerados nuestros ancestros revolucionarios. De Antonio Gramsci, por ejemplo rescató el concepto de la crisis orgánica que le permitió entender las ventajas de las épocas de crisis para tomar la delantera y trasformar la sociedad, para lograr el nacimiento de la quinta República, la república bolivariana, socialista y feminista.

Pero también reconocemos su conocimiento del pensamiento de Bolívar:

“!Ay Bolívar, ay Bolívar! Yo lo veía, a Bolívar, y yo pensaba cosas, Rosita estaba conmigo allí. Yo la abracé, estábamos llorando y aquellos ojos, bueno, lo que fueron sus ojos pues, pero parece que mirara.  Y aquellas piernas, aquellos huesos que a caballo recorrieron este medio mundo y aquellas manos que agarraron la espada en Carabobo, en Boyacá y aquella boca que pronunció quien sabe cuántos gritos, cuantos discursos, cuantos gritos de guerra. Cuanto amor, aquel cráneo que guardó aquel cerebro luminoso”.

A 5 años de su siembra también evocamos al Líder Feminista, como se dió a conocer con sus frases en defensa de las mujeres del mundo: “Sin la verdadera liberación de la mujer, sería imposible la liberación plena de los pueblos y estoy convencido de que un auténtico socialista debe ser también un auténtico feminista”. Frase que llevamos cada una de las mujeres de los sectores populares del mundo para engrandecer nuestro papel en la sociedad, contribuyendo en la construcción de la Patria latinoamericana con justicia  igualitaria y con equidad de los géneros.

Quiero remarcar que desde aquel 15 de diciembre de 1999, tras un referéndum sustentado en más del 71% de la opinión popular, asume el compromiso de transformar la constitución y el 30 de julio es electo Presidente por una rotunda mayoría. Desde ese momento se inician las reformas sociales y jurídicas necesarias para asegurar el bienestar del pueblo bolivariano, e inicia unas prácticas de solidaridad internacionalistas ejemplares.

Los pueblos del mundo, y particularmente las mujeres, descubrieron en el   presidente Chávez, un apoyo ético con cada una de sus palabras, que con tanta impetuosidad dejó plasmada en cada una de sus declaraciones para el desarrollo de un socialismo feminista, el eterno líder declaraba que:

“el socialismo del siglo XXI es anti machista. Admiro a la mujer, y su lucha y su batalla, y llamo a los hombres de Venezuela a que desterremos para siempre el machismo de esta tierra, para que algún día declaremos a Venezuela territorio libre de machismo”.

Nuestro eterno líder, con sus palabras  dio el valor y  el respeto hacia a la  dignidad de los pueblos de América y a las mujeres las convocó de modo muy particular, a sumarse a la construcción del socialismo bolivariano. El feminismo revolucionario encontró en Chávez un apoyo para impulsar diferentes leyes y proyectos y  fueron creadas instituciones para la protección de la mujer, impulsando el desarrollo de la patriota y luchadora venezolana y latinoamericana.

 

Chávez internacionalista:

Señaló que a América Latina le tocaba ser la partera del nuevo tiempo, ser partera de la nueva historia cuando crea la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe o ALBA como se la conoce comúnmente, con la que se propuso generar una integración liberadora, para la libertad, la justicia, la igualdad y para la paz. Así enterró al ALCA. Con la ALBA cambió profundamente el  paisaje político de la integración, abrió  la discusión  sobre la integración latinoamericana,  la práctica de la integración se vio incitada por esta iniciativa conformada por gobiernos progresistas que apuestan a relaciones fraternas y no contendientes. La ALBA es un ejemplo de eso: de una visión solidaria de la integración latinoamericana, pero que se materializa en la suscripción de acuerdos de cooperación concretos, según la cual “el comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable”.

Uno de los aspectos más importantes y solidarios del ALBA es el que se refiere a la cooperación entre empresas públicas y la creación de nuevas empresas públicas conjuntas. Un ejemplo claro de esto es la visión de una alianza continental de empresas energéticas estatales, “Petroamérica”. En el marco de las tres iniciativas sub regionales promovidas por Venezuela, Petrocaribe, Petroandina y Petrosur, la empresa estatal petrolera de Venezuela, Petróleso de Venezuela o PDVSA, ya ha comenzado a poner en práctica esta visión de cooperación energética continental. Estas iniciativas no se las perdona el imperialismo a nuestros hermanos venezolanos.

 

Chávez ,  promotor Feminista

Entre las iniciativas del gobierno de Chávez está la emisión del decreto presidencial número 4.342 en el año 2006, con el que nace la Misión Madres del Barrio creado para brindar apoyo solidario a las madres que no perciben ingresos de ningún tipo o de escasos recursos, incorporando a estas luchadoras sociales en distintos programas, para qué se planifiquen y organicen, desarrollen sus conocimientos e implementarlos en actividades productivas como principal objetivo.

Así mismo, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se contempla en el capítulo V de los derechos sociales y de las familias en el artículo 88 “El Estado garantizará la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo. El Estado reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social. Las amas de casa tienen derecho a la seguridad social de conformidad con la ley.”

También se creó el Banco de Desarrollo de la Mujer (BANMUJER), el cual es una sólida institución pública financiera. Su  objetivo prioritario es suscitar la participación de las mujeres en proceso de producción a través de los distintos planes de financiamiento para optimizar su condición económica e insertarse el sistema socio-productivo.

Por otra parte, con la formación del Ministerio del Poder Popular para la Equidad e Igualdad de Género (MinMujer) se asegura el empoderamiento y participación de las mujeres en la cimentación de una sociedad igualitaria y justa, tal como está establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el resto del ordenamiento jurídico vigente en las políticas públicas, planes, programas y proyectos del Estado Venezolano.

Leal a sus convicciones, en el 2007 promueve la aprobación de  la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, Chávez es el gobernante del mundo más identificado la protección e igualdad de las mujeres y por ello se encargó de garantizarle amparo y defensa a cada una de las mujeres vulnerables. Se crearon los estatutos de ley necesarios para validar que ellas logren llevar una vida tranquila y libre de violencia,  y las incorporó masivamente a las Misiones Sociales, obteniendo para ellas la ruta precisa para alcanzar su posicionamiento social.

Con esto finalizo mis reflexiones acerca de la vida  y el legado de  Nuestro Eterno Comandante Socialista y Feminista que creyó en las Mujeres y las incorporó como parte significativa y trascendental de la Revolución Bolivariana.

 

Permalink 1 comentario

Breve relación histórica del feminismo en Honduras

noviembre 3, 2017 at 8:16 pm (Uncategorized)

Breve relación histórica del feminismo en Honduras

Anarella Vélez

A través de los siglos, particularmente tras la primera gran derrota de las mujeres cuando se da la  las mujeres cuando se aniquila el matriarcado y se impone el patriarcado, han sido excluidas del goce de los beneficios sociales propios de cada época. Ellas han tenido que esforzarse por sí mismas y derribar muchos obstáculos para lograr que  le sean  reconocidos y  se respeten sus derechos. El acceso  a la educación, el trabajo, la participación social, económica y  política han sido, de un modo u otro, privilegios de los hombres.

Para entender la historia del feminismo aclaremos qué entendemos por feminismo:

Esta es una corriente de pensamiento en permanente evolución por la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades entre ambos sexos. Constituye una forma diferente de entender el mundo, las relaciones de poder, las estructuras sociales y las relaciones entre los sexos.

Esta nueva manera de observar la realidad, desde la perspectiva de las mujeres, es el motor que está produciendo más cambios en el presente, en el sistema y los valores sociales, consiguiendo que las instituciones modifiquen sus políticas sociales y económicas. Simone de Beauvoir habla del feminismo como un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente. Actualmente el feminismo se divide muchas corrientes , entre las que sobresale: feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia, el ecofeminismo, el feminismo poscolonial.

El feminismo de la diferencia apuesta por el sentido, el significado que se le da al hecho de ser mujer, por el reconocimiento de los valores que tradicionalmente se han considerado como femeninos dándoles autoridad y poder social, al margen de las estructuras patriarcales.

El feminismo de la igualdad aspira a una sociedad en la que se produzca la integración de las individualidades una vez superados los estereotipos del sistema sexo-género. Defiende que mujeres y hombres tienen los mismos derechos y, de esta manera, pueden participar en igualdad en todas las estructuras so-ciales. La igualdad no pretende homogeneizar sino reconocer la diversidad de mujeres y hombres. Mitos, estereotipos y descalificaciones han rodeado siempre a esta corriente de pensamiento.

A la luz del pensamiento y de la metodología feminista hemos analizado que la situación de la mujer precolombina era bastante similar a la de cualquier otra cultura de la antigüedad,  culturas patriarcales en las que el poder estaba en manos de los  hombres. La mujer era considerada un objeto de intercambio. Un caso reconocido es el que se dio en una de las civilizaciones mesoamericanas  más evolucionada,  la azteca. Es sabido que  Malinche,  princesa azteca que tras un enfrentamiento entre tribus,  cuando apenas era una niña fue cedida como esclava, pues “esa era la tradición de aquellos tiempos” y, años más tarde, fue nuevamente regalada como esclava, esta vez a Hernán Cortés, por el cacique de Tabasco, junto a otras diecinueve mujeres, algunas piezas de oro y un juego de mantas.  Cortés descubrió  que Malinche hablaba varias lenguas nativas y la utilizó como intérprete a fin de tejer alianzas con los pueblos  sometidos por los aztecas, lo cual le  facilitó al conquistador el sometimiento de aquel  imperio.[1]

Por otra parte,  los principales gobernantes de las civilizaciones precolombinas  fueron hombres, la mujer ocupaba casi siempre un papel muy secundario y, de paso, han sido invisibilizadas por la historia antropocéntrista, si bien se reconoce, gracias a la revisión feminista de la arqueología, que existieron mujeres trascendentes como la Reina Roja, de la civilización maya.

Con la conquista y la colonización, continuó siendo excluida del derecho a la educación en letras; solamente se instruía  en virtudes como la castidad, la honestidad, la modestia y la lealtad y en oficios, valores que contribuían a perpetuar su estado de subordinación. Vale destacar aquí los excepcionales ejemplos de Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana) y Sor Juana de Maldonado y Paz[1]

Durante los siglos XVI y XVII los únicos que recibían educación en letras eran los hijos de los españoles, y aquí  se contaba con unas tres escuelas. El  desequilibrio alcanzaba a  los hijos de los aborígenes  que apenas recibían educación fundamental en el aprendizaje del idioma español y en la cristianización.

Hay que sobresaltar que la educación era solamente para niños varones, medida que desconocía la decisión de la Corona española transmitida a través de la emisión de  ordenanzas que establecían la obligatoriedad  de crear escuelas para niñas. Es a mediados del siglo XVIII cuando el tema de la condición social de la mujer comenzó a recibir atención por parte de los periódicos que circulaban en la época. Esto dio como resultado una relativa  expansión de la casi nula educación femenil. Las feministas reconocemos en nuestra genealogía a Mary Wollestoncraft y Olympe de Gouges.

La primera escuela de niñas que se fundó en Honduras fue en  Comayagua, a finales del siglo XVIII, por decisión de  don Luciano San Martín. Aunque el mayor apoyo a las mujeres  para recibir educación provino del sabio José Cecilio del Valle, plasmado en la misma  redacción del Acta de Independencia.

Como es sabido, en el Acta se instituye que la mujer es la mejor institutriz que puede tener un niño,  por lo tanto había que nacionalizarla, estimular su interés en las actividades  que  realizaba; además,  se contempló que la educación proporcionaría aptitudes, capacidades y valores necesarios a la sociedad, por lo que nadie debía ser excluido de la educación, principalmente la mujer.

Este primer paso dado por  Valle, siempre apoyado por su esposa Josefa Valero,  facilitó el que las mujeres tuviesen acceso a las primeras letras. De aquel tiempo al presente,  vemos a las mujeres destacarse, por méritos propios, en todas las áreas del conocimiento, la ciencia y la participación ciudadana.

 

 

La primera mitad del siglo XX

Sin olvidar el valioso apoyo solidario de doña Josefa Lastiri, en la heroica gesta morazánica,  se puede afirmar que la historia de las mujeres organizadas se remonta a inicios de siglo XX. En estos tiempos  destacan  Visitación Padilla  como propulsora de la Organización de la Sociedad Unionista “Juan Rafael Mora” y también como organizadora del Comité Hondureño Pro-Conferencia del Caribe.

En 1926,  un grupo de mujeres en las que se destacan  la ilustre profesora de educación primaria Visitación Padilla, Graciela Amaya de García, Antonieta, Jesús, Mariana y Ceferina Elvir,  María Luisa Medina, Eva Sofía Dávila,  Goya Isabel López, Flora Suazo, Ángela y Genoveva Andino, Natalia Triminio, Rosita Amador, Juana Ochoa, Sofía Vega, María López, Adriana Hernández, Florencia Padilla, Rosa Flores, deciden organizar la asociación “Cultura Femenina”,  cuya primera secretaria general fue Visitación Padilla.

La Federación Sindical Hondureña consideraba a Cultura Femenina como una de las columnas más sólidas y fuertes sobre las que descansaba su estructura orgánica, que sólo logro destruir la dictadura del Gral. Tiburcio Carías Andino,  régimen que clausura todas las organizaciones populares.

Desde “Cultura Femenina” se presionó al Congreso Nacional para que exaltara a la Madre Hondureña, y gracias a su tesonera labor logran que el 24 de enero de 1927 ese poder del Estado emitiera el Decreto 32,  estableciendo la celebración del Día de la Madre.  “Cultura Femenina”  luchó por los derechos políticos de la mujer.

Choncita fue fundadora y presidenta  del Frente Femenino Hondureño Pro-Legalidad.  Dicho frente luchó contra el continuismo Cariísta.  Logró,  después de grandes esfuerzos, la aprobación por el Congreso Nacional del Decreto 30 que modificaba el Decreto 24  y, mediante el cual, se reconocían los derechos políticos, civiles y sociales de la mujer hondureña.

Las luchas por  el sufragio

En las actividades  por la participación política se destaca la intervención Trinidad Del Cid, Olimpia Varela y Varela, entre otras,   de Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales, como presidenta de la Federación de Asociaciones Feministas de Honduras,  y  Visitación Padilla como miembra del PLH. En respuesta a la presión de las mujeres,  la moción fue presentada en 1954 en el Congreso Nacional por cinco diputados encabezados por  Elíseo Pérez Cadalso. Empero, los derechos políticos de la mujer fueron oficialmente reconocidos en 1955, debido al abandono del gobierno por Gálvez, asume el poder Julio Lozano Días y es durante su gobierno que es tomada en consideración por unanimidad la moción de reconocimiento de nuestros derechos políticos, así se aprobó el Decreto número 30, el 25 de enero de 1955, que reconoce a la mujer hondureña sus derechos políticos. A partir de entonces,  celebramos esa fecha como “Día de la Mujer” hondureña.

Una vez que ellas obtuvieron el nuevo derecho, se involucraron en las actividades políticas del país. Lo que  se ha incrementado a través de la historia. En el presente podemos ver mujeres crecientemente   involucradas en cargos de elección popular, así como candidatas a cargos importantes en el gobierno de la República.

Con la  conquista del derecho al voto, lo grupos de mujeres afiliadas a la Federación de Asociaciones Femeninas de Honduras (FAFH), continuaron su lucha para lograr la igualdad con los hombres en el desarrollo integral del país.

La FAFH acentuó su labor en el papel de la mujer en la familia. Su avenencia con el sistema político permitió a la organización vincularse con el Estado en la toma de decisiones en ciertas políticas sobre la mujer. Uno de los principales logros fue incidir  para que en 1984 se emitiera el Código de Familia.

Vinculada a los órganos del poder, la FAFH logra participar,  en 1976,   en el Consejo Asesor de la Jefatura de Estado, con tres representantes propietarias y tres suplentes en calidad de consejeras, distanciándose de  las mujeres de los demás países centroamericanos, que desde los años cincuenta estaban ligadas a organizaciones políticas obreras y  a las demandas de las organizaciones populares.

En 1957 también se organiza la Asociación de Mujeres Universitarias, conformada por valiosas mujeres como la abogada Alba Alonzo Cleaves de Quezada, las medicas Marta Raudales y Gloria Osejo Paz, espacio desde el cual se lucha por la incorporación de las mujeres a la educación superior.

Obreras y Campesinas

En 1969 finalmente  un grupo aproximado de grupo de  mujeres del Partido Comunista Hondureño (PCH), fundaron la Alianza de Mujeres Hondureñas, a la cual posteriormente se afiliaron unas dos mil mujeres, en su mayoría obreras y pobladoras y algunas profesionales. A partir de entonces éstas se vinculan a las luchas de nuestro pueblo en demanda de mejoras sociales.

Hacia 1975 la Iglesia Católica organiza el Comité de Amas de Casa, sin embargo,  sus actividades fueron entorpecidas por la intranquilidad política profundizada por la masacre  de Los Horcones. Sin embargo, algunas activistas continuaron su trabajo y en 1978 se formó la Federación Hondureña de Mujeres Campesinas (FEHMUC).

FEHMUC asumió el reto de integrar a la mujer campesina al proceso de desarrollo del país y luchar por el respeto a los derechos humanos. Su compromiso  lo encauzó en proyectos productivos en actividades tradicionalmente femeninas.

Las divergencias políticas provocaron la división del FEHMUC. Seis de sus  dirigentas  demandaron  involucrar a la organización en la vida política del país, razón por la cual este grupo fue expulsado de la organización en julio de 1985, acusadas de ser comunistas.

Ese mismo año, las mujeres expulsadas fundaron el Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina (CODIMCA), con el propósito de incorporar a las mujeres al proceso de Reforma  Agraria Integral, como beneficiaria activa en la producción agrícola. Esta organización quedó legalmente establecida en 1988, luego de realizarse el congreso constitutivo.

Diez años después CODIMCA contaba con 437 grupos de base y 8 mil mujeres afiliadas.

En 1989, un grupo de disidentes acusó a la directiva de la FEHMUC de centralizar los fondos, becas y transporte. Tales  discrepancias provocaron el aparecimiento de una nueva directiva de manera paralela a la ya existente. En 1991, las mujeres disidentes se retiraron y fundaron la Asociación Hondureña de Mujeres Campesinas (AHMUC) y proclaman como pilar fundamental el acceso de la mujer a la tierra.

Otra experiencia organizativa de la mujer campesina es el Enlace de Mujeres Cristianas, organización que surgió en 1985 con el nombre de Programa Educativo de la Mujer (PEM), que inició en Santa Bárbara y luego se extendió a otros departamentos de la zona noroccidental del país. Sus fundadoras también estuvieron vinculadas en su mayoría a los clubes de amas de casa de las comunidades eclesiales de base de la iglesia. Su organización fue menos vertical y más participativa.

Movimientos urbanos  de mujeres  en la segunda mitad del siglo XX que asumen la agenda de la Tercera Ola.

La urgente necesidad  de organización fue también percibida por las mujeres residentes en las ciudades. Las presiones de las  que son  víctimas las mujeres, tanto en el hogar como en sus centros laborales y la sociedad en general, provocan  el surgimiento de diversas organizaciones, con propósitos de mejorar sus condiciones de vida. Para ilustrar un poco la organización de las mujeres urbanas en la década de los 80 citaremos las organizaciones más sobresalientes, entendiéndolas como decisivas protagonistas del movimiento social hondureño.

 

La colectiva Graciela Amaya Garcia, 1977-1979, movimiento feminista universitario, conformado entre otras por Zoyla Madrid, Melba Reyes, María Teresa Galindo y Anarella Vélez. Tenían como objetivo difundir el pensamiento feminista de la época e incidir en el movimiento estudiantil de entonces.

 

Las Chonas

El Movimiento por la Paz, “Visitación Padilla”, más conocido como “Las Chonas”, surgió el 25 de enero de 1984,  para reclamar el respeto a los derechos humanos. Hasta 1989 realizaron una intensa labor de sensibilización, denuncia y repudio por la ocupación militar norteamericana del territorio nacional y pusieron en evidencia la posición servil y entreguista de los gobernantes. En esta organización sobresale el papel de Alba Medina, Gladys Lanza y Merlyn Eguigure.

 

El Centro de Estudios de la Mujer

El Centro de Estudios de la Mujer – Honduras, CEM-H, es una organización civil sin fines de lucro, con más de tres décadas  de reconocida  trayectoria pública,  que trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres, impulsando la participación ciudadana y política de las mujeres en todos los ámbitos con equidad de género. Es una Organización no gubernamental de mujeres,  independiente de partidos políticos e iglesias. Obtiene su personería en 1987.  En esta organización es justo rescatar los nombres de María Elena Méndez, Mirta Kennedy,  Miriam Suazo y Suyapa Martínez.

 

CODEMUH

En junio de 1989,  un taller que analizaba la situación de las mujeres en Honduras identificó la necesidad de tener una organización de mujeres  urbanas que desarrollara un análisis de género y ofreciera una visión feminista  para lograr un cambio significativo en la vida de las mujeres. Ese taller dio como resultado la fundación de la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH).

La Colectiva de Mujeres Hondureñas, Codemuh; es un espacio feminista autónomo de intercambio de experiencias para apoyarnos en nuestra vida como mujeres.

El Centro de Derechos de Mujeres

En 1992, varias mujeres que estaban trabajando desde la iniciativa del Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM-Honduras), deciden conformar el Centro de Derechos de Mujeres (CDM), como una organización social, feminista, de defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres en Honduras.

El Centro de Derechos de Mujeres,  CDM,  se ha convertido en la más importante institución feminista, autónoma, que trabaja con mujeres no-organizadas y organizadas en instituciones comunitarias, de base, gremiales, mixtas o solamente de mujeres de zonas urbanas y rurales, estudiantes de secundaria y universidad, políticos y políticas, así como funcionarios(as) de gobierno, comunicadoras, la sociedad en general. Asimismo, con  organizaciones sociales comprometidas con la construcción de una verdadera democracia en nuestro país y fundamentalmente defensoras de los derechos de las mujeres desde el sistema judicial. En esta organización resalta el papel que han jugado María Antonia Martínez, Gilda y Suyapa Rivera, Regina Fonseca y Claudia Herrsmandorrsfer.

 

Inicios del Siglo XXI

La ANDEH, Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras,  se organiza a inicios del siglo y hacia 2004 obtiene su personería jurídica y lucha por visibilizar y  mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres escritoras de Honduras, ellas rescatan en la genealogía de su pensamiento y su praxis a Virginia Woolf y a Clementina Suárez. En esta organización sobresale la labor de Lety  Elvir,  Divina Alvarenga, Diana Vallejo, Diana Espinal, Anarella Vélez.

Red Lésbica de Honduras Las Cattrachas  que organiza a las mujeres lesbianas, cuyas caras más visibles son  Indira Mendoza y Gabie Mass

Asimismo,  surgen en la primera década del S.  XXI:

  • Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN;
  • Movimiento de Mujeres Socialistas, “Las Lolas”;
  • Centro de Estudio y Acción para el Desarrollo, CESADEH;
  • Jóvenes Feministas Universitarias;
  • Red de Mujeres Jóvenes;
  • Comisión de Mujer Pobladora;
  • Articulaciones Feministas de Redes Locales;
  • Convergencia de Mujeres de Honduras;
  • Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing;
  • Feministas Independientes.
  • Y se funda en la UNAH la Cátedra de Estudios de la Mujer, en la que es necesario señalar el papel motor de Blanca Guifarro.

2009

Con la propuesta de participación ciudadana del Presidente Manuel Zelaya las mujeres vieron una oportunidad para ampliar sus áreas de intervención e incluir en la agenda del gobierno sus particulares demandas. Así,  en mayo de 2009,   se organiza el Espacio de Debate de las mujeres  feministas organizadas, con la finalidad de aunar esfuerzos y apoyar el proyecto de la Consulta Ciudadana. Ese Espacio de Debate está constituido por  Movimiento de Mujeres Socialistas, Las Lolas ; el   Colectivo Feminista Mujeres Universitarias, COFEMUN; Centro de Estudios de la Mujer, CEMH; Centro de Estudio y Acción para el desarrollo, CESADEH; Jóvenes Feministas Universitarias; Red de Mujeres Jóvenes; Comisión de Mujer Pobladora; Articulaciones Feministas de Redes Locales; Convergencia de Mujeres de Honduras; Iniciativa Centroamericana de Seguimiento a Cairo y Beijing; Centro de Derecho de Mujeres  y Feministas Independientes.

Con la vorágine de acontecimientos desatada por el golpe del  28 de junio de 2009, este grupo se  identifica como  “Feministas en Resistencia” y pasan a formar parte del Frente Nacional en Resistencia contra el Golpe, al que también se adhieren  la Asociación Nacional  de Escritoras de Honduras (ANDEH)   y Cattrachas. Hasta hoy están luchando porque se restablezca en Honduras el respeto a los derechos humanos, la libertad y la paz y, por supuesto, es tema central de su agenda el restablecimiento de la democracia y la conformación de una Constituyente de la que derive una nueva Carta Magna incluyente, equitativa y respetuosa de los derechos de las mujeres.

En la Segunda década del siglo XXI surgen Las Necias,   Las Matrias, y al interior del Partido Libertad y Refundación se ha posicionado una visión feminista del mundo, particularmente con los movimientos internos de esa organización:  Somos más y La Raíz. Berta Cáceres (1973-2016) y los Copinh crean una propuesta que se mueve entre el ecofeminismo y el feminismo poscolonial, que se autoproclama anti capitalista, anti militarista, anti racista y antipatriarcal. En 2016 se organizan nuevas plataformas como  la 25 de noviembre y en 2017 la Coalición Todas para continuar el trabajo organizado para erradicar  la violencia y posicionar la agenda feminista en el ámbito público.

 

 

Fuentes consultadas

 

  • Agra, Ma Xosé (comp.): Ecología y Feminismo, Granada, Comares, 1999
  • Amorós, Celia: Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y posmodernidad, Cátedra (Feminismos), Madrid 1997.
  • Amorós, Celia (coord.): Feminismo y Filosofia, Síntesis, Madrid 2000.
  • Amorós, Celia (directora), Diez palabras clave sobre Mujer, Pamplona, Editorial Verbo Divino, 1995
  • Armstrong, Nancy: Deseo y ficción doméstica, Madrid, ed. Cátedra, Feminismos 1991.
  • Barry, Kathleen: “Teoría del feminismo radical: política de explotación sexual”, Historia de la Teoría Feminista, Instituto de Investigaciones Feministas UCM / Dirección General de la Mujer, 1994
  • Benhabib, S. y Cornell, D.: Teoría feminista y teoría crítica , Valencia, Alfons el Magnanim, 1990.
  • Butler, Judith: Gender Trouble: Feminism and the Subversión of Identity, Nueva Cork, Routlegde, 1990 / hay traducción cast. en
  • Beauvoir, Simone de: El segundo sexo, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1968.
  • Blanco, Oliva: Olimpia de Gouges, Madrid, editorial del Orto, Biblioteca de Mujeres, 2000
  • Castellanos, Francisco (1992). Los Grandes Calumniados de México (Primera Edición edición). Diana. ISBN968-13-2324-6.
  • Cavana, Ma Luisa P.: “Diferencia”, en: 10 palabras clave sobre Mujer; ed. Verbo Divino, Pamplona, 1995.
  • Cávana, Ma Luisa; Segura, Cristina; Puleo, Alicia (coords.): Mujeres y ecología. Historia. Pensamiento. Sociedad, Madrid, Al-Mudayna, 2005
  • Cixous, Héléne: La risa de la medusa, Barcelona, Anthropos 1995.
  • Cobo, Rosa: Fundamentos del patriarcado moderno. Jean-Jacgues Rousseau, Madrid, Ed. Cátedra, Col. Feminismos, 1996.
  • Cobo, Rosa: “Género”, en: Diez palabras claves sobre mujer, Estella, Verbo Divino, 1995
  • Cypess, Sandra Messinger. La Malinche in Mexican Literature: From History to Myth Austin: U. of Texas Press, 1991.
  • Daly, Mary: Gin/Ecology, ed. Beacon Press, Boston 1978
  • Díaz del Castillo, Bernal (1575). Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España (Vigésimo Segunda Edición edición). Porrúa. ISBN970-07-6081-2.
  • Diotima: Traer el mundo al mundo, Barcelona, Icaria, 1996
  • Duhet, Paul-M.: Mujeres y la revolución (1789-1794), Península, Barcelona, 1974
  • Esteva de Llobet, Lola: Christine de Pizan, Madrid, editorial del Orto, Biblioteca de Mujeres, 1999
  • Einsestein, Zillah (comp.): Patriarcado capitalista y feminismo socialista, trad. de S. Sefchovich y S. Mastrangelo, México, Siglo XXI, 1980
  • Firestone, Shulamit: La dialéctica del sexo, Barcelona, Kairós, 1976.
  • Fraser, Nancy: lustitita interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postsocialista “, (trad.: Magdalena Holguín e Isabel Cristina Jaramillo), Bogotá, Siglo del Hombre Editores, 1997.
  • Friedan, Betty: La mística de la feminidad , Madrid, Júcar, 1974.
  • Gilligan: In a different voice (1983)/ La moral y la teoría (trad. de Juan José Utrilla), Fondo de Cultura Económica, 1985.
  • Golmann, Emma: Tráfico de mujeres y otros ensayos, Barcelona, Anagrama, 1977
  • Hartmann, Heidi: “Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresiva entre marxismo y feminismo”, en: Zona Abierta, 1980.
  • Hernes, Helga: El poder de las mujeres y el estado del Bienestar, Madrid, Vindicación Feminista, 1990.
  • Irigaray, Luce: Speculo. Espejo del otro sexo, Madrid, Saltés, 1978. Irigaray, Luce: Yo, tu, nosotras, Madrid, Cátedra, 1992. Irigaray, Luce: Amo a ti, Barcelona, Icaria, 1994.
  • Jaggar, Alison: Feminist Politics and Human Nature Totowa, Rowman & Allanheld Publishers Ltd., 1983).
  • Kelly, Joan: “¿Tuvieron las mujeres un Renacimiento?”, en: J. S. Amelang y M. Nash (eds.): Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea , Valencia, Alfons el Magnanim, 1990.
  • Kollontai, Alejandra: La mujer nueva y la moral sexual, Madrid, Ayuso, 1977 Leclerc, Annie: Parole de femme, París, Grasset, 1974
  • Librería delle Donne – Milán: Non credere de avere dei diritti, Turín 1987 / trad.: No creas tener derechos, horas y Horas, Madrid, 1991.
  • Lonzi, Carla: Sputiamo su Hegel; ed. Scritti di Rivolta Femminile, 1970 / trad.: Escupamos sobre Hegel. La mujer clitórica y la mujer vaginal; Anagrama, Barcelona, 1981.
  • MacKinonn, Catherine (1995): Hacia una teoría feminista del Estado, Cátedra (Feminismos), Madrid (1989-1a)
  • Martín Gamero, Amalia, Antología del feminismo, Madrid, Alianza Ed., 1975
  • Maura, Juan Francisco. Españolas de ultramar. Valencia: Universidad de Valencia, 2005.
  • Miguel, Ana de : “Feminismos”, en: 10 Palabras Clave sobre Mujer, Pamplona, Verbo Divino, 1995.
  • Miguel, Ana de: Marxismo y feminismo en Alejandra Kollontai, Madrid, Instituto de Investigaciones Feministas-UCM, 1993
  • Millet, Kate: Política Sexual, México, Aguilar, 1969.
  • Moller Okin, S.: “Desigualdad de género y diferencias culturales”, en: Castell, Carmen (comp.), Perspectivas feministas en teoría política, Barcelona, Paidós, 1992
  • Miyares, Alicia: “Sufragismo”, en: Amorós, Celia (coord.),
  • Historia de la Teoría Feminista, Instituto de Investigaciones Feministas UCM / Dirección General de la Mujer, 1994
  • Muraro, Luisa: Le ordine simbolico della madre; ed. Riuniti, Turín, 1991 / El orden simbólico de la madre (trad: B. Albertini; corrección: Mireia Bofia; revisión M.-M. Rivera) horas y Horas, Madrid, 1994.
  • Muraro, Luisa: “Sobre la autoridad femenina “, en Filosofia y género. Identidades femeninas, Fina Birulés (comp.), ed. Pamiela, Pamplona, 1992.
  • Osborne, Raquel: Osborne, Raquel, La construcción sexual de la realidad, Madrid, Cátedra (Feminismos),1993.
  • Oyuela, Leticia: Mujer, familia y sociedad, Tegucigalpa, Guaymuras
  • Pateman, Carole: El contrato sexual, Barcelona, Anthropos, 1995.
  • Posada, Luisa : Sexo y esencia. De esenciulistnos encubiertos y esencialisnaos heredados, Madrid, horas y Horas, 1998. Posada, Luisa: Celia Amorós, ed. Del Orto, Madrid 2000.
  • Prescott, William H. History of the Conquest of Mexico. 1843.
  • Puleo, A.H., Filosofia, género y pensamiento crítico, Universidad de Valladolid, 2000. Puleo, Alicia H.: Dialéctica de la sexualidad. Género y sexo en la filo.sofia contemporánea, Madrid, Cátedra, 1992.
  • Rowobtham, Sheila: Feminismo y Revolución (de Rosa Aguilar), ed. Debate, Madrid 1978.
  • Rubin, Gail: “The Traffic in women: notes de political economy of sex”, en: Reiter, Reiner R. (ed.), Towctrd an Anthropology of Women, Nueva York, Monthy Review, 197/75
  • Salas, Elizabeth. Soldadas in the Mexican Revolution.
  • Sau, Victoria: “Género”, en: Sau, V., Diccionario ideológico feminista, Barcelona, Icaria, 1990
  • Shiva, Vandana : Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo (trad.: Ana Elena Guyer y Beatriz Sosa Martínez), ed. Horas y horas, Madrid 1995
  • Stanton, Elizabeth C. (ed.): La Biblia de la Mujer, Madrid, Cátedra, Feminismos, 2001
  • Stuart Mill, John y Taylor Mill, Harriet: La sumisión de las mujeres
  • Traditions and Encounters – A Global Perspective on the Past, by Bentley and Ziegler.
  • Thomas, Hugh. Conquest: Montezuma, Cortes, and the Fall of Old Mexico. New York and London: Simon and Schuster, 1993.
  • Uría, Paloma: “Igualdad y diferencia en la historia del pensamiento feminista”, en: Viento-Sur, n’4, Madrid, agosto 1992.
  • Valcárcel, Amelia : “¿Es el feminismo una teoría política ?”, en : Desde el feminismo , n° 1, 1986
  • Valcárcel, Amelia: Sexo y Filosofia, Barcelona, Anthropos, 1991.
  • Valcárcel, Amelia : La política de las mujeres, Cátedra (Feminismos), Madrid 1997.
  • Villars, Rina, Para la cas más que para el mundo: Sufragismo y Feminismo en la Historia de Honduras, Guaymuras, Tegucigalpa, 2001.
  • Violi, Patrizia: El infinito singular, Madrid, Cátedra- Univ. de Valencia, 1991.
  • Vance, Carol (comp.): Placer y peligro, Madrid, ed. Revolución, 1989
  • Vance, C. y Snitow, A.B. :” Sobre la posibilidad de un debate acerca de la sexualidad dentro del feminismo. Una modesta proposición”, en: M. Caderón y R. Osborne (eds.),
  • Mujer, sexo y poder, Madrid, Instituto de Filosofia, Forum de Política Feminista y Comisión Antiagresiones del Movimiento Feminista, 1990
  • Wollstonecraft, Mary: Vindicación de los derechos de la mujer-, Madrid, Cátedra, Feminismos, 1994.
  • Young, Iris Marion: La justicia y la política de la diferencia (trad.: Silvina Álvarez) Madrid, Cátedra, Feminismos,2000.
  • Zetkin, Clara: La cuestión ferzzeninu y la lucha contra el reformismo, Barcelona, Anagrama, 1979.

 

[1] Malinalli Tenépatl, más conocida como la Malinche, nació en Coatzacoalcos, actual Veracruz, c. 1500 – Ciudad de México, c. 1527) Indígena mesoamericana. Intérprete y esclava sexual de Hernán Cortés, desempeñó un importante papel en el proceso de conquista de México. Nacida con el nombre de Malinalli, era hija de un cacique feudatario del Imperio azteca y su lengua era la náhuatl. El tratamiento reverencial que recibía convertía su nombre en Malintzin, de donde viene la deformación castellana que  resulta en Malinche.

Malitzin, que aún siendo considerada una princesa,  fue vendida por sus padres a un cacique de Tabasco, donde aprendió la lengua maya propia del territorio. Cuando el conquistador Hernán Cortés llegó a esa región (12 de marzo de 1519), recibió como presente veinte jóvenes esclavas, entre las cuales se encontraba ella. Fue bautizada como Marina, sin embargo pasaría a ser conocida como Malinche.

Tal como se trataba a las esclavas, las jóvenes fueron repartidas entre los hombres de Cortés. Malinche fue asignada a Alonso Hernández Portocarrero, quien hubo de marchar a España comisionado por Cortés en julio de 1519. Desde entonces, Malinche se convirtió en la amante del futuro conquistador de México, así como en su intérprete. En un principio contó con la colaboración en la traducción de Jerónimo de Aguilar, pero pronto habló la lengua de los españoles.

Malinche trabajó junto a Jerónimo de Aguilar, quienes eran los intérprete de los lenguas indígenas náhuatl y maya. Así llegó a ser consejera y portavoz de Cortés en las negociaciones con los aztecas. Resulta especialmente significativa, en este sentido, su participación como mediadora en las relaciones entre Cortés y Moctezuma II, emperador de los aztecas, a quien aconsejó que se sometiera al monarca español para evitar la masacre de su pueblo.

En 1523, Malinche tuvo un hijo de Cortés, Martín, el primogénito e ilegítimo hijo del conquistador. En 1524 participó en la expedición que emprendió Cortés hacia la región de las Hibueras (Honduras), en busca del rebelde Cristóbal de Olid. Por entonces fue repudiada por Cortés y se casó con uno de sus hombres de confianza, Juan Jaramillo, de quien dio a luz una hija, llamada María, poco antes de fallecer en 1527, a los 27 años de edad.

 

[1] Ver https://estudiosdelamujer.wordpress.com/2014/06/30/sor-juana-de-maldonado-y-paz/

Permalink 1 comentario

Next page »